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  • ACCIONES CONCRETAS PARA ALIVIAR LA CRISIS CARCELARIA

    INAUGURACIÓN DEL NUEVO CENTRO PENITENCIARIO DEL ORIENTE

    Hay dos clases de túneles: Unos, los que sirven para comunicar, para acortar las distancias del progreso, para establecer diálogos entre comunidades, como el Túnel de Buenavista que hoy tendré la feliz oportunidad de visitar en Villavicencio, una obra de más de 4.5 kilómetros de largo en la cual este mismo día se encontrarán los dos frentes de trabajo. Otros son los túneles de la vergüenza, los que sirven para escapar, para evadir la pena que la sociedad impone a quienes infringen la ley y atentan gravemente contra sus semejantes. De esos no queremos más en Colombia, y para que no se repitan estamos trabajando intensamente.

    El Nuevo Centro Penitenciario de Oriente que hoy inauguramos en Acacías es un paso fundamental hacia ese objetivo que nos hemos trazado y que hemos seguido fielmente: afrontar con decisión la crisis carcelaria en Colombia y avanzar en su solución.

    Para nadie es un secreto que la difícil situación que vive el sector carcelario en nuestro país viene de mucho tiempo atrás. Son más de 30 años de atraso en esta materia que hemos buscado superar de la mejor manera posible, dentro de la realidad fiscal que nos ha correspondido afrontar.

    Al iniciar mi gestión de Gobierno, el 7 de agosto de 1998, encontré establecimientos carcelarios del orden nacional con una capacidad total de 33.090 cupos y una población de alrededor de 42.000 reclusos habitando, en el consiguiente hacinamiento, una infraestructura carcelaria con décadas de atraso.

    Actualmente, la población reclusa ha aumentado en más del 30% desde entonces, alcanzando una cifra cercana a los 55.000 internos, -en muy buena medida por el cada vez más eficiente accionar de la Fuerza Pública contra el delito-, lo que ha hecho, como es natural, que el problema del hacinamiento siga siendo el principal problema a solucionar a nivel carcelario.

    Obviamente, frente a esta situación teníamos que obrar con decisión y así lo hemos hecho. Durante el año 2000 y hasta el momento creamos 7.886 nuevos cupos, de los cuales 1.600 corresponden a la nueva y moderna cárcel de Valledupar, 1.600 a este Centro Penitenciario de Acacías, y los demás corresponden a adecuaciones y construcción de nuevos pabellones en La Picota y La Modelo de Bogotá, Palmira, Cúcuta, Girardot, Apartadó, Manizales, Cali, Ipiales, Cartagena, Lorica, la Colonia Penal de Acacías, Montería y Tunja.

    Hay que sumar a los anteriores los 3.200 cupos que, en total aportarán las nuevas cárceles de Popayán y de Cómbita, las cuales iniciarán operaciones en el primer semestre del próximo año, así como los generados por otras obras que el Fondo de Infraestructura Carcelaria -FIC- ya contrató y tiene en ejecución en la base de Tolemaida, en Neiva, en Cartagena, en Montería, en Ibagué, en Espinal, en Mocoa y en Pasto, que alcanzan los 2.048 cupos adicionales, para un total de 5.448 cupos que estarán disponibles entre lo que queda de este año y el primer semestre del próximo.

    Aparte  de lo anterior, el FIC contratará en los próximos días la nueva cárcel de Bucaramanga con una capacidad de 1.600 cupos, para construir sobre un lote cedido por la Gobernación de Santander, y se está pendiente de la cesión de lotes en Antioquia, Huila, Chocó y en La Dorada (Caldas) para iniciar también procesos de contratación. Además, se está contratando la construcción de pabellones nuevos en las cárceles de Florencia e Itagüí para otros 600 cupos adicionales.

    En total, pues, entre los cupos ya creados, los que se crearán antes de terminar el primer semestre del 2002, los que generará la futura nueva cárcel de Bucaramanga y las adecuaciones de Florencia e Itagüí estamos hablando de 15.334 nuevos cupos, ¡una cifra que supera -óigase bien- el número total de cupos creados en la sumatoria de los tres gobiernos anteriores!

    Si esto no es atacar frontalmente, con los recursos disponibles, el problema del hacinamiento carcelario, ¡no sé qué puede serlo!

    Pero no nos hemos quedado tan sólo en el tema de la construcción de cárceles y pabellones y la disminución del hacinamiento. También estamos atacando la corrupción, no sólo mediante las investigaciones y la desvinculación del personal del Inpec al que se le han probado actos de corrupción, sino también mediante un especial énfasis en la preparación del personal a cargo de las cárceles.

    En el año 2000 se capacitaron 6.204 funcionarios del Inpec y durante este año hemos proseguido esta capacitación, sustentada en un plan anticorrupción, con el fin de lograr la estandarización de procedimientos con fundamento en las normas internacionales ISO 9.000 que den mayor transparencia a la administración y aseguren su mejoramiento.

    Debo resaltar que todo esto ha sido posible en virtud al convenio firmado por el Ministerio de Justicia y del Derecho con el Gobierno de los Estados Unidos, gracias al cual ya se han invertido 1 millón 200 mil dólares, convenio que se acaba de prorrogar en una cuantía de 4 millones 500 mil dólares para continuar avanzando en esos fines.

    Bien lo ha dicho la Embajadora de los Estados Unidos, señora Anne Patterson, refiriéndose a la ejemplar Cárcel de Valledupar que inauguramos el año pasado: “Esta prisión va a lograr la certificación internacional en control de calidad, algo que ninguna otra prisión del hemisferio ha logrado. Esto no se ha logrado por medio de alta tecnología. Fuera de la capacitación y asesoría iniciales de Estados Unidos, los cambios han sido el resultado del trabajo de miembros del Inpec para reformar su propio sistema. Como se ha demostrado en la penitenciaría de Valledupar, la seguridad en las prisiones no tiene mucha relación con el concreto, el hierro y la electrónica. Únicamente el profesionalismo del personal de prisiones asegura el correcto funcionamiento de éstas”.

    Apreciados amigos:

    He hecho un breve recuento de las acciones concretas que estamos ejecutando para aliviar la crisis carcelaria, y lo he hecho aquí en Acacías, porque estamos ante un logro palpable y real frente a este objetivo nacional.

    El Nuevo Centro Penitenciario de Oriente que hoy se inaugura cuenta con capacidad para 1.600 internos, tiene un área construida de 90.172 metros cuadrados, dentro de la cual hay un área cubierta de 24.126 metros cuadrados, y ha significado una inversión por 28.218 millones de pesos.

    Con este nuevo penal, que hemos construido bajo las más modernas especificaciones, estamos solucionando en un 7% el déficit de cupos en el ámbito nacional y en un 23% el déficit regional. Nos servirá, particularmente, para reubicar a los condenados de otras prisiones, procurando así deshacinar la Cárcel Modelo y la Penitenciaría La Picota de Bogotá.

    Además, buscamos en él implementar la verdadera función resocializadora de la pena. Porque, más que castigar al recluso, nuestra intención es formarlo para que pueda volver a ser útil a la sociedad, sin constituir un peligro para ésta. Por eso es muy importante destacar que el Inpec formará a los internos de esta nueva penitenciaría, durante el periodo de su condena, en oficios de perfil técnico en actividades como la confección, la ebanistería, la metalistería, el procesamiento de lácteos, la fabricación de calzado y las artesanías, para lo cual se han diseñado y construido más de 3.000 metros cuadrados para talleres y aulas.

    Y respecto al personal de guardianes, esperamos contar en Acacías con un equipo tan profesional, eficiente y exitoso en su labor como el que hoy tenemos en Valledupar. Ésta es la razón por la cual, a pesar de que ya se había terminado la obra civil, no se había iniciado el traslado de reclusos, ya que no lo hicimos hasta tanto la guardia no concluyera su estricto proceso de entrenamiento, así como la elaboración y puesta en práctica de más de 300 procedimientos para las distintas acciones a realizar dentro del penal.

    Queremos cárceles seguras y sin corrupción; por eso le ponemos todo el énfasis a la adecuada preparación del componente humano.

    Estimados amigos:

    Ante realizaciones concretas como esta Nueva Penitenciaría de Acacías siento la satisfacción de estar contribuyendo, con respuestas prácticas, a aliviar una situación cuya solución ha sido largamente aplazada. A pesar de las dificultades que el tema de las prisiones ha afrontado durante mi periodo, -como ha ocurrido en todos los anteriores-, no puedo dejar de resaltar que en las últimas décadas ningún gobierno había hecho tanto como éste para solucionar el problema carcelario. Los resultados no están en los papeles. Las obras nuevas, como ésta, están ahí para atestiguarlo; los cupos generados están ahí para comprobarlo; la ejemplar cárcel de Valledupar, la primera que ha funcionado con orden y disciplina en los últimos años, también está ahí para quien quiera darse cuenta.

    Hoy en Acacías hemos dado otro paso fundamental dentro de un empeño que me fijé desde el inicio de mi mandato. No se puede pedir a un solo gobierno que solucione un problema que ha venido acumulado por más de 30 años. ¡Pero nadie podrá negar que hemos mucho para aliviarlo y que estamos avanzando en la dirección correcta!

    Muchas gracias


    Lugar y fecha

    Meta, Colombia
    30 de agosto del 2001

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