• Banner textos

  • ACES: VERDADERA COMUNIDAD DE LA EFICIENCIA

    30 AÑOS DE ACES

    El 30 Agosto de 1971 ocurrieron varios eventos importantes en el país: mi padre, el entonces Presidente Misael Pastrana, recibía en Bogotá al presidente de Chile, Salvador Allende, y a la vez lamentaba la muerte del empresario y ex ministro de Fomento, Manuel Carvajal Sinisterra, quien había liderado la conformación de nuestra ya cincuentenaria Ecopetrol.

    Todo el país, además, celebraba la coronación de Martín Emilio ‘Cochise’ Rodríguez como campeón mundial en las pistas italianas y, en el estadio El Campín de Bogotá todo se preparaba para un clásico entre Millonarios y el Santos de Brasil, comandado por el legendario rey Pelé.

    En medio de esos eventos diplomáticos, de la muerte de un gran hombre y de la euforia deportiva, se hacía realidad el sueño de un manizalita, el capitán Hernán Zuluaga, y se volvía a comprobar que el empuje paisa no sólo había conquistado los suelos de Antioquia y la región cafetera, sino que también estaba capacitado para conquistar sus cielos: ese día, ese 30 de agosto de 1971, se crearon las Aerolíneas Centrales de Colombia, conocidas hoy por todos como ACES.

    Todo comenzó en pequeño. Como esas tiendas de barrio que algunos empresarios antioqueños convirtieron en gigantescos supermercados, ACES comenzó con un avión Sauder viajando desde Manizales hasta Bogotá con 20 pasajeros a bordo. Por algún tiempo, ese avioncito Sauder, que se elevaba sobre las callecitas angulosas de la ciudad del teatro y el pasodoble, mientras sus pasajeros escudriñaban los editoriales de La Patria, fue todo ACES.

    Pocos hubieran podido predecir que la compañía, años después, cuando ya se había vendido el avión pionero, cuando ya los Twin Otter diseñados para aterrizar en pistas destapadas también se habían convertido en recuerdos, contaría con aeronaves tan sofisticadas como los Airbus A-320 o con una flota tan sólida, amplia y moderna como la actual. Con la fuerza del más vigoroso espíritu empresarial, ACES se convirtió en la gran compañía que hoy conocemos.

    Ya son 30 años de éxito. 30 años en los cuales la Aerolínea Naranja no sólo ha comunicado todos los rincones de la geografía nacional sino que ha enlazado a Colombia con países como República Dominicana, Ecuador, Venezuela o los Estados Unidos. 30 años en los cuales millones de colombianos han podido pasear, visitar a sus familias o hacer infinidad de negocios gracias a sus excelentes servicios.

    Y digo excelentes porque así han sido siempre reconocidos. Desde el Gobierno Nacional y las autoridades territoriales hasta la agencias internacionales especializadas en el tema aeronáutico, pasando por la prensa y, por supuesto, por el público en general, se ha destacado su compromiso con la calidad, su seguridad, su cumplimiento y, sobre todo, su atención al cliente.

    Esto era de esperarse. En ACES se hace palpable la tenacidad y la disciplina del pueblo paisa, cuyo mejor ejemplo ha sido, en los últimos años, el liderazgo de un empresario visionario como lo es mi admirado y querido amigo Juan Emilio Posada.  Por eso, no es algo casual que esta aerolínea pueda darse el lujo de estampar en el fuselaje de sus aviones la firma del maestro Fernando Botero: ¡ACES también es una verdadera obra de arte!

    Pero arte igualmente es la generosidad, esa generosidad que ha mostrado el Maestro Botero con sus compatriotas a través de las inmensas donaciones que hoy son deleite y símbolo de Medellín y Bogotá. Esa misma generosidad que hoy sigue su curso inacabable con los instrumentos que él, en conjunto con la Real Musical de España, han donado a la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil Escolar de Medellín. Son 406 piezas que harán mucho por esos 2.000 niños de barrios marginales de esta ciudad que desde hoy podrán brillar y soñar mucho más con la música gloriosa del espíritu.

    Hoy hago mías las palabras que estarán pintadas sobre ese primer jet de ACES que reposará en el Aeroparque Juan Pablo II: “¡Gracias, Botero!” .

    Todo esto es Colombia, todo esto es Antioquia con su cultura del éxito. Y todo esto es ACES. Porque en ACES se respira una cultura propia y ella es, a mi juicio, la clave de su calidad.  Bien lo ha dicho Juan Emilio: “Una cultura planificada es la clave para transmitir a todos los empleados unos valores y unos criterios que les permitan tomar decisiones propias en cada momento”. De ahí que, sin necesidad de recurrir a sus superiores, cada uno de los trabajadores de la compañía sepa qué debe hacer siempre y cómo se debe responder ante cualquier imprevisto. La Aerolínea Naranja es una verdadera comunidad de la eficiencia.

    En tiempos en los cuales la organización y el capital humano son factores decisivos para el éxito empresarial, esto es un modelo a seguir para todos los empresarios colombianos.

    Por eso, porque ACES es un ejemplo de lo que es una excelente compañía, de ahora en adelante sólo pueden venir nuevas realizaciones. El mismo empuje que llevó a los antiguos arrieros a convertir esta tierra en una de las más prósperas del país, el mismo que los ha hecho superar con coraje los últimos atentados de los violentos, la llevará a cielos cada vez más altos y a proseguir, sin problemas, una historia de significativas contribuciones al desarrollo de Colombia.

    El pueblo paisa es reconocido por su capacidad para superar las adversidades. Por eso todos los colombianos los admiramos; por eso los rodeamos con solidaridad en momentos oscuros como los generados por esos terroristas sin corazón que han afectado ciudades tan entrañables como Medellín y Marinilla; por eso sabemos que saldremos adelante unidos, tal como lo manifestaron los medellinenses después del atentado del Parque Lleras: ¡Los buenos somos más y no nos vamos a dejar amedrentar!

    Estimados amigos de Aces:

    Alguna vez el cineasta Orson Welles dijo que en un avión sólo se podían tener dos sentimientos: o temor o aburrimiento. En ACES eso no se cumple. No se podría cumplir cuando los pasajeros son atendidos con verdadero respeto y cuando pueden darse el lujo, sin tener que pagar el costo de una clase ejecutiva, de comer ravioles verdes al requesón en salsa al pesto mientras disfrutan, sin sobresaltos y con comodidad, de los preciosos paisajes colombianos.

    Sólo falta ahora que ACES, aprovechando el privilegio de ser una aerolínea treintañera, nos premie a todos sus usuarios con el menú que todos soñamos y que nunca hemos podido encontrar en un avión: ¡la bandeja paisa! Lo mejor de todo es que ahora, tal como yo lo hablaba en mi campaña, y gracias al destacado repunte de la agricultura en Colombia, la bandeja paisa -igual que ACES- sí sería verdaderamente paisa: con fríjol, carne, arroz, aguacate y maíz para las arepas, todo nacido de nuestra propia tierra colombiana.

    Ahí le dejo esta sugerencia de usuario, Juan Emilio. Porque eso sí que sería un placer. Un placer igual al que ACES lleva 30 años brindándole a los colombianos y que, cuando cumpla los 50 o los 100, se seguirá celebrando con el mismo entusiasmo.

    ¡Felicitaciones, queridos amigos de ACES!

    Muchas gracias


    Lugar y fecha

    Medellín, Colombia
    30 de agosto del 2001

    Destacados

    publicaciones recientes

    Relacionados

    Deja un comentario

    Copyright2021 Biblioteca Presidencial Andrés Pastrana | All Rights Reserved