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  • ALEMANIA TIENE EXCELENTES OPORTUNIDADES PARA SEGUIR VINCULANDOSE AL PROGRESO DE COLOMBIA

    INSTALACIÓN DEL CONSEJO EMPRESARIAL COLOMBO-ALEMÁN -CECA-

    Los Alemanes en la Historia de Colombia:

    La presencia alemana en Colombia, a través de personajes tan influyentes en nuestra historia como Nicolás de Federmann, Alexander von Humboldt, Geo von Lengerke y Leoppold Kopp, entre otros, ha estado ligada a todos los sectores económicos de nuestro país: la banca, la agricultura, el comercio, la industria, las obras públicas, la aviación, el transporte naval, la formación militar y deportiva, la ciencia, la educación y la cultura e, inclusive, la salud, temas a los cuales la Cámara de Industria y Comercio Colombo-Alemana ha añadido el manejo empresarial y tecnológico del medio ambiente.

    Los alemanes han realizado aportes invaluables para el desarrollo de Colombia por medio de grandes obras de infraestructura; fueron socios fundadores de Scadta, la primera aerolínea comercial de América, que hoy, bajo el nombre de Avianca,  sigue siendo nuestra aerolínea bandera, y fueron los pioneros fundadores de la industria cervecera nacional. De igual manera, desempeñaron un papel importante en el impulso al cultivo comercial del tabaco, del café y del cacao, así como de la manufactura comercial, y han incidido positivamente en el mejoramiento de la educación técnica de las clases populares y, más recientemente, de la educación superior. Vale decir, apreciados amigos, que la herencia del gran científico Alexander von Humboldt, quien le apostó con generosidad al futuro de Colombia, ha seguido vigente hasta nuestros días.

    Alemania y Colombia en la Actualidad

    Para nadie es desconocida la importancia de la República Federal de Alemania, no sólo como destacado amigo y socio comercial de Colombia, sino como la tercera potencia económica mundial. Alemania es hoy en día nuestro principal comprador y proveedor en el seno de la Unión Europea, con una participación que oscila entre un tercio y una cuarta parte de nuestro intercambio con los países de la Unión en su conjunto, y constituye, además, una puerta de entrada natural tanto hacia otros Estados miembros como hacia los Estados candidatos de Europa Central y Oriental.

    En 1998 nuestro comercio bilateral superó los 1.500 millones de dólares. De hecho, nuestro comercio ha estado por encima de los 1.000 millones de dólares anuales desde 1992 hasta 1999, con un máximo de 1.546 millones en 1995. El año pasado, sin embargo, nuestro intercambio decreció a una cifra de 941 millones de dólares, disminución explicable por la coyuntura económica particularmente difícil por la cual atravesaron paralelamente América Latina y nuestro país en los últimos tiempos, pero que nos impone el reto conjunto de recuperar y superar los registros de hace seis años.

    Tenemos la firme intención de recobrar el terreno perdido, así como de diversificar nuestras exportaciones a Alemania, las cuales han estado concentradas hasta ahora en el sector agroalimentario y, especialmente, en el café, nuestro producto insignia. Valga resaltar que Alemania sigue siendo el principal importador de café colombiano en la Unión Europea, así como lo es también de nuestras esmeraldas, textiles y confecciones y, directa o indirectamente, de nuestro banano. También Alemania es nuestro segundo comprador en Europa de flores, café soluble, químico-farmacéuticos y plásticos.

    Por otra parte, Alemania siempre ha sido partidaria del Sistema de Preferencias Generalizadas (SPG) andino y ha apoyado sus distintas prórrogas hasta la fecha, por lo que no nos cabe duda de que no sólo hará lo mismo con la último prórroga trienal prevista para el período 2002-2004 sino que también aunará esfuerzos con la Comunidad Andina para establecer una relación más rica y provechosa aún en el periodo “Post-SPG”, vale decir, del año 2005 en adelante.

    Bien sabe el pueblo alemán que con estos incentivos comerciales está estimulando la generación de empleo y de oportunidades legales en Colombia, en detrimento de la nefasta economía de la droga que tanto nos afecta a nosotros y a la comunidad mundial.

    En materia de inversión, es muy satisfactorio decir que el año pasado Alemania alcanzó una inversión acumulada en Colombia de 516 millones de dólares, una cifra que demuestra a todas sus luces su confianza en nuestro país.

    En estos momentos cuando la economía colombiana se recupera de una etapa recesiva, creciendo a una tasa del 2.8% el año pasado y con perspectivas de crecer un 4% este año, con una inflación controlada por debajo del 10%, con tasas de cambio y de interés competitivas y razonables en términos de mercado, con la industria creciendo por encima del 10% y la agricultura en franca reactivación, es bueno ver que Alemania continúa depositando su fe, a conciencia, en el potencial productivo de Colombia, un país que siempre se ha caracterizado por su seriedad fiscal y por el cumplimiento estricto de sus obligaciones financieras.

    Hay muchos campos en los que podemos contar con la inversión alemana, uno de los cuales, muy importante, es el de la construcción de infraestructura de transporte, un tema que estamos impulsando con prioridad para lograr en el corto plazo el nivel de infraestructura necesario para garantizar la competitividad del país.

    Los proyectos más importantes que vamos a entregar en concesión -y a los cuales invito muy cordialmente a los inversionistas alemanes- incluyen la operación de los aeropuertos de Bogotá y Medellín, que tienen unas 250.000 operaciones anuales aproximadamente; cuatro concesiones viales con una inversión aproximada de 660 millones de dólares, y el proyecto de construcción y operación del “Túnel de la Línea”, que facilitará el transporte por uno de los principales corredores de comercio del país, que une a Bogotá con nuestro puerto más importante en el Océano Pacífico, el puerto de Buenaventura. Éste será un túnel de 8.6 kilómetros de longitud, con un costo total de 263 millones de dólares, un tiempo de construcción estimado de 72 meses y de operación de siete años. Para su financiación se cuenta con una aprobación de endeudamiento del gobierno colombiano por 218 millones de dólares.

    ¡Ahí tienen, apreciados amigos, excelentes oportunidades para seguir vinculándose al progreso de Colombia!

    El Consejo Empresarial Colombo-Alemán (Ceca)

    La asociación o “partnership” colombo-alemana no sólo ha sido probada con éxito a través de la historia sino que sigue más viva que nunca, gracias al apoyo de los dos gobiernos, pero también, y ante todo, por cuenta de la iniciativa de los empresarios de lado y lado. Es oportuno anotar cómo, mientras distintas multinacionales farmacéuticas de terceros países se retiraban de Colombia para “regionalizar” su sede para América Latina en otras grandes capitales latinoamericanas, sus homólogas alemanas, sin excepción, han permanecido en nuestro país.

    De esta lealtad es símbolo tangible la presencia, desde hace más de sesenta y cinco años, de la Cámara de Industria y Comercio Colombo-Alemana, cuya labor y contribución a Colombia tuve el gusto de premiar con la Orden de la Cruz de Boyacá en el Grado de Cruz de Plata, una condecoración que ya habíamos conferido, en el grado de Comendador, a su Presidente Ejecutivo, el Doctor Norbert Putzich, aquí presente.

    En este contexto, resulta para mí particularmente grato dirigirme a ustedes en esta “Haus der Wirtschaft”, bajo el generoso auspicio de la Lateinamerika Initiativ y de sus tres grandes socios: la Asociación Alemana de la Economía Privada para América Latina –IAV-, la Asociación Federal de Cámaras de Industria y Comercio –DIHT- y la Federación Alemana de la Industria –BDI-, todos representantivos del empresariado y de la economía alemana, para instalar oficialmente el Consejo Empresarial Colombo-Alemán (CECA), estando reunidos sus dos Capítulos, Alemán y Colombiano.

    El Consejo fue ideado como un foro para el diálogo entre la comunidades empresariales de ambos países, en el cual se identifiquen oportunidades de inversión, comercio, tecnología y Alianzas Estratégicas en área de interés común -sobre las cuales nuestra Ministra de Comercio Exterior está en capacidad de ilustrarlos mejor que cualquiera-. Igualmente, se busca plantear soluciones conjuntas a problemas eventuales y prestar una asesoría focalizada de cada comunidad empresarial a sus respectivas autoridades y a sus propios homólogos del sector privado.

    El objetivo fundamental es convertir problemas existentes o potenciales en oportunidades, dinamizando las relaciones económicas y comerciales entre los dos países y abriendo campo para que el sector privado desempeñe un papel determinante en la correspondiente facilitación del comercio y de la inversión, al coadyuvar y complementar el diálogo intergubernamental en la materia.

    La acertada iniciativa del Ministerio de Comercio Exterior de Colombia, en asocio con la Cámara de Industria y Comercio Colombo-Alemana; la importante ayuda del Iveroamerika Verein y demás miembros del Lateinamerika Initiativ, cuya grata hospitalidad del día de hoy agradecemos nuevamente, así como de las autoridades colombianas y alemanas en Berlín, es decir, nuestra Embajada y el Ministerio Federal de Economía, Industria y Tecnología, han hecho del Consejo Empresarial Colombo-Alemán (CECA) una realidad que está lista para entregar sus mejores frutos.

    Desde su prelanzamiento, el día 3 de marzo del año pasado en la Embajada de Colombia en Berlín, en presencia de altos representantes del gobierno, de las grandes confederaciones gremiales industriales y comerciales alemanas, así como de destacados dirigentes empresariales,  el Consejo ha abierto un espacio en el cual los empresarios de ambos países han avanzado en la identificación no sólo de barreras y obstáculos, sino también de retos, fortalezas y oportunidades en nuestras relaciones bilaterales y birregionales. El potencial que se le abre a Colombia gracias a amigos como ustedes, tanto en la misma Alemania como en todo el mercado europeo, es enorme.

    El trabajo en el seno de los dos Capítulos ha sido intenso. Se han estrechado las relaciones entre los empresarios, se vienen alistando Alianzas Estratégicas y se han advertido oportunidades atractivas, que, estamos seguros, se convertirán en realidades para el beneficio de nuestros dos países

    Alemania tiene fe en Colombia, tal como lo ha demostrado el incondicional apoyo que sus empresas le han brindado siempre a nuestro país, en lo económico, lo social y, más importante aún, en su lucha incesante por lograr la paz, con libertad y equidad para todos sus ciudadanos.

    Los diálogos empresariales y la celebración de Alianzas Estratégicas cuentan con el total apoyo de mi Gobierno. Por otra parte, sé que en Alemania este Consejo Empresarial se halla respaldado por una excepcional infraestructura institucional, por parte tanto del Gobierno como del sector privado alemán, y estoy seguro de que, juntos, cosecharemos resultados correspondientes a nuestros esfuerzos, nuestro compromiso y nuestras esperanzas.

    Por todo lo anterior, es para mí un verdadero honor declarar oficialmente instalado el Consejo Empresarial Colombo-Alemán e invitarlos, señores empresarios y dirigentes gremiales alemanes, a seguir creyendo en Colombia, como lo hicieron sus antepasados, quienes dejaron su huella indeleble en nuestra tierra, y, para ello, no sólo a incrementar nuestro comercio bilateral sino, también, a transferir su tecnología y realizar proyectos conjuntos de largo plazo, alianzas estrategias o joint ventures, en donde conjuguemos sus ventajas comparativas y nuestras ventajas competitivas, incluidas nuestro acceso preferencial a la mayor parte del Hemisferio Occidental, en beneficio de ambos países.

    Apreciados amigos:

    No quisiera terminar sin antes manifestar ante ustedes la satisfacción con que registramos la convocatoria de la Séptima Conferencia sobre América Latina del Sector Empresarial Alemán para el próximo mes de mayo en Munich, una Conferencia que incrementa cada vez más los vínculos entre nuestras economías y nuestros empresarios, demostrando el genuino interés alemán por América Latina, y en la que tendremos el gusto de participar a través de nuestro Ministerio de Comercio Exterior.

    Colombia cree firmemente en esta iniciativa y por eso hoy propongo a nuestra bella y hospitalaria ciudad de Cartagena de Indias para que sea la sede de la Octava Conferencia. Sería un gran honor para nosotros y sería, además, el escenario ideal para que el empresariado alemán se acerque aún más a nuestra región y más específicamente a la Comunidad Andina.

    “Con los negocios”, decía Goethe, en una afortunada comparación, “sucede lo mismo que con el baile: se hace indispensable que las personas bailen al compás”. Pues bien: hoy, en Berlín, en esta acogedora “Casa de la Economía”, estamos dando paso, con alegría y esperanza, a una excelente pareja de baile, formada por los empresarios de Alemania y de Colombia. No me cabe duda alguna de que triunfarán en el desafío que se han impuesto, porque actúan “al compás”: con seriedad, profesionalismo y visión de futuro.

    Las antiguas y excelentes relaciones entre nuestras naciones serán a partir de hoy más prósperas y más fructíferas. ¡Pueda ser que los vientos del norte y la brisa cálida del sur inflen las velas viajeras de esta nave integradora, de este Consejo Empresarial, que hoy zarpa hacia el éxito, y la lleven a buen puerto!

    Muchas gracias


    Lugar y fecha

    Berlín, Alemania

    24 de noviembre del 2000

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