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    Lanzamiento de la Alianza Ambiental entre Colombia y los Estados Unidos

    Para mi es un honor encontrarme aquí con el secretario del interior Bruce Babbit en el lanzamiento de una alianza ambiental entre, Colombia y los Estados Unidos. Para comenzar, permítanme rendirle tributo al secretario Babbit una persona conocida tanto aquí como en todo el mundo por ser un visionario en el campo de la conservación.

    Esta causa representa un punto central para la naturaleza y existencia de Colombia. Con menos del 1% del área de la tierra, nuestra Nación alberga el 13% de la biodiversidad del planeta. Increíblemente, solo en Colombia se encuentra el 12% de las especies naturales de todo el mundo. Nuestra Nación es la más rica en elmundo por su variedad de aves y anfibios, segunda en términos de flora, cuarta en reptiles y sexta en mamíferos. Realmente somos una caja de tesoros.

    El 30% de Colombia se encuentra en la cuenca del Amazonas, un ecosistema vasto y complejo; y una tercera parte de esta tierra fue titulada a las comunidades indígenas. Junto con Ecuador y Panamá compartimos nuestro orgullo y responsabilidad por preservar la región de la costa Pacífica del Chocó, otro magnífico ecosistema donde hasta ahora hemos establecido más de sesenta reservas indígenas y cinco parques nacionales. Recientemente, legamos allí terrenos comunales a los afrocolombianos nativos.

    Colombia también es los Andes majestuosos, con altitudes que varían desde 1.500 hasta 18.000 pies e igualmente con considerables cambios de clima, sin duda alguna, la región más importante en megadiversidad en la tierra.

    Sin embargo, éstas no son nuestras únicas sierras. En el corazón de la región del Caribe, con sus playas coralinas, parques naturales exóticos y tierras desérticas, se encuentran los más altos picos cesteros, nuestra Sierra Nevada. Allí habitan los Koguis, una antigua comunidad que ha cultivado una profunda relación espiritual con el medio ambiente. Hoy en día, luego de siglos de aislamiento, estos indígenas han bajado desde las montañas a enseñarnos cómo conservan ellos la tierra para futuras generaciones. A nosotros nos llaman sus Hermanos Menores. Si aún no lo han hecho, les recomiendo que lean el libro En el Corazón del Mundo (At the Heart oi the World), un documental de la BBC sobre los Koguis. Su conocimiento y su ejemplo nos brindan una valiosa perspectiva a medida que buscamos formas de convivir en armonía con nuestro planeta.

    Nuestra biodiversidad es el bien más preciado de nuestra Nación. Pero así como lo hacen en todo el planeta, las presiones del crecimiento de la población y el desarrollo desregularizado representan una seria amenaza para el deterioro del medio ambiente. Por ejemplo, la creciente migración dentro de Colombia ha dado como resultado presiones inesperadas y cambios indeseables. En 1938, el 31% de la población habitaba en las ciudades. En 1994, esta concentración llegó al 72%. Este hecho ha generado vastos aumentos en desechos incontrolado s, emisiones de monóxido de carbono y contaminación de nuestro sistema fluvial. Solo en los últimos 20 años, la población piscícola en el río Magdalena, nuestro Mississippi, ha caído en más de 70%. El volumen de toneladas de químicos que se vacían en nuestros ríos se ha multiplicado. La legislación ha sido laxa o inexistente o no se hace cumplir. Estas tendencias han producido una extensa deforestación a lo largo de las principales vías fluviales, con olas de inundación en las áreas bajas, erosión progresiva y una reducción crítica de recursos de agua dulce. En todos los Andes hay una tala indiscriminada y sobre cultivo; muchas hectáreas de esa manta brillante de verdes esmeraldas que hoy están siendo convertidas en algo menos que parches manchados de bosques.

    Hoy me encuentro aquí para decirles que no podemos y que no dejaremos que esto continúe. Mi Administración hará cumplir las leyes ambientales y las fortaleceremos. Mi intención es ser el Presidente del Medio Ambiente. Pero requerimos de su ayuda y ello implica la alianza de la que hablé al comienzo. Necesitamos de sus consejos, de su experiencia y de las herramientas para terminar el trabajo. Este es el proceso que hoy comenzamos.

    Durante esta gira ya hemos tomado otra acción crítica que afectará nuestro medio ambiente, pues Colombia enfrenta un problema especial. Nuestra crisis ambiental está conformada por nuestra crisis de la droga. Durante esta visita de Estado, el Presidente Clinton y yo firmamos una Alianza Contra las Drogas que fortalecerá nuestra lucha contra este flagelo en todos los frentes, desde la erradicación hasta el consumo.

    La erradicación de la coca y la amapola no solo es buena para nuestros hijos y para la seguridad pública. La erradicación de la coca y de la amapola es buena para el planeta porque cuando es cultivada y replantada una y otra vez, mina la tierra los nutrientes esenciales y crea terrenos baldíos de erosión a largo plazo.

    De otra forma la droga es una amenaza para nuestro ecosistema, debido a los precursores químicos que se utilizan para procesar la cocaína. Adentrados en las selvas más remotas, escondidos dentro de uno de los más grandes tesoros ambientales del mundo, los traficantes de la droga establecen sus laboratorios de procesamiento de coca. Estimamos que en los últimos 14 años se han derramado en las selvas aproximadamente 750.000 toneladas de precursores. La protección del medio ambiente es una razón de más por la que proponemos con urgencia una alianza internacional para impedir el flujo ilícito de precursores químicos, la mayoría de los cuales provienen de los Estados Unidos o de Europa occidental.

    Con la ayuda de ustedes también buscamos cultivos alternativos para los agricultores que hoy cultivan coca y amapola. Las alternativas deben ser viables, tanto a nivel económico como ecológico. Nos centramos en cultivos fáciles en términos ambientales pero que requieran un compromiso a largo plazo, como el aceite de palma, las frutas tropicales y el caucho. Haremos la conservación de nuestros bosques y árboles, elementos absolutamente integrales para el desarrollo de todos los cultivos alternativos.

    En resumen, necesitamos desarrollar una estrategia y conservar la biodiversidad de los bosques húmedos no solo porque ellos son una fuente irreemplazable del oxígeno del mundo, sino por su ilimitado potencial médico y científico. La Alianza Contra la Droga es un paso vital en el derrotero.

    Finalmente, una de mis mayores esperanzas es que nuestra alianza ambiental nos ayude a llevar la paz a Colombia; la paz depende de nuestra capacidad de recuperar la confianza de los campesinos de las áreas más remotas, quienes viven en el corazón de nuestro mundo natural. Debemos demostrarles que el gobierno central está empeñado en el sentido de poder ofrecer a estos agricultores alternativas viables, opciones que les ayuden a ellos y a sus familias a prosperar en paz y al mismo tiempo conservar el delicado ecosistema.

    Cuando hablo de salvar nuestro hábitat natural, lo hago desde el fondo de mi corazón ya que soy el hijo orgulloso de un padre quien hace más de 25 años se convirtió en el primer Jefe de Estado en redactar leyes ambientales de gran alcance. Ahora en Colombia debemos aferrarnos y nos aferraremos a este código visionario. Buscamos y acogemos su ayuda y empeñamos nuestro compromiso por esta causa compartida de salvar una “tierra cuya suerte está en juego”.


    Lugar y fecha

    Washington, Estados Unidos
    30 de octubre de 1998

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