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  • EL GOBIERNO NO NEGOCIARÁ BAJO PRESIÓN

    Declaración del presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, al concluir el Consejo Extraordinario de Seguridad celebrado en la ciudad de Cali

    Colombianos:

    Mientras permanecí en Canadá, seguí paso a paso los detalles del cobarde acto criminal en Pance. En consecuencia, ordené al señor Ministro Delegatario que convocara dos consejos extraordinarios de seguridad, permanecí atento a sus conclusiones y conduje el desarrollo de las actividades de la Fuerza Pública que permitieron el rescate de más de la mitad de los ciudadanos secuestrados.

    Los integrantes del Comando Central y el Eln son los responsables de los hechos acontecidos. Igualmente son ellos los responsables de la vida y de la integridad física de las personas que están en su poder.

    Al concluir la visita oficial al Canadá, tomé la decisión de regresar directamente a Cali para recibir información de primera mano sobre el vil ataque terrorista perpetrado por el Eln contra feligreses de la iglesia de “La María”. Presidí la sesión del Consejo de Seguridad de la fecha y expresé mi solidaridad al Comité Intergremial del Valle del Cauca.

    Manifiesto, personalmente, mi dolor a los familiares de los secuestrados con quienes me reuniré en breves momentos. He ordenado al señor Director del Programa para la Defensa de la Libertad Personal que redoble los esfuerzos para permitir a los familiares de todos los secuestrados tener toda suerte de ayudas que permita aliviar los traumatismos, producto del terrible trance en que se encuentran.

    Es necesario establecer si en el acto criminal señalado nos enfrentamos a un secuestro político o a uno de carácter extorsivo. Pero, al reiterar mi condena a esta terrible violación del Derecho Internacional Humanitario y a la libertad religiosa consagrada en nuestro ordenamiento constitucional y en las normas de convivencia, hago eco a las palabras de la Santa Sede que calificó el hecho como “un acto de barbarie que profanó a la Iglesia Católica y el cual no merece excusa ni se ha registrado en lugar alguno del mundo”

    El gobierno que yo presido no negociará bajo presión. Exijo la inmediata libertad de todos y cada uno de los secuestrados sin distingas de ninguna especie. La violación expresa de los acuerdos que firmó el ELN con representantes de la sociedad civil demuestra en forma contundente que no hay voluntad de paz por parte de ese grupo guerrillero.

    Concibo la generosidad de la sociedad como la prueba de que los colombianos, hastiados de crímenes sin sentido, están dispuestos a ceder para obtener la convivencia pacífica. No como la consecuencia de actos criminales que buscan alcanzar concesiones políticas basados en la naturaleza terrorista de sus actividades.

    La esencia de una política destinada a erradicar la violencia reside en la capacidad que tiene el gobierno, por mandato de la sociedad y a nombre del Estado, para dialogar y negociar, dentro de términos precisos y establecidos, alternativas que conduzcan a la paz. No es con el incumplimiento reiterado de los acuerdos más elementales sobre convivencia y derechos humanos que se consigue el diálogo. Mucho menos con actos aleves e inhumanos que buscan producir con hechos lo que no se logra en las conversaciones. Una política de paz pierde todo sentido si, a la falta de acuerdos, se responde con actos de barbarie como el secuestro de pasajeros de un avión o de feligreses de una iglesia.


    Lugar y fecha

    Cali, Colombia
    10 de junio de 1999

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