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  • HOMENAJE TAMBIÉN A LA PAZ, DE COLOMBIA Y A QUIENES HAN AYUDADO A CONSTRUIRLA

    Palabras del presidente de la Republica, Andrés Pastrana Arango, al ser nombrado miembro de la Orden Militar del Santísimo Salvador y de Santa Brígida de Suecia y recibir el Gran Collar reservado a los Jefes de Estado.

    Quiero agradecerle a usted como príncipe y gran maestro de la Orden Militar del Santísimo Salvador y Santa Brígida de Suecia por el nombramiento que con el Supremo Consejo de la Orden me ha hecho como miembro de ella y por la entrega del gran collar reservado a los Jefes de Estado que, profesando los principios del evangelio y viviendo en armonía con la fe católica, tratan de ser líderes y constructores de una nueva sociedad, humanizando cada vez más un mundo que requiere solidaridad y justicia social que son las bases reales de la conciencia para quienes, como hijos de Dios, debemos vivir la plenitud de la dignidad de la persona humana. Más de 700 años constituyen el testimonio de nuestra orden fundada como la única constructora pacífica de la paz.

    La sabiduría del espíritu fundador lo hizo crecer con la certeza de que la violencia no construye, de que el terrorismo carcome el espíritu, de que la muerte es el irrespeto mayor, para quienes, iridefensos, anhelan cumplir la visión que los convoca a la alegría de vivir.

    Como Presidente de la República de Colombia, he hecho todo lo posible para fundar la paz, he ido aun más allá de lo que en el quehacer político tradicional se podría llegar, he invertido en la paz todo el prestigio acumulado a lo largo de mi vida pública y lo he hecho con desinterés a sabiendas de conocer exactamente que mi verdad era tan sólo la de sembrar lo que las generaciones siguientes habrán de cosechar.

    Es por ello que este Gran Collar lo recibo desde el espíritu de paz de la Orden como un gran homenaje a la paz de Colombia y a quienes me han ayudado a construirla y alas que, de una manera u otra, se han sacrificado por ella. Quiero, bajo el amparo de este honor que su alteza me concede, decir que el Presidente de la República de Colombia es un defensor y promotor incondicional de Ia vida, de la familia, de la equidad social, de la búsqueda de los recursos para crear fuentes de supervivencia para los pobres, del incansable trabajar por satisfacer las necesidades de las gentes más humildes y sobre todo, buscarles futuro a los valores de una cristianidad anhelante de porvenir.

    Al agradecerle a su alteza el Gran Consejo de la Orden y a todos los que aquí solidariamente me acompañan, quiero ratificar que participo de esa verdad irrebatibe, de que cada quien recoge de la paz lo que ha colocado en ella. Yo miro con optimismo el porvenir por que sé que quienes deben continuar la tarea no tienen otra alternativa que profesar el mismo principio que ha dado razón a todos nuestros desvelos y es el de que el derecho a la paz es el principio fundante de la moderna democracia. Desde esa convicción lo saludo a usted y los invito a intensificar conmigo el amor a una patria que todo lo merece.


    Lugar y fecha

    Roma, Italia
    11 de junio de 2002

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