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  • LA EDUCACIÓN ES EL MOTOR DEL CAMBIO

    Palabras del presidente Andrés Pastrana Arango, con ocasión del vigesimoquinto aniversario del “Colegio Distrital Técnico Menoreh”.

    He venido en compañía de Nohra, para celebrar con emoción el aniversario de una obra que vieron nacer los ojos de mi padre, el presidente Misael Pastrana.

    Hace veinticinco años, él estuvo aquí descubriendo la primera piedra de lo que estaba seguro, sería una gran empresa. Su convencimiento por este prioritario tema, lo llevó a afirmar que “la única manera de llegar a la igualdad, es a través de la educación, como herramienta para tener una sociedad igualitaria y más justa”.

    Hoy más que nunca este postulado cobra vigencia, pues seguimos convencidos que la educación es el motor del cambio. De la mano de los colombianos mi gobierno trabaja comprometido en la construcción de una nueva sociedad, más equitativa y con más justicia social, cimentada sobre los pilares perennes y exclusivos de la educación.

    Ya hemos dado algunos pasos muy importantes que apuntan al cumplimiento de nuestra meta: el cubrimiento total y la calidad en la educación. Quiero que al igual que estas niñas que tienen la oportunidad de frecuentar un buen colegio, que les ofrece una óptima preparación académica y moral, todos los niños de nuestro país, acudan a una escuela que les ofrezca una educación de calidad.

    Hemos puesto en marcha el programa “Colombia se gradúa” en el que municipio por municipio, estamos logrando el cubrimiento total en la escolaridad, es decir, que nunca más veremos a nuestros niños fuera de un aula, en los horarios escolares. Como complemento, realizamos un gran esfuerzo por aumentar la calidad de la educación y para conseguirlo, hemos cubierto varios frentes que consideramos prioritarios: creamos el Plan de Calidad Educativa por Alumno, que busca dotar de manera gradual con un mínimo de textos y útiles escolares a los niños que asisten a nuestras escuelas, por otro lado, hemos asignado importantes recursos para infraestructura y dotación de escuelas normales, instituciones educativas del nivel técnico, tecnológico y comercial, e iniciado la reestructuración de los proyectos de informática y bilingüismo.

    En el campo de la capacitación a los docentes y con el fin de formar educadores de calidad, estamos adelantando la reestructuración de las llamadas Escuelas Normales mediante un proceso de acreditación previa.
    Adicionalmente, se han instalado ya varios centros de bilingüismo, con el fin de capacitar a los docentes en el manejo del inglés y del computador como herramientas en el aula de clase.

    Hoy he comprobado al asistir a este acto, que somos muchos los colombianos que participamos del gran esfuerzo mancomunado que busca optimizar nuestro sistema educativo.

    Nos unimos con admiración a la conmemoración de las bodas de plata que celebra la “Asociación de Damas Hebreas B·nai B·rith”, que hace más de veinte años encendió una luz que se materializó en el Colegio Distrital Técnico Menorah, y que con sus buenos resultados académicos hace un gran aporte a ese esfuerzo.

    Durante más de dos décadas de ininterrumpido trabajo, este grupo de mujeres ha emulado las enseñanzas de los escritos de Esther, que nos hablan “de luz, de alegría, de gloria y de triunfo”, pues ellas mejor que nadie, han sabido velar con responsabilidad por la educación y el progreso de estas niñas y jóvenes.

    La labor social que cumple el Colegio Menorah, nos confirma que una obra es buena, siempre que nace de una necesidad. Nos demuestra que este ilustre grupo de damas no se equivocaba cuando decidió enfocar su afecto, sus recursos y sus esfuerzos para atender a estas niñas y a otras miles de mujeres que ya pasaron por estas aulas, y que hoy trabajan comprometidas en la construcción de una nueva Colombia.

    Veo que en las caras de sus alumnas, se refleja el orgullo de pertenecer a este colegio que ha sabido sobresalir por su excelencia académica y le ha hecho merecer ya en dos ocasiones, la distinción Andrés Bello y otros reconocimientos que otorga el Ministerio de Educación Nacional.

    Reconozco además en los rostros de todas ustedes, una gran calidad humana, resultado de la educación en los principios, en los valores y en el humanismo que les han inculcado los maestros del Colegio Menorah.

    Para Nohra y para mí es muy grato encontrar que estas jóvenes han asumido desde ya, la responsabilidad de trabajar por un país mejor, en el que serán el núcleo de nuestras familias y la base de la nueva sociedad.

    La tarea no es fácil, pero quiero que recuerden siempre una frase del escritor Elbert Hubbard que nos anima a dar más de lo que se nos exige, y es que “las gentes que nunca hacen más de lo que se les paga, nunca obtienen pago por más de lo que hacen”.

    La recompensa para todos los colombianos y para ustedes, niñas, será la de una Colombia reconciliada, más equitativa y más justa, en la que el pago será muy superior a la tarea que hoy realizamos.
    Al imponer a esta institución la Orden Nacional al Mérito “Cruz de Plata”, ponemos de manifiesto nuestro agradecimiento hacia esta obra que llena de sentido las magníficas relaciones entre el pueblo colombiano y el pueblo de Israel.

    Al mismo tiempo rendimos un especial reconocimiento a este admirable grupo de mujeres, que con el más puro sentimiento altruista y cumpliendo con el mandamiento histórico de su fe, han propiciado un productivo ambiente académico y espiritual que durante los últimos veinticinco años, ha traído esperanza y progreso a los corazones de miles de niñas y jóvenes colombianas.

    Quiero agradecer la generosa labor del señor Edmundo Esquenazi, presidente de la Fundación, a la señora Aída Furmanski, su muy querida directora, y a todas las personas de la comunidad colombo – hebrea que todos los días aportan en la construcción del nuevo país, próspero y en paz.

    Con especial afecto quiero dirigirme a doña Lía de Galisky, de la misma manera que lo hiciera mi padre hace 25 años, para agradecerle su continua participación en la promoción de las actividades de la Fundación.

    A todos ellos les digo, que la Menorah, ha dejado su huella entre nosotros, y que persistirá por muchos siglos más, porque la educación que han dado a estas niñas, trascenderá a nuevas generaciones de colombianos. Sé que el resplandor de su luz las ilumina guiándo las por la ruta del bien, propiciando el éxito para sus caminos y todo el acierto para sus proyectos.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    6 de octubre de 1999

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