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  • LA EDUCACIÓN FUENTE DE FUTURO PARA TODOS

    Palabras del presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, con motivo de la entrega del Premio Compartir al Maestro

    Señoras y señores educadores nominados y finalistas del premio Compartir al Maestro. Estamos reunidos en su honor. Todo en este acto se ha dispuesto para rendir un homenaje a su labor pedagógica, creativa y transformadora.

    Hoy se reafirma el acierto de Compartir cuando decidió el año pasa- do convocar a los educadores del país a participar en el Premio. Se demuestra también la necesidad de un termómetro de esta naturaleza para identificar, valorar y difundir los valiosos trabajos que la modestia y la discreción habían mantenido ocultos en las aulas.

    Esa enorme riqueza de iniciativas y de experiencias innovadoras que existen a lo largo y ancho de la Nación encontró un espacio de reconocimiento que, además, demuestra la capacidad imaginativa de los maestros colombianos.

    El proceso desarrollado durante meses para llevar a cabo cada uno de los pasos del premio Compartir ha constituido un buen escenario para mostrar, escribir y registrar fílmicamente el esfuerzo hasta ahora desconocido de varios miles de educadores que trabajan por una mejor educación.

    Para orgullo del país y del magisterio colombiano las oficinas de los organizadores recibieron en total las respuestas de dos mil setecientos maestros provenientes de todos los departamentos y distritos, desde los más próximos hasta los más apartados. Docentes de preescolar, de educación básica (primaria y secundaria), de educación media; del campo, lo mismo que de la ciudad; de establecimientos oficiales, lo mismo que de los privados. Esta noche quiero felicitar con entusiasmo a todos y cada uno de ellos por su liderazgo y capacidad innovadora.

    Como pedagogos ustedes comprenden muy bien el valor social de la participación, de la puesta en común de las ideas de que cada uno diga su palabra, dispuesto a que mediante el análisis se destaquen las propuestas mejor argumentadas y más completamente desarrolladas para enriquecerse con las ideas y propuestas de los demás.

    Celebramos también el proceso de reflexión y análisis de ideas pedagógicas que se generó donde quiera que la convocatoria tuvo eco. Interrogarse acerca de la capacidad para detectar problemas educativos, para proponer y desarrollar soluciones; idear formas ágiles para comunicar a otros su experiencia y conseguir que los estudiantes alcancen altos niveles de desarrollo implica vivir una experiencia muy efectiva de crecimiento personal y profesional.

    Ese es un beneficio que se originó en el premio y que enriquece a todos, no solamente a los ganadores. Es más, constituye un aporte real a la construcción de la paz que tanto anhelamos y en la que estamos empeñados todos los colombianos. Las acciones que se realizan desde otros sectores del Gobierno requieren del desarrollo de la capacidad para tratar humanamente los problemas.

    El proceso de valoración de cada una de las experiencias, asumido con responsabilidad por un grupo interdisciplinario e interinstitucional de especialistas en educación y en las distintas disciplinas de la formación humana, permitió seleccionar los 360 mejores, entre los cuales se es- cogieron ustedes, los veinte docentes nominado s al Premio Compartir al Maestro a quienes acompañamos gustosos en este acto solemne de premiación.

    La capacidad de mejorar las prácticas docentes, la iniciativa para tratar los problemas educativos y ese talante de pioneros que buscan construir una Colombia en paz, está generando un movimiento positivo entorno a la escuela y constituye el objeto de este reconocimiento y de los premios que hoy entregamos. A través de ellos exaltamos su profesionalismo y su calidad humana.

    El maestro siempre ha sido el artífice de la educación en todas las sociedades y el complemento ideal de la formación familiar. Por eso todos guardamos en nuestra memoria un espacio especial para recordar a esos segundos padres quienes con su pedagogía contribuyeron a forjar nuestros espíritus y nuestras mentes. Fue en las es- cuelas, colegios y universidades en donde como niños y adolescentes fuimos construyendo nuestro carácter y fuimos descubriendo nuestra vocación para encontrarle un sentido profundo a cada una de nuestras vidas.

    Estos segundos hogares tienen un carácter casi sagrado, pues allí se realiza el milagro de transmitir de generación en generación los valores y tradiciones de nuestra cultura y nuestra identidad. Sin los maestros estaríamos en una especie de orfandad espiritual, perdidos en la ignorancia y sin poder usufructuar la magnífica riqueza del conocimiento humano.

    Por esta razón ningún tema es más importante para el futuro del país que el de mejorar los niveles de educación de los niños y jóvenes colombianos. Numerosos estudios a nivel mundial han demostrado que ninguna otra inversión social tiene más beneficios para todos, ni ofrece mejores posibilidades de desarrollo que una adecuada formación. Hemos dicho que para hacer una revolución educativa, el Estado necesita trabajar de la mano de la comunidad educativa.

    Se equivocan quienes pretendiendo desinformar a la opinión pública afirman que voy a privatizar la educación. Nada más alejado de la realidad. Precisamente lo que estamos haciendo es fortalecer la educación pública para que tenga todo el respaldo del Estado y la sociedad, y se convierta en paradigma de la excelencia educativa.

    Porque soy un convencido del significado que para el futuro del país tiene la búsqueda de la excelencia en la educación, estoy comprometido con garantizar los mejores niveles de cobertura y calidad. Me preocupo permanentemente por la educación de los niños.

    Para que todos ellos puedan tener acceso a la educación, mi gobierno ha puesto en práctica tres trascendentales medidas.

    En primer lugar hemos propuesto la evaluación de los 300.000 educadores pagados por el Estado con los recursos de todos los colombianos. Esta medida no pretende, de ninguna manera, despedir maestros indiscriminadamente, sino que tiene como finalidad mejorar la calidad de la educación que ofrecen nuestros colegios y escuelas oficiales.

    La altísima dignidad que significa ser formador de personas debe estar acompañada de una gran responsabilidad. Todos hemos tenido profesores excepcionales a quienes recordamos con gran afecto y admiración por haber marcado nuestras vidas con su ejemplo y enseñanzas. Profesores como ustedes, enamorados de su profesión y que han asumido su trabajo como una auténtica vocación de servicio, son los que necesitan los niños y jóvenes colombianos. Yo sé que la inmensa mayoría de los educadores colombianos tienen esa gran vocación.

    Por otra parte hemos querido que los educadores estén en los lugares donde están los niños, cuando esto sea necesario. Los traslados se harán con reglas claras, justas y de conocimiento público. Ellos están pensados, no para desmejorar las condiciones laborales de los educadores, sino para mejorar las oportunidades de educación de los niños, especialmente en las zonas rurales.

    Con esta medida los niños que se encuentran en los campos colombianos podrán tener acceso a la educación sin necesidad de romper sus vínculos familiares y sus raíces, al tiempo que evitaremos que las familias pobres de las zonas rurales incurran en costos adiciona- les que deterioren su calidad de vida. No podemos estar tranquilos con que se mejore la cobertura en las ciudades y especialmente en las capitales departamentales. De continuar por ese camino, el éxodo del campo hacia las ciudades continuará profundizándose. El compromiso con el campo colombiano debe comenzar por mejorar la educación.

    Soy consciente de las dificultades por las que están pasando algunos padres de familia y que les impiden cumplir oportunamente con el pago de las pensiones. Para darle solución a este problema y evitar que los estudiantes se vean afectados, constituimos elFondo de,Ayuda Financiera a los Colegios Privados, que a través del Icetex va a otorgar créditos con bajas tasas de interés y amplios plazos de amortización a quienes se encuentran en mora en el pago de sus costos educativos.

    Finalmente, también fue aprobada la creación del Plan de Calidad Educativa por Alumno. Con este Plan vamos a orientar los recursos de inversión educativa de manera gradual para que los siete millones de alumnos de las escuelas públicas tengan derecho a un mínimo de textos y útiles escolares, en un proceso lento pero seguro.

    Adicionalmente, vamos a adecuar la educación a las ventajas que ofrece la tecnología moderna. Gracias a las innovaciones de la ciencia moderna, especialmente en el campo de la informática y las tele- comunicaciones, podemos lograr que los estudiantes de cualquier región de Colombia, por apartada que esta sea, tengan acceso al mismo universo de conocimientos que un alumno de los grandes centros educativos del mundo. De esta manera las futuras generaciones de estudiantes estarán mejor preparadas para enfrentar los cambios que significa vivir en el mundo globalizado del tercer milenio.

    Todas estas medidas las estamos llevando a cabo mediante un debate amplio de cara al país. Mi Gobierno ha sido un gobierno de puertas abiertas, siempre dispuesto a escuchar a quienes se encuentran directamente involucrados con el tema de la educación y de manera particular a los educadores.

    Soy un convencido de que el diálogo y la concertación son la mejor manera de buscar soluciones a un tema de tanta trascendencia y por ello reitero mi compromiso de continuar con este proceso en el que todos vamos a ganar. Insisto que en esta materia no va a haber ni vencedores ni vencidos.

    La suerte del país está inexorablemente ligada al logro de un mayor compromiso y de una más elevada formación de las profesoras y profesores colombianos. Mejorar el talento y el compromiso de la docencia no depende sólo de la conciencia de quienes la ejercen, sino que obedece también a la prioridad que la sociedad le dé a la educación y a la manera como otorgue estatus y condiciones materiales de vida adecuadas a quienes conducen el proceso de enseñanza-aprendizaje.

    El cambio debe entonces marchar sobre dos piernas. A más muestras de mejoría en el sistema educativo, más entusiasmo de la sociedad y sus dirigentes por proveerle prioridad y recursos, y viceversa, a más conciencia de la Nación para con la educación, mejores condiciones para que ésta aumente cobertura, eficiencia,calidad y equidad.

    En esta gran transformación, como hemos dicho, no hay perdedores, no puede haberlos. La educación es fuente de futuro para todos, de equidad y democracia, y nos obliga a trabajar del mismo lado, construyendo una nueva realidad. Como Presidente de los colombianos veo un panorama en el que muchos maestros quieren edificar esa nueva realidad educativa y al mismo tiempo millones de colombianos han comprendido que la educación es prioritaria y muestran disposición a actuar en consecuencia. Están listas las condiciones, el cambio ha empezado a andar.

    El premio Compartir es un hecho concreto: Dos trabajos del nivel de preescolar, seis de básica primaria, dos de ciencias naturales y educación ambiental, dos de ciencias sociales, dos de educación artística, uno de idiomas extranjeros, uno de lengua castellana, dos de matemáticas y dos de tecnología e informática, son una muestra valiosa de su producción intelectual.

    Señoras y señores finalistas y galardonados: estar entre los veinte nominados, entre los nueve finalistas, entre los cuatro ganadores o ser el gran ganador, es un motivo de gozo y de compromiso. Un gozo compartido y un compromiso con la educación del país para seguir construyendo y desarrollando proyectos que den como resultado ciudadanos capaces de ser felices y de hacer aportes significativos al desarrollo del país.

    Al entregar estos premios, signos visibles del homenaje a su labor, educadores, nos sentimos voceros de los colombianos que los felicitan y los animan a continuar descubriendo la grandeza pedagógica que hay en las aulas, a penetrar con entusiasmo en las áreas de formación que hoy debemos reconocer como más débiles y crear nuevos canales de comunicación por los que se difundan nuestras realidades educativas y se descubran las fortalezas que nos ayudarán a superar las debilidades.

    Estamos escribiendo todos un capítulo importante de la educación colombiana, un capítulo escrito por los maestros con apoyo de sus comunidades, impreso en imágenes y en hechos nacidos de valores éticos que nos permiten avanzar con certeza hacia un mejor porvenir.

    Que los frutos de la semilla sembrada hoy gracias a la iniciativa y dedicación de la Fundación Compartir y de su equipo humano, se multipliquen y difundan por todo el territorio nacional bajo el lema la educación ya, asunto de todos. Con ustedes estamos construyendo un porvenir que nos permitirá trascender el presente.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    10 de junio de 1999

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