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  • LA SEGURIDAD CIUDADANA, ÚNICA GARANTÍA DE PROGRESO Y ALIADA DEL EMPLEO

    Palabras del presidente Andrés Pastrana Arango, con ocasión del lanzamiento de la Estrategia Nacional para la Convivencia y Seguridad Ciudadana y la entrega de mil nuevos policías a la ciudad de Santa Fe de Bogotá

    Qué grato es venir hoya nuestro parque Simón Bolívar para cumplirle a Bogotá. Hoy es la fiesta ciudadana de la Bogotá que quiere una ciudad segura. Hoy la ciudad recibe mil nuevos agentes, con el compromiso firme de que sabrá aprovechar a mil nuevos amigos que trabajarán cada día por la reconciliación, la convivencia, y por la seguridad de todos quienes vivimos en ella.

    Este aumento del pie de fuerza de la Policía Metropolitana, es un esfuerzo enorme de la institución para hacer más eficiente su labor. Nos hemos comprometido a generar un cambio en las condiciones de seguridad en nuestras ciudades, para hacerlas verdaderos centros productivos. Estamos cumpliendo con nuestra capital, porque el cambio es cumplir.

    A partir de hoy, este nuevo contingente de la policía, estará en las calles, de la mano de nuestros niños, ayudando a quienes viven, trabajan y estudian en esta ciudad. Porque sabemos que la seguridad ciudadana es la única garantía de progreso, y la gran aliada del empleo.

    Hoy, igualmente, le estamos haciendo un tributo al soldado y al policía que en defensa de la democracia han rechazado con valor heroico el ataque de los violentos.

    Hago un llamado para que en todos los lugares de Colombia, en el campo y en la ciudad, se sientan orgullosos cuando vean pasar a los miembros de las fuerzas militares y de la Policía Nacional. Quiero que vean en ellos el mejor ejemplo de valor, disciplina y patriotismo. Quiero que hagamos evidente nuestro permanente agradecimiento hacia ellos, valientes cumplidores de su deber, que han estado siem- pre dispuestos a defender a Colombia, hasta con su propia vida.

    He aprovechado esta oportunidad para condecorar a los policías que con valor han defendido a nuestro pueblo. Al hacerla pienso en cada uno de los soldados y policías, en sus familias y compañeros de armas, que en los últimos días han perdido la vida por culpa de las balas de aquellos que han convertido ideales políticos en banderas de violencia, odio y destrucción.

    Los organismos de seguridad y las instituciones del Estado están permanentemente trabajando para buscar y mantener el cumplimiento de las leyes que nos dan bienestar y seguridad, pero para conseguir ese propósito necesitan del apoyo incondicional de los ciudadanos.

    Debemos tomar mayor conciencia. Que cada colombiano haga del respeto a las leyes y a las normas de convivencia un ejercicio cotidiano, porque el núcleo de la paz está en cada uno de nosotros. Es necesario que nuestras ciudades se conviertan en un lugar donde reinen la solidaridad, la seguridad y la tranquilidad, para que de esta forma nuestras empresas sean más productivas y eficientes.

    Quiero que pronto llegue el día, en el que sea innecesaria la presencia de controles, de turnos de vigilancia y de sistemas de seguridad costosos para nuestras industrias. A cambio quiero ver, una sociedad organizada y productiva, que dedique todo su capital y esfuerzo a generar más empleo para los colombianos.

    Todos estamos cansados de oír episodios sobre ataques callejeros, sobre raponazos y robos de vehículos. Los invito para que recuperemos nuestra capacidad de indignación frente a esos delitos. Estoy convencido que la indiferencia está de parte de los delincuentes.

    Es necesario que actuemos solidariamente cuando se contravengan normas de convivencia. Pasar el semáforo en rojo siempre es irresponsable y peligroso. Botar basura en la calle es desconsiderado y anticívico. Colarse en una fila es oportunista y genera desorden.

    Sabemos que la convivencia y la seguridad ciudadana son los pilares fundamentales de nuestra democracia, y que por eso, debemos defender este derecho de todos. Mi gobierno está comprometido en la construcción de soluciones concretas a los problemas de seguridad en campos y ciudades. De su solución depende nuestra calidad de vida, nuestro progreso y nuestro empleo.

    Por eso presento a los colombianos la Estrategia Nacional para la Convivencia y la Seguridad Ciudadana. Se trata de una propuesta integral del Gobierno Nacional cuyo objetivo primordial es lograr un cambio en la convivencia y en la seguridad ciudadana. Queremos garantizarle a todos y cada uno de los colombianos las condiciones necesarias de bienestar y tranquilidad.

    Al fomentar las condiciones de seguridad habrá mejores condiciones para la inversión y por consiguiente tendremos más empleo.

    Esta estrategia ya inició el desarrollo de siete planes con objetivos y temas específicos. Su propósito es apoyar la capacidad de gestión de la Policía y de las autoridades locales en cubrir las demandas sobre seguridad y convivencia, las cuales son un compromiso inaplazable de este gobierno.

    Mi propuesta es el diseño de una política de Seguridad Ciudadana de largo plazo, elaborada por la Presidencia de la República, los minis- terios del Interior, Justicia y Defensa y la Policía Nacional.

    El primero de los planes propuestos es la promoción del Buen Ciudadano. Mi decisión es impulsar un colombiano entendido como una persona integral, que aplica las normas y la convivencia en todos los ámbitos de su vida: el trabajo, la familia, su ciudad.

    El buen ciudadano conoce el Código de Policía y hace de este instrumento normativo un instrumento diario de convivencia y de respeto al prójimo.

    El buen ciudadano es un buen vecino, aquel que en mi condición de alcalde de Bogotá impulsé para acercar el ciudadano al policía.

    El buen ciudadano cree en sus instituciones. Cree en la democracia, participa y vigila el buen funcionamiento de las instituciones para hacerla s mejores. En fin, el buen ciudadano es democrático y solidario con el prójimo.

    El buen ciudadano cuida el medio ambiente. El buen ciudadano es protagonista del cambio.

    El segundo plan de nuestra estrategia es mejorar la capacidad del Estado para conocer la evolución del crimen y de la violencia. Es necesario que la autoridad nacional, policial y local tengan claridad permanente sobre cómo se comporta el delito. Con ello es posible realizar una verdadera y constante evaluación tanto de estrategias globales como de tácticas operativas.

    Con este propósito hemos creado la Sala Nacional de Observación del Delito, destinada a que el Presidente y su Consejo de Ministros cuenten con información ágil sobre la evolución de los principales delitos y manifestaciones violentas presentes en Colombia. Esa base de datos será una herramienta primordial en el proceso de toma de decisiones que afectan a nuestras comunidades. Queremos aplicar políticas eficientes que promuevan la seguridad y la tranquilidad de todos.

    Por su parte en el ámbito local la propuesta es la creación de Centros Operativos de Seguimiento del Delito basados en el mapa de cada ciudad. El propósito es que nuestras autoridades locales cuenten con el apoyo de un novedoso programa de tecnología avanzada, por medio del cual podrán mantener el control y realizar el seguimiento diario al comportamiento del crimen en cada rincón de su ciudad.

    Estos Centros Operativos de Seguimiento del Delito son una valiosa herramienta, con la cual combatiremos a la delincuencia con acciones oportunas. Es así como se pone fin a obstáculos que tenemos en la construcción de un nuevo país en el que todos tengamos oportu- nidades de empleo.

    Quiero hacer énfasis en que la Policía Nacional es el eje principal de la estrategia que hoy le presento al país. La labor policial es fundamental en la tarea de promover las normas para la convivencia y consolidar la seguridad.

    Todos los colombianos conocemos el proceso de cambio que ha realizado la policía en la presente década. Hoy nuevamente quiero reconocer la realidad de este positivo proceso y destacar muchos de los logros que ha obtenido la institución.

    Sí, hoy es un hecho. Los colombianos de finales del siglo XX, contamos con un mejor policía, con una institución fortalecida, abierta a la crítica y dispuesta a aceptar nuevos retos.

    Por eso aprovecho esta ocasión para resaltar la labor que cumple la Policía Nacional de la mano de los ciudadanos que anhelamos la paz. En lo que va transcurrido del presente año su combate al delito muestra altos niveles de eficacia. La recuperación de 21.185 automotores que habían sido robados, la reducción de un 21 por ciento en el asalto bancario y el fin del crecimiento del atraco callejero, todo esto en el último año, son una muestra del trabajo que se realiza.

    Y vamos a ir más allá. Hemos aumentado la capacidad de respuesta de grupos élite destinados a desarticular bandas de delincuentes dedicadas al hurto de residencias, hurto de vehículos, asaltos bancarios y piratería terrestre. Para combatir este tipo de delitos hemos iniciado la puesta en funcionamiento de nuevos métodos de inteligencia, que han sido exitoso s en la lucha contra el narcotráfico.

    Pero no vamos a dejar sola a la Policía y por ello estamos poniendo en práctica medidas complementarias. El Ministerio de Transporte trabaja en el Registro Nacional de Automotores, destinado a generar una base única de datos de vehículos en el país. Con esta medida aumentaremos la capacidad de control y reduciremos, en consecuen- cia, el hurto de automotores.

    Asimismo estamos trabajando arduamente en la promoción de un sistema de comunicaciones en el transporte terrestre coordinado por los organismos de seguridad, que ayudará a reducir las acciones de los delincuentes en las carreteras y a identificar los sitios en los cuales realizan con mayor frecuencia sus planes.

    En materia de seguridad bancaria hemos recopilado la información necesaria para que en coordinación con este sector de la economía se refuercen las medidas de seguridad en las sucursales con atención al público. La medida que tomemos la haremos teniendo en cuenta la situación económica del país y sin olvidar el objetivo de que estas sucursales deben ser lugares que le den seguridad al usuario y a los vecinos. Nuevamente les digo que la seguridad es la garantía en nuestras empresas.

    Quiero decirles que mi experiencia como alcalde de la ciudad de Bogotá, me llevó a comprender que para la convivencia y la seguridad, es vital el nexo entre la policía y el ciudadano. Este principio fue el que en su momento impulsó el programa del Buen Vecino.

    Hoy la Policía Nacional tal como ocurre ya aquí en Bogotá, ha puesto en marcha el servicio de Policía Comunitario, entendido como el servicio de vigilancia cercano al ciudadano. Se trata de un policía que sea conocido por los residentes de cada barrio y que esté familiarizado con los problemas y las necesidades más sentidos de su comunidad. Que siempre sea nuestro amigo y colaborador.

    ¡De la mano de ustedes, los policías, debemos recuperar la calle para el ciudadano, para el ciudadano próspero y trabajador que merece vivir en una sociedad tranquila!

    Dos delitos a los cuales les he querido dar una especial importancia en la Estrategia Nacional para la Convivencia y la Seguridad, es el homicidio y el secuestro.

    Con relación al primero el compromiso prioritario de mi gobierno es lograr que los colombianos recuperemos el respeto a la vida, a la dignidad humana y a los más elementales derechos humanos.

    Ese compromiso es urgente. Vamos a reducir los índices de homicidio. Y dentro de ese propósito queremos lograr el inmediato descenso de las muertes violentas por arma de fuego.

    He dado autorización a cincuenta y nueve alcaldes para implementar la restricción al porte de armas durante los fines de semana. Esta disposición será evaluada en seis meses, con el fin de conocer su impacto en el comportamiento de los índices de violencia.

    Estamos trabajando en el desarrollo de un plan integral de desmonte de bandas, pandillas y milicias. Queremos que las calles de barrio, sus parques, zonas deportivas, y todos los espacios de uso comunitario cumplan con su función integradora. Las ciudades deben proponer planes locales de seguridad en los barrios, destinados a generar seguridad dentro de la Constitución y la ley.

    Como complemento ya estamos en el proceso de fortalecer los servicios de educación y justicia en las comunidades barriales, porque nuestros jóvenes merecen opciones diferentes al delito.

    En relación con el secuestro la propuesta es generar un gran bloque nacional para evitar y prevenir este delito. Al Ministerio de Justicia y del Derecho le hemos dado las herramientas para que lidere la lucha contra el secuestro.

    En el plano institucional vamos a dar pasos significativos en investigación. Vamos a proponer cárceles especiales para secuestradores y vamos a montar un esquema de seguimiento del comportamiento de este delito para poder así reaccionar con carácter preventivo con las personas amenazadas en los lugares y regiones donde se encuentren. El objetivo es que este crimen no tenga éxito. No ahorraré ningún esfuerzo en la lucha contra el secuestro.

    Quiero aprovechar esta oportunidad para mostrar mi admiración por los ciudadanos que, víctimas del secuestro de un familiar, se han levantado en una sola voz para expresar su rechazo al infame delito. Mi propósito es fortalecer el acompañamiento a los familiares y víctimas. Mi propósito es acompañar la voz de los colombianos en la defensa de la libertad, uno de los más importantes derechos que posee todo ser humano.

    El sexto plan de la Estrategia Nacional para la Convivencia y Seguridad Ciudadana es la promoción de las Casas de Justicia, para que se conviertan en una realidad nacional. La idea es otorgar alternativas de conciliación a las comunidades. Vamos a acercar lajusticia al ciudadano.

    Como complemento implementaremos las Unidades Permanentes de Justicia en varias ciudades del país, para fortalecer la capacidad del Estado para sancionar las contravenciones y los delitos menores. La idea, es evitar que el delincuente que comete delitos menores, se convierta mañana en un delincuente más peligroso que atente contra el futuro y las fuentes de empleo de los colombianos.

    Finalmente, el último tema de la Estrategia que hoy le presento al país es el papel de las empresas privadas de vigilancia en la búsqueda de mayor seguridad ciudadana. Mi propósito es que en los centros urbanos bajo la coordinación de la Policía Nacional se consoliden alianzas estratégicas entre el propio policía, la comunidad y el vigilante, destinadas a realizar una labor preventiva.

    Señalo el camino, porque tengo fe en que en poco tiempo, tengamos un verdadero modelo de seguridad que sea garantía para todos los ciudadanos. Las empresas de vigilancia juegan un papel importante en nuestra sociedad y en nuestros procesos productivos y en tal virtud deben tener como propósito su modernización. La superintendencia que las controla está siendo fortalecida para tal fin.

    Quiero sin embargo reiterar una política de mi gobierno: los servicios privados de seguridad no forman parte de la estrategia para enfrentar a las organizaciones alzadas en armas. Esa labor es exclusiva de los organismos de seguridad que sustentan el monopolio legítimo de la fuerza del Estado.

    Señor Alcalde y conciudadanos de Santa Fe de Bogotá:

    Que sea esta también la ocasión en la que los habitantes de la capital de Colombia agradezcamos a nuestra Policía Metropolitana la invaluable labor que cumple cada día, al velar por la seguridad, integridad y bienestar de todos quienes habitamos esta ciudad. Y al nuevo contingente que a partir de hoy hace parte del cuerpo de la Policía, los animamos a trabajar, para que cada día avancemos en la construcción de una sociedad más segura, más tranquila, en paz, con más justicia social y con empleo para todos.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    14 de julio de 1999

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