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  • NUEVO COMANDO DE POLICÍA, BALUARTE DE ORDEN Y LEGALIDAD

    Palabras del presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, con ocasión de la inauguración del Comando de Policía de Bello.

    Hoy vengo con entusiasmo hasta el corazón de Antioquia y del Valle de Aburrá, cuna ilustre del Presidente Marco Fidel Suárez, para conocer una gran obra producto del trabajo esforzado de este pueblo paisa.

    Qué mejor ocasión que la inauguración del nuevo Comando de Policía de Bello para reencontrarme con los hombres que, todos los días y sin descanso, reafirman su vocación de servir a la patria y a la comunidad desde la Policía Nacional, actuando con justicia y valor para preservar la seguridad y la tranquilidad de todos los colombianos.

    Aquí, en este municipio que es símbolo de progreso y de industrialización, se llenan de significado las bellas palabras que con sentido patrio, escribió alguna vez uno de sus paisanos: “La patria es el barrio, con sus tiendecitas que reproducen la economía doméstica, con el sonido lejano de las campanas de la iglesia, el correteo de los niños en la plaza mayor, y por supuesto, el continuo movimiento de la estación de policía”.

    En esta nueva edificación, que alberga el trabajo de los mejores ciudadanos de Colombia, se encarna con propiedad la filosofía de lo que queremos que sea la labor de la policía y que está materializada en la Estrategia Nacional para la Convivencia y Seguridad Ciudadana. Tengo la certeza de que los doscientos agentes que trabajan en este Comando, lo hacen bajo la premisa que les ha inculcado el General Rosso José Serrano: la única manera de proteger eficazmente a la comunidad es acercándose a ella y promoviendo acciones preventivas que les salgan al paso a los distintos factores generadores de inseguridad.

    Hoy, ante los miembros de este renovado Comando, baluarte de orden y legalidad, quiero reiterar que el patrullero de la Policía Nacional es quien está más cercano a la población, compartiendo su día a día, sus satisfacciones y desilusiones, y siempre dispuesto a protegerla.

    Es más: a menudo los patrulleros de la policía son el contacto más real y más próximo -y a veces el único- que tienen los habitantes de los pueblos de Colombia con el Estado. Son su medio de relacionarse con las instituciones, con el sistema legal y la garantía de su protección como ciudadanos.

    Veo con gran satisfacción que la Policía Nacional cumple con la misión que le ha encomendado el pueblo colombiano. Además de los positivos resultados obtenidos en los primeros meses de este año en materia de seguridad ciudadana, que permitieron la captura de más de mil personas dedicadas al hurto, estafa, secuestro y porte ilegal de armas en operativos y allanamientos en Medellín, Santa Fe de Bogotá y Bucaramanga, esta institución ha demostrado que no baja la guardia en el apoyo a la lucha contra todas las manifestaciones de
    violencia, el tráfico de armas y el problema mundial de las drogas.

    No son pocos los retos que enfrenta el policía colombiano. Quiero, en este sentido, resaltar la labor que la Policía Nacional viene realizando contra delitos como el atraco, el hurto a residencias, el robo de vehículos y los asaltos bancarios. Los índices de criminalidad muestran una disminución que invita a dar pasos hacia adelante: la reducción el año pasado del atraco por cuantía superior a cuatro salarios mínimos en cerca del 15 por ciento y del hurto a residencias en un 13 por ciento, son mi mayor aliciente a la hora de exhortarlos a continuar trabajando por la seguridad ciudadana.

    Soy un convencido de que con el apoyo de la ciudadanía y con la construcción de lugares de trabajo como éste, la Policía podrá avanzar en la búsqueda de una disminución significativa del delito.

    En esa dirección ya hemos dado pasos importantes. El balance de los últimos seis meses en la lucha contra el narcotráfico habla por sí solo: la Policía Nacional ha producido contundentes resultados en la erradicación de cultivos, el procesamiento de sustancias, y contra las organizaciones que trafican con drogas ilícitas.

    La Operación Motilón que culminó hace pocos días en el departamento de Norte de Santander, en zona limítrofe con Venezuela, permitió la fumigación de más de 9 mil hectáreas de coca, el decomiso de 114 mil kilos de hoja de coca, la captura de 21 personas, la incautación de 110.000 galones de insumos líquidos y la destrucción de 152 laboratorios. De esta forma, nuestra policía ha asestado un duro golpe contra quienes pretendían sembrar en la selva del Catatumbo la misma desolación que hace unos años llevaron al Putumayo.

    Aplaudo este decidido compromiso de los policías de Colombia, que hace posible el éxito de operaciones como Milenio II, que puso a órdenes de la Fiscalía a media centena de narcotraficantes, y de la Operación Estrella, en la que se capturó la semana pasada a Gladys Edilma Álvarez, viuda de un reconocido narcotraficante, quien se dedicaba a lavar dineros producto de estas actividades.

    También recientemente, y dentro del Plan Presidencial de Protección al Menor, la Policía Nacional logró desmantelar una organización de traficantes que mimetizaba heroína en chaquetas que entregaba a menores para que inconscientemente realizara el tráfico ilegal. Hasta ese grado de abuso han llegado los delincuentes, que ahora pretenden convertir a nuestros niños en mulas!

    En lo que ha transcurrido de este año, la Policía Nacional ha realizado un total de 22 operaciones especiales contra el narcotráfico que arrojan un balance de más de 1.500 personas capturadas, 16 toneladas de cocaína decomisadas y 255 laboratorios destruidos.

    Queridos amigos policías del Comando de Bello:

    Como pueden ver, el reto de esta institución es cada día mayor. Desde ésta, la tierra del cacique Niquía, los exhorto a continuar trabajando por una Colombia en paz, tranquila y encaminada en la ruta de la justicia social.

    Sobre los hombros de cada uno de ustedes recae esta patriótica misión que sabrán llevar a cabo con honor y valentía.

    Este nuevo Comando de Policía, orgullo de Antioquia y del municipio, se suma a los demás comandos distribuidos a lo largo y ancho del país, beneficiando a más de 400 mil colombianos y apoyando la infraestructura carcelaria del departamento. Los hombres que conforman el Comando de Policía de Bello tienen a partir de este día un nuevo y agradable escenario que fomentará entre sus miembros el trabajo en equipo y las relaciones con la comunidad.

    Esta obra hace parte, además, de un gran esfuerzo conjunto de la Policía Nacional, la gobernación de Antioquia y el municipio de Bello, por invertir más de 5.000 millones de pesos en una estructura de gestión moderna y adecuada que genera una nueva imagen frente a la comunidad, al tiempo que permite brindar un efectivo servicio policial en el municipio.

    Quiero, en este día tan significativo para la gente de Bello, despedirme de esta tierra que vio nacer a uno de nuestros más sabios presidentes, Don Marco Fidel Suárez, evocando las hermosas palabras que escribió mi abuelo, Carlos Arango Vélez, en memoria de la madre de este gran presidente antioqueño, y que expresan, mejor que ningunas, la admiración hacia los hijos de esta fértil y próspera tierra que tantos ilustres y valerosos colombianos ha dado: “Bendito sea el vientre de la privilegiada que recibió en su carne el espíritu del más alto exponente de su raza … Benditas sean las manos que trabajaron para el hijo misérrimo. A ella vaya el respeto, vaya también el amor y la veneración de Colombia”.

    Como van también el respeto, el amor y la veneración de Colombia a esta raza antioqueña de obreros y trabajadores, a este pujante municipio de Bello y a la gloriosa institución de la Policía Nacional.


    Lugar y fecha

    Antioquia, Colombia

    7 de junio de 2000

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