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  • PALACIO DE LA CULTURA DE CHIQUINQUIRÁ, PROPICIA EL DIÁLOGO, EL INTERCAMBIO Y EL ENRIQUECIMIENTO MUTUO ENTRE LOS COLOMBIANOS

    Palabras del presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, en la instalación del “Diálogo de Nación, Culturas y Familias”, y la inauguración del Palacio de la Cultura “Rómulo Rozo”.

    Hace ochenta años, Marco Fidel Suárez dio inicio a la construcción de esta estación de ferrocarril que en un principio había sido imagi- nada para un pueblo de Francia. El azar, que como bien diría Alvaro Mutis, todo lo gobierna, la puso en el corazón del hermoso Valle de Chiquinquirá, al cual, años después de que se tomara la decisión de construirla, llegaría el tren con sus fiestas y algarabías. El mismo tren que décadas más tarde habría de irse, como si fuera un pasajero más. Este edificio, que ha recuperado su vitalidad para convertirse en lugar de encuentro de todas las culturas colombianas, es testigo de cómo los trenes construyeron la Nación y le permitieron a muchos colombianos descubrir su país y descubrirse.

    Como esta estación, en Colombia fueron construidas, entre 1850 y 1960, cerca de 410 estaciones de ferrocarril que se constituyeron en su momento en una lección de buena arquitectura y, aún hoy, para el caso de muchas poblaciones, son los edificios públicos más importantes y más dignos, a pesar del abandono en que se encuentran algunas.

    Actualmente, el Ministerio de Cultura, a través del Programa Nacional de Infraestructura Cultural La Casa Grande está reciclando para los colombianos las estaciones de ferrocarril de Armenia, Girardot y Bugalagrande, con el fin de convertirlas en espacios de encuentro con la diversidad. Este nuevo Palacio de la Cultura de Chiquinquirá, al igual que todos los centros culturales comunitarios que estamos construyendo en el país, aspira a propiciar el diá- logo, el intercambio y el enriquecimiento mutuo entre todos los colombianos.

    Queremos ver transitar por esta “Casa Grande” las culturas del Caribe, del Pacífico, de la Orinoquia y del Amazonas. Las culturas del país andino, del país del café, del país del río grande de la Magdalena, del país del sur. Las culturas del país indígena, del país de los niños, del país de los jóvenes que sueñan con un nuevo futuro para Colombia. Las culturas del país urbano y del país rural y las culturas de otros países.

    Queremos que desde esta estación, que jamás dejará de invitarnos al viaje, los chiquinquireños transiten por este país y por el mundo y hagan de esta casa un símbolo de la Nación que queremos construir, una Nación en la que tengan cabida todos los sueños y las identidades de los colombianos. Que éste sea un espacio que refleje esa Colombia dialogante, incluyente y respetuosa de la diversidad que soñamos. Una Nación que en lugar de rechazar las diferencias, las abrace y las convierta en motivo de fiesta y celebración. Una Nación hospitalaria, acogedora y solidaria. Una Nación por la que no nos dé miedo movernos y en la que podamos vivir libremente y en paz.

    Desde hoy, Chiquinquirá, la ciudad espiritualmente encantadora, será escenario para pensar e imaginar el país que queremos construir con el concurso de todas las culturas y las familias colombianas. Un país que no niegue la voz de nadie, que no excluya, que no intente uniformarnos, y que nos prepare, como bien diría Gabriel García Márquez, para trabajar en lo que nos gusta y sólo en eso.

    La política Haz Paz, promovida con especial dedicación por Nohra, que ha unido los esfuerzos de la Consejería Presidencial para la Política Social, el Ministerio de Cultura y la Alcaldía de Chiquinquirá para convocar este Diálogo de Nación, pretende articular todos los esfuerzos locales, regionales y nacionales, públicos y privados, gubernamentales y no gubernamentales, que están comprometidos con la construcción de familias portadoras de paz, capaces de resolver sus conflictos por medio del diálogo, que creen espacios de encuentro, de ternura, de libertad y de creatividad. Familias solidarias, generosas, sensibles al país que sufre. Familias libres de prejuicios que nos hacen extraños y nos conducen a la violencia. Familias que encuentren en sí mismas la fuerza para sobrepasar todas las dificultades. Familias que sepan perdonar, que construyan Nación, que hagan de Colombia un país más justo, más equitativo y más feliz.

    La paz no es un tema lejano que se debate únicamente en la Mesa de negociación. La paz es un compromiso de todos. En nuestro país, cada día se registran 200 casos de violencia intrafamiliar, i8 cada hora! No son casos aislados, que ocurren una sola vez, sino que se repiten a diario y que hacen que muchas personas de nuestro país vivan consumidas por el miedo y el dolor.

    Haz Paz es una política que intenta darle la mano a todos los que sufren esa violencia pero también a todos los que la producen. Es una política que convoca la movilización de todos los colombianos en aras de ayudar a todas las personas que hoy son maltratadas. No queremos dejarlos solos, sino procurarles la ayuda que necesitan para superar el aislamiento, la impotencia y la frustración. Con Haz Paz buscamos encontrar en la ternura, en el diálogo y en la fe, en la bondad de todos los seres humanos, los materiales para construir nuevas oportunidades de convivencia pacífica.

    Este Diálogo de Nación por primera vez le permitirá a muchos colombianos explorar durante varios días la dimensión cultural de la familia en Colombia. Investigadores, antropólogos, historiadores, sociólogos, politólogos, escritores, poetas, comunicadores, cineastas, semiólogos y libretistas pondrán a hablar a Colombia sobre la familia y su relación con todos los escenarios de la sociedad.

    A través del cine y la literatura los chiquinquireños se pondrán en contacto con las diversas expresiones, historias y estudios que rodean el tema de la familia, y podrán reflexionar y aprender, como ocurre siempre con el arte y la cultura.

    La Tienda de la Nación pondrá a la venta la última producción bibliográfica sobre familia en Colombia, para que todos los que participen en este diálogo tengan acceso a nuevas herramientas para ayudar a la construcción de la paz que, como dice Nohra, empieza por casa.

    También hoy me siento muy feliz de inaugurar la Biblioteca “Julio Flórez”. que funcionará bajo el auspicio de la Caja de Compensación Familiar de Boyacá y del municipio de Chiquinquirá. Aquí los boyacenses podrán encontrarse con las maravillas del saber y de la ciencia, y hacer suyas las más grandes obras de la literatura universal.

    Qué justo el homenaje que se le brinda hoya Julio Flórez, cuyo nombre se suma al de tantos otros poetas chiquinquireños que han recreado con su obra la vida de muchas familias colombianas, como José Joaquín Casas y Carlos Martín o a personajes como el Jetón Ferro, que hizo posible para los poetas de la Gruta Simbólica el tranquilo e inspirador refugio de la isla del Santuario; como Fray Domingo Méndez, quien desde la Emisora Reina de Colombia y en tiempos de la violencia infundiera entre todos los chiquinquireños su amor por la música y por la palabra; o como Antonio Páez Casas, quien en las primeras décadas del siglo pasado trajo a Chiquinquirá el gran teatro iberoamericano y el mejor cine del mundo, como comenzará a hacerlo desde hoy el Palacio de la Cultura.

    Para el país, este Diálogo de Nación es un símbolo de un abrazo. Un abrazo profundo y solidario que los colombianos anhelábamos darle desde hace mucho tiempo a Chiquinquirá. Pero también es símbolo de nuestra gratitud, porque Chiquinquirá siempre ha sabido renovar nuestra fe y nuestra esperanza y ha sabido acogernos con generosidad y afecto. Chiquinquirá está en el corazón de todos los que creemos en este país.

    Sabemos que en esta tierra sagrada Colombia tiene depositada su más grande fuerza espiritual, como lo es la devoción por Nuestra Señora del Rosario, la Reina de la Paz, que acompaña nuestro camino hacia la construcción de la nueva Nación colombiana.

    Finalmente, al declarar inaugurado el Palacio de la Cultura Rómulo Rozo, quiero invitar a todos los colombianos a que hagan suya esta “Casa Grande” de la Nación. Esta Casa Grande de las culturas y de las familias colombianas cuya imponente belleza nunca nos hará olvidar que aquí alguna vez hubo una estación de tren.

    Oración a la virgen de Chiquinquirá Reina de Colombia

    Santa Virgen de Chiquinquirá, Reina de Colombia, Madre de Nuestra Iglesia, esperanza de todos, camino de quienes buscamos la paz, alegría de los tristes, fuerza de quienes se empeñan en construir el bien, aquí estamos celebrando Tu fiesta, abriendo el corazón y consagrándonos a ti con todos nuestros esfuerzos y consagrándote nuestras familias y a los colombianos que estamos convencidos de tu acción en nuestra historia ahora y mañana y en el siempre de esta patria que se construye a tu alrededor bajo tu luz y bajo tu guía.

    He venido a darte gracias porque en la noche de la violencia están apareciendo caminos de luz .

    Porque, finalmente, hemos entendido que hay que sentarse a decir cada quien su verdad y ponerla en diálogo con la verdad de otros, Porque estamos empezando a esbozar un sueño común de una Nación posible.

    Porque estamos abriendo caminos para que el no matar sea una realidad desde la concepción hasta la muerte; Porque estamos actuando de buena fe, con buen amor y con buena voluntad; Porque hemos hecho -con tu ayuda- de la paciencia la virtud de quien mira el mañana con convicción; Porque no hemos perdido el optimismo, porque hemos sabido esperar contra toda esperanza y contigo esperamos desde la esperanza misma; Porque estamos amando a nuestro prójimo más desde los hechos que desde la felicidad de las palabras; Porque Tú nos haz hecho entender que éste es el momento de la justicia social, de la equidad, de la libertad, del amor efectivo por la vida; Porque estás señalando que es el momento de la concordia, de la solidaridad y del compromiso.

    Porque sólo tú eres madre de la paz y la haces nacer en el poderoso corazón de los humildes; porque a pesar de escribas y fariseos, de gente sin fe y sin esperanzas dejas que surja cotidianamente la alegría.

    Porque nos haz dado en tu hijo al Redentor capaz de padecerlo todo por la verdad, capaz de dar la vida por cada uno de nosotros .

    Porque nos estás convocando ante tu presencia y nos estás pidiendo que abramos esta patria a tu inmaculado corazón; Porque consagrados a ti queremos seguir contigo sembrando con alegría el mañana de nuestros hijos.

    Porque haz hecho que esta tarea de gobernar sea la de construir la paz para que la vida y la felicidad sean posibles.

    Como Presidente de esta patria colombiana te doy gracias:

    Por los niños que han nacido y que hemos arrancado a las garras de la muerte; Por los jóvenes que el Proceso de Paz ha liberado del imperativo de matar; Por los ancianos que vivirán con amplitud la madurez de sus vidas; Por los padres que no tendrán que llorar la muerte anticipada y prematura de sus hijos.

    Por esta paz que comienza a convertirse en pan, en empleo, en salud, en vivienda, en educación y en oportunidades.

    Santa María Madre de Dios:

    Te doy gracias por la comprensión y el discernimiento de nuestros obispos, sacerdotes y religiosos; Por el compromiso de los trabajadores, empleados y obreros que inspirados por ti han optado por la honradez contra la corrupción; Por los hombres de empresa y por quienes desde la riqueza personal abren posibilidades ciertas a la promoción del bien común; Por la abnegación de nuestras fuerzas armadas en procurarnos la seguridad ciudadana y que custodian los esfuerzos por la paz; Por todos aquellos que desde la vieja confrontación negocian hoy la construcción de factores de convivencia que nos permitan “re-crear” una patria en donde la verdadera democracia sea no sólo una forma de gobierno sino una forma de vida; Por el apoyo de la comunidad internacional a este gran proyecto de la reconciliación.

    Reina de Colombia:

    Permíteme hoy como Andrés Pastrana junto con Nohra, Valentina, Laura, Santiago, junto con mi madre y los míos consagrar a ti los esfuerzos de cada día; Permíteme desde esta misión providencial que tu hijo me ha discernido consagrarte mis esfuerzos por la paz y poner junto a ellos la voluntad de todos los colombianos que acompañándonos en la búsqueda de la paz consagran a ti la verdad de esta Colombia que amamos; Permíteme que te diga que no hay lugar de Colombia donde tú no seas reconocida como la causa de nuestras esperanzas.

    Santa María:

    Hazme capaz de comprender los signos de los tiempos;

    Hazme capaz de decidir con inteligencia y generosidad;

    Dadme voluntad para decidir;

    Enséñame a comprender aún a aquellos que no quieren comprender; Enséñame a perdonar a quienes no están dispuestos a perdonar; Ayúdame a ayudar en primer lugar a quienes más lo necesitan.

    Reina de Colombia:

    Llena eres de gracia en la plenitud de la presencia de Tu hijo el Señor; ruega por mí y por nosotros ahora en este camino de la vida y permítenos llegar al final de ella con la certeza y la satisfacción de haber caminado Contigo en el servicio al prójimo que es la mejor manera de servir A TU HIJO.

    Reina de Colombia:

    Escucha desde la verdad de tu corazón inmaculado la verdad de mi ruego:
    Dadnos la paz.

    Ayúdanos a construir la paz. Construye con nosotros tu paz.


    Lugar y fecha

    Boyacá, Colombia
    9 de julio del 2000

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