¡BIENVENIDO AL CALOR DE NUESTRO AFECTO Y A LA POLICROMÍA DE NUESTRA CULTURA!2017-12-18T11:48:09+00:00

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Palabras del presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, al recibir al presidente de Polonia, Aleksander Kwasniewski

Hoy Cartagena de Indias, el puerto amurallado que desde hace casi 5 siglos ha servido de puente entre Europa y América, la ciudad del ensueño y el romance, se viste de gala para recibir, con la brisa marina del Caribe, a Su Excelencia, el señor presidente de la República de Polonia, Aleksander Kwasniewski; a su dignísima esposa, doña Jolanta Kwasniewska, ya la distinguida delegación que los acompaña.

Con la voz de cuarenta millones de colombianos le digo a usted, presidente Kwasniewski, que representa a su vez a cerca de cuarenta millones de polacos: iBienvenido a Colombia! iBienvenido a la tierra mágica y alegre que inmortalizó en sus obras Gabriel García Márquez! iBienvenido a la mejor esquina de América Latina, al calor de nuestro afecto y a la policromía de nuestra cultura! .

Hoy me siento particularmente honrado al ser el primer Presidente de Colombia en recibir, en visita oficial, a un mandatario de la querida República de Polonia. Ha querido usted, señor Presidente, estrechar lazos de amistad y de intercambio con la América del Sur y debo agradecerle que haya incluido, en este primer viaje suyo a América Latina, a nuestro país, que lo recibe complacido.

Saludo en usted, presidente Kwasniewski, y en la señora Kwasniewska, el espíritu libre de un pueblo legendario que ha demostrado valor y coraje ante las adversidades y que siempre se ha levantado más fuerte y más unido para seguir luchando por su futuro y por su lugar en la historia.

Saludo en ustedes al épico pueblo polaco: al mismo pueblo que alcanzó altas cotas de desarrollo cultural y social bajo las dinastías Piast y Jagellón, con soberanos cultos y reformadores, como Casimiro III el Grande, fundador de la Universidad de Cracovia.

Saludo en ustedes a la nación que legó al mundo la música román- tica e inolvidable de Chopin; la verdad astronómica de Nicolás Copérnico, que cambió para siempre el panorama de la humanidad, y las investigaciones prodigiosas de Marja Sklodowska, la misma Marie Curie, que legó a la ciencia el polonio y el radio.

Saludo a la tierra que vio nacer a Joseph Conrad, el más grande novelista del mar y las aventuras; a la que dio a luz a Henryk Sienkiewicz, el recordado autor de ¿Quo Vadis?, y a poetas de la talla de Czeslaw Milosz y Wislawa Szymborska, galardonados con el premio Nobel de Literatura.

Saludo a la Polonia deportiva que, después de 16 años, vuelve con un equipo poderoso a luchar con gallardía por la Copa Mundial de Fútbol con jugadores de talla internacional, como Emmanuel Olisabede, Dudek y Klos.

Saludo al pueblo católico de Polonia que entregó al mundo -para nuestra fortuna- la figura cimera de Su Santidad, Juan Pablo Segundo, un Papa que ha marcado, con su carisma y sabiduría, no sólo el curso de la Iglesia, sino el curso de la humanidad, en este umbral del nuevo milenio que él ha llamado, con acierto, «el Umbral de la Esperanza».

Saludo, en fin, a una gran nación que ha renacido una y otra vez después de invasiones, particiones y duros sacrificios; que sufrió como ninguna la infamia de la Segunda Guerra Mundial, y que hoy, liderada por usted, señor Presidente, ha ingresado al siglo XXI bajo el signo de la democracia, la libertad y la paz.

Esta es la nueva Polonia que hoy añora, más que nunca, su espíritu europeo, solidario e integracionista: su vocación de modernidad y de progreso, y su interés por la suerte de naciones amigas que, como Colombia, construyen su destino allende el océano.

Con estos sentimientos de admiración y de amistad, señor Presidente Kwasniewski, le reitero a usted, a su digna esposa y a su comitiva, la más cordial bienvenida a esta tierra colombiana que, desde hoy y para siempre, hará parte de su corazón.

Lugar y Fecha

Cartagena, Colombia
13 de abril de 2002