¡QUÉ GRANDES SON LAS POSIBILIDADES DE UNA COLOMBIA EN PAZ!2017-12-18T11:47:33+00:00

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Mensaje de fin de año a la Nación del Presidente de la República, Andrés Pastrana Arango

Colombianos:

Iniciamos un nuevo siglo, un nuevo milenio en el que Colombia será, por voluntad de los mismos colombianos, el país que soñamos: un país reconciliado, con una economía sólida y con justicia social. ¡El país que queremos legar a nuestros niños, a nuestros
jóvenes y a todas las generaciones de colombianos del siglo XXI!

El año que dejamos atrás ha sido un año fundamental en el cambio en el que el gobierno y los colombianos nos encontramos empeñados. Sin duda, ha sido un año difícil que nos ha puesto a prueba a todos, pero ha sido igualmente un período durante el cual la voluntad y el tesón propio de nuestros compatriotas permitió la realización del ajuste necesario para enfrentar, no sólo los próximos años sino el nuevo siglo, con optimismo y esperanza en el futuro.

La paz sigue siendo el anhelo de todos los colombianos. Tal como me comprometí, he liderado personalmente el proceso para su construcción. Un proceso que requiere paciencia pero también firmeza.

Cuando pensamos en el camino de la paz, con frecuencia pensamos únicamente en lo que la paz nos representa, pero olvidamos que recorrer ese camino implica la superación de muchos obstáculos, la construcción de confianza y la concertación de reglas claras. Después de casi medio siglo de conflicto los colombianos tenemos que construir una cultura de paz. Este cambio de milenio es la oportunidad para generar un cambio que nazca desde nuestros hogares, desde las escuelas y las calles en donde el grito de No Más violencia resuene en el alma de la patria. Entre todos estamos consolidando una nueva cultura: la cultura de la paz!

Iniciamos un nuevo milenio con una tregua en el conflicto armado. Que este tiempo sea un símbolo y una oportunidad de reflexión que abra la posibilidad de negociar ya no en medio de la guerra sino en medio de la paz. Todos sabemos que la paz se construye más fácilmente en un escenario sin muertes ni secuestros.

Yo confío en que durante el próximo año continuemos avanzando en ese camino hacia la reconciliación. Seguiremos buscando la paz, no a cualquier precio, pero siempre haciendo los esfuerzos, y todos los esfuerzos, que sean necesarios para alcanzar la solución del conflicto por la vía del diálogo.

¡Qué grandes son las posibilidades de una Colombia en paz!
Así como la paz es una preocupación diaria de todos los colombianos, lo es también la recuperación de nuestra economía, la cual mi gobierno encontró sumida en la más profunda crisis de este siglo. Esta sí que es una gran tarea que ha asumido mi gobierno. Sé que frente a las dificultades económicas es difícil pedirle a los colombia- nos paciencia.

Pero miremos la experiencia de otros países cercanos a nosotros como Méjico, Venezuela o Brasil nos ha demostrado que las grandes crisis económicas no se resuelven de un día para otro sino que se requiere primero poner la casa en orden.

En este primer año hemos dedicado nuestros esfuerzos precisamente a eso: a poner la casa en orden. Hoy tenemos tasas de interés en el nivel mínimo histórico 50 por ciento menores que las de hace un año; y hemos logrado mantener una tasa de cambio competitiva para fortalecer nuestras exportaciones y para defender lo que pro- ducimos los colombianos de la invasión de productos importados; y además, tenemos una tasa de inflación de sólo el 9 Y medio por ciento, lo que quiere decir que estamos derrotando el impuesto inflacionario, que es el que más golpea a los pobres de Colombia.

La economía que estamos construyendo será una economía sólida, capaz de ofrecer empleo a una población creciente de jóvenes que están llegando hoya su mayoría de edad. Yeso sólo es posible con cambios profundos. Primero, debemos derrotar la cultura de ilegalidad que nos ha arrinconado. Y en esto quiero ser enfático. La lucha contra el contrabando la hemos emprendido con toda la energía porque sabemos que luchar contra el contrabando es luchar por el em- pleo de los colombianos. ¡No desmayaremos hasta vencerlo!

Pero somos todos, ustedes y el gobierno, cambiando de actitud y negándonos a comprar contrabando, quienes podemos ayudar a que más colombianos consigan empleo, como ya está sucediendo en los sectores textil y de confecciones.

En este mismo sentido, debemos rescatar la importancia de jugarle limpio a Colombia, derrotando la evasión de impuestos. Ya hemos reducido el IVA, como lo propuse en mi campaña, del 16 al 15 por ciento y todavía podríamos reducirlo aún más, en la medida en la que aseguremos que no haya contrabando ni evasión. Así como los colombianos tienen el derecho de exigirle al gobierno, también debe ser claro que todos tenemos deberes para con la sociedad. Es con los impuestos como podemos pagar la educación y la salud de los más necesitados y fortalecer la seguridad y la justicia.

A veces quienes más critican son también quienes más evaden impuestos. Rescatar la legalidad, derrotar la cultura de la ilegalidad, debe ser un compromiso de todos en este nuevo milenio que comienza.

En segundo lugar, estamos volcando el país hacia las exportaciones. Necesitamos mejores empleos, empleos mejor pagados y ellos se consiguen en un país que sabe exportar. La meta de mi gobierno de duplicar las exportaciones sí es posible, como lo demuestra el entusiasmo exportador que ha surgido en el país. Un país que exporta produce con calidad y, por lo tanto, es competitivo. Colombia, con su enorme potencial humano, está llamada a conquistar los merca- dos mundiales si nos comprometemos a hacerlo.

También estamos empeñados en rescatar nuestra agricultura. Colombia, más que cualquier otro país latinoamericano, tiene una his- toria ligada al campo e inmensas posibilidades económicas en su desarrollo. Resulta absurdo que para 1998 hayamos llegado a importar cinco millones de toneladas de productos agrícolas, la mayoría de los cuales producíamos y que podemos volver a producir en Colombia.

Ya hemos garantizado elprecio con el que el próximo año sevolverá a sembrar algodón y se recuperarán otros cultivos que, como el maíz, la soya y el sorgo, se estaban dejando de sembrar. Además, fortalecimos los fondos de estabilización y apoyamos las cadenas productivas para convertir al país en exportador de productos agropecuanos.

Para que muchas empresas en dificultades puedan recuperarse y vuelvan a generar empleo, ya tenemos aprobada la Ley de intervención económica, que facilita la realización de acuerdos entre deudores y acreedores. Así generamos un entorno de confianza y salvamos a las empresas que son viables.

Para lograr la reactivación económica, rebajamos los impuestos a las empresas que generen nuevos puestos de trabajo, luchamos contra el contrabando, promovimos el crédito agropecuario, impulsa- mos la ley de vivienda, apoyamos a los empresarios, generamos programas para la microempresa y rebajamos el IVA.

Ningún otro gobierno en la historia nacional le ha metido tanto el hombro a dar un apoyo efectivo a los deudores de vivienda, con medidas excepcionales orientadas a aliviar su situación. Con la Ley de Vivienda dimos vida a un nuevo sistema de financiación en el cual las cuotas mensuales estarán atadas únicamente a la inflación, por lo tanto, no subirán en ningún caso más que los salarios.

Hoy más de un millón de deudores del sistema UPAC tienen alivios por más de dos y medio millones de millones de pesos, para asegurar el pago de su cuota y sobre todo la defensa de su vivienda.

En el campo de la salud, hemos aumentado la cobertura del régimen subsidiado en medio millón de nuevos beneficiarios. Asimismo, depuramos el Sisben. No permitiremos más que personas con recursos engañen al Estado, beneficiándose de los subsidios e incentivos destinados a las personas que realmente los necesitan.

Desde el inicio de mi gobierno hemos avanzado aceleradamente en dos propósitos que considero fundamentales: La protección de nuestra infancia y la garantía de educación para todos los colombianos. Ellos son la base esencial de una sociedad justa y próspera. Sólo una población bien educada podrá enfrentar los retos del nuevo milenio.

Con Nohra, estamos convencidos que la paz comienza por casa. Y para hacerla realidad ha sido aprobada la ley que nos permite combatir la violencia en el seno de las familias. Pero el problema no es sólo de leyes. Le hemos dado prioridad a las madres cabeza de familia en todas las políticas sociales, incluido el acceso a la vivienda en el cual tienen ya un doble subsidio. Hemos fortalecido la red de apoyo a las madres y a los niños y también el programa de madres comunitarias garantizándoles a todas ellas acceso a la seguridad social.

De otra parte, con el programa de desayunos escolares que ya ini- ciamos, hemos asegurado que el próximo año más de dos millones de niños de escasos recursos tengan desayunos nutritivos y balanceados.

Para lograr que todos los niños puedan estudiar, también hemos tomado medidas difíciles. Todos ustedes saben que hemos enfrentado varios paros de educadores.

Pero lo hemos hecho para reorganizar la educación y mejorar su calidad. Lo que buscamos son cosas tan sencillas como que los profesores puedan ser evaluados para garantizar una óptima calidad y que los maestros no se concentren en las grandes ciudades. Es decir, repartir mejor y de manera más eficiente los recursos públicos para que los niños colombianos tengan el derecho a educarse aún en los lugares más remotos de nuestra geografía. Por fortuna la gran mayoría de los educadores han entendido que ese y no otro es el verdadero objetivo de mi gobierno.

Una infancia protegida y una juventud educada son propósitos que no dan más espera y que debemos asegurar en la primera década del siglo que se inicia.

Para hacer eficaz la acción social del Estado, es indispensable que mantengamos un frente común contra los corruptos. ¡Sólo manos limpias deben tocar los dineros públicos!, los dineros de ustedes los colombianos. Precisamente a través del Programa Presidencial de Lucha contra la Corrupción hemos logrado coordinar con los diver- sos entes de control del Estado, una acción coherente y oportuna que ha producido resultados contundentes.

En 16 audiencias públicas realizadas por el Grupo Elite en igual número de municipios, se recibieron 1.944 quejas, gracias a las cuales se abrieron 518 investigaciones, se formularon cargos en 260 casos, se suspendió a dieciocho funcionarios y se destituyeron a nueve. Desde el inicio de mi gobierno, el DAS ha puesto a disposición de la Fiscalía a 465 personas por delitos contra 26 entidades públicas, abriendo investigaciones por una cuantía superior a los 46.400 millones de pesos. IMe comprometí en mi campaña a meter a los corruptos a la cárcel y lo estamos haciendo!

El año 99 nos sorprendió muy temprano con la tragedia del terremoto del Eje Cafetero. Justamente, en este proceso de reconstrucción se ha logrado una acción que está produciendo hechos concretos. En el Eje Cafetero, hemos invertido cerca de 750 mil millones de pesos, 50.390 subsidios de vivienda, hemos reconstruido 715 escuelas, estamos construyendo 25 nuevas ciudadelas educativas y estamos reconstruyendo las vías en la zona. La solidaridad que demostraron los colombianos en medio de esta tragedia es, sin duda, un gran aliciente para iniciar el nuevo siglo con renovada esperanza.

Compatriotas:

A muy pocas horas de culminar este año de exigentes pruebas y de arduo trabajo, en el que todos los colombianos hemos tenido que aportar lo mejor de nosotros, nuestra paciencia y nuestro empeño, quiero que reiteremos juntos nuestro compromiso de asegurar para Colombia un porvenir de progreso y de paz.

Dentro de las expectativas de todos aquellos que nacimos en este siglo estaba la posibilidad de presenciar el avance de la humanidad al siguiente milenio. Nosotros somos los elegidos: los testigos de un evento creado por nuestro deseo inmemorial de contabilizar el tiempo.

El arribo de esta fecha simbólica dividirá inevitablemente nuestras vidas en dos, y con el transcurrir de los años las nuevas juventudes curiosas querrán saber qué estábamos haciendo, dónde nos encontrábamos cuando sucedió el evento, y qué futuro estábamos soñando y construyendo. iDigámosles con la frente en alto que estabamos trabajando por la nueva Colombia que ellos estarán disfrutando!

Para quienes en este momento tengan un familiar privado de la libertad, nuestra solidaridad para con sus familias. Combatir el secuestro seguirá siendo una de las prioridades de mi gobierno.

Quiera el Dios de los colombianos que el siglo que inauguramos sea el comienzo de ese horizonte de prosperidad y justicia social para nuestra patria. ¡Ese es el horizonte que merece Colombia y por el que estamos trabajando!

iTengan todos ustedes un feliz año! ¡ Y que Dios los bendiga y que Dios me bendiga!

Lugar y Fecha

Cartagena, Colombia
30 de diciembre de 1999