ALOCUCIÓN DEL PRESIDENTE PASTRANA, ANUNCIANDO MEDIDAS CONTRA EL TERRORISMO2017-12-18T11:45:55+00:00

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Alocución del Presidente Pastrana, anunciando medidas contra el terrorismo.

Colombianas y colombianos:

El pasado 20 de febrero, cuando la conducta terrorista de las FARC determinó el fin del proceso de paz que habíamos intentado por tres años y medio, fui muy claro ante ustedes sobre las dificultades que nos tocaría afrontar. Éstas fueron mis palabras textuales:

“Vienen tiempos difíciles en los que se requerirá la unión de todo el país en torno a sus instituciones democráticas. Nadie puede celebrar la situación a la que nos han llevado las FARC. Pero el país no se va a acabar ni vamos a entrar a una terrible guerra sin cuartel.

“Eso sí: tenemos que estar preparados, porque es muy posible que se incrementen los actos de terrorismo. Ante esto los colombianos de bien tenemos que estar unidos, hoy más que nunca, y tenemos que estar listos a colaborar con las autoridades y a denunciar cualquier conducta sospechosa. ¡La unión hace la fuerza! Olvidemos las divisiones internas y los conflictos pequeños y cerremos filas contra la violencia. No vamos a dejar, de ninguna manera, que el terrorismo nos divida. Todo lo contrario: ¡Vamos a demostrar valor civil, a rechazar a los violentos y a defender a nuestro país!”.

Pues bien: así ha sido. Los terroristas continúan declarando la guerra al país, a su población civil y a su democracia. El mayor objetivo del terrorismo es crear miedo e incertidumbre en la gente a través de amenazas o de unas cuantas acciones violentas, ¡pero no han podido conseguirlo y no vamos a permitir ahora que cumplan su propósito!

Trataron de derrotar militarmente al Ejército y no lo consiguieron.

Intentaron paralizar al país atentando contra la infraestructura nacional, ¡pero no han podido!

Buscaron, también, boicotear las elecciones, pero más de 10 de millones de ciudadanos el 10 de marzo ¡y más de 11 millones el 26 de mayo! no hicimos caso a sus amenazas y votamos con entusiasmo y patriotismo, mostrándoles que puede más nuestra fe en Colombia que sus intenciones de destruirla.

Esta vez han acudido a un nuevo método. Comenzaron amenazando a los alcaldes, luego a los concejales, a los funcionarios municipales, y ahora amenazan a todo el país. ¡Pero tampoco van a lograr intimidarnos!

Es muy fácil enviar una carta y exigir una renuncia. ¡Es fácil y cobarde intentar sembrar el miedo a través del terrorismo! Pero los colombianos somos mucho más fuertes que sus deseos de atemorizar y de destruir.

¡No cabe en la cabeza de nadie que puedan salirse con la suya, generando caos, acabando nuestra democracia y nuestras libertades, como pretenden! ¡Eso jamás lo lograrán!

Al amenazar a los alcaldes, los terroristas de las FARC están amenazando mucho más que personas: están amenazando a los representantes más auténticos de los colombianos, los que han sido elegidos por el voto popular para regir los destinos de nuestros municipios, y, a través de ellos, a todos sus habitantes.

Es increíble que las FARC, que alguna vez reclamaron la elección popular de alcaldes, ahora vengan a amenazar precisamente a los alcaldes elegidos por el pueblo. ¡Qué enorme contradicción!

¡Las amenazas de las FARC son contra la democracia! ¡Las amenazas de las FARC son contra todos y cada uno de nosotros! Por eso mismo, somos todos, ¡TODOS LOS COLOMBIANOS!, quienes tenemos que unirnos para enfrentarlas, y mostrarle a los terroristas que esta vez tampoco nos van a amedrentar.

Mi Gobierno ha fortalecido, como nunca antes en la historia, a la Fuerza Pública, y su labor de seguridad se multiplica si todos colaboramos con ella. Incrementamos este año el presupuesto de las Fuerzas Armadas en 250 mil millones de pesos. Además, hemos aumentado, mediante una medida excepcional, el pie de fuerza, que ya estaba cercano a 140 mil hombres, en 10 mil soldados más: ¡10 mil soldados adicionales que entran a proteger con todo su vigor a la población colombiana!

Las FARC han acudido al terrorismo porque no están en capacidad de enfrentar a nuestro Ejército. Ahora sólo se atreven a atacar cobardemente a la población civil, y eso es una prueba contundente de su derrota militar. Porque el terrorismo es el arma de los desesperados. Puede causar mucho daño, sin duda, -¡cuantos países no sufren como nosotros los terribles efectos de estas acciones cobardes!-, pero no puede nada contra una población unida y decidida a combatirlo, contra un pueblo que se niega a concederles el triunfo de caer en el miedo y la desesperanza.

Es obvio que una bomba que estalla hace mucho más ruido que cien que se evitan. Por eso es importante que nos demos cuenta de que si no ha habido más atentados terroristas en Colombia no es porque las FARC no hubieran querido, sino porque la acción efectiva de las autoridades los ha evitado.

No más en este año las Fuerzas Militares, la Policía y el DAS han neutralizado más de 700 actos terroristas, entre ataques contra poblaciones, voladuras de infraestructura, carros bombas, campos minados y otras terribles modalidades, y han incautado más de 70 toneladas de explosivos destinados a atentar contra al pueblo colombiano. ¡Y así como hemos contrarrestado estos intentos terroristas, estamos poniendo también todo nuestro empeño en proteger a las autoridades amenazadas!

Y en esto quiero ser muy claro: Han surgido voces en el país pidiéndome que declare el Estado de Conmoción Interior que consagra el artículo 213 de la Constitución, mostrándolo como la receta para conjurar todos los problemas que hoy nos causa el terrorismo.

Hemos analizado este tema con profundidad y sin descanso con los Ministros, con las Fuerzas Armadas, con juristas, y hemos llegado a la conclusión de que declarar el Estado de Conmoción Interior no resuelve la situación actual. Tal vez la única medida para la que necesitaríamos dicha declaratoria sería para ejercer alguna clase de censura contra la prensa, ¡y eso no lo vamos a hacer!

La verdad es que el Estado de Conmoción Interior, tal como quedó diseñado en la Constitución, es útil para un país en paz, pero no da dientes ni herramientas realmente eficaces al Estado para afrontar organizaciones terroristas, que no conocen ningún límite.

Pero esto no significa que nos quedemos quietos. Antesdeayer me reuní con los alcaldes y gobernadores. Ya tomamos muchas de las medidas solicitadas por ellos y estamos implementando otras adicionales.

Nuestra prioridad es la protección de todos los colombianos y hoy, especialmente, la de los alcaldes y funcionarios amenazados. Por ello, no hemos ahorrado ningún esfuerzo, ni hemos escatimado ningún recurso, para proteger a los alcaldes y demás autoridades. Nuestra primera estrategia es la de brindar protección individual a cada alcalde, de acuerdo con la evaluación de su caso.

Autoricé que, en casos excepcionales, los alcaldes puedan despachar desde guarniciones militares e, incluso, desde las cabeceras de otros municipios o las capitales departamentales.

Se están realizando también, con la presencia de los ministros y altos mandos militares, Consejos de Seguridad en todas las regiones del país, y se autorizó expresamente a los alcaldes para que utilicen los recursos de los Fondos de Seguridad locales para su protección y la de las demás autoridades amenazadas.

Todas estas medidas ya se están aplicando con especial efectividad en departamentos como Huila, Arauca y Norte de Santander, y se comenzarán a aplicar en todo el país a la máxima brevedad. Hemos visto ya, por ejemplo, cómo, gracias a estas medidas, los alcaldes del departamento de Arauca han manifestado su firme decisión de no renunciar.

A nivel internacional, iniciamos una campaña para reclamar y obtener el acompañamiento y solidaridad del mundo entero en apoyo a nuestra democracia y contra el terrorismo. Ya hemos recibido un respaldo expreso por parte de la Organización de Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos, que condenan estas amenazas y consideran cualquier ataque a funcionarios públicos como graves actos de terrorismo.

Adicionalmente, he dado instrucciones perentorias al Ministro de Defensa Nacional para aumentar el pie de fuerza en las zonas más críticas.

Aprovechando la reciente ampliación de la planta de personal del DAS, vamos a graduar a 300 nuevos detectives para que sirvan de apoyo de inteligencia y protección a la Fuerza Pública en los municipios de mayor riesgo.

Y algo más: si las FARC van a atentar contra la sociedad, persona a persona, como lo están haciendo ahora, la sociedad se va a defender con la fuerza de la ley, y va a buscar y a castigar a los terroristas, uno a uno, estén donde estén.

Por eso he determinado establecer las siguientes recompensas:

Quien brinde información efectiva que conduzca a la captura de miembros del Secretariado de las FARC recibirá una recompensa de 2 millones de dólares y garantías para salir del país en compañía de su familia.

Habrá también una recompensa de 1 millón de dólares por la información eficaz sobre cada comandante de bloque, así como otras cantidades importantes por la que lleve a la captura de otros terroristas que tengan mando en la organización.

Además, las circulares rojas, con nombres y datos sobre los principales cabecillas de las FARC, ya están circulando por todo el mundo, a través de la red de Interpol, para que tampoco encuentren los terroristas -como ya son calificados por la Unión Europea y por los Estados Unidos- refugio en ningún otro país del mundo.

Y algo más: Determiné la creación de una Unidad Especial al interior de cada una de las Fuerzas Militares, de la Policía y el DAS, conformada por los mejores y más preparados hombres, con todos los medios técnicos y logísticos a su alcance, destinada exclusivamente a encontrar y capturar a los miembros del Secretariado de las FARC. Para la operación de estas Unidades Especiales utilizaremos todos los apoyos internacionales disponibles.

¡Ténganlo por seguro! ¡No nos hemos quedado quietos, ni nos vamos a quedar quietos, en esta lucha frontal contra el terrorismo y por la defensa de los colombianos!

Estamos con los alcaldes y funcionarios amenazados, como lo están todos los colombianos. Estamos haciendo todo para protegerlos, pero no deben olvidar que fueron elegidos por sus conciudadanos justamente para defender sus intereses en medio de una difícil situación de orden público que no desconocían. Así como los alcaldes piden valor y resistencia a los habitantes de sus municipios cuando se presenta algún acto terrorista, ahora deben actuar ellos con el mismo valor civil y, además, pueden usar sus atribuciones y su autoridad, como primera autoridad de policía que son de sus municipios.

Colombianas y colombianos:

Contra el terrorismo no existe mejor arma que la unión del pueblo. Por eso todos, ¡TODOS SIN EXCEPCIÓN!, tenemos que unirnos, tenemos que manifestarnos abiertamente contra los violentos, tenemos que rodear a nuestras autoridades legítimas, tenemos que izar nuestra bandera y respaldar a nuestra valiente Fuerza Pública, para demostrar que la voluntad de millones de personas de bien puede más que la intimidación practicada por unos pocos.

¡No le vamos a regalar nuestro país a los delincuentes! ¡No vamos a darles el gusto de salir corriendo a la primera señal! Todo lo contrario: Vamos a hacerles frente, como corresponde, ¡como nación!

Invito muy especialmente a los medios de comunicación para que eviten convertirse en cajas de resonancia de las amenazas de los terroristas. Pensemos en esto: El efecto de un comunicado de los terroristas amenazando a la población, leído en una lejana montaña, es muy distinto al efecto que causa ese mismo comunicado una vez difundido por todos los medios de comunicación.

¡No le presten, involuntariamente, un servicio de difusión al terrorismo! Recuerden que el Código Ético del Periodista aprobado en Estrasburgo manifiesta que “en la defensa de la democracia el periodista no puede ser neutral”.

Por supuesto, tenemos todos que estar preparados, porque, como lo dije el 20 de febrero, a pesar de todo lo que hagamos, los terroristas pueden seguir causando daños o muertes con sus métodos crueles y cobardes, pero por cada atentado que cometan tenemos que unirnos aún más para detenerlos definitivamente.

Somos TODOS contra ellos, -¡TODOS contra ellos!-, y así no nos pueden vencer.

Que Dios los bendiga. Y que Dios me bendiga. Buenas noches

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia

26 de junio de 2002