ALOCUCIÓN DEL PRESIDENTE PASTRANA, SOBRE EL PARTE ELECTORAL2017-12-18T11:45:54+00:00

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Alocución del Presidente Pastrana, sobre el parte electoral.

Colombianas y colombianos:

Hace tan sólo dos días muchos no creían que en Colombia, en medio de los momentos difíciles que vivimos, pudiéramos tener unas elecciones tranquilas y en paz, donde la gran mayoría de los ciudadanos pudieran asistir a las urnas a ejercer su derecho democrático.

Hace tan sólo dos días muchos pensaban que iba a poder más el miedo que la decisión de votar. Pero ¡Colombia es más grande que el miedo que nos quieren infundir y todos demostramos nuestra fe en su futuro!

Colombia mostró una vez más su grandeza en medio de las dificultades. Enseñó, no sólo a los violentos, sino al mundo entero, la gran fuerza de nuestro país unido en un colectivo nacional que con su voto defendió y fortaleció nuestra democracia y las instituciones.

A menudo los mandatarios y los medios de comunicación, después de las elecciones dicen: “Ganó la democracia”. Pues bien, hoy podríamos repetir esta frase, pero quiero resaltar, mejor, la derrota de dos graves amenazas contra el país: el terrorismo y el pesimismo.

Cuando los ciudadanos sienten que hay problemas de seguridad, cuando sienten el temor de las bombas y las amenazas, el camino más fácil es no votar, no moverse de su casa, y sucumbir al miedo que nos quieren infundir los terroristas.

Pero no fue así. Los colombianos seguimos siendo más fuertes que las dificultades. Los colombianos, como siempre, nos crecemos ante los obstáculos y respondemos con grandeza. Porque sabemos que, unidos, podemos más que unos pocos violentos e intolerantes. ¡Unidos somos invencibles y conseguimos todo lo que nos proponemos!

Por eso salimos todos a votar, superando los posibles temores, para decirle a los violentos que no creemos en sus métodos y que estamos dispuestos a jugárnosla por la democracia, ¡por nuestra democracia!, que hemos construido y defendido por casi dos siglos.

El país nos duele a todos y, por eso, más de 10 millones de ciudadanos votamos con entusiasmo, con coraje y decisión, para mandar un mensaje claro a los terroristas: ¡No nos doblegarán! ¡Unos pocos intolerantes jamás podrán vencer la voluntad y el espíritu de los colombianos que creemos en la democracia y en la libertad!

Pero no sólo vencimos los oscuros propósitos de los terroristas. Vencimos también el pesimismo de muchos que no creían en la fuerza moral de los colombianos y que pensaban que estas elecciones iban a fracasar por causa del terror, el miedo o la indiferencia. Y vencimos el escepticismo de quienes decían que el Gobierno no estaba en capacidad de dar las suficientes garantías para el tranquilo desarrollo de las elecciones.

En efecto: Nuestras fuerzas militares y de Policía realizaron un esfuerzo inmenso, gracias al cual se realizaron elecciones en el 98% de los municipios del país y solamente el 0.15% del potencial electoral no pudo acudir a las urnas.

Lo entregamos todo para garantizar las elecciones, ¡y más de 10 millones de votantes son la prueba de que le cumplimos a la nación! El porcentaje de abstención no aumentó, y, en cambio, sí aumento el valor civil de tantos colombianos que dejaron atrás su temores para depositar su voto por la democracia.

Estas elecciones se han convertido en un nuevo motivo de esperanza para el país: ¡Sí podemos desafiar al miedo! ¡Sí podemos derrotar las intenciones de los violentos! ¡Sí podemos ganarle al pesimismo!

Por supuesto, los buenos resultados de ayer no nos pueden hacer bajar la guardia. Los terroristas seguirán, infortunadamente, atentando contra el pueblo, sembrando terror e incertidumbre a su alrededor. Por eso tenemos que seguir estando alertas, tenemos que seguir estando unidos, porque mientras sigamos unidos, mientras sigamos rodeando nuestra democracia, ¡jamás van a lograr sus propósitos!

Las elecciones de ayer, por otra parte, también nos dejan algunas conclusiones muy importantes:

Primero: que sí vale la pena cambiar las balas por los votos. Esto es algo que no han querido entender los guerreristas pero que sí ha dado resultado a aquellos que abandonaron el camino de las armas por el de la democracia. Las altas votaciones de candidatos que alguna vez militaron en la guerrilla son la prueba palpable de que los colombianos siempre estamos listos para apoyar opciones políticas, pero que jamás apoyaremos la violencia como un medio para llegar al poder.

Segundo: quedó también clara la inaplazable necesidad de hacer una reforma política. Como ustedes saben, esa ha sido mi bandera, que propuse al país en varias oportunidades pero que no salió adelante por los obstáculos que le interpuso la misma clase política que se quería reformar. El nuevo Congreso elegido el día de ayer no podrá volver a fallarle al país en este tema y, sin lugar a dudas, tendrá que adelantar, como su primera tarea, esta reforma contra la corrupción y por la transparencia de la política.

Tercero: Hemos enviado un mensaje muy claro al mundo entero, que estaba pendiente del desarrollo de nuestro proceso electoral: Aquí en Colombia tenemos muchas dificultades y sufrimos las consecuencias de las dolorosas acciones de unos pocos violentos. ¡Pero aquí en Colombia no hay caos! Tenemos una democracia operante y estable, que funciona bien por encima de todos los obstáculos. Tenemos problemas, pero no estamos derrotados. ¡Todo lo contrario! Con la fuerza de nuestro voto hemos derrotado la intolerancia de los que no creen en nuestra democracia.

En nuestro país se pueden hacer las cosas bien, siempre que nos lo proponemos. Así ocurrió ayer y así sucede siempre que trabajamos unidos. Éste es un mensaje que hoy quisiera que llegara también a los diferentes países de América del Sur, del Caribe y de Centroamérica que están convocados a los Juegos Deportivos Suramericanos que se celebrarán en Bogotá el próximo mes de abril.

Ya lo hicimos con la Copa América ¡y lo volveremos a hacer con los Juegos Deportivos Suramericanos! Demostrarle al mundo que en Colombia queremos el deporte, obramos con civismo y podemos celebrar sin problemas eventos de la mayor trascendencia.

Colombianas y colombianos:

Quiero felicitar a todos los elegidos y también a quienes no alcanzaron la victoria. El solo hecho de prestar su nombre y ponerlo al servicio del país, ya los hace merecedores de nuestra gratitud y reconocimiento.

A quienes ganaron en estas elecciones, los nuevos senadores y representantes, no sobra recordarles la gran responsabilidad que les encomendó el pueblo soberano.

Hay rostros nuevos y rostros conocidos. Lo que verdaderamente importa es el compromiso que ahora todos tienen para mostrar, a sus electores y al país, que sí eran los mejores y que podrán y sabrán responder con su trabajo serio y responsable en la búsqueda de una Empresa Colombia mejor para todos.

A las Fuerzas Militares y a la Policía Nacional, que posibilitaron, con su trabajo profesional, la celebración de unas elecciones en paz en la inmensa mayoría del territorio nacional, quiero reiterarles el reconocimiento de sus compatriotas y extenderles mi felicitación por su buen trabajo en favor de la democracia.

Siempre lo he dicho: El camino de la democracia es el camino de la paz.

¡Gracias a todos por creer en Colombia! ¡Ustedes y yo sabemos que nuestra Patria lo vale!

Que Dios los bendiga. Y que Dios me bendiga.

Buenas noches.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
11 de marzo de 2002