APOYO Y SOLIDARIDAD, ESTÍMULO EN LA BÚSQUEDA DE LA PAZ2017-12-18T11:48:15+00:00

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Discurso del presidente Andrés Pastrana Arango, con ocasión del saludo al cuerpo diplomático.

Señoras y señores:

Quisiera, en primer término, en nombre de Colombia y de la administración que presido, expresar a los gobiernos amigos y a los organismos internacionales que ustedes representan, nuestros deseos de bienestar, progreso y felicidad personal en este año que comienza.

Permítanme aprovechar esta ocasión para compartir con ustedes algunas reflexiones generales sobre lo que nos deja este siglo XX que finaliza, y de qué manera inciden esos resultados en nuestra concepción sobre el mundo que queremos para el próximo milenio.

La dimensión de la historia nos ofrece para ello un instrumento privilegiado. Eric Hobsbawm, en su reciente «Historia del siglo XX», da una visión global y franca de esta canturía, que él ve como una trayectoria cerrada, integrada por tres grandes momentos. ‘

Es un siglo que comenzó en un tiempo de catástrofes, con guerras mundiales, crisis económica, revoluciones, fascismo y barbarie; que en una segunda etapa vivió una «edad de oro» después de la segunda guerra mundial; y que, en un tercer período, concluye con una difícil coyuntura que se refleja en la última década, marcada por crisis financieras globales, en un marco de creciente inestabilidad y acentuación de las desigualdades en el ámbito mundial.

Respecto a la desaparición del dirigismo económico, reconoce las desventajas productivas de ese enfoque, pero al mismo tiempo señala las debilidades de un sistema que no logra superar las desigualdades y la pobreza ni generar la estabilidad necesaria para lograr un desarrollo más equilibrado.

Sin embargo, el siglo XX ha sido también escenario de grandes transformaciones sociales, entre las que se destaca la participación activa de la mujer, tras varios siglos de marginación; éste ha sido también el siglo de los más grandes avances científicos y tecnológicos. En lo político, queda el legado fundamental de haber logrado preservar la democracia y la libertad, y como un fenómeno correlativo, el surtimiento de una conciencia planetario sobre el imperativo de fortalecer el respeto a los derechos humanos y su ejercicio efectivo.

¿Cómo podemos evaluar el balance de Colombia en la perspectiva del siglo que culmina? Hace algunos días, el historiador Jaime Jaramillo Uribe, se refería a este interrogante, señalando que el país ha avanzado en muchos aspectos. Uno de ellos, por ejemplo, es la universidad. En los sectores público y privado existen instituciones serias que innovan e investigan. Los cuadros técnicos e intelectuales son mejores que en otras épocas. Han surgido y se han consolidado varios centros urbanos de importancia. Es cierto, añade el historiador, que el país se ha deteriorado y su situación política y social se ha vuelto conflictiva. Pero la clase media ha crecido significativamente. El crecimiento económico y la complejidad social bien pueden ser signos de vitalidad.

Además, nuestra democracia, a pesar de los problemas que enfrenta, sigue siendo fuerte y tiene consistencia. Debemos, pues, reconocer los signos de civilización que nos distinguen, y avizorar con optimismo el futuro promisorio que corresponde a nuestro potencial como Nación.

Señores Embajadores:

Teniendo como telón de fondo esta visión de Colombia, de sus logros y dificultades, nos hemos impuesto la tarea de recuperar el país allí donde se ha deteriorado más dramáticamente.

Por eso, en lo interno, hemos dado la más alta prioridad al proceso de paz y a eliminar todas las formas de violencia en Colombia, a lo que mi gobierno dedicará todos sus esfuerzos y energías. Estamos decididos a recobrar los campos de Colombia, a implementar políticas de desarrollo rural que enfrenten la situación de desempleo, pobreza e inseguridad que los afectan.

Estamos convencidos que nuestra economía, más allá de las medidas necesarias y de tipo convencional que estamos adoptando para sanearla, debe tener como objetivo primordial la igualdad y la justicia social en la distribución de los sacrificios que debemos hacer para lograr la paz.

Nos hemos propuesto construir una paz integral que abarque cada uno de los distintos aspectos de la vida nacional y que convoque a todos los ciudadanos en todos los lugares de nuestra geografía. Esto incluye un proceso de diálogo directo con la insurgencia, reformas sociales, económicas y políticas que nos permitirán cimentar las bases sobre las que queremos construir la Colombia próspera, pacífica y más igualitaria del nuevo siglo
.
Quiero aprovechar esta oportunidad para reafirmar ante la Comunidad Internacional por ustedes representada, la firme determinación de mi gobierno de avanzar en el camino de la paz, a pesar de las dificultades que puedan presentarse. Así mismo reiterar la política de mi administración de no tolerar violación alguna de los derechos humanos y combatir con todo el rigor de la ley a cualquiera que actúe al margen de la legalidad.

En el plano de las relaciones internacionales, yo diría que en el caso de Colombia tenemos tres elementos fundamentales: escenarios geográficos, principios y contenidos.

En cuanto a los escenarios, hemos comprometido nuestros esfuerzos y voluntad para lograr una unidad hemisférica cada vez más fuerte y consistente, cuyo primer logro sea la zona de libre comercio de las Américas.

Como país andino, es reconocida nuestra vocación integracionista. Conjuntamente con nuestros socios en el acuerdo de Cartagena, hemos hecho avanzar de manera muy sólida la integración subregional, mejorando la competitividad del grupo, actualizando su régimen de propiedad intelectual de acuerdo con parámetros establecidos en la Organización Mundial de Comercio, y procurando así su mayor inserción en la economía mundial.

Estamos empeñados igualmente en profundizar la integración otorgándole una dimensión social y cultural, y en diseñar una política exterior común.

Colombia es también un país de fuerte arraigo caribeño y en nuestro proyecto internacional está la meta de articularnos más a esa zona, tanto económica como culturalmente.

Estamos empeñados en que la iniciativa del G-3, que nos vincula con México y Venezuela recobre su dinámica y contribuya más activamente a consolidar la apertura de nuestros mercados, retornando también al proyecto de acercarse al mercado centroamericano y caribeño, en especial a su economía energética.

Somos un país amazónico y por tanto la discusión sobre la preservación de una considerable proporción de la biodiversidad planetaria es fundamental para nosotros.

De manera privilegiada pertenecemos igualmente al pacífico, escenario al que nos acercamos cada vez más, participando en los nuevos foros que congregan a los países de la cuenca.

Con Europa tenemos ya una larga tradición de posiciones compartidas, políticas, económicas y culturales. La unión europea es nuestro segundo socio comercial y queremos ampliar aún más los intercambios.

Celebramos el advenimiento del Euro como una señal inequívoca de los nuevos tiempos y estamos dispuestos a prepararnos para negociar nuestras relaciones comerciales con los países europeos en una moneda única.

Consideramos que la coyuntura internacional requiere esfuerzos reales para preservar y fortalecer el multilateralismo, emprendiendo para ello las reformas que sean necesarias, pues estamos convencidos que los asuntos verdaderamente problemáticos e inaplazables de la agenda global, como el de la estabilidad financiera internacional, el problema mundial de las drogas ilícitas o el del medio ambiente, sólo pueden encontrar soluciones viables y efectivas en un marco de cooperación y concertación multilateral.

En este contexto, deseo reiterar una vez más nuestra decisión indeclinable de luchar contra el complejo fenómeno de las drogas ilícitas.

Nos preocupan fenómenos como la aparición de los nuevos proteccionismos, que no sólo van en contravía de los compromisos multilaterales pactados al amparo de la organización mundial de comercio, sino que también gravitan seriamente en nuestros procesos de reformas económicas, y en las medidas que adoptamos para generar empleo productivo.

Estimados Embajadores y amigos:

El proceso de solución de los conflictos a nivel mundial ha avanzado sin duda en el pasado más reciente, y este hecho constituye, ciertamente, un activo de importancia que legamos al próximo siglo.

Si bien subsisten escenarios de barbarie y violencia, al comenzar el ultimo año del siglo XX podemos observar que se han multiplicado las iniciativas, los esfuerzos y los compromisos para alcanzar una paz duradera y segura en Irlanda del Norte y el Medio Oriente. También Colombia ha decidido con firmeza avanzar hacia la consecución de la paz.

No queremos que haya vencidos ni vencedores en este proceso, sino que, por el contrario, todos los colombianos podamos sentirnos vic-
toriosos por haber alcanzado la paz y haber recuperado la convivencia y la concordia, en un marco de respeto de los derechos funda- mentales.

Dentro del concepto de una diplomacia para la paz hemos desempeñado, y continuaremos haciéndolo, una acción tendiente a estudiar y concretar los mecanismos y aspectos en los que la comunidad internacional pueda contribuir a nuestros esfuerzos de paz. Hoy podemos afirmar con satisfacción que ese proceso se ha iniciado con seriedad y dinamismo, y que la comunidad internacional ha respondido con solidaridad e interés en el destino de Colombia.

En este esfuerzo por encontrar una salida negociada al conflicto armado, las voces de apoyo y solidaridad que hemos recibido de los gobiernos y organismos internacionales que ustedes representan, constituyen para mi pueblo y para mi gobierno, un estímulo para seguir adelante en la búsqueda de la paz. Permítanme expresarles a nombre del pueblo colombiano mi más sincero agradecimiento por ello.

La nueva riqueza de las naciones, y esa es también otra de las gran- des transformaciones de siglo que termina, ya no reposa solamente en la posesión de materias primas y recursos naturales, sino tam- bién en el conocimiento, en la investigación y en la capacidad de innovar. Señalo esto porque nuestra visión de futuro del país, y de la región, es inseparable de un proyecto ambicioso de actualización y modernización educativa y tecnológica. Queremos vigorizar nuestro proyecto de cambio y renovación democrática a través de una nueva vía que congregue a todos los colombianos, en favor de una nueva Colombia para un siglo nuevo.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
20 de enero de 1999