COMPROMISO DE TEXTILERAS Y ALGODONEROS GARANTIZA EL ÉXITO EXPORTADOR2017-12-18T11:47:33+00:00

Project Description

Palabras del presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, con ocasión de la firma del acuerdo de Competitividad de la Cadena algodón-textil

Muchas veces durante mi infancia, cuando viajaba con mi familia, me quedé mirando los algodonales apostados a lado y lado de la carretera que me indicaban que ya había llegado al Tolima Grande, la tierra de mis ancestros.

Al recordar esos extensos sembradíos, adornados por los copos del algodón, me embarga una profunda nostalgia, que afortunadamente está bien compensada, porque el motivo que nos congrega hoy nos hace pensar en un futuro promisorio y de progreso para esta pujante región.

Quise venir hasta el espinal, a este centro de desarrollo tecnológico de Corpoica antes de que se terminara el año, para alimentar el espíritu de optimismo, y para servir de testigo en la firma de este acuerdo que fomenta la competitividad de los productos agrícolas con vocación exportadora.

Estamos trabajando duro también para revertir la absurda tendencia de la importación de alimentos y materias primas que se produjo durante toda la década para lograr un desarrollo sostenido de nuestros campos y de nuestra agricultura.

Como todos ustedes saben, durante el primer año de Gobierno nos dedicamos a recomponer el sistema de financiación agrario para que el crédito fluyera en forma adecuada al campesino colombiano.

Dimos vida al Banco Agrario, una institución sólida, especializada en crédito agropecuario y puesta al servicio de los millones de colombianos que trabajan en nuestros campos.

Hace pocos días estuvimos en Pacho, Cundinamarca, lanzando el Programa Nacional de Reactivación Agropecuaria-PRAN, cuyo objetivo es devolver a los pequeños y medianos productores del agro la posibilidad de acceder a nuevos créditos.

El PRAN es una herramienta que contribuye a la reactivación agropecuaria mediante la compra de cartera vencida de los campesinos. Para garantizar su éxito hemos apropiado 100.000 millones de pesos, con lo cuales esperamos jalonar 150.000 millones adicionales como aporte de las entidades territoriales.

Al recuperar las opciones honestas para nuestros campesinos, estamos quitándole posibilidades a las economías lícitas que tanto daño han causado a nuestra sociedad, especialmente a quienes habitan el sector rural.

De ahí la importancia del trabajo efectuado por el Plan Nacional de Desarrollo Alternativo, PLANTE,cuya labor aquí en el Tolima se ha concentrado en las regiones de Cucuana y Saldaña. Durante el último año se han realizado inversiones en torno a 33 proyectos, que se encuentran en desarrollo, por un monto total de 6.600 millones de pesos de los cuales más de 4.900 fueron entregados por el Programa y el resto fue aportado por las comunidades campesinas.

Quiero decirle a este pueblo de recolectores del algodón y del café que, con el apoyo del Gobierno Nacional, los hoy llamados «raspachines», van a poder cosechar el producto del trabajo honesto. Yo quiero que en Colombia nuestros campesinos recobren esa posibilidad y que cada siega en el campo, sea siempre una recolección para el progreso.

Como parte de nuestros compromisos con el campo, hemos presentado al Congreso de la República un Proyecto de Ley de Reforma Agraria que facilitará el acceso de los campesinos a la propiedad, garantizando así una mejora significativa en su calidad de vida.

Pero el apoyo al agro no puede circunscribirse únicamente al sector, si no que tiene que contemplar medidas adicionales que permitan integrarlo a otras áreas de la economía con las que pueda formar alianzas exportadoras exitosas.

Precisamente, ayer en Medellín pude comprobar los excelentes resultados que ha producido la lucha contra el contrabando en los sectores textil y de confecciones. ¡Más de 3.000 nuevos empleos se han generado en el último semestre y la demanda, con respecto a los primeros seis meses del año ha aumentado en un 120 por ciento!.

Este despegue en la producción textil tiene que verse acompañado por un desarrollo correlativo del sector algodonero. Para esto hemos diseñado una política integral que permita que todos los eslabones de la cadena productiva de los textiles colombianos, desde la mata del algodón hasta la fábrica de confecciones, se beneficien recíprocamente y jalonen entre todos un proceso de alta competitividad. Este es el sentido del acuerdo que estamos firmando hoy.

Para el Gobierno este acuerdo tiene una filosofía muy concreta. No se trata de salvar a un moribundo ni de prolongar una agonía. Se trata de darle el motor y arranque a una cadena que tiene el potencial de conquistar los mercados internacionales. Se trata de invertir en un sector que va a ser capaz de liderar el crecimiento y de promover el desarrollo; en fin, se trata de apostarle al futuro.

Este acuerdo tiene cuatro partes fundamentales. En primer lugar, el Gobierno garantiza a los algodoneros un predio de compra de 2.736.000 pesos por tonelada de fibra producida en la cosecha del centro del país, siempre y cuando se adopte el paquete de mejoras tecnológicas ofrecido por el Fondo de Fomento Algodonero.

Este paquete posibilitará el manejo integrado del cultivo a partir de dos componentes. Por una parte, el manejo integrado de suelos y agua que incluye siembra de precisión, mínima labranza y mantenimiento de la cobertura de suelos con cultivos complementarios. Por otra parte está el manejo integrado de plagas a partir del control biológico y la reducción al mínimo del uso de pesticidas, agroquímicos. Con esta rentabilidad los algodoneros se comprometen a aumentar el área sembrada en 14 mil hectáreas.

En segundo lugar, los textileros se comprometen a adquirir el algodón a un precio igual al precio internacional más el IVA implícito y el 20 por ciento del arancel.

En tercer lugar, el gobierno cubrirá la diferencia entre el precio garantizado a los algodoneros y el precio al que se comprometen a comprar los textileros.

Finalmente, y quizá lo más importante, es que toda la cadena se compromete a construir durante el primer semestre del próximo año un número determinado de indicadores que permitan monitorear la productividad de la cadena, detectar las fallas y puntos críticos y establecer así las metas y programas correctivo s que garanticen el éxito exportador.

Para la cosecha de la costa del 2001 se seguirá la misma política, dando a conocer los precios de garantía, oportunamente antes de la siembra. Así, el total del programa podrá llevar el área sembrada en el próximo año algodonero a más de 100 mil hectáreas y podrá generará más de 14 mil empleos directos y más de 40 mil empleos indirectos.

Adicionalmente, para mostrar nuestro compromiso con la cadena, vamos a dar un impulso de 240 mil pesos por tonelada producida a la cosecha de la Costa del 2000, que será distribuida entre algodoneros y textileros.

Como complemento a todo este esfuerzo, a través del Sena, hemos apropiado 1.500 millones de pesos para el desarrollo de un centro textil de la confección con los últimos adelantos tecnológicos.

Hoy estamos iniciando una etapa de cooperación entre los sectores textilero y algodonero y el Gobierno Nacional, que debe ser un ejemplo a seguir en otras áreas de nuestra economía. Estamos trabajando en acuerdos de otras cadenas como la del cacao, chocolate, la del maíz, sorgo, yuca, la forestal, industria gráfica y la de los productos lácteos, entre otros.

Como resultado de este esfuerzo, nos hemos fijado importantes metas como conquistar el 30 por ciento de las importaciones de leche de la Comunidad Andina o disminuir las importaciones de maíz amarillo a la tercera.

Estoy seguro de que el próximo año recogeremos la cosecha abundante que producirá el acuerdo que hoy firmamos: con iniciativa, con creatividad, con trabajo y con sentido social es como lograremos entre todos empujar la locomotora del progreso y de las exportaciones y del empleo.

¡Juntos podemos! Éste es el mensaje que recogemos hoy en el Espinal y que nos conducirá a la Colombia competitiva y en paz del Nuevo Milenio.

Volveremos a hacer del campo un eje vital de nuestra economía para que su prosperidad nos garantice la paz. Estoy convencido que la semilla de la paz está en los campos colombianos.

Lugar y Fecha

Tolima, Colombia
22 de diciembre de 1999