CONFERENCIA DE EL PRÍNCIPE DE ASTURIAS, DON FELIPE DE BORBÓN Y GRECIA2017-12-18T11:55:01+00:00

Project Description

Su Alteza Real, Príncipe de Asturias, Don Felipe de Borbón y Grecia;
Señora doña Rosa Conde Gutiérrez del Álamo, Directora de la Fundación Carolina;
Don Iñigo Sáenz de Miera, Director Ejecutivo del Programa;
Directivos y funcionarios de la Fundación Carolina y de otras entidades patrocinadoras del programa;
Queridos becarios:

Como Director del Programa de Becas Líder de la Fundación Carolina, hoy tengo el gran honor de presentarles a un invitado que merece todo mi afecto y admiración, así como el del pueblo iberoamericano, por su continua preocupación y trabajo por los problemas de su país y de nuestro continente: Su Alteza Real, el Príncipe de Asturias, Don Felipe de Borbón y Grecia.

Es nuestro privilegio contar hoy con su presencia como un ejemplo destacado de lo que puede ser y hacer un joven y carismático líder en los convulsionados tiempos que vivimos.

Desde un principio, el Príncipe Don Felipe se propuso, como lo han hecho ustedes, jóvenes profesionales, prepararse y adquirir una educación que lo facultara para enfrentar con éxito los desafíos del porvenir. En esa dirección, cursó la carrera militar en las tres armas -Ejército, Armada y Aviación-, realizó estudios de Derecho y Ciencias Económicas en la Universidad Autónoma de Madrid e hizo una maestría en Relaciones Internacionales en la Universidad de Georgetown. Aparte de esto, se ha destacado como un consagrado deportista y ha llevado, durante los últimos años, en su condición de heredero de la Corona, la representación del Reino de España ante el mundo, en los más diversos escenarios internacionales.

Con este apretado resumen de sus estudios, preparación y actividades pueden ustedes entender cómo los cargos, los honores y las responsabilidades no llegan solos. Personajes, como el Príncipe Don Felipe, destacados a nivel mundial, nos dan ejemplo de que el primer paso para el éxito, en cualquier campo, es una seria y concienzuda preparación. El estudio es la base sobre la cual llevamos a cabo, con herramientas adecuadas, la misión que queramos en la vida.

Por supuesto, a la preparación académica hay también que sumarle la virtud de una gran calidad humana que le ponga corazón al conocimiento. De la calidad humana y corazón del Príncipe Don Felipe conoce muy bien el mundo, y yo mismo puedo dar testimonio.

En efecto, durante mi periodo como Presidente de Colombia, entre agosto de 1998 y agosto de 2002, tuve la grata oportunidad de recibir la visita el Príncipe de Asturias en tres ocasiones: una fue para el día de mi posesión y otra para el último día de mi gobierno y la posesión de mi sucesor, una fecha en la que, por cierto, le tocó vivir los riesgos y la zozobra de un atentado terrorista de la guerrilla de las FARC contra el palacio presidencial, que causó una veintena de víctimas mortales en los barrios más humildes de la capital.

Pero me quiero referir hoy a una tercera ocasión, cuando la visita del Príncipe estuvo más motivada por su corazón solidario que por actos de representación protocolaria.

Fue a comienzos de 1999, cuando  la región cafetera de mi país acababa de sufrir las consecuencias de un terrible terremoto que causó la semidestrucción de la ciudad de Armenia y muchos municipios aledaños, con un saldo de más de mil víctimas mortales y más de 200 mil damnificados. Una semana después de la catástrofe natural, tuvo lugar en Caracas la posesión del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, evento en el que me encontré con el Príncipe, quien se interesó mucho por la difícil situación que vivíamos a raíz del sismo. Fue tan sincera su preocupación, que lo invité a que fuera conmigo a visitar las zonas afectadas y sus víctimas, y él, separándose por completo de su estricta agenda de viaje, accedió, de tal forma que regresó conmigo a Colombia y visitó, con el corazón compungido, las ruinas, que ya comenzaban a reincorporarse, de las poblaciones cafeteras y se solidarizó con sus angustiados habitantes.

Así de grande es su compromiso y su interés por todo lo que afecta a los pueblos de Iberoamérica. Hoy puedo contarle, Su Alteza, con orgullo y satisfacción, que aquella Armenia que usted visitó postrada por la tragedia, está totalmente reconstruida y es de nuevo una ciudad pujante y vital, y que el Eje Cafetero, que lloró la muerte de tantos de sus hijos, se ha convertido, felizmente, en un polo incomparable de atracción turística y de desarrollo económico.

Su Alteza Real, querido Príncipe Felipe:

Así como lo he presentado ya ante nuestra audiencia, permítame ahora que le presente a estos 60 jóvenes que hoy estarán atentos a sus palabras.

Son ellos los becarios del Programa de Becas Líder de la Fundación Carolina que ya llega a su cuarta edición, tres de las cuales he tenido la oportunidad de dirigir, con el siempre eficiente apoyo de su Director Ejecutivo, Iñigo Sáenz, y gracias a la confianza de la Directora de la Fundación, doña Rosa Conde.

Estos jóvenes vienen de España y Portugal, y de 19 Estados de Iberoamérica, y son escogidos entre los más destacados nuevos profesionales de las mejores universidades de estos países. Gracias a este programa, estarán 3 semanas en España, recorriéndola y palpándola, y conociendo, además, a líderes culturales, políticos e intelectuales, que, como Su Alteza, compartirán con ellos sus ideas y su experiencia.

Es grato poder decir que, con esta cuarta edición del Programa de Becas Líder, se va consolidando una promisoria red de jóvenes líderes, unidos por unas mismas raíces históricas y culturales, que forman desde ahora la semilla de un mundo más tolerante y abierto al diálogo, que podrá contar con su aporte de lucidez y solidaridad con los más necesitados.

Ahora que la Princesa de Asturias, Doña Letizia, para su felicidad y el contento de todos los españoles, espera el primogénito o la primogénita de esa bella pareja cuyo enlace tuvimos la alegría de acompañar hace algo más de año y medio; cuando ustedes, como tantas otras familias, experimentan la esperanza de una nueva vida, siempre es alentador saber que los jóvenes del mundo, como los que hoy nos acompañan, se preparan a conciencia para construir un mejor mañana.

Mil gracias, Su Alteza Real, por su presencia y por venir hoy a compartir con este auditorio joven y diverso que está ansioso por escucharlo.

Muchas gracias.

Lugar y Fecha

Madrid, España
5 de julio del 2005