DÍA NACIONAL DE LA SOLIDARIDAD, TRADICIÓN QUE MARCA NUESTRO CAMINO HACIA LA RECONCILIACIÓN2017-12-18T11:48:39+00:00

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Discurso del presidente Andrés Pastrana durante la XXI Caminata de la Solidaridad por Colombia.

Hace algunos años una mujer muy valiosa, sensible y de gran corazón se detuvo un instante para reflexionar sobre los problemas y las necesidades sociales que tenía la oportunidad de conocer. Y encontró que la niñez era uno de los retos más urgentes, puesto que es la que sufre en forma directa las consecuencias de la pobreza, del desempleo, de la falta de servicios educativos y de salud.

Siendo los niños el futuro de Colombia, decidió enfocar sobre ellos, su deseo de servicio. Esa es la vocación que por fortuna para los colombianos, halló hace más de dos décadas doña Nydia Quintero de Balcázar; labor que se convirtió en una inmensa «bandera del amor por Colombia».

Hace 24 años, el gran equipo humano que dirige doña Nydia, inició un largo recorrido al que año tras año nos hemos unido todos los colombianos, sin distingo de edad o condición, porque a todos nos une el mismo sentimiento solidario que quiere tender una mano a los colombianos que más lo necesitan.

Hoy nuevamente celebramos el Día Nacional de la Solidaridad, y reafirmamos en la práctica de esa virtud, nuestro compromiso con la paz. Alquien alguna vez dijo que la paz por sí sola, era una bella palabra, pero que su motor era el cambio y que para conseguirla, el paso obligatorio era cambiar.

Estoy convencido de que Colombia lo está haciendo, la prueba la tenemos cada año cuando todos salimos para hacer parte de esta alegre marcha, orgullosa tradición que marca nuestro camino hacia la reconciliación.

La satisfacción de quienes participamos y tenemos fe en la Caminata, está en el esfuerzo que hacemos para que más colombianos puedan acceder a la salud y a la educación.

Recorremos un tramos más de nuestra jornada, seguro de que este es un día ajeno a la indiferencia que acortará el camino que hay entre la reconciliación y la violencia y como colombianos, demostraremos que nuestras cualidades son la tolerancia, el respeto, la honestidad, la sinceridad, la responsabilidad, la lealtad y la gratitud.

Al final del camino estaremos más cerca de nuestro destino: una sociedad más justa en donde prevalezca el respeto mutuo entre la gente.
En este día tan significativo para todos los colombianos, quiero agradecer la loable tarea que cumple la Fundación Solidaridad por Colombia.

Gracias a la incansable labor que realizan los voluntarios de esta Institución, nuestra sociedad ha afianzado una conciencia colectiva de ayuda mutua, de preocupación por las angustias, las necesidades y los problemas que aquejan a nuestros compatriotas.

Una reciente prueba de ese gran espíritu solidario que llevamos los colombianos en nuestros corazones, fue la forma en la que acudimos para ayudar a nuestros hermanos damnificados de la zona cafetera.

Allí precisamente, la Fundación Solidaridad por Colombia nos dio una lección de oportunidad y eficiencia, puesto que acudió a los diferentes municipios afectados llevando auxilios y ayuda: hoy casi ocho meses después, desde su sede en Armenia, la Fundación está desarrollando la Gerencia del proceso de Reconstrucción y Recuperación de la zona, a través del contrato de administración delegada suscrito con el Forec.

Es en esos momentos de necesidad cuando cobra sentido el esfuerzo de marchar y apoyar la causa de la solidaridad, porque las emergencias son impredecibles, pero nuestra decisión para enfrentarlas, no.

Por eso nunca será suficiente nuestra ayuda a esta acción solidaria que se ha regado como una diáspora por el país, y de la que niños, jóvenes y ancianos son sus principales beneficiarios. La recompensa será siempre la sonrisa agradecida de miles de colombianos que reciben ayuda a través de esta Fundación.

Los invito a todos para que tiendan sus manos como nos enseñó doña Nydia y ayuden a salir adelante a los compatriotas que más lo necesitan llevando siempre puesta la camiseta que distingue a la gente solidaria.

Hagamos caso del proverbio que nos dice la Biblia: «hay quienes pretenden ser ricos y no tienen nada, y hay quienes pretenden ser pobres y tienen muchas riquezas».

Está en cada uno de nosotros colaborar para que nuestra sociedad halle el justo equilibrio. Es nuestro deber de colombianos contribuir en la construcción de la justicia social, de la equidad y de la convivencia entre todos.

Esta caminata es la oportunidad para demostrar que nuestra solidaridad es actuante, que somos capaces de superar todas las dificultades y de ofrecer soluciones oportunas a los retos que nos impone nuestro deseo de sacar al país adelante.

En esta gran cruzada participamos todos los colombianos y en ella jugamos un papel irremplazable: recuperemos el optimismo y construyamos un nuevo país en el que todos nos demos una nueva oportunidad para profesar a nuestros semejantes amor, ternura, bondad y comprensión.

Esa es la gran empresa de la Solidaridad por Colombia!

Doña Nydia:

Usted es la madrina de los niños de Colombia, hoy comienza a reco- ger los frutos que durante todos estos años ha cultivado sembrando semillas de fraternidad, de amistad y de colaboración.

Sé que usted siempre supo que justicia, juicio y equidad, y todo buen camino, son el único modo de acceder a la paz.

Su labor no tiene precio porque nos enseña a conocer el verdadero sentido de la solidaridad, a la vez que nos proporciona días llenos de alegría, que hacen de Colombia símbolo de unión y de paz.

Aquí se congregan carrozas llenas de artistas, de actores, de los ídolos de nuestra juventud, de reinas de belleza y de músicos que quieren aportar su ayuda en la construcción de una nueva Colombia.

Hoy caminando, tendremos la oportunidad de avanzar por la ruta que hemos escogido. Dentro de un año nos volveremos a encontrar, y con alegría nos daremos cuenta de cuánto hemos avanzado.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
12 de septiembre de 1999