EL ARCHIPIÉLAGO DE SAN ANDRÉS Y PROVIDENCIA HA SIDO, ES Y SERÁ COLOMBIANO2017-12-18T11:47:32+00:00

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Alocución televisada del presidente de la República, Andrés Pastrana Arango

Compatriotas:

Hoy es un día especial para Colombia. Quiero anunciarles que el señor Ministro de Relaciones Exteriores efectúo en el día de ayer el canje de los instrumentos de ratificación del Tratado sobre Delimitacion Marítima entre Colombia y Honduras, suscrito el día 2 de agosto de 1986, el cual durante 13 años no había sido aprobado por la Asamblea Legislativa de la República de Honduras.

Surtido el trámite constitucional en las dos naciones, el Tratado ha entrado en vigor y ha sido registrado, de conformidad con el derecho internacional, en la Secretaría General de las Naciones Unidas.

Con la vigencia del tratado, nuestro país da un paso trascendental en la tarea que se inició en los años setenta, y que ha constituido obje- tivo prioritario de nuestra política internacional: la reafirmación de nuestra soberanía territorial sobre el Archipiélago de San Andrés, Providencia, Santa Catalina, y demás cayos, islas e islotes que lo componen, y la consolidación de nuestra jurisdicción marítima en el mar Caribe.

Este tratado, celebrado y perfeccionado en ejercicio del derecho soberano y de la obligación que tienen los Estados de delimitar sus fronteras, pone fin a una larga controversia con el hermano país de Hon- duras, que ha sido resuelta de manera justa, equitativa y pacífica, como ha sido la tradición de Colombia en su política exterior y en estricto apego a los principios y normas del derecho internacional.

Con la ratificación del tratado, se reconoce y reafirma la soberanía de Colombia sobre Serranilla y Bajo Nuevo.

Asimismo, esta delimitación no prejuzga sobre otras fronteras marítimas que estén establecidas o pudieren establecerse en el futuro entre cualquiera de las partes contratantes y terceros Estados, siempre que no se afecte la jurisdicción reconocida a la otra parte contratante por el presente instrumento.

Compatriotas, los títulos que Colombia posee sobre el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina tienen su origen en la real orden del 20 de noviembre de 1803, por lo cual es irrefutable que el Archipiélago pertenecía al Nuevo Reino de Granada al momento de su independencia.

De acuerdo entonces, con el uti posidetis juris de 1810, es territorio colombiano.Desde esa época, nuestro país ha venido ejerciendo soberanía y jurisdicción en forma continua, pacífica e ininterrumpida. Cualquier otra consideración resulta necia. Vale la pena recordar que la soberanía colombiana adicionalmente fue reconocida por Nicaragua en el tratado Esguerra-Bárcenas de 1928 y el acta de canje de los ins- trumentos de ratificación del citado tratado de 1930. Es decir, que los títulos y la presencia histórica y soberana de Colombia son indiscutibles no como se ha pretendido sugerir con precarios argumentos, que atentan contra uno de los principios más sagrados del Derecho Internacional, el “pacta sunt servanda”, el que pacta se obliga.

El Tratado con Honduras es la aceptación expresa de los Derechos Territoriales de Colombia sobre el Archipiélago como ya ha sido reconocido por la comunidad internacional. Frente a cualquier eventualidad, los colombianos haremos valer nuestros derechos con los argumentos de la razón y sin recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza como malintencionadamente algunos articulista s extranjeros pretenden sugerir.

Finalmente, deseo destacar el trabajo coordinado y armónico que imperó en las tres ramas del Estado para que fuese posible, en breve tiempo pero siempre ajustado a la legalidad colombiana, cumplir con el trámite constitucional para su aprobación y ratificación.

En nombre de los colombianos y especialmente de los habitantes del departamento Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Ca- talina debo darle las gracias al Congreso Nacional, a la Corte Constitucional, a los señores expresidentes de la República y excancilleres, al Procurador General de la Nación y al Defensor del Pueblo, a todos los sectores políticos, académicos y a los medios de comunicación, por la actitud patriótica que a lo largo de este proceso asumieron y que fue definitiva para cristalizar un propósito nacional permanente y preservar una soberanía que, como ya indiqué, ejercemos sin interrupción.

Este ejemplo es la mejor demostración de que, para la consecución de los grandes objetivos nacionales, todos los colombianos, sin distingos, debemos trabajar unidos buscando consensos, porque así se defiende mejor el auténtico interés nacional.

Colombianos: en nuestra riqueza marina, en su preservación y explotación adecuadas, descansa buena parte del futuro y del desarrollo económico del mundo moderno y de la nación colombiana.

Las generaciones venideras, estoy seguro, reconocerán el empeño inteligente y la labor seria, profesional y eficiente de un grupo de destacados colombianos que durante una generación han logrado construir la arquitectura marítima de Colombia. A todos ellos, el agradecimiento sincero del pueblo y del Primer Mandatario de los colombianos.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
21 de diciembre de 1999