EL EJE CAFETERO, MODELO PARTICIPATIVO DE DESARROLLO2017-12-18T11:47:28+00:00

Project Description

Palabras del presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, con ocasión de su visita al departamento del Quindío.

No se equivocó el poeta Guillermo Valencia cuando calificó a Armenia como «un milagro de ciudad». Hoy, cuando nuevamente vuelvo a esta tierra cafetera y veo la celeridad con que se desarrollan las obras de reconstrucción, no dudo de que Armenia y Quindío son milagrosos.

Ante la maravillosa catedral que he visitado hoy, recuerdo la crónica narrada por Bernardo Ramírez Granada sobre el Padre Ismaelita Valencia, fundador de la parroquia de Armenia, así como de las de Salento y Circasia.

«Muy al alba, cuando ya amanecía por Peñas Blancas, sonó la campanita de la capilla aldeana. El sacerdote Ismael Valencia, llegó de Salento para decir la misa en aquel domingo de junio. Aún salía humo del muño de los árboles derribados por Tigreros y los feligreses sostenían en sus manos, duras y callosas, los machetes que iban rompiendo el monte junto a aquel templo hecho de guaduas y bejucos».

No le extrañaría al emprendedor padre, quien hizo recorridos heroicos por entre montes y precipicios, que esa capillita, construida con cepos y guaduas, se convirtiera en monumento al empeño de los habitantes del departamento.

Amigos del Quindío:

No he venido a hacer únicamente un recuento de las obras que están siendo desarrolladas y entregadas para la reconstrucción del Eje Cafetero. Estoy seguro de que ustedes, como partícipes y veedores del proceso de reconstrucción, conocen sus resultados y ven como, a punta de esfuerzo y tenacidad, la vida renace de las cenizas.

Me siento muy orgulloso y tranquilo de ver como en Colombia sí somos capaces de trabajar en equipo por el bien común. Veo con esperanza que si unimos esfuerzos podemos convertir la más horrible pesadilla en el más hermoso de los sueños.

Por eso estoy aquí para rendir un homenaje muy sentido a todos los habitantes de esta zona cafetera cuyo esfuerzo y dedicación al proceso de reconstrucción ha garantizado un balance positivo de la gestión que conjuntamente se ha desarrollado con entidades gubernamentales y comunitarias.

En cada visita encuentro cientos de nuevas viviendas, centros educativos y establecimientos de salud reconstruidos. Especialmente me place el número cada vez más grande de organizaciones comunitarias que participan activamente en proyectos de desarrollo social.

El modelo de reconstrucción no sólo nos muestra que en Colombia sí se pueden ejecutar nuestros recursos de manera eficiente y transparente, sino que también le enseña al mundo que en esta época de grandes disparidades dentro y entre las naciones, es posible llegar a un acuerdo sobre la mejor manera de satisfacer los intereses de todos los colombianos.

La participación ciudadana y de organizaciones no gubernamentales en las decisiones sobre los programas y proyectos necesarios para llevar a buen término el proceso de reconstrucción, ha servido de base sólida para levantar un modelo que hoy por hoyes admirado no solamente por los colombianos sino por otros países y organismos multilaterales. Estos, conscientes de la necesidad de una nueva manera de entender y practicar la gestión pública para hacerla más participativa y democrática, han reconocido nuestra labor.

En este escenario, el Estado ya no es el único responsable por los resultados de la administración pública. Aquí la responsabilidad es de todos. No obstante, sí es un deber del Estado fortalecerse para poder interpretar y acompañar el reto de solucionar las necesidades más sentidas de la gente, no las que los corruptos consideren más rentables ni las que la vieja clase política quiera capitalizar electoralmente.

Por estas razones considero que Armenia y los demás municipios que conforman el Eje Cafetero, serán por su experiencia, grandes gerentes de eso que hemos llamado la gran empresa de los colombianos: Empresa Colombia.

Mi gobierno ha diseñado esta estrategia para mejorar la eficiencia y hacer totalmente transparente la inversión pública en el país.

Para cumplir con este objetivo, trabajaremos bajo principios sólidos e inalterables. Primero, queremos que ustedes -que saben mejor que nadie qué es lo más importante nos ayuden, sin intermediarios, a decidir a dónde deben ir los recursos públicos. Segundo, brindaremos las herramientas necesarias para que puedan también hacerle control social a la inversión.

Finalmente, me comprometo a que los recursos públicos lleguen puntualmente para que las obras puedan hacerse cuando se necesiten y acabemos de una vez por todas con esos proyectos inconclusos, que no son sino monumentos al despilfarro y a la corrupción.

En esta zona se ha puesto en marcha un modelo participativo de desarrollo, que sin duda es la esencia de nuestra empresa. Sólo en la medida en que la gente participe en la manera como se invierten los dineros públicos y, a la vez; se haga responsable de su ejecución eficiente, la Empresa Colombia será rentable.

Mi gobierno y el país entienden que el reto y los resultados de la reconstrucción del Eje Cafetero no se limitan a levantar nuevamente las paredes que el sismo del 25 de enero derrumbó. El modelo de reconstrucción no sólo ha curado las heridas físicas que la catástrofe dejó en la ciudad sino que también aborda problemas tan urgentes como lo son el desempleo, la cobertura y calidad de los servicios de educación y salud, así como el déficit de vivienda.

Lo importante es que asumimos estos retos juntos. Las acciones coordinadas entre la comunidad, las autoridades gubernamentales, tanto locales como departamentales y nacionales, así como el trabajo incansable de las organizaciones no gubernamentales, garantizan una ejecución transparente y resultados de acuerdo con las necesidades más apremiantes.

Quiero resaltar que en materia educativa, por ejemplo, nunca en Colombia habíamos vinculado a profesores, rectores y padres de familia, para discutir sobre las necesidades de espacios y ambientes pedagógicos acordes con sus necesidades y características propias. Esta acción conjunta ha facilitado la asignación de los 17.600 millones de pesos que hemos destinado para favorecer a 2.500 maestros ya una población escolar de 94.000 niños y jóvenes.

En el día de hoy hemos entregado obras trascendentales para la población del Eje Cafetero. Gracias al compromiso de todos los colombianos y de agencias internacionales como Usaid, Caritas Internacional, la Agencia de Cooperación Italiana y la Cruz Roja Internacional y alemana, cerca de 300 familias no propietarias recibirán, por parte del Forec y el Gobierno Nacional, una solución de vivienda digna.

Con las viviendas que entregamos damos una solución pronta, pero confiable, al problema generado por el déficit de vivienda. A la fecha, el Forec ha desembolsado nada menos que 374.000 millones de pesos para 100.300 familias poseedoras y propietarias en el área urbana y rural, aprobando para esta última 16.492 subsidios con desembolsos que superan ya los 65.000 millones.

También se ha desarrollado con éxito la vitrina inmobiliaria. Esta innovadora manera de permitir el encuentro entre la oferta y la demanda de vivienda garantiza una asignación eficiente de los recursos destinados a programas de vivienda. No existen precedentes de un programa similar en el plano nacional donde concurran, en igual- dad de condiciones y oportunidades, todos los actores involucrados tales como los beneficiarios, los constructores, el Estado, los municipios y el sector financiero- y donde a la vez se solucione, en menos de ocho meses, el problema de vivienda a las familias necesitadas.

Por otra parte, es grato para mí saber que las obras de construcción del Aeropuerto El Edén, el cual fue en su momento un auténtico resultado del civismo de los armenios, van adelantadas. Si Dios quiere, estaremos aquí el próximo 14 de octubre para su inauguración. Quiero felicitar, de paso, el alto compromiso de la Aeronáutica Civil para lograr que la obra se termine velozmente.

Aunque no quiero prolongarme en el balance me gustaría señalar que no se ha descuidado ni el más mínimo detalle de esta empresa humana y personalmente me he encargado de que cada inquietud o problema sea atendido y resuelto con esmero. Por esta razón, para la atención de asuntos ambientales, hemos destinado alrededor de 13.000 millones de pesos en proyectos para mitigar el impacto ecológico del sismo y para asegurar que el proceso de reconstrucción sea amable y respetuoso con su entorno natural.

Las inversiones del sector rural, a cargo de la Federación Nacional de Cafeteros, ascienden a 30.000 millones de pesos para la reparación y reconstrucción de escuelas, hospitales, centros de salud y redes de servicios públicos.

Adicionalmente, la inversión presupuestada para vivienda, aportada en un 80 por ciento por el Forec, se acerca a la suma de 142.000 millones de pesos. Estoy seguro de que con estos recursos el campo del Eje Cafetero, que tanta riqueza le ha aportado al país, podrá renacer y seguir siendo el inagotable manantial de las exportaciones cafeteras de Colombia.

Finalmente, en materia de salud, hemos destinado casi 40.000 millones de pesos que buscan mejorar la calidad y cobertura de los servicios. Son casi 120 centros de atención al público debidamente dotados y accesibles para la gente.

Como Gobierno Nacional nos estaba preocupando, sin embargo, el hecho de que al final de la reconstrucción y luego de inversiones por la enorme cifra de 1.4 billones de pesos, la región se viera con la infraestructura adecuada, con las casas reparadas, con el ánimo arriba, pero sin empleo.

Hoy traigo buenas noticias para la Empresa Colombia que estamos construyendo colectivamente todos los colombianos. La Ley Quimbaya, la cual ha sido denominada así en memoria de aquellos magníficos orfebres que habitaron la región, es un aporte de toda Colombia a la región.

Esta ley, acertada y acuciosamente tramitada por el Congreso y que hoy he venido a sancionar, pretende establecer un régimen de preferencias tributarías. arancelarias y crediticias, de forma tal que se estimule la actividad productiva y la creación de empleo en un plazo que garantice la sostenibilidad económica de la región.

Para marcar el futuro del Eje Cafetero, la ley establece que estarán exentas de impuesto de renta y complementarios por 10 años las nuevas empresas que se constituyan y localicen físicamente en la zona afectada por el sismo, al igual que las empresas preexistentes que hayan tenido una disminución como mínimo del 30 por ciento de sus ingresos en 1999.

Con el fin de asegurar la sostenibilidad del proceso de reactivación, las empresas nuevas que se constituyan y localicen físicamente en el área afectada entre el 25 de enero de 1999 y el 31 de diciembre de 2005, Y que utilicen los beneficios tributarios de la ley, deberán continuar ejer- ciendo su actividad económica en la zona por lo menos durante un tiempo igual al que disfrutaron de los incentivos invocados.

Igualmente, los empresarios que adquieran o importen bienes de capital consistentes en maquinaria o equipo, dentro del año siguiente a su instalación para ser utilizados durante el período de depreciación de los bienes como activos fijos de la actividad productora de renta en la zona, podrán solicitar la devolución o compensación del impuesto a las ventas pagado en su importación o adquisición.

En el caso de empresas preexistentes, éstas tendrán derecho a la devolución del impuesto a las ventas sobre los bienes de capital que adquieran o importen dentro del año siguiente a la vigencia de la ley.

Para afianzar el beneficio social de la región, establece la ley una prórroga del impuesto de las transacciones financieras desde el 10 de enero del 2001 hasta el 28 de febrero del 2001. Los recaudas se destinarán de manera específica y prioritaria a financiar vivienda de interés social y a otorgar subsidios de vivienda, a la concesión de créditos blandos para las pequeñas y medianas empresas, a las empresas asociativas de trabajo y a cubrir los créditos educativos.

Y ésta es la gran noticia para los que estamos acá reunidos. En cuanto al tema de vivienda de interés social, los beneficiarios serán los arrendatarios afectados por el sismo, quienes adicionalmente al subsidio inicialmente contemplado por el Forec de 5.9 millones de pesos por familia, tendrán derecho a 4 millones de pesos adicionales.

Cerca de 13.000 familias se verán beneficiadas con esta determinación, porque mi gobierno quiere darles un aliento aún mayor a los más pobres de los pobres.

Pero así como vibramos de emoción por esta trascendental noticia, también nos embarga la tristeza de la partida de Luis Carlos Villegas. Su dedicación, su esmero, la serenidad y la transparencia con que ha manejado este proceso de reconstrucción, no tiene precio ni adjetivos suficientes para compensar su trabajo desinteresado. Luis Carlos, usted ha obrado con grandeza yeso lo sabemos todos. Mil Gracias por todas esas horas y días que hoy se ven satisfactoriamente concluidas con la expedición de esta ley, y que quedarán en la memoria imborrable del pueblo cafetero.

Queridos amigos cuyabros y quindianos:

La catástrofe no los liquidó, sino los hizo más fuertes, más seguros de su temple. Acontecimientos tan nefastos como los ocurridos aquí prueban y enseñan cómo el coraje necesita a veces los retos del infortunio. Quizás nunca antes ustedes mismos se habían percatado de todos sus talentos, de su empuje para plantear iniciativas y realizarlas, de su inmensa solidaridad, de su capacidad de dialogar y actuar conjuntamente.

Por eso, porque ustedes no se han dejado vencer por la adversidad, ya quedaron atrás para los quindianos los carros de esqueletos y los edificios claudicante s y las misas funerarias. Cuando hoy se recorren las calles de Armenia se piensa en esforzadas curaciones pero no en heridas, se piensa en resurrecciones pero olvidando las muer- tes. Ojalá todo el país siguiera su ejemplo.

Lugar y Fecha

Armenia, Quindío

8 de agosto del 2000