EMPRESARIOS VISIONARIOS, EXITOSOS, OPTIMISTAS Y ESTRATEGAS2017-12-18T11:48:20+00:00

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Palabras del presidente Andrés Pastrana Arango, en la clausura del Encuentro por la Productividad y la Competitividad

Al pronunciar las palabras «Colombia sí compite» en mi intervención de ayer, no imaginé las demostraciones de visión, tenacidad y decisión que vería en las sesiones realizadas en las horas de la tarde. Casi entrada la noche, presencié en cada mesa de trabajo la capacidad de diagnóstico y la habilidad para solucionar problemas mayúsculos.

En una de las mesas de productividad, por ejemplo, pude registrar cómo hubo consenso al identificar la «falta de una visión colectiva de país sobre la sociedad que queremos y la ausencia de identidad nacional» como uno de los problemas estructurales más graves.

Inmediatamente se empezó a esbozar lo que sería su solución y sus detalles: Un plan estratégico para promover la visión de país, construido a partir de un sistema de redes regionales, que traslade la pedagogía y la efectividad de los sistemas gerenciales de planeación. Déjenme decirles que la experiencia de ayer me ha permitido reafirmar que contamos con una clase empresarial de primera categoría y me da plena seguridad de que la llave ganadora que hemos propuesto formar entre ustedes y nosotros va a abrir las puertas de muchos mercados internacionales.

Concluí, además, que este no era un seminario más sino un reunión orientada a definir un plan de trabajo en el cual gobierno, empresarios, la academia y los trabajadores debemos comprometernos durante los próximos diez años.

Luego debe haber planes sucesivos por otros diez y otros diez, pues el trabajo nacional y de nuestras empresas para mejorar la competitividad nunca concluye. Siempre es posible hacer las cosas mejor, siempre hay un espacio adicional para tener un desempeño sobresaliente. Llenar ese espacio constituye a partir de hoy nuestro desafío y nuestro propósito.

El trabajo que le he pedido elaborar a mi equipo de gobierno constituye un punto de partida en cuanto la productividad macroeconómica y depende de manera fundamental de la administración. Sin embargo, al analizar los resultados de mesas de trabajo que conformaron ustedes ayer, encuentro que varios de los compromisos de los ministerios se pueden concretar aun más y, sobre todo, que requieren un cronograma que asegure la atención en el corto plazo a los asuntos prioritarios.

Es por ello que reitero la necesidad de darle continuidad a esta estrategia mediante el diálogo del sector productivo con mi equipo de gobierno. En el desarrollo de este cronograma debemos definir y llevar a cabo las acciones encaminadas a mejorar nuestra competitividad en cada uno de los 230 factores que mide el análisis del profesor Sachs y del Foro Económico Mundial.

Sin embargo, necesitamos concertar aun más las acciones e iniciativas del sector privado en torno a este propósito. Debo decir, con absoluta franqueza, que necesitamos ordenar el intercambio de ideas con el sector empresarial.

Las características de la economía actual no justifican los grupos de presión que funcionaron durante tantos años a través de los gremios que defendían intereses puntuales. No pocas veces, esas instituciones generaban rentas a favor de unos pocos.

Los nuevos tiempos demandan un interlocutor que articule las preocupaciones y propuestas de la actividad empresarial colombiana. Necesitamos que la altísima capacidad de innovación de nuestras empresas contribuya a nutrir las iniciativas del gobierno. Pero, sobre todo, necesitamos que ese aporte se canalice a través de una institución gremial más sólida que no se mueva por el mínimo común denominador, sino que desarrolle en todo su potencial la suma de todas las partes. Por ello creo que, dentro de la modernización y el fortalecimiento de nuestras instituciones es indispensable trabajar entre ustedes los empresarios para que tengamos menos gremios atomizados y más solidos que trabajen en los grandes temas del país.

Debemos fortalecer la idea de un Consejo Gremial que no constituya un club privilegiado y, por tanto, dedicado a recoger las propuestas de las diferentes organizaciones gremiales en forma abierta y participativa. Tal como hemos visto el proceso de fusiones, consolidaciones y alianzas estratégicas en el sector privado, requerimos que se dé ahora un proceso semejante en nuestra organización gremial para tener un interlocutor único que trabaje de forma más eficiente con el gobierno. Se trata, en fin, de un órgano de decisión que facilite la participación empresarial en la agenda del Congreso de Colombia, en la del Gobierno Nacional y, sobre todo, en la tarea común de todos: la paz.

Las lecciones que escuchamos en este foro constituyen los mejores testimonios de lo que Colombia es: empresarios visionarios, exitosos, optimistas y estrategas. Esos testimonios y experiencias compartidas con nosotros enriquecieron el trabajo de estos dos días. Ustedes son parte fundamental de lo que motiva la acción de mi gobierno. A través de los empresarios conquistaremos los mercados del mundo. y con ellos generaremos las condiciones para el desarrollo de nuestros recursos humanos, los empleos y el bienestar de los colombianos que, por momentos, parece tan esquivo.

Un sector empresarial comprometido de verdad con nuestro país, que no huye ante las dificultades y las adversidades de la coyuntura y que confía, con sanos interrogantes pero optimista, en el destino de Colombia. El renovado propósito de la competitividad es una alternativa real, pues no estoy dispuesto a permitir que los esfuerzos, inversiones y estrategias de todos ustedes queden trunco s por la indiferencia de la burocracia.

El cambio que queremos requiere la ayuda de todos ustedes. Una ayuda desprendida y generosa que tenga como finalidad última el progreso de nuestro país y no solamente el balance individual de cada empresa. Parte de ese apoyo es el que les invito a brindamos, mediante su participación, en el trabajo que la Presidencia de la República en conjunto con el Ministerio de Comercio Exterior coordina para la competitividad. Dicho trabajo y los proyectos que ustedes presenten al Fondo de Productividad nos permitirán en la primera evaluación dentro de seis meses medir el desempeño de nuestro país hacia una Colombia que, de verdad, compita.

Tambien ustedes requieren de la ayuda nuestra y de nuestro compromiso por brindarles un clima favorable para el desarrollo de sus negocios y a eso orientaremos nuestra labor, entendiendo que cada decisión del gobierno afecta a las empresas y que lo menos que podemos hacer es garantizarles transparencia y estabilidad en las reglas de juego como ustedes lo vienen reclamando.

Como decía ayer Carlos Mario Giraldo, presidente de Noel, hay dos Colombias: la pesimista que se empeña en repetir cada día el credo de las dificultades que estamos viviendo pero, por fortuna, existe la Colombia positiva que reconoce las dificultades pero se empeña cada día en superarlas. La Colombia que ve en la reducción de las tasas de interés, en la reducción de la inflación, en el apoyo que hemos recibido a nuestra iniciativa de acudir al Fondo Monetario Internacional, en el apoyo explícito que significan los mensajes del Fondo y del Banco Mundial con la presencia de su vicepresidente, David De Ferranti, una oportunidad. En fin, la Colombia optimista que se reconoce a sí misma como un país talentoso en el que debemos invertir lo mejor de nuestro ingenio para tallarlo como se hace con una piedra preciosa. Esa Colombia es la que nos dice que en esas oportunidades hay un nuevo amanecer. A esa Colombia yo le apuesto hoy y les pido, a ustedes, que apuesten conmigo.

Para terminar quiero compartir con ustedes una reflexión, muy sugestiva, para apreciar la situación de nuestra Colombia actual.

Un hombre vivía en la orilla de un camino vendiendo perros calientes. No tenía radio, ni televisión, ni leía los periódicos pero vendía buenos perros calientes.

Las ventas fueron aumentando y, cada vez más, compraba los mejores ingredientes. Su perro caliente era el mejor de la región, y el negocio prosperaba.

Con su esfuerzo, pudo pagar una buena educación a su hijo, quien fue a estudiar a la mejor universidad del país.

Al regresar su hijo, ya graduado, le dijo a su padre: «iPapá: usted no ve la televisión ni lee los periódicos, pero hay una gran crisis en el mundo, y la situación de nuestro país es crítica. Todo está mal!».

Después de escuchar al hijo, el viejo pensó: «Mi hijo estudió, lee los periódicos, y debe tener la razón». Con miedo de la crisis, compró los ingredientes más baratos, dañando la calidad de su producto. Abatido por la expectativa de la crisis no se esforzó como antes.

Las ventas cayeron y el negocio que antes generaba recursos para que el hijo estudiara, quebró. Entonces el padre dijo a sus amigos: «mi hijo me avisó de la crisis .

Desde los griegos sabemos que el ser humano aprende la realidad que lo rodea, a través de su percepción, ese prisma que termina suplantando a la realidad.

Amigos y compatriotas: No permitamos que nuestra percepción de Colombia se torne en, como dicen los americanos, un self-fulfilling prophecy -una profecía auto realizada- creando con nuestra percepción de la economía, una Colombia en crisis.

Bien dice el sabio proverbio chino: «De las nubes negras caen las gotas grandes y cristalinas».

iColombia compite!

Lugar y Fecha

Cartagena, Colombia
17 de julio de 1999