EN LA REACTIVACIÓN Y PROGRESO DE LA ECONOMÍA ESTAMOS COMPROMETIDOS TODOS LOS COLOMBIANOS2017-12-18T11:48:39+00:00

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Palabras del presidente Andrés Pastrana Arango, con ocasión de la entrega de los premios Portafolio Empresarial 1999.

¡Qué bueno que Portafolio, por sexta vez consecutiva, estimule con este acto de reconocimiento y exaltación el aporte trascendental de los empresarios en Colombia! Ha sido la labor empresarial la que ha conducido a nuestro país desde el adormecimiento de los tiempos coloniales hasta las realidades de pujanza y progreso con que recibiremos el tercer milenio.

Todos los participantes, y muy especialmente aquellos que han lle- gado a ser finalistas en cada una de las categorías, pueden vanagloriarse de ser colombianos de bien, que aportan, con su trabajo, sus ideas y su empuje empresarial, ese grano de arena que hoy más necesita Colombia: Decisión de construir país, con empleo y bienes- tar, para sus compatriotas.

Apenas el día de ayer, regresé de un importante viaje a los Estados Unidos, donde presenté a la comunidad internacional, desde el foro de las Naciones Unidas, el Plan Colombia para la Paz, la Prosperidad y el Fortalecimiento del Estado.

Se trata de una estrategia integral que reúne las acciones y programas que hemos venido desarrollando desde el inicio de mi mandato,como un cuerpo coherente de medidas con cuya aplicación concreta estamos realizando el cambio que los colombianos exigieron.

Este Plan consta de cinco aspectos principales: la reactivación de la economía, el proceso de paz, la lucha contra el narcotráfico, la reforma del sector justicia y la ampliación de la participación social y su costo será cercano a los 7.500 millones de dólares. Para su financiación necesitamos, además de los importantes aportes que pondremos los mismos colombianos, de un significativo ingrediente de cooperación financiera internacional por 3.500 millones.

Así lo planteé, con absoluta claridad, a la comunidad mundial, al Presidente Clinton y al Congreso Americano con la convicción de que Colombia ha venido soportado una carga desproporcionada en la lucha contra un problema que es de carácter mundial, como la producción y el tráfico de drogas ilícitas. En esta lucha necesitamos de socios que también aporten recursos.

Esta es la primera vez que nuestro país solicita una colaboración tan ambiciosa, pero como lo dijo el Departamento de Estado esta misma tarde, el Plan Colombia es «ambicioso pero realista». Estoy convencido de que con la ayuda de los Estados Unidos y de la comunidad internacional podremos conseguir los 3.500 millones de dóla- res que necesitamos para sacar adelante nuestro Plan Colombia.

En la actual coyuntura de la economía colombiana, quiero reiterar el llamado del gobierno nacional a todos los actores sociales y muy especialmente a los empresarios, los trabajadores y los académicos, para que todos juntos conformemos una alianza que nos conduzca con eficacia y rapidez a la derrota del enemigo común del desempleo y a la consolidación de la reactivación económica.

Comparto plenamente los principios planteados por la ANDI en su documento entregado al gobierno con ocasión de su reciente asam- blea anual, cuando afirman que:

«El empresariado debe ser el motor de desarrollo nacional; por ello, es fundamental reafirmar su papel en la sociedad. El país necesita millones de empresarios. La masificación de la actividad empresarial es clave en el desarrollo económico y social del país.

«Una de las funciones cruciales del sector privado es crear empresa y, por esta vía, aumentar la riqueza nacional. Con ello se genera empleo y, en este punto, es importante aclarar que se trata de empleos productivos, permanentes y de calidad, lo que necesariamente contribuye a mejorar la calidad de vida de los hogares».

El gobierno es consciente de la importancia del sector productivo, como nervio y alma de la economía. Sólo un sector productivo sólido, estable y competitivo puede impulsar y sustentar el logro de la reactivación económica y, por supuesto, de más y mejores empleos para los colombianos.

Por eso estamos comprometidos con su fortalecimiento y modernización.

Desde que asumí el mandato que me entregaron los colombianos no he dudado un solo instante en tomar las decisiones necesarias, por difíciles que ellas sean, para, primero, ajustar la economía, y luego sí poder orientarla con orden hacia la estabilidad, la reactivación y la generación de empleo.

Sabíamos, y ustedes recuerdan que así lo dijimos, que el primer año de ajuste iba a ser difícil e iba a demandar temple, paciencia y sacrificio, en tanto recuperábamos las condiciones adecuadas para volver a dirigirnos hacia un horizonte de crecimiento económico. Y así ha sido.

Hemos tomado medidas drásticas en los frentes fiscal, cambiario y financiero para hacer más efectiva la ofensiva de reactivación. Logramos bajar las tasas de interés a más de la mitad del nivel al que las encontramos, tenemos por primera vez en décadas una inflación de un dígito, hemos recuperado la tasa de cambio en más de 15 puntos reales, estamos controlando el déficit fiscal, hemos disminuido el IVA en un punto, y le redujimos impuestos a las empresas que generen nuevos puestos de trabajo.

Además, recuperamos la imagen de Colombia en el exterior.

Asimismo, las decididas batallas contra el contrabando y la corrupción que estamos librando desde la propia Presidencia de la República y en todas las entidades del Estado, ya empiezan a dar sus frutos.

Hoy, después de un duro primer semestre del año, comenzamos a avizorar los signos evidentes de la reactivación. Las últimas encuestas de agosto de Fedesarrollo, la Andi y Fedemetal. así lo confirman.

Estamos presenciando un importante quiebre en las tendencias, que señala repuntes en la demanda de energía, en la producción manufacturera, el comercio al por menor, las ventas de vehículos nuevos y el transporte nacional de carga aérea. Según Fedesarrollo. en agosto las expectativas de los empresarios para los próximos 6 meses continuaron mejorando, situándose en un punto superior al pro- medio de la última década.

Estamos avanzando. Estamos finalizando la travesía por el desierto y alcanzamos a vislumbrar los resplandores de la recuperación económica. Por eso, este no es el momento de detenemos. «ni para tomar impulso». Por el contrario, es el momento para trabajar con más ahínco aún, invirtiendo, exportando y generando empleos que reactiven la demanda.

En este sentido, estamos presentando las reformas estructurales a la economía que nos permitirán continuar en la consolidación de la reactivación de la economía y la recuperación del empleo. Estoy seguro de que estas reformas se adelantarán dentro del espíritu de consenso y concertación entre todos los partidos y movimientos políticos, pues el futuro de Colombia es de todos.

Una clara muestra de este espíritu está reflejado en la aprobación en las comisiones del Presupuesto de la Verdad en el día de ayer, que reitera la actitud prudente y austera que hemos impulsado. Su trámite también muestra un cambio en las costumbres políticas y en la comprensión de la verdadera situación fiscal del país por parte del Congreso.

También quiero aprovechar esta oportunidad para resaltar algunas de las medidas tomadas recientemente para impulsar el sector exportador, al cual hemos asignado la función de liderar el despegue de nuestra economía.

El pasado 15 de septiembre, determinamos expedir un estatuto aduanero, dentro del cual se realizan importantes avances en la simplificación de trámites y agilización de procedimientos de comercio exterior. Se reducirá el procedimiento de exportación de doce pasos manuales a sólo tres pasos automáticos, en tanto el procedimiento de importación disminuirá de once pasos manuales a nueve pasos sistematizados.

También se establecerá la categoría de los Usuarios Altamente Exportadores, a los cuales se suspenderá el cobro de aranceles sobre las materias primas e insumos que utilicen en la producción de bienes con destino a la exportación y se facilitará la devolución del IVA.

Igualmente, se crearán los Programas Especiales de Exportación, PEX, para incentivar, mediante la adecuación de los trámites, la compra de productos nacionales y, por consiguiente, generar un mayor valor agregado local en los bienes exportables.

En los próximos días expediremos el decreto que señala los lineamientos dentro de los cuales el Gobierno Nacional podrá celebrar convenios con empresas exportadoras o inversionistas, que les garanticen condiciones jurídicas estables, por lo menos durante la vigencia de la Ley del Plan.

Por otra parte, estamos promoviendo, a través del programa Expopyme de Proexport, el incremento de las exportaciones colombianas de las pequeñas y medianas empresas, así como su adaptación a las exigencias de la economía mundial. Desde hace dos semanas empezamos este proyecto, en el que invertiremos cerca de 7.000 millones de pesos.

En su primera etapa capacitará en gestión exportadora a por lo menos 500 pequeños y medianos empresarios de todo el país en lo que resta del año, a quienes se les asignarán tutores que los guíen durante todo el proceso de exportación. De esta manera y de la mano con los gremios, las universidades y las cámaras de comercio estamos ampliando y dotando de soporte técnico la base exportadora del país, y aumentando la oferta de productos que pueden ser colocados en el mercado externo.

El gobierno ha tomado las medidas para crear las condiciones adecuadas para la generación de empleo. Ahora ustedes, empresarios, tienen que seguir poniendo la fe y el empuje que siempre ha caracterizado al empresariado de nuestro país. Así todos juntos avanza- remos hacia la meta del bienestar de los colombianos.

Señores empresarios, finalistas y ganadores de los premios Portafolio Empresarial:

Ustedes son la verdadera fuerza de Colombia. En sus manos, en su iniciativa, en sus decisiones, en su valor civil, se encuentra el germen de la reactivación y el progreso de nuestra economía, en cuya consecución estamos todos comprometidos.

El porvenir depende de nuestras acciones actuales: Sólo nuestro propio trabajo generará la riqueza que necesitamos, sólo la productividad y el ingenio nos harán competitivos y sólo la serena confianza en nuestras capacidades nos sacará de la crisis del pesimismo y la inacción.

Sigamos, señores empresarios, liderando con nuestro esfuerzo y nuestra fe la construcción de la Colombia que todos queremos y merecemos. Como decía hace más de un siglo Rafael Núñez:

«Los tiempos actuales son de trabajo industrial, de creación de valores y de distribución equitativa de los mismos entre la gran masa de ciudadanos dispuestos a contribuir a la producción con el sudor de su frente».

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
23 de septiembre de 1999