EN MARCHA 30.000 OBRAS PARA LA RECONSTRUCCIÓN DE LA ZONA CAFETERA2017-12-18T11:47:07+00:00

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Palabras del presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, con ocasión del primer año de trabajo en la reconstrucción del Eje Cafetero.

Creo que nunca podré borrar de mi memoria las dramáticas escenas de confusión y dolor que presencié cuando horas después del terremoto recorría las calles de Armenia, Pereira, Obando, La Tebaida y muchas poblaciones más del Eje Cafetero. Jamás olvidaré el rostro de un hombre que sentado sobre las ruinas de su hogar y en medio de su inmenso dolor me contó cómo debajo de esos escombros estaban los cadáveres de su esposa y de su hijo.

Allí comprobé con mis propios ojos el desconsuelo que deja la muerte y el caos de miles de techos y paredes derrumbados. Sentí una gran angustia al ver que todo lo que nos rodeaba era desolación y escombros.

Un año después de que para muchos los sueños, el trabajo y hasta su esperanza parecieron derrumbarse, un año después de que el futuro de los habitantes de 28 municipios del Quindío, Risaralda, norte del Valle, Caldas y Tolima fuera afectado por el sismo, vemos con enorme alegría y satisfacción que juntos estamos reconstruyendo un mejor porvenir para la región.

Hoy, un año después del terremoto, la reconstrucción se ha convertido en una demostración de cambio y el Forec en símbolo de transparencia, eficacia y progreso. Hoy están en marcha 30.000 diferentes obras.

Aquí en Montenegro podemos comprobar que la pujanza de todos ustedes, el liderazgo del Gobierno Nacional, el concurso de sus gobernantes locales, la solidaridad de los colombianos y la de la comunidad internacional han sido determinantes para que no se desfallezca ni un solo minuto en la reconstrucción del futuro de la zona cafetera.

La esencia misma de lo bueno que tiene este país; nuestra capacidad de crecer aun ante la adversidad, de ser solidarios, de organizarnos, de pensar en el largo plazo, han sido probadas -una y otra vez- en este proceso de reconstrucción.

Quiero el día de hoy dar vuelta a cada página que se ha escrito en este año de esfuerzos y mostrarle a Colombia y al mundo la eficiencia del modelo y la transparencia con que se ha utilizado cada peso que maneja el Fondo de Reconstrucción: Desde el primer momento, asumí el liderazgo de todas las acciones en la solución a la tragedia, en especial de las decisiones que trazaron un rumbo certero a la reconstrucción, pues como lo dijo hace años Harry Truman, «un presidente siempre debe adelantarse a los acontecimientos, pues si titubea, los acontecimientos se le adelantarán a él». Por eso, jamás descansé hasta ver que el Plan de Reconstrucción estuviera funcionando eficientemente.

En la primera etapa de atención humanitaria más de 1.200 funcionarios del Estado fueron movilizados para la atención de los varios cientos de miles de damnificados y de más de 8.000 heridos. Con la colaboración inmediata y decidida de las Fuerzas Militares, la Policía Nacional, la Dirección Nacional para la Atención y Prevención de Desastres, los Alcaldes y Gobernadores, los miembros de la Cruz Roja, la Defensa Civil, Telecom, Ingeominas, Medicina Legal y otras organizaciones, se logró el traslado de la ayuda nacional e internacional, que superó las 2.000 toneladas de alimentos y casi 4.000 toneladas en elementos de ayuda. En esas primeras horas el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar evacuó de la zona 380 niños heridos que recibieron atención médica. Además de la ayuda generosa procedente de más de 50 países, se invirtieron más de 8 mil millones de pesos en el plan de contingencia que requirió medica- mentos, apoyo técnico, desplazamientos, mantenimiento del orden público y la realización de más 179 vuelos que llevaron ayuda a la región. Vale la pena destacar también la titánica labor del Ministerio de Transporte e Invías, que en la primera fase de la emergencia permitieron la remoción de más de 2 millones de metros cúbicos de escombros, tarea que le mereció al país un alto reconocimiento internacional.

A partir de ese momento y para garantizar un esquema ágil de manejo y financiación del Programa, creamos el Forec, entidad que inició su labor en marzo de 1999. Hasta la fecha el Fondo ha ejecutado recursos por 811.000 millones de pesos provenientes del presupuesto nacional y del crédito externo, de los cuales se destinó casi el 50% -más de 381.000 millones- para subsidios de vivienda.

Este año hemos entregado al Fondo un presupuesto de 561.000 millones de pesos, quedando así apropiados hasta la fecha 1,4 billones de pesos para la reconstrucción. A esto deberá sumarse la apropiación que se realice en el 2001.

Colombia ha logrado diseñar y poner en marcha un modelo de re- construcción que ya es bandera en el mundo: el éxito del programa se fundamenta en la visión de largo plazo y en la participación y veeduría de las comunidades, estructura que garantiza la transparencia del proceso. ¡Aquí en el Eje hemos cerrado las puertas a los oportunistas y a los corruptos, y por eso nuestro paso es firme y nuestros resultados son óptimos!

A partir de ese novedoso modelo participativo y transparente, se dividió la región afectada en 32 zonas y se entregó la administración de cada una de ellas a una ONG de reconocido prestigio nacional, esquema que además ha permitido la participación de las comunidades locales en el proceso.

De esta forma, durante los primeros meses del 1999, cada una de esas llamadas Gerencias Zonales cumplió la tarea de establecer el Plan de Acción Zonal, PAZ, es decir, el programa o conjunto de proyectos sociales y de infraestructura para la reconstrucción de la zona que se le entregó en administración, asegurando así que los recursos se destinen a las necesidades más urgentes de los colombianos de la zona cafetera. Además de los recursos mencionados para vivienda, el año pasado el Forec entregó a los PAZ más de 91 mil millones de pesos para la ejecución de otros proyectos de reconstrucción.

Este modelo, además, ha puesto, como lo ha dicho su gerente y principal promotor, Luis Carlos Villegas: «primero a la gente y después los ladrillos». En ese sentido, hace tan sólo tres días mi gobierno suscribió con el Forec una agenda de concertación social, que coincide con este primer aniversario y que antepone a las obras materiales la importancia de eso que llamamos «tejido social», que no es otra cosa que la savia y el fundamento de toda nuestra sociedad.

Por esto, en Armenia, y luego de varias jornadas de trabajo, todas las instituciones del proceso nos comprometimos a seguir unas líneas de acción que buscan garantizar la participación ciudadana, elaborar y poner en marcha un nuevo modelo de la gestión pública, promover la gestión eficiente de las ONG, crear nuevos espacios de pedagogía y poner en práctica una nueva forma de ejercer la política. Nuestra consigna común es privilegiar la atención a los temas de familia, de construcción de lo público, de vivienda, de reactivación económica, del empleo, la salud, la educación, la alimentación y otros importantes asuntos que dan coherencia y sentido a nuestra sociedad.

En este objetivo ya estamos avanzando. La vivienda ha sido la prioridad en este primer año de la reconstrucción: Por eso, luego de valorar los daños sufridos en casi 100.000 viviendas, hace seis meses se inició la adjudicación de 97.000 subsidios para el sector urbano, por un valor que supera los 520 mil millones de pesos. Cada subsidio es de hasta 8 millones de pesos y 4 millones adicionales cuando la vivienda debe ser relocalizada.

De esta forma, el Forec aprobó en un semestre 80.000 subsidios, una cantidad sin antecedentes en Colombia, e invirtió 10.000 millones de pesos en la compra de lotes para proyectos de vivienda que se entregarán durante los primeros meses de este año en Armenia, Pereira, Calarcá, Barcelona y Quimbaya. Ya se han puesto estos lotes a disposición de los constructores para que este mismo mes las familias afectadas puedan escoger el modelo de vivienda que mejor satisfaga sus necesidades.

En la solución del problema de vivienda para las 11.500 familias no propietarias debidamente identificadas y censadas, que actualmente están ubicadas en alojamientos y asentamiento s temporales, se han asignado ya más de 2.700 subsidios por un valor superior a los 16 mil millones de pesos.

Con estos subsidios de 5 millones 900 mil pesos cada uno, 4.000 familias han comenzado a construir sus viviendas a través de proyectos de gestión comunitaria.

Otro gran éxito ha sido la reconstrucción de las viviendas en el campo: En la zona rural el Forec y la Federación Nacional de Cafeteros firmaron un convenio por 87 mil millones de pesos, que ha alcanzado un nivel de reconstrucción cercano al 100%, beneficiando 8.600 familias de bajos ingresos económicos. Al mismo tiempo, se han reconstruido 4 mil fincas cafeteras y promovido el uso de los beneficiaderos ecológicos.

En materia de medio ambiente, el Plan de Acción Ambiental ha invertido 8 mil millones de pesos -más de un tercio de lo asignado-, para proyectos de conservación, apoyo al Ordenamiento Territorial, compensación a las corporaciones autónomas, y otras obras que propenden a un eficiente manejo ambiental en la región.

Durante este último año se firmaron convenios destinados a fortalecer el ordenamiento territorial municipal y departamental, por valor de 3.800 millones de pesos. Además se han entregado ya 1.500 millones de pesos para apoyar los Planes de Ordenamiento en el Quindío, Tolima, Valle y Risaralda. En esta materia quiero destacar que hoy todos los municipios del Eje Cafetero ya cuentan con sus Planes de Ordenamiento Territorial, bajo los cuales se realiza la reconstrucción.

Otra de nuestras grandes prioridades es la normalización del sistema educativo. Para ello, se han asignado 24.000 millones de pesos a fin de recuperar de 217 planteles urbanos, los cuales se entregarán en su totalidad con la iniciación del calendario escolar del año 2000; durante los próximos 4 meses las obras restantes, entre las que se cuenta la construcción total de nuevos centros. No hemos descuidado la recuperación de las escuelas en el campo. Para la reconstrucción de 511 centros educativos, la Federación Nacional de Cafeteros recibió el pasado diciembre 30.000 millones de pesos, que garantizarán además la reestructuración pedagógica.

Hoy, con gran satisfacción y optimismo, podemos hablar del éxito del Plan Padrino liderado por Nohra que ayuda a la reconstrucción de los colegios privados y a la dotación de las escuelas. De todas partes del mundo, desde Malasia hasta Nueva York y Nueva Jersey, desde el Japón hasta Venezuela y México, de la mano de la empresa privada nacional e internacional, ha llegado la ayuda suficiente para beneficiar a más de 7 mil alumnos de la zona cafetera. La solidaridad de esas manos amigas que han hecho aportes por casi 9.000 millones de pesos para la reparación y dotación de esos planteles ha sobrepasado nuestras expectativas. Además hoy les traigo la buena noticia de que el trabajo incansable de Nohra y de su equipo permitirá este nuevo año el apadrinamiento de otros ocho centros educativos.

En todo el proceso de reconstrucción, una de las más complejas tareas ha sido la recuperación de la infraestructura de salud. Una vez superada la atención a los heridos que dejó el terremoto, se suscribió un convenio con el Ministerio de Salud para la reconstrucción conjunta de la infraestructura hospitalaria, que hasta la fecha ha destinado 42.000 millones de pesos en la reparación de 76 centros de primero, segundo y tercer nivel y en la construcción de 16 instituciones nuevas.

Para la dotación de estos hospitales, se ha contado con ayudas importantes de la cooperación internacional.

En cuanto a la afiliación al sistema de seguridad social se realizaron en el Eje del Café 80 mil encuestas Sisben, logrando resultados tan satisfactorios como, por ejemplo, la afiliación aquí en el Quindío de 100.000 personas nuevas al régimen subsidiado, para lo cual se destinaron más de 12 mil millones de pesos.

De otra parte, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y la Red de Solidaridad Social hacen un esfuerzo mancomunado en la atención a la población más vulnerable de la zona. Con un presupuesto que alcanza los 5.000 millones de pesos, diariamente atienden a una población de 47.000 personas, ofreciendo alimentación subsidiada o gratuita en 260 cocinas comunitarias. A través de otros programas, el ICBF y la Red trabajan en la complementación alimentaria para niños y jóvenes, y en procesos de recuperación psicosocial y en la construcción y reconstrucción del tejido social.

Como dijo Luis Carlos, después de la gente vienen las grandes obras: En lo que tiene que ver con nuestras inversiones para el mejoramiento de las vías en el Eje Cafetero, el Forec aprobó en enero del año pasado 150 mil millones de pesos, de los cuales ya se han invertido 48.500 millones en contratos que generaron 15.000 empleos a través del programa Manos a la Obra. Los recursos restantes se ejecutarán este año en el tramo entre Calarcá y el futuro Túnel de la Línea, mejorando de una manera significativa la comunicación entre la zona cafetera y el centro del país.

Para ello se tienen previstos contratos que iniciarán obras este año y que generarán más de 25.000 empleos en la región. De otra parte, en el segundo semestre se asignará la concesión de las obras del tramo La Tebaida-Zarzal, que hace parte de la Red Férrea del Pacífico, que une al Eje Cafetero con la nueva Zona Económica Especial de Exportación de Buenaventura.

Todas estas nuevas obras y planes que pondrán de pie lo que se cayó y que devolverán la cohesión a las comunidades, han servido también para luchar contra el desempleo. Durante estos meses, las diversas tareas de la reconstrucción han generado más de 43.000 empleos.

En este proceso también hemos impulsado proyectos de desarrollo empresarial, como por ejemplo la Alianza Cosiendo Futuro, en la que múltiples entidades privadas y públicas se han unido para impulsar el desarrollo del sector de confecciones con miras a la exportación. ¡Con los hilos del Eje Cafetero vamos a vestir al mundo y a generar progreso para la región!

Yo nunca he dudado de la fortaleza de este pueblo de arrieros, recolectar es y cuyabros que cada mañana, a lo largo de estos últimos meses, vio nacer una noble oportunidad, y con cada oportunidad puso una piedra más en la reconstrucción.

Nuestro balance es optimista. No es gratuito que sea aquí en el Eje Cafetero donde se estén llevando a cabo obras que miran hacia el futuro con optimismo y fe en el porvenir.

Hoy, después de un largo pero provechoso año, quiero darle a este pueblo de arrieros corajudos mis más sinceras felicitaciones, y como dice el dicho «quitarme el sombrero» y poner su labor y su espíritu emprendedor como un gran ejemplo para todos los colombianos.

Ustedes comprobaron que la voluntad es invencible, que ante ella todo se doblega y los nuevos caminos se abren paso. Por esto, quiero rendir un homenaje a todos aquellos que hacen parte de la reconstrucción. En primer lugar, a los mismos afectados, que poco a poco están volviendo a pegar cada pedazo de sus vidas y de sus sueños. ¡Esa fortaleza es digna de nuestra admiración!

Tampoco podemos olvidar a todas esas personas anónimas que, sin haber sido víctimas directas, se esforzaron por hacer una donación o simplemente pusieron en práctica la pregunta más noble del mundo: «¿En qué puedo ayudar?»

Hoy también es cuando debemos dar las gracias a los funcionarios de las diferentes entidades gubernamentales y de las ONG que están a cargo de las 32 gerencias zonales y que llevan un año de intenso trabajo para que todos tengan un techo, para que los niños vuelvan a las escuelas y para que la normalidad retorne a las vidas de quienes habitan esta región.

A ese gran amigo de todos que es Luis Carlos Villegas y a todo su equipo de trabajo, quiero rendirle hoy un especial reconocimiento, y darle las gracias en nombre de Colombia y en especial del pueblo cafetero, pues su gestión, a la vez que impecable, es el motor de todo esto que con orgullo y cariño llamamos Forec.

Queridos amigos del Eje Cafetero:

Es claro que nos falta camino por recorrer. Tengan en cuenta que mi gobierno no se caracteriza por tomar decisiones inmediatistas, populistas o simplistas. Nuestra meta es a largo plazo, y para ello trazamos un camino seguro y confiable.

Aquí en el Eje, la reconstrucción es más que volver a poner todo en pie. La senda que estamos recorriendo garantiza el futuro y el bienestar de cada uno de ustedes hasta el final de esta década, e incluso va más allá.

Porque no sólo vamos a terminar de reconstruir lo que se nos vino al piso.

Esta zona, que se ha caracterizado por su pujanza y por ser un eje de desarrollo ejemplar para el resto del país, va a recuperar su liderazgo, y va a ser ejemplo de desarrollo hacia el futuro.

Ese primer impacto que nos causó a todos un gran dolor hoy se ha transformado en entusiasmo, en optimismo y en fe en el futuro. Esta lucha en la zona cafetera es una lucha de todos y para todos. ¡Estoy seguro de que juntos podemos volver a hacer de esta región el eje del progreso y el desarrollo de Colombia!

Lugar y Fecha

Quindio, Colombia
23 de enero de 2000