EQUIPO MÉDICO Y HUMANO QUE HA TRASCENDIDO LOS PRINCIPIOS DE EXCELENCIA Y HUMANIDAD2017-12-18T11:48:11+00:00

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Palabras del presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, con ocasión de la celebración del 65 aniversario y la imposición de la Cruz de Boyacá, al Instituto Nacional de Cancerología

Todos sin excepción somos sensibles a la enfermedad que aquí se trata y cura. Porque el cáncer se ha llevado a muchos de nuestros seres queridos, pero sobre todo, porque quienes lo han superado nos han dado una lección incomparable de vida.

Muchos de esos colombianos que han logrado reponerse con valentía, a este reto de la salud, saben que sólo manteniendo la fe en Dios y siguiendo los cuidados médicos que este Instituto profiere, es posible salir adelante.

El Instituto Nacional de Cancerología se ha convertido en el símbolo de vida para muchas generaciones de colombianos que han dejado atrás esa enfermedad. Por esta razón, hoy conmemoramos con enorme agradecimiento 65 años de continua entrega y dedicación al país.

El instituto, a lo largo de su historia se ha mantenido vigente gracias al permanente intercambio de técnicos y especialistas de diferentes países, que mantienen actualizados a nuestros médicos y profesionales en prevención, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.

En las últimas seis décadas, su trabajo ha sido incansable, de ahí que hoy -cuando hacemos un alto en el camino-, tengamos mucho para celebrar.

Recordemos que a mediados del siglo pasado, las manos de talentoso s cirujanos realizaron por primera vez operaciones que buscaban la extirpación de tumores. Unas veces con éxito y otras veces sentando precedentes, esas fueron las más tempranas aproximaciones de nues- tros prohombres en la medicina.

El cáncer ha sido desde tiempos inmemoriables, una dolencia que por sus características, ha estimulado los avances de la medicina y la farmacología.

De la mano de la historia de los avances científicos, la nación entera ha visto su evolución del tratamiento del cáncer desde unos tímidos intentos por controlarlo por medio de vacunas y diversas terapias, hasta el establecimiento de la radioterapia y el trasplante de médula como recursos terapéuticos importantes para combatir la enfermedad maligna.

Todas las esperanzas que actualmente tienen millones de enfermos, se descubrieron, en las cuatro o cinco primeras décadas de este siglo, y tienen que ver con las radiaciones ionizantes y en el rádium, considerado un gran aliado en la eliminación de tumores malignos.

Este entusiasmo que vivió la medicina en Colombia hace setenta años, hizo invitar al Profesor Claudius Regaud del Instituto de Rádium de París para que nos visitara y planificara nuestro propio Instituto Nacional de Rádium.

Luego de una conferencia que dictara el profesor Regaud en el teatro Colón de Bogotá, pronto se materializó la idea de un centro especial para atención de enfermos con cáncer.

Quiero contarles una historia que pocos conocen: esa primera empresa contra el cáncer, se financió con los fondos del gesto patriótico de joyas y alhajas donadas para la compra de armas durante el conflicto con el Perú, recursos que no se utilizaron para ese fin bélico, sino que se invirtieron en la salud de los colombianos.

En agosto de 1934, la nueva institución abrió sus puertas al público. Pocos años más tarde el Instituto, que por su modernismo llamaba la atención, adquiere la última tecnología médica, como por ejemplo, la segunda cúpula de rádium en el mundo entero. Ese tipo de servicios lo posicionaron rápidamente como el único hospital de esa naturaleza en latinoamérica.

El Instituto Nacional de Cancerología fue pionero en la instalación de la quimioterapia, en tener el primer Banco de Sangre, en especializarse en medicina nuclear, en graduar enfermeras especializadas en pacientes de cáncer y en practicar la radioterapia entre otras innovaciones tecnológicas.

En años más recientes, esta institución ha estado a la vanguardia en citogénica e inmunología, en la citología para el descubrimiento precoz del cáncer y en la utilización de la braquiterapia de altas dosis que permite la aplicación radiactiva dentro del propio tumor.

Es evidente que la principal característica del instituto ha sido año tras año el desarrollo de importantes procesos.

Hoy con orgullo podemos afirmar que la oncología de finales del siglo XX, es una esperanza de vida y de recuperación para quienes padecen esa enfermedad y luchan para salir adelante.

Es por este motivo que hoy, con inmensa satisfacción inauguramos el nuevo pabellón de pediatría, al servicio de los niños de Colombia que tendrá una capacidad de 21 camas, y se especializará en el cuidado de pacientes críticamente enfermos, que requieren quimioterapia intensiva y cirugía.

Esta nueva unidad nos confirma el liderazgo del instituto en el tratamiento de cáncer en niños procedentes de toda Colombia.

Su mejor bandera, es la lista de 1.300 nombres de niños ya curados, que hoy guardan el recuerdo amable de pasear por estos pasillos, de jugar con sus enfermeras, y sobre todo, de haber recibido el espaldarazo que los exime de cualquier relación con la enfermedad.

También es una buena noticia para el país, la conformación de la Red Nacional de Cancer, constituida por un recurso humano del más alto nivel, tecnología de punta y protocolos científicos adecuados, cuyo nodo inicial para el suroriente estará en el Huila. Gracias a esto muchos enfermos de cáncer en todo el país, en especial los más pobres, tendrán la oportunidad de recibir la mejor ayuda y un óptimo tratamiento médico.

Así mismo podemos anunciar al país y a la comunidad científica la adquisición del moderno equipo «Acelerador Váriam», el cual será aliado de este cuerpo humano que ha salvado vidas y que seguirá haciéndolo.

De otra parte la gestión y la adecuada atención al público es funda- mental. Hoy en día, cuando un paciente pide una cita, se le da en un plazo máximo de dos días, en contraste a los 30 días que tardaba este procedimiento en el año anterior.

Mi gobierno confía en la gestión del Instituto de Cancerología: con hechos lo demostramos. Hemos invertido 4.200 millones de pesos en equipos para la unidad de pediatría, dos aceleradores lineales, dos ambulancias y en actualización de equipos para el año 2000.

Las cifras demuestran la eficiencia de este instituto que en el último año logró aumentar su facturación por valor de 7.490 millones de pesos y en el período enero-junio ha recuperado la cartera por más de 4.000 millones de pesos.

En nombre del pueblo colombiano quiero hacer un especial reconocimiento al imponer la Cruz de Boyacá a esta institución que durante 65 años ha velado por la salud de todos nosotros.

Es este un homenaje que rinde el país para agradecer la labor de quienes lo han dado todo por la salud de sus semejantes. Desde la época de su primer director, el profesor José Vicente Huertas, hasta el día de hoy cuando es dirigido por el doctor Carlos Castro, este equipo médico y humano ha trascendido los principios de la excelencia y de la humanidad.

Que sea este el momento para que a oídos de todos ustedes lleguen nuestras palabras de reconocimiento y que sea la oportunidad para invitarlos a continuar trabajando por el nuevo país que nos hemos propuesto construir.

Que sea la lucha contra el cáncer, un ladrillo en la base de la construcción de la nueva Colombia, sana, justa y equitativa.

Un lugar en donde encontremos mejores oportunidades para todos. Por eso los animo a seguir trabajando por la vida.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
10 de agosto de 1999