FONDO PARA LA ACCIÓN AMBIENTAL, APOYO A LAS ONG DEDICADAS A LA PROTECCIÓN DE NUESTROS RECURSOS NATURALES2017-12-18T11:47:21+00:00

Project Description

Palabras del presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, en la Casa de Nariño con motivo del lanzamiento del Fondo para la Acción Ambiental.

No existe ningún tema, por urgente e importante que sea, que demande tanto la solidaridad universal como la protección del medio ambiente. Los seres humanos viajamos en esta maravillosa nave espacial que llamamos Tierra, y su eventual colapso afecta por igual a todos los pasajeros sin importar el puesto que en ella ocupemos.

Ni los ríos ni las cordilleras conocen las fronteras políticas de los Estados ni tampoco el viento detiene su andar por pedir permiso para cruzar los artificiales límites territoriales.

La defensa y protección de la naturaleza es un asunto que nos atañe a todos los Estados por igual, y es por eso que debemos actuar con una única conciencia e idéntica voluntad.

Con la puesta en marcha del Fondo para la Acción Ambiental, motivo que nos congrega el día de hoy, estamos demostrando cuán útil es la cooperación y la solidaridad entre las naciones cuando de defender el patrimonio ambiental se trata.

Colombia se ha caracterizado por estar a la vanguardia en materia de protección ambiental. No sólo fue el primer país de América Latina en tener un código de recursos naturales en 1974, elaborado bajo la presidencia de mi padre Misael Pastrana Borrero, sino que, más recientemente, en 1991, elevó a la categoría constitucional los derechos relacionados con el medio ambiente y dotó a los ciudadanos de mecanismos jurídicos para hacer efectiva su protección. No creo equivocarme al afirmar que nuestro marco normativo ambiental es uno de los más avanzados del mundo.

Mi profundo interés por este tema me nació siendo estudiante de Derecho, cuando decidí escribir mi tesis de grado sobre el desarrollo del derecho ecológico en Colombia. Esta preocupación que siempre me ha acompañado, se ve hoy reflejada en el interés de mi gobierno por llevar a cabo el proyecto colectivo ambiental, que recoge la política ambiental del Plan Nacional de Desarrollo. Su propósito es fortalecer integralmente el sistema nacional ambiental y promover alianzas entre el sector público y la sociedad civil para prever y solucionar los problemas ambientales en todas las regiones del país.

En este sentido, mi gobierno ha querido dar una particular importancia a la labor que desarrollan las organizaciones no gubernamentales dedicadas al tema de la protección ambiental. Es evidente que la acción de estas organizaciones se ha visto afectada como resultado de la agudización de la competencia y el endurecimiento de las condiciones para la consecución de recursos nacionales e internacionales, todo lo cual hace más significativo el trabajo que ellas realizan.

Es verdaderamente admirable la mística y la dedicación con la que ustedes han venido actuando ininterrumpidamente en los últimos años, aun a pesar de las dificultades. Afortunadamente, con logros como el que nos congrega el día de hoy podemos avizorar un panorama optimista hacia el futuro.

En lo transcurrido de mi gobierno, ha sido invaluable el aporte a la gestión ambiental realizado por las organizaciones comunitarias de pueblos indígenas, las comunidades negras, raizales y campesinas, los gremios y las asociaciones productivas de base, los centros de investigación y las universidades, los colegios y las escuelas.

Cada región del país, cada departamento, cada municipio cuenta con grupos organizados de personas que conocen a fondo los problemas que hay en el medio ambiente de su región. Todos ellos trabajan conjuntamente en la búsqueda de soluciones, en la mayoría de los casos bajo la orientación y con el apoyo de sus respectivas autoridades ambientales y territoriales.

Son muchos los proyectos relevantes que se llevan a cabo en el contexto del proyecto colectivo ambiental con una activa participación de las organizaciones no gubernamentales y otros sectores de la sociedad civil. Quiero destacar en esta oportunidad la orientación del proceso de consulta y concertación que lidera el Ministerio del Medio Ambiente para la definición de ecorregiones estratégicas y la priorización de acciones en estas zonas.

A este proceso de concertación se han vinculado, hasta ahora, más de seiscientas organizaciones no gubernamentales y grupos étnicos de todas las regiones, junto con las corporaciones autónomas regionales, los departamentos, los municipios, las autoridades ambientales urbanas, los centros de investigación, representantes del sistema nacional de Áreas protegidas, y centros académicos y científicos.

Asimismo, a través de las Agendas Pacífico XXI y Amazonia XXI se construye, mediante procesos colectivos, una visión común del futuro de las regiones a partir del medio ambiente y su articulación con el desarrollo regional. Un proceso similar se está iniciando en el Archipiélago de San Andrés y Providencia.

Por otra parte, estamos desarrollando proyectos piloto en la Amazonia, el Caribe, el Pacífico, la zona andina y el Magdalena Medio, que buscan la sustitución de cultivos ilícitos con alternativas basadas en la conservación y el uso sostenible del medio ambiente y los recursos naturales.

La protección del medio ambiente, como propósito global, cuenta desde hace varios años con herramientas que permiten canalizar el apoyo de los países industrializados hacia proyectos específicos dirigidos a corregir, mitigar y prevenir el deterioro ambiental. Una de estas herramientas es la condonación de intereses a la deuda por naturaleza.

Al inicio de mi gobierno nos encontramos con la paradoja de contar con unos importantes recursos financieros destinados al medio ambiente pero con la imposibilidad de disponer su utilización por parte de las organizaciones no gubernamentales a quienes estaban dirigidos.

Consciente de esta situación, mi gobierno, a través del Ministerio del Medio Ambiente, tomó la decisión de convocar una cruzada de cooperación internacional en favor de la conservación de los recursos naturales de nuestro país, llamada la Alianza Ambiental por Colombia.

En el marco de la Alianza, durante la visita de Estado que realicé a Washington en octubre de 1998, adelantamos decisivas gestiones conducentes al mejoramiento de las relaciones bilaterales. Estas se dieron no sólo entre entidades gubernamentales de ambos países, sino entre diferentes representantes de la sociedad civil.

Fruto de este viaje, y gracias al buen clima de relaciones con los Estados Unidos, logramos la reactivación de la Iniciativa de las Américas, la cual desde 1992 tan sólo había ejecutado uno de los 42 millones de dólares disponibles para cofinanciar proyectos con participación de organizaciones ambientales.

Es importante reconocer la excelente disposición del gobierno de los Estados Unidos para, de forma conjunta, encontrar soluciones a la difícil situación en la que se encontraba la Iniciativa de las Américas. La valiosa participación de funcionarios de la AID fue definitiva para diseñar un plan de reactivación, cuyo éxito cosechamos el día de hoy.

En especial, quiero hacer un reconocimiento a la voluntad y al esmero del embajador de Estados Unidos, Curtís Kamman y del director de la AID en Colombia, George Wachtenheim. Gracias a su apoyo decidido fue posible sacar adelante este importante proyecto a favor de la protección ambiental.

En la semana que celebramos el Día Mundial del Medio Ambiente, quiero darle la buena noticia al país del lanzamiento del Fondo para la Acción Ambiental, mediante el cual las organizaciones no gubernamentales dedicadas al medio ambiente cuentan con cerca de 50 millones de dólares, es decir, más de 100.000 millones de pesos, para cofinanciar proyectos de protección de nuestros recursos naturales.

También esta buena noticia es para aquellas organizaciones de la sociedad civil que trabajan en favor de la niñez, pues en esta nueva etapa de la Iniciativa de las Américas, se dispone de recursos para cofinanciar proyectos orientados a ella.

Colombia ha sido reconocida en la comunidad internacional por los esfuerzos que realiza a favor de la protección del medio ambiente. Hemos presidido con acierto las negociaciones del Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad y la Comisión de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, entre otros.

Este reconocimiento no es sólo al Gobierno Nacional sino también al trabajo decidido y constante de todos ustedes y de los miles de hombres y mujeres colombianos que se han apersonado desde hace varios años de este compromiso no solamente con el país, sino con el mundo entero. Es precisamente a todos ellos a quienes está dirigido el Fondo para la Acción Ambiental.

Hoy damos un paso trascendental en el fortalecimiento de las acciones de la sociedad civil con la entrega de recursos que serán otorgados en calidad de donaciones, y gracias a los cuales las organizaciones ambientales tendrán un importante incentivo y apoyo para adelantar su trabajo.

Como novedad importante y dentro de la dinámica que exige la tendencia mundial en materia de medio ambiente, se crea por medio de esta iniciativa la posibilidad de generar empleo en el sector ambiental, a través del apoyo a la producción sostenible, comercialización y promoción de bienes y servicios verdes con orientación de mercado.

De igual manera, para algunos procesos productivos que están provocando un considerable impacto al medio ambiente, el Fondo para la Acción Ambiental viene a complementar las acciones que desde el Ministerio del Medio Ambiente se implementan a favor de la reconversión de algunas actividades económicas con el fin de asegurar empleos estables. Con esto se crea la posibilidad de una estrecha colaboración entre las organizaciones no gubernamentales, los empresarios y el Estado.

Confiando en el buen desempeño que tendrá el Fondo para la Acción Ambiental en el cumplimiento de esta tarea, desde ahora podemos pensar que una vez cumplida la ejecución del 50 por ciento de los recursos, entraríamos a estudiar la posibilidad de un nuevo convenio con destino a la iniciativa de bosques tropicales.

Queridos amigos defensores del medio ambiente:

Como bien afirmaba el jefe de los indios Suwamis de América del Norte en 1855: «No somos los dueños de la frescura del aire ni del centelleo del agua. La savia que circula por los árboles lleva impresa la memoria de los hombres. (…) La tierra no pertenece al hombre, es el hombre el que pertenece a la tierra». Es por esto que invertir en la naturaleza es invertir en el hombre mismo y en su destino.

Nuestro planeta, como sostiene Juan Pablo II, «es una herencia común, cuyos frutos deben ser para el beneficio de todos». Esta «herencia común» requiere un sistema también común de gestión de los recursos naturales, no sólo entre los Estados, sino también entre éstos y la sociedad civil. Con la puesta en marcha del Fondo para la Acción Ambiental estamos demostrando que este trabajo conjunto es posible, y que con la voluntad y el esfuerzo de todos podemos asegurar un futuro más «verde» para las naciones del mundo.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
8 de junio de 2000