GENERAR NUEVA ERA DE COOPERACIÓN ENTRE LA POLICÍA Y LAS COMUNIDADES2017-12-18T11:48:35+00:00

Project Description

Discurso del presidente Andrés Pastrana Arango, con ocasión de la graduación del Curso de Cadetes Misael Pastrana Borrero

Es para mí un gran honor presentar hoya todos los colombianos este nuevo grupo de cadetes de la Policía Nacional. Veo las caras de estos jóvenes entusiastas y sé que el país está cambiando. Cada vez que nuestros centros de formación le entregan a la sociedad individuos dispuestos al trabajo, a la creación, a la innovación y -sobre todo- al sacrificio por los ideales que han hecho grande esta nación, sé cómo el cambio avanza.

Quienes están aquí, son policías jóvenes que van a pasar a integrar el cuerpo de oficiales que a diario tiene la misión de dirigir, supervisar y trabajar por la seguridad de los colombianos.

Quiero además decirles que personalmente me siento muy orgulloso, porque esta promoción lleva el nombre de mi padre, el ex presidente Misael Pastrana. Mi deseo es compartir con ustedes un gran legado que él dejó para Colombia y que permitió la creación y el fortalecimiento de los cimientos de la seguridad ciudadana.

Misael Pastrana fue siempre un hombre recto, honesto y sobre todo dedicado a luchar por nuestra patria. Al llevar el nombre de mi padre, esta promoción tiene la gran responsabilidad de luchar siempre por esos valores. La rectitud, la honestidad y la dedicación al bien de la patria deben ser también sus estandartes.

Hoy, al hablar ante ustedes confirmo una convicción: la Policía Nacional es uno de los pilares esenciales para el desarrollo de nuestro país, de la reconciliación y de la convivencia.

Me llena de orgullo saber que los cadetes que hoy se gradúan son los que van a seguir fortaleciendo el proceso de cambio al interior de la Policía Nacional.

De ese proceso hemos sido testigos todos, desde hace unos años, y más allá de una simple reorganización de la entidad, el alto mando de la Policía ha definido una nueva manera de trabajar, una nueva forma de cooperar con la población civil.

Esa nueva visión le ha permitido a la institución enfrentar con eficacia y oportunidad los problemas de seguridad que afectan a nuestra sociedad hoy en día.

Vemos claramente que existe una permanente disposición al cambio y al aprendizaje de experiencias más allá de nuestras fronteras. Y también que existe entre los miembros de nuestra Policía Nacional, un sostenido y puro espíritu de sacrificio y entrega frente a cualquier nuevo reto que se presenta.

Interpreto la actitud positiva que actualmente posee la institución, como un recurso valioso en su tarea de transformación que se pro- pone la búsqueda constante de nuevas metas de servicio.

Por eso resalto la labor de sus hombres en la lucha incansable contra el narcotráfico, contra delitos de toda índole, que nos recuerda cada día que para salir victoriosos requerimos perseverancia y creativi- dad. Mi voz hoy aquí, como presidente de todos los colombianos, es de felicitación y también de aliento.

Lo que hemos logrado hasta ahora -insisto-, es significativo. Hoy apreciamos una gran evolución en los mecanismos de vigilancia e investigación, junto con una mayor creatividad y flexibilidad del personal en la lucha contra las distintas modalidades del delito.

Quiero aprovechar la oportunidad para referirme brevemente a los logros de nuestra política de lucha contra el problema de las drogas. En mi compromiso indeclinable con el cambio he puesto en marcha el Plan Integral de Lucha contra la Droga. Este plan estratégico se ha impuesto el cumplimiento de seis objetivos principales: el Desarrollo Alternativo, la Reducción de la Oferta de drogas, el Fortalecimiento Jurídico e Institucional, la Reducción de la Demanda, la Gestión Ambiental y la Política Internacional. Esos pilares conducen con acierto y decisión el manejo del problema mundial de las drogas en nuestro país.

Siempre que Colombia muestra resultados en esta materia, lo hace con cifras que, por contundentes, hablan por sí solas:

Más de 41.000 hectáreas de cultivos ilícitos han sido fumigadas. Hemos incautado 3.291 toneladas de precursores químicos sólidos y un millón ciento diecisiete mil galones de precursores líquidos. Se han destruido 117 laboratorios clandestinos y decomisado 678 me- dios de transporte utilizados para el tráfico de droga. Hemos inutilizado 50 pistas clandestinas, y capturado más de 1.389 personas involucradas en esta actividad ilícita.

En nuestra lucha contra las drogas ilícitas, los logros en el decomiso de las drogas simbolizan el esfuerzo permanente que hacemos los colombianos para frenar este flagelo mundial: durante este año se han decomisado más de 210 toneladas de marihuana, coca y amapola.

En el campo internacional también hemos avanzado mucho. Colombia volvió a obtener la certificación plena del Congreso de los Estados Unidos, mecanismo que avala nuestro compromiso en la lucha contra el narcotráfico.

Así mismo, hemos recibido la visita de los más altos funcionarios de diferentes países y organizaciones, entre ellos la Fiscal Janeth Reno, quienes han conocido de primera mano el compromiso de Colombia en la lucha contra el problema mundial de las drogas.

Hemos impulsado un mecanismo de evaluación multilateral en el marco de la OEA con el cual se podrán analizar con parámetros objetivos los resultados de nuestros países en su lucha contra el problema mundial de las drogas en todas sus etapas.

Por otro lado, a solicitud de Colombia se aprobó en Viena en la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas, una resolución mediante la cual se define un sistema de monitor ea de la erradicación de cultivos ilícitos, lo que permitirá, con criterios objetivos, verificar los avances de cada país en la materia. Colombia presentó además un proyecto de resolución que ya fue aprobado, cuyo objetivo es el control de precursores químicos, en especial el permanganato de potasio.

En materia de prevención del consumo estamos desarrollando el plan Rumbos. En lo relacionado con la sustitución de cultivos estamos adelantando una ambiciosa política para darles una oportunidad a quienes se dedicaron al cultivo de la droga maldita.

Todos éstos son resultados contundentes.

La seguridad ciudadana es otro reto significativo. Pero soy enfático en advertir que se trata de una meta que no debe ser solo de la Policía sino de todo el Estado y de la sociedad en general.

Una meta que no es otra que lograr la tranquilidad en la vida de los ciudadanos. Mi propósito es que el empuje, la creatividad y la vida cotidiana de cada colombiano, de cada individuo, no se vea frenada en las calles por un acto violento y criminal.

Tomo las palabras de mi padre para destacar que en la sociedad urbana del último cuarto de siglo el ciudadano vive .la angustia y la ansiedad de seguridad: posiblemente la seguridad es el más grande anhelo de la comunidad hoy día y es precisamente lo que la Policía le entrega con su diaria tarea y con su vocación de servicio.

Así lo dijo en esta misma escuela un 5 de noviembre de 1970. Y así lo reitero hoy al hacer un llamado a toda Colombia para que avancemos en la consecución de la seguridad ciudadana.

Mi gobierno ha puesto en marcha una serie de medidas y lineamientos que se anunciarán en próximos días bajo la dirección del Programa Presidencial para la Convivencia y Seguridad Ciudadana.

Quiero hoy destacar uno de los pilares fundamentales de esta propuesta: la implementación de la policía comunitaria a escala nacional.
Se trata de una nueva filosofía, una nueva concepción del servicio de vigilancia con relación al contacto con la comunidad.

Vamos hacia una nueva mirada a la definición del servicio policial basado más en la prevención que en la reacción. Un servicio basado en una mayor presencia de los efectivos que patrullan a pie y en un mayor acercamiento entre la autoridad y la población. Hay que generar una nueva era de cooperación permanente entre la Policía y las comunidades locales.

Tenemos que vencer todo obstáculo que se presente entre la población y su Policía. Para este propósito, vamos a trabajar para que la labor policial sea percibida como un elemento más de la comunidad, al alcance de todos los colombianos.

La meta es que el ciudadano apoye al Policía en su labor para que en cada barrio, en cada manzana y en cada residencia exista la tranquilidad de saber que el agente, el patrullero o el carabinero, se encuentra cerca y en plena disposición para prevenir el delito.

Cuando fui Alcalde Mayor de Bogotá, tuve la satisfacción de implementar la política que denominamos del Buen Vecino la cual generó resultados positivos. La unión del gobierno, la ciudadanía y la policía lograron en ese momento, una importante reducción en los índices de criminalidad.

Seguiremos promoviendo la responsabilidad, la transparencia y la efectividad de la labor policial. Al mismo tiempo, educaremos a la población en materia de integración y cooperación con la Policía. De esta manera, se promoverá una cultura de solidaridad y mutuo respeto para lograr un resultado ideal: una Policía en la calle que además de ser fuente permanente de seguridad, lo sea también de convivencia.

El objetivo es que realice un aporte significativo en la calidad de vida de todos los colombianos.

La Policía Comunitaria va mucho más allá de la colaboración cívica en los barrios, de la ejecución de obras de beneficencia y de la realización de eventos de recreación. Quiero, como ustedes mismos lo saben, que las palabras «policía» y «policía comunitaria» signifiquen lo mismo. Se tiene que promover la vigilancia preventiva, el bienestar, la igualdad de los derechos individuales y la responsabilidad de cada ciudadano en la lucha contra el delito.

Un especial énfasis será la articulación entre la Policía y las autoridades locales. Es importante que la Policía empiece a participar en las juntas comunales y administraciones locales, con el propósito de colaborar en la toma de decisiones conjuntas relacionadas con la convivencia y la seguridad, para que de esta forma sean también apoyadas por la población.

A ustedes como nuevos oficiales les queda el reto de impulsar este propósito precisamente desde los lugares más cercanos al ciudadano. No duden de que su compromiso es histórico.

Aprovecho la oportunidad de estar aquí en la Escuela de Policía General Santander para destacar la importancia que tiene la formación del policía en la tarea que tiene la institución en la sociedad. Si hay una labor delicada y difícil es la del policía.

Porque si bien es una institución que maneja el monopolio legítimo de las armas que posee el Estado y su función es reprimir el delito y representar la autoridad de las instituciones, su labor implica un contacto permanente y vital con el ciudadano.

No es fácil ser policía y por eso es grandioso ser policía. De aquí el deber de la Escuela como centro de formación: la búsqueda de la excelencia.

El proyecto que ahora avanza, en cuanto al mejoramiento del sistema educativo, dentro de la institución busca hacer de la formación integral del policía el eje del cambio institucional. Los caminos para lograr esto buscan promover el aprendizaje colectivo y permanente para potenciar el ejercicio de su profesión. Se busca igualmente fomentar niveles más altos de calidad en el quehacer académico de la Escuela Nacional de Policía, cualificar el cuerpo docente y mejorar la gestión de todos los miembros de la institución.

Los proyectos de educación promueven el cambio de actitud en el individuo y la comunidad y en esto está empeñada la PolicíaNacional.

Quiero con orgullo rendir un sentido tributo a un especial grupo de líderes de esta Institución, del que hacen parte los Mayores Genera- les Paulo Gil Ramírez, Bernardo Camacho, Luis Humberto Valderrama, Pablo Alfonso Rosas y Francisco José Naranjo. Durante largos años dedicaron sus vidas al servicio de la Policía hasta llegar a ser sus directores. Siempre fueron ejemplo para la Policía y para Colombia.

Hoy se les entrega el grado de Generales. Todos sus años de dedicación y consagración a nuestra Policía los han hecho merecedores de este ascenso.

Los cadetes que hoy se gradúan están entrando al nivel superior de una entidad que ha demostrado su efectividad en la lucha contra el delito. Sin embargo, este proceso sólo se consolidará de manera permanente con el esfuerzo decidido y continuo por parte de cada uno de ustedes.

Quiero recordarles una frase de mi padre: La verdad es que las libertades en el mundo moderno, sin la seguridad, son un templo vacío. Las libertades tienen su fundamento si saben que el Estado puede respetarlas, no solo frente al Estado mismo, sino ante la posible agresión de los otros grupos o los otros ciudadanos.

Ustedes, señores cadetes, deben salir a trabajar con la sociedad y su deber será también colaborar con los mandos de su institución y con el Presidente de la República, a mejorar los resultados que se han logrado hasta ahora.

Nunca lo olviden: en sus manos no sólo está la lucha contra el narcotráfico y la defensa de la seguridad ciudadana. Ante todo, en sus manos está la defensa de las libertades.

Lugar y Fecha

Nueva York, Estados Unidos
22 de septiembre de 2009