HOMENAJE Y GRATITUD A UN MODELO DE HOSPITALIDAD Y TRABAJO SOCIAL2017-12-18T11:48:21+00:00

Project Description

Palabras del presidente Andrés Pastrana Arango, con motivo de la condecoración con la Cruz de Boyacá a la Clínica San Rafael

San Rafael, llamado por los patriarcas de la Iglesia «medicina De» -que quiere decir medicina de Dios-, protector de enfermos y viajeros, ha infundido, sin duda su gracia entre los colombianos.

Ahora que navegamos por la ruta de la paz, vela por que amanezca pronto el día en que logremos para nosotros, la reconciliación y la justicia social.

Y mientras llegamos a ese puerto seguro, este ángel milagroso, ha sabido iluminar los corazones de los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios, quienes desde hace más de setenta años se han entregado al servicio de los enfermos más pobres de Colombia.

Hoy, cuando han pasado casi 25 años desde cuando pude conocer de cerca el servicio que presta la Clínica San Rafael, he venido para otorgar un merecido reconocimiento a esa labor imprescindible, necesaria y solidaria.

Recuerdo con nostalgia y satisfacción que ese primer acercamiento por este hospital se produjo en 1974, cuando tuve la oportunidad de organizar algunas caminatas para recoger fondos para instituciones benéficas especialmente en el campo de la salud.

Aquí en Bogotá, los resultados de esa movilización que bautizamos «Camina por los que no pueden caminar», fueron destinados a la construcción de este edificio donde todavía hoy funciona la Clínica San Rafael.

Ese esfuerzo lo hicimos muchos jóvenes convencidos de que la verdadera solidaridad, sólo se demuestra con hechos. Y aunque han transcurrido más de dos décadas, este lazo profundo de amistad con la institución, me ha permitido seguir de cerca la labor que presta a los colombianos.

Con la imposición de la Cruz de Boyacá, rendimos un merecido homenaje a este gran equipo humano y demostramos nuestra gratitud hacia quienes se dedican al ejercicio de la medicina con total des- interés y con profundo sentido cristiano.

Este es el verdadero espíritu de San Rafael que continúa presente entre nosotros y que nos anima a seguir trabajando por una sociedad más justa y equitativa en donde la salud, y la educación son los pilares del cambio.

Hoy reconocemos que guiados por ese propósito, los Hermanos Hospitalarios, decidieron fundar una clínica para niños pobres afectados por la poliomielitis y otras enfermedades, que es un modelo de hospitalidad y trabajo social.

El pueblo de Colombia impone la Orden de Boyacá al equipo institucional, que con profunda mística cristiana, solidaridad, espíritu de sacrificio y amor al prójimo, ha asistido con desinterés y generosidad a miles de compatriotas.

Dios sabe cuántos colombianos han salvado sus vidas en las salas de cirugía y de urgencia de esta clínica y cuántas personas han superado enfermedades gracias a los cuidados y a las palabras de fe y esperanza de su cuerpo médico.

La Clínica San Rafael, fiel a su misión, ha sabido responder con eficacia a las necesidades y expectativas de las personas de acuerdo a las enseñanzas de la Iglesia.

Con el aporte de la solidaridad ciudadana y el apoyo de muchos colombianos comprometidos con la justicia social, se ha convertido en una institución altamente especializada en servicios quirúrgicos.

Hoy por ejemplo nos acompaña doña Beatriz Concha quien con su esposo Jesús María Rivera, han estado vinculados muy estrecha- mente a las actividades sociales que cumple este hospital con la comunidad. Han sido ellos promotores incansables del Instituto San Juan de Dios, que hoy educa a cerca de 800 niños de escasos recur- sos económicos.

Y es que el impacto de las actividades sociales del hospital en esta zona de la ciudad ha sido muy importante: en los últimos años ha logrado adaptarse a un entorno cada vez más exigente y ha sabido brindar con calidad y calidez asistencia humanizada y humanizante. Esta característica, armoniza el desarrollo científico y tecnológico, con el amor que exalta la dignidad de cada ser humano.

Este equipo viene trabajando a favor de la población marginada, mediante un fondo social que subsidia la atención a los niños de escasos recursos económicos y el Centro de Salud San Juan Grande, que atiende a más de 60.000 habitantes del sector centro-oriental de la capital.

Quiero felicitar muy especialmente a Fray Edilberto Castillo, Director General de la Clínica y a todas las personas que durante estos 70 años se han dedicado al servicio de la vida y de la entrega abnegada a favor de los necesitados. Su testimonio constituye un hermoso ejemplo del heroísmo y perseverancia, muy necesarias ahora que estamos construyendo un nuevo país.

Como Presidente de todos los colombianos tengo la certeza que esa nueva Colombia sólo es posible si removemos la tierra fértil, para construir las bases de una nueva sociedad. Y quiero que la equidad sea la semilla de ese nuevo árbol. Por eso hemos diseñado una serie de acciones concretas dentro de nuestro Plan Social, que en el caso de la salud buscan mejorar el acceso y la igualdad en la prestación de este servicio social.

Este es nuestro compromiso a fondo con el afianzamiento de un Estado más humano. Para lograrlo, nos propusimos la ampliación de la cobertura de salud para garantizar salud gratuita a los más pobres, comenzando por las mujeres jefes de hogar, los niños y las personas de la tercera edad.

El primer paso ha sido la creación de las condiciones que permitan la prestación -con dignidad- de los servicios de salud.

En ese sentido queremos optimizar el funcionamiento del Sistema de Identificación de Beneficiarios para programas sociales, Sisben que hoy cuenta con más de ocho millones de afiliados.

Para ello, la Misión Social y el Ministerio de Salud, acordaron la realización de una evaluación general que permite la identificación de las verdaderas causas de las deficiencias en el uso y manejo del instrumento y sirve de base para la elaboración de una propuesta que garantice, la prestación eficiente y eficaz de los subsidios para los colombianos más pobres.

Al comienzo de este gobierno se encontró que la población atendida a través del Sisben, que realmente no correspondía a los niveles prioritarios de atención 1 y 2, era del 35%.

Hoy, casi doce meses después, el Gobierno Nacional ha logrado de- purar la selección de esta población al punto que el último estudio al respecto elaborado por el Ministerio de Salud encontró que ese índice había descendido hasta el 5%.

Mediante estos esfuerzos el Ministerio de Salud busca depurar tam- bién el control en las afiliaciones para evitar la doble afiliación del mismo usuario, que se calcula es hoy del 5%.

Por otro lado, mi gobierno busca garantizar que la población identificada por el Sisben en los niveles 3 y 4, acceda a los servicios de salud mediante un subsidio parcial que compartirá con el afiliado. Estos colombianos gozarán de un plan obligatorio de salud completo para ellos y sus familias.

Este análisis elaborado por el Ministerio de Salud, es el punto de partida que hemos establecido para optimizar el servicio de salud, teniendo como población prioritaria, a los colombianos más pobres.
A partir de estos resultados, se revisará la afiliación al régimen subsidiado para que la población más pobre sea realmente la beneficiaria de los subsidios de salud.

Esto permitirá afiliar a los colombianos más vulnerables para asig- nar eficientemente los subsidios. Así fortalecemos el Sisben.

Por otro lado, estamos buscando créditos para sanear los hospitales públicos, de tal forma que se ajusten para prestar los servicios oportuna y eficientemente.

Estoy convencido de la pertinencia de estas medidas porque cada uno de los colombianos, merece el acceso a un sistema de salud, capaz de satisfacer sus necesidades. Estamos trabajando decididamente para que los hospitales dejen de ser elefantes blancos, nidos de corrupción, o instituciones obsoletas e ineficientes. Quiero ser claro: con la salud de los colombianos no se juega!

Por eso hemos tomado una serie de medidas que demuestran que el objetivo del cambio, es cumplir.

Hemos ampliado la cobertura del Sisben buscando mayor justicia social, incluyendo a grupos prioritarios que necesitan la atención del gobierno. De esta forma, se asignaron 50.000 nuevos cupos para subsidios en salud en el eje cafetero por valor de $4.284 millones. A personas reinsertadas se otorgaron 6.403 subsidios por un valor de $855 millones. A los Emberá – Katíos, en Córdoba, se entregaron subsidios por $112 millones.

A lo anterior hay que agregar que el Gobierno Nacional ha garantizado el acceso al servicio de salud por medio de las cajas de compensación a todos los niños menores de seis años que están a cargo del ICBF.

Nos propusimos propiciar un cambio radical en la doctrina pública frente a nuestra infancia. Esa es nuestra meta y hoy demostramos que lo estamos haciendo.

Quiero reiterar: en el sector salud seguiremos la lucha frontal contra la corrupción. Esta batalla contra los corruptos nos ha permitido aumentar la eficiencia en el uso de recursos, al acabar por ejemplo, con las nóminas paralelas. Hemos sido muy cuidadosos en la proposición de licitaciones transparentes que permitieron aumentar la compra de equipos en más de un 30%.

Eliminamos tajantemente la fórmula de contratación por presta- ción de servicios en la que personas inescrupulosas aparecían únicamente a la hora de recoger sus cheques.

Hemos mantenido nuestro esfuerzo por ampliar y fortalecer la red pública de salud, a pesar de la difícil situación que atraviesan las finanzas públicas. Es así, que atendiendo las necesidades de los cen- tros hospitalarios, el Ministerio de Salud está entregando equipos por valor de 39.500 millones de pesos, representados en ambulancias, equipos para cirugía y para radiocomunicaciones, así como dotaciones para laboratorios clínicos y equipos médicos y odontológicos.

Quiero que la atención a la salud deje de ser un privilegio, para algunos y un suplicio para otros. Cierto es el dicho que dice que «uno no sabe cuándo, ni de qué va a enfermar».

Esa verdad basta para que todos los colombianos tengan la garantía de un sistema institucional de salud adecuado y eficiente.

Este esfuerzo por lograr en sistema social justo, es la garantía del progreso y la reconciliación entre los colombianos. No descansaremos hasta llegar al final del camino. Luego tendremos la recompensa de haber construido un país mejor, con más oportunidades y con empleo para todos.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
27 de julio de 1999