HOY LE REITERO AL ELN QUE NO LE TENGA MIEDO A LA PAZ; LA SALIDA ES EL DIÁLOGO Y LA NEGOCIACIÓN2017-12-18T11:48:07+00:00

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Alocución del presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, sobre el Proceso de Paz con el Eln

Colombianas y colombianos:

La semana pasada les expliqué la política de paz que hemos adelantado en mi gobierno y mencioné cómo la paz, no es solamente el diálogo con la insurgencia, sino que también es la inversión social, el fortalecimiento de las instituciones y de nuestras Fuerzas Armadas, la lucha contra el narcotráfico y la participación de la comunidad internacional.

Hoy quiero contarles lo que ha sido hasta el momento el proceso de diálogo y acercamiento con el Eln.

A los pocos meses de iniciado mi mandato, y valorando los contactos que el Eln venía teniendo con la sociedad civil, decidimos dar inicio formal a las conversaciones con ese grupo y se reconoció a esta organización insurgente su carácter de organización política. A partir de entonces comenzamos optimistas a caminar por el sendero del diálogo y a escuchar las propuestas que el Eln tenía para hacernos, y avanzamos en la posibilidad de realizar la llamada Convención Nacional, que es el mecanismo planteado por ellos y por representantes de la sociedad para adelantar ese Proceso de Paz.

Tan sólo dos meses después de iniciado mi mandato, en el mes de octubre, se realizó la llamada reunión de Río Verde, en la cual el Gobierno, el Eln y representantes de la sociedad desarrollamos los principios bajo los cuales se adelantaría el proceso. Debo destacar que en esa ocasión el Gobierno, en un acto de confianza con ese proceso, autorizó la salida de la cárcel de Itagüí a Francisco Galán y a Felipe Torres, dos de los dirigentes de ese movimiento que se encuentran presos. De esta reunión resultó un importante documento en el que se acordaron alternativas para desarrollar el proceso, incluyendo la posibilidad de avanzar sin necesidad de crear una zona desmilitarizada.

Sin embargo, a los pocos días, el Eln cometió el acto terrorista que generó la tragedia de La Machuca, de la cual, estoy seguro, todos. ustedes tienen aún grabadas las imágenes de dolor, obligando al Gobierno a suspender unas conversaciones todavía incipientes hasta el mes de diciembre de 1998.

El año de 1999 comenzó, entonces, con el optimismo otra vez en alto. El Comité creado para desarrollar el concepto de Convención Nacional continuó con su trabajo y los contactos con el Gobierno avanzaron.

La idea iba tomando forma cuando el Eln cambió los planteamientos formulados en Río Verde y planteó la necesidad de crear una zona desmilitarizada en donde se pudieran llevar a cabo las negociaciones. Ante esta nueva petición, mi gobierno, con la constante voluntad de avanzar en la paz, se declaró abierto a explorar posibilidades y buscar alternativas viables.

El proceso, sin embargo, volvió a complicarse de manera radical debido a las acciones demenciales que el Eln ejecutó en los meses de abril, mayo y junio de ese año. Todos los colombianos recordamos los secuestros masivos del avión de Avianca, de la iglesia de La María y de la Ciénaga del Torno. Frente a estos hechos el Eln manifestó al principio que se trataba de secuestros con carácter político y posteriormente, tan sólo unos días después, cambió su posición y los convirtió en secuestros extorsivos.

En ese momento, una vez más, el Gobierno consideró que para dialogar se necesitan dos partes y que, si una de ellas no da mínimas muestras de voluntad, a la otra se le cierran los caminos. Sin embargo, la determinación no fue la de terminar el proceso sino la de suspenderlo.

Después de este ataque directo contra la población civil por parte del Eln, el Gobierno, gracias a los buenos oficios de la Comisión Civil de Facilitación, logró reactivar las conversaciones a finales de octubre.

Fue así como entre los meses de noviembre de 1999 y abril de 2000 el Gobierno planteó más de 15 alternativas para definir una zona de encuentro e, incluso, en conversaciones sostenidas en La Habana se llegó, en el mes de marzo, a un primer acuerdo, el cual fue posteriormente desconocido por el Eln.

En abril las partes verían una luz al anunciar que se había llegado a un marco general de entendimiento con respecto a una zona de encuentro que tendría un reglamento y sistema de verificación nacional e internacional. Así mismo, tal como en esa oportunidad lo mencioné, era necesario contar con la opinión de las autoridades civiles y las comunidades de la zona.

Ya en el mes de junio del año pasado y superados los inconvenientes surgidos por los bloqueos irracional es a algunas vías principales de la región, reabrimos formalmente el proceso restaurando el estatus político que se había suspendido.

Las conversaciones avanzaron por buen rumbo y llegamos a acuerdos tan importantes como el de la creación del Grupo de Países Amigos, conformado por Cuba, España, Francia, Noruega y Suiza, quie-. nes hasta el momento han venido apoyando el proceso y trabajando sin descanso. Así mismo, el Gobierno entregó la propuesta de.regla- mento que varios meses después fue discutida en Cuba.

Sin embargo, en el mes de julio el Eln paralizó nuevamente las conversaciones con ocasión de acciones criminales y absurdas por parte de grupos de autodefensas ilegales.

Ya finalizando el año 2000, Y después de superar los hechos del doloroso secuestro realizado por el Eln en el kilómetro 18 cerca de Cali, buscamos darle un importante impulso al proceso y fue así como en reuniones en La Habana se llegó a acordar un reglamento de funcionamiento de la zona de encuentro y los mecanismos con los cuales se verificaría su cumplimiento, mediante una comisión que tendría participación nacional e internacional. Debo reconocer que los reglamentos acordados para la zona significaron también un paso audaz de ambas partes. Esta vez sentimos que los nudos gordianos habían sido desatados y que el camino estaba libre para avanzar con decisión y solidez. Tan sólo faltaba culminar las con- versaciones con los habitantes de la zona.

Con esta ilusión, las Fuerzas Armadas emprendieron la Operación Bolívar, que tenía como fin crear condiciones objetivas que hicieran viable y sostenible la zona de encuentro. Además, diseñamos un completo plan de inversiones para el sur de Bolívar y, con el patrocinio de las Naciones Unidas, trajimos al país a una misión de exper- tos que nos recomendó cuál sería el esquema de verificación más adecuado para la zona.

Lamentablemente, cuando para iniciar la zona y el proceso sólo faltaban dos reuniones con los habitantes de San Pablo y Cantagallo, el Eln, por segunda vez, suspendió unilateralmente las conversaciones.

Una vez más el Gobierno insistió en iniciar los diálogos formales: el primero de abril el Alto Comisionado se reunió con comandantes del Eln para reactivar el proceso y fijar el sábado de la Semana Santa como el día en el cual yo me reuniría con el Comando Central del Eln para dar inicio formal al mismo y a la zona. Tan sólo cuatro días después el Eln, por tercera vez, suspendió unilateralmente las conversaciones.

Aparentemente, el Eln no tuvo la capacidad de entender los esfuerzos y la voluntad que en ese momento comprometían a mi gobierno, a la comunidad internacional y a la sociedad civil.

A pesar de las dificultades, el momento decisivo llegó en las reuniones sostenidas a finales de julio de este año en Isla Margarita, Venezuela, y allí nuevamente el Gobierno se la jugó. A pesar de las dificultades existentes, le propusimos a ese grupo guerrillero una nueva fórmula que contenía un claro cronograma para iniciar el proceso y decretar la zona. Esta propuesta fue acogida por ellos y sólo faltaba redactar algunos documentos sobre asuntos menores. Allí estaban también presentes como testigos, y a petición del propio Eln, el embajador de Noruega y el doctor Jaime Bernal Cuéllar.

Como ya lo he dicho anteriormente, tan sólo una semana después, en Caracas, el Eln modificó su posición, retrocediendo en lo conversado e imponiendo nuevas condicionalidades que, sostengo, eran y siguen siendo inaceptables para mi gobierno. Ante esta complicada situación, se hicieron esfuerzos adicionales. Volvimos a proponerle al Eln fórmulas alguna vez discutidas, pero que considerábamos no debían ser descartadas. Le propusimos, entre otras, realizar el pro- ceso en el exterior, implementar la zona de forma gradual, modificar el tamaño de la zona, cambiar su ubicación o empezar los diálogos en el exterior mientras se creaban condiciones óptimas para su desarrollo en el territorio nacional.

Pero el Eln cerró la puerta y no dejó un camino diferente de el de suspender las conversaciones. Y en esto debo ser claro: la suspensión no significa la terminación y mucho menos significa que no tengamos voluntad para continuar buscando alternativas.

También debo decir que esta determinación no obedece a la posición irracional de algunos frente a la zona y mucho menos a la acción delictiva de los grupos de autodefensa que merodean por la región.

Muchos han opinado, unos a favor y otros en contra, y los medios se han manifestado en sus editoriales, noticias y hasta en caricaturas. Lo que para mí es evidente, y debería serlo para todos, es que mientras no se establezcan las conversaciones de paz no pierde el Gobierno, ni el presidente Pastrana: ¡perdemos todos!

Colombianas y colombianos:

Hoy el balón está en la cancha del Eln. No más reuniones a puerta cerrada en las que el Gobierno ofrece su versión mientras la guerrilla del Eln sale a decir que somos mentirosos. Los invito de nuevo a que muestren sus propuestas al pueblo colombiano, para que todos puedan saber lo que proponen para poder sentarnos a hablar civilizadamente. No se trata simplemente de conectar un radioteléfono y tampoco se trata de amedrentar a los colombianos a punta de terrorismo. Se trata de encontrar fórmulas realistas y viables.

Hoy le reitero al Eln que no le tenga miedo a la paz. Enfrentamos la gran responsabilidad de estar a la altura del momento histórico que nos corresponde. La salida es el diálogo y la negociación, no el terrorismo y la destrucción.

Que Dios los bendiga y que Dios me bendiga.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
6 de septiembre de 2001