LA ARMADA NACIONAL, UNA INSTITUCIÓN ALTAMENTE OPERATIVA y MODERNA2017-12-18T11:47:31+00:00

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Palabras del presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, con motivo de la ceremonia de graduación de Oficiales Navales y de Infantería de Marina

Hoy ha recibido su espada una nueva legión de marinos valientes de Colombia, que defenderá, hasta con S1:1 propia vida, los principios y la integridad de nuestra patria.

Con gran orgullo y entusiasmo acudimos a esta significativa ceremonia en la que se gradúan cincuenta Oficiales Navales y de la Marina Mercante, dispuestos a trabajar desde este mismo instante y hasta el final de sus brillantes carreras, en la protección, preservación y defensa de nuestro mar patrimonial, de nuestros ríos y de nuestros puertos y tripulando las naves de nuestra marina mercante, insignia de Colombia en los mares del mundo.

En esta noche de diciembre, reconocemos también el ascenso de un selecto grupo de Oficiales que ha cumplido leal y patrióticamente, su deber con la Nación.

Los Oficiales de nuestra Armada Nacional que hoy culminan esta importante etapa de preparación han demostrado ser dueños de una gran vocación, de un infranqueable espíritu de sacrificio, y de las cualidades profesionales, que solamente tienen los mejores hombres de Colombia.

Aquí únicamente tienen cabida esos soldados. Nuestra Armada, desempeña con orgullo y con eficacia la elevada responsabilidad de garantizar la soberanía nacional: todos los días, los hombres y mujeres al servicio de esta Fuerza, hacen posible la soberanía de Colombia sobre los litorales y los mares que le pertenecen.

De esta forma, los marinos colombianos contribuyen a dar vigencia al Estado de Derecho en el territorio nacional, a fortalecer la presencia de nuestras instituciones y a mantener la paz y la estabilidad, necesarias para edificar el desarrollo con justicia social que demandan los colombianos, al tiempo que avanzan a paso firme en el proceso de Reestructuración en el que están comprometidas nuestras Fuerzas Militares.

Hoy, la Armada Nacional ha demostrado ser una institución altamente operativa, actualizada y moderna, que centra todos sus esfuerzos en resultados operacionales, que contribuye en la lucha contra los violentos, que facilita el proceso de paz y que busca el desarrollo del poder marítimo en cumplimiento de su misión institucional.

En este día de júbilo para la Armada Nacional, felicito a todos los marinos de Colombia, por su patriótica labor al servicio de la patria, de su pueblo y de sus instituciones.

En primer lugar, quiero resaltar la valiosa labor que cumple esta Fuerza en la lucha contra el narcotráfico:

La Armada Nacional, en estrecha coordinación institucional con la Fiscalía General de la Nación, creó los Fiscales de Interdicción Marítima, mecanismo que ha facilitado el sometimiento a la justicia de las personas y de las naves capturadas con drogas ilícitas en los ríos y en altamar. En dichas operaciones, este año se han capturado 57 embarcaciones.

Otra herramienta oportuna y eficaz que nos ha presentado recientemente esta Institución, en lo que se refiere a la lucha contra el problema mundial de las drogas, es la ya célebre Brigada Fluvial de Infantería de Marina, que controla 8.000 kilómetros de ríos a lo largo del territorio colombiano. Esta unidad en un breve tiempo de operación ha demostrado su importancia y efectividad, no sólo en la lucha contra el narcotráfico mostrando resultados importantes sino también, en el combate contra la subversión.

El país entero aplaude y agradece las acciones de la Armada Nacional durante la fracasada incursión de la insurgencia a Puerto Inírida. Allí el Batallón Fluvial No. 80 respondió de forma ejemplar y en una operación combinada, demostró el profesionalismo, la superioridad y la contundencia de las fuerzas legítimas del Estado.

Es un hecho tangible: hoy los colombianos contamos con unas Fuer- zas Armadas fortalecidas, profesionales, tecnificadas y modernas. Quedó comprobado que tenemos una inteligencia especializada que se concentra únicamente en estas labores, permitiendo a las tropas operativas contar con información precisa y oportuna. En Puerto Inírida vimos también importantes avances en materia de movilidad, gracias a la Estrategia de Despliegue Rápido -que unifica la labor de las Brigadas Móviles Antiguerrilla-, a la nueva Brigada Fluvial de Infantería de Marina y al apoyo de las aeronaves y helicópteros de la Fuerza Aérea.

En nombre de todos los colombianos, agradezco a los miembros de esa unidad operativa -especialmente a sus comandantes-, y los exhorto para que continúen manteniendo el control del Estado en nuestros ríos navegables, propiciando las actividades que generan progreso para los colombianos y consolidándose como una fuerza de choque que impide el uso de los ríos para actividades de la delincuencia.

La misión de los marinos de Colombia está comprometida con el porvenir de esta nación de gente trabajadora y honesta que quiere salir adelante. Permítanme recordar hoy un verso de un poeta griego que sobre la pobreza que trae la guerra escribió: ¡Qué desgracia que, mientras estás hecho para empresas magníficas y bellas, siempre te niegue tu destino injusto coraje y éxito, que te pongan trabas esos hábitos viles, la mezquindad y las indiferencias!

Este es hoy el sentimiento que embarga a cada colombiano, empeñado en construir un mejor futuro, pero que sufre y llora al ver que la patria se desangra con cada acto violento: petróleo en los ríos que aniquila el trabajo de nuestros pescadores y agricultores, torres de energía voladas que paralizan el trabajo productivo de poblaciones enteras, robos de ganado que quitan el sustento a nuestros campesinos y ganaderos, comunidades desplazadas que pierden sus sueños de progreso, la destrucción de escuelas, de hospitales y de iglesias que desafía el futuro de los niños de Colombia. Podría continuar con una lista nefasta de actos cobardes que niegan las posibilidades de empleo a los colombianos.

Porque unos campos en paz y unas ciudades tranquilas son el mejor escenario para la generación de empleo.

Nuevamente hago un llamado a los violentos para que tomen con- ciencia del daño que hacen a nuestra economía en detrimento de la moral, de la equidad y de la justicia social.

A nuestras Fuerzas Militares que son fuerzas de paz, que provienen del pueblo colombiano, con el que mantienen un contacto permanente y constructivo, las invito a seguir honrando su deber militar y su lealtad, con ese amor a la patria, ese invariable apego al derecho y con esa vocación de servicio que los enaltece y que promueve el progreso de toda la nación.

Quiero resaltar de forma particular el importante aporte que ha hecho la Armada Nacional al impulsar los astilleros en Cartagena, Bahía Málaga y Puerto Leguízamo, generando nuevos empleos para los colombianos.

Almirante García:

No puedo dejar de recordar un hecho que me ha llamado particularmente la atención por su marcado significado. Usted bien sabe que la marina siempre se ha caracterizado por su impecable uniforme blanco, y sin embargo fue usted, quien por primera vez, se atrevió a vestir el traje camuflado que llevan los soldados que están en el frente de batalla.

Reconozco en este gesto, el compromiso y la integración de la Armada Nacional con las demás Fuerzas y con la Policía Nacional.

Ella combate cada vez con mayor vehemencia y coraje, todas aquellas manifestaciones de violencia contra el pueblo colombiano.

¡Como usted diría Almirante, ahora también portar el uniforme camuflado es una lujuria!

Señores contralmirantes Fernando Elías Román y Guillermo Barrera Hurtado, mayor general Luis Eduardo Peñuela, brigadier general Julio César Castro y vicealmirantes Carlos Alberto Olmus y Alfonso Calero, el ascenso de hoy demuestra su aptitud y liderazgo, respaldo de todas las instituciones del gobierno y de la moral de la patria, instancias que continúan esperando el buen desempeño de su mando en la Armada Nacional de Colombia.

Señores Tenientes de Corbeta y Oficiales Mercantes:

El pueblo de Colombia reconoce en ustedes la digna herencia del Almirante Padilla y de tantos colombianos que con su ejemplo y con su obra, nos han legado una nación libre y soberana que entre todos debemos engrandecer.

En sus manos el país deposita la altísima responsabilidad de garantizar la integridad territorial, además de resguardar las costas y mares del país y de proteger sus recursos naturales.

De frente a la bandera de Colombia -la misma que izara por primera vez en 1806 don Francisco Miranda a bordo del Bergantín Leandro- hoy esta Institución reafirma el juramento de respaldo a las instituciones y sus leyes, pues ingresa una nueva cuota de hombres cuyo objetivo es y seguirá siendo, defender y resguardar los intereses marítimos nacionales para el bienestar de los colombianos.

Quiero felicitar especialmente al señor contralmirante Moreno, director de esta ilustre Escuela Naval de Cadetes Almirante Padilla, a su equipo docente, técnico, administrativo y de apoyo.

Han propiciado ustedes está joven promoción que se une entusiasta a las filas de la Armada Nacional y que tiene la característica de poseer a los mejores de Colombia.

A los familiares, amigos, novias y compañeros de los graduandos, reconocemos su gran apoyo, afecto y compresión, sin los cuales habría sido imposible que estos jóvenes marinos culminaran sus estudios navales.

Desde hoy empuñan la espada símbolo de compromiso hacia la República, la recompensa será una vida llena de éxitos profesionales que engrandecerá las virtudes de la patria. En esa travesía les auguro buen viento y buena mar, indispensables para arribar al puerto seguro de una Colombia en paz.

Lugar y Fecha

Cartagena, Colombia
3 de diciembre de 1999