LA EDUCACIÓN SUPERIOR, FUENTE DE LIDERAZGO Y EJE DEL VERDADERO CAMBIO2017-12-18T11:48:13+00:00

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Palabras del presidente de la República, Andres Pastrana Arango, en la ceremonia de reconocimiento a los programas acreditados por el Consejo Nacional de Acreditación

A la entrada del siglo XXI me aventuro a decir que la Colombia del próximo milenio, será un país productivo, en el que habitarán nuevas generaciones de científicos, de profesionales, de técnicos y de especialistas.

Veo una Colombia en la que no existen analfabetas, donde existirá una legión de jóvenes profesionales, dispuestos a crear promisorias empresas, con nuevas tecnologías y novedosos conocimientos, generando así empleo para todos los colombianos.

Veo un país que exporta profesionales y técnicos que se destacan en el mundo por su sólida formación, por su creatividad y por su competitividad.

En fin, veo una generación de colombianos orgullosa de haber estudiado en las mejores universidades públicas y privadas del país.

Hoy trabajamos para convertir el nivel superior de la educación, en fuente de ejemplo y liderazgo al servicio de los demás. Sabemos que ese es el más preciado valor de nuestra sociedad, y el eje del verdadero cambio.

Nuestro propósito, es acercarnos a las metas de acceso equitativo, de eficiencia en la administración de recursos y de pertinencia de los programas de educación universitaria, objetivos estos inaplazables en la construcción de un nuevo país y en la generación de empleo.

Realizamos un exhaustivo examen al sistema de educación colombiano que nos permitió encontrar preocupantes males: exceso de demanda sobre la oferta, deserción en los primeros semestres, incapacidad del sistema de crédito vigente para satisfacer los requerimientos de los estudiantes, insuficiente investigación, desarticulación entre el sector productivo y la ciencia y la tecnología, ausencia de la universidad en los procesos de reconciliación nacional y de investigación de nuestra realidad, atraso en los modelos pedagógicos y en el uso de tecnología de la información.

Mi propósito es apoyar a los universitarios, jóvenes que con base en esfuerzos y sacrificios estudian para llegar a ser profesionales y así mejorar su condición y la de sus familias.

Por este motivo, el Gobierno Nacional ante semejante diagnóstico, acordó someter el sistema de educación superior a una delicada cirugía.

Hoy, cuando han pasado varios meses desde que iniciamos la tarea, comenzamos a apreciar una notable mejoría. Este es el momento para hacer un justo reconocimiento a los miembros de las comunidades universitarias que obtuvieron resolución de acreditación por los logros alcanzados en los niveles de calidad en sus programas.

Estos méritos obedecen a una profunda transformación producto de las propias reflexiones en las comunidades académicas.

Recordemos que hace seis meses en este recinto, lanzamos la Movilización Nacional por la Educación Superior, que buscaba conclusiones de los trabajos relativos a la reforma de la educación superior, mediante un ejercicio de reflexión y proposición de la sociedad. Desde ya podemos reconocer el éxito de este empeño.

He recibido los positivos resultados de la primera fase de la movilización: en primer lugar se instaló la mesa intersectorial, la cual tiene el objetivo de construir y modelar el Sistema de Educación Superior y el marco regulatorio. La conforman representantes de los di- versos actores de la educación superior: rectores, estudiantes, docentes, asociaciones de educación superior, gremios, representantes del Gobierno Nacional, del Congreso de la República, alcaldes, Gobernadores y expertos académicos.

Durante estos meses, a partir de múltiples ejercicios de participación ciudadana, se conformaron 21 mesas sectoriales que abordaron di- versos temas tales como la regionalización y la pertinencia de la educación superior y la acreditación universitaria.

Con gran expectativa Colombia entera espera los resultados de estas discusiones que se desarrollarán a partir de los consensos cruciales sobre estas materias.

En esos espacios de participación también salió a flote el problema que hoy nos convoca: la calidad y la pertinencia de la oferta educativa.

El proceso que acreditamos ha sido voluntario y regulado por autoridades académicas a través del Consejo Nacional de Acreditación. Su riguroso trabajo ha permitido al Ministerio de Educación, durante el último año, acreditar un primer grupo compuesto por 25 programas en áreas médicas, paramédica, veterinarias, ingenierías, administración, contaduría, trabajo social y educación.

Los temas cruciales de calidad y equidad, los indicador es de eficiencia, la ética y la transparencia, hacen parte de una magnífica discusión que está arrojando excelentes resultados.

Las universidades receptoras de los programas acreditados han abierto el camino, por lo que merecen el reconocimiento de la sociedad colombiana. Son ellas: la Universidad de Antioquia, la Javeriana de Cali, la Javeriana de Bogotá, el Instituto de Ciencias de la Salud de Medellín, la Universidad de Caldas, la Universidad del Norte de Ba- rranquilla, la Corporación Aplicada de Ciencias Veterinarias y Ambientales de Bogotá, la UIS en Santander y la Eafit de Medellín, y la Escuela de Administración de Negocios.

El Gobierno Nacional ha solicitado al Consejo Nacional de Acreditación que, aprovechando la rica experiencia acumulada en la acreditación del programa, estructure un sistema de acreditación institucional que permita en el más corto término posible generar información transparente y confiable sobre la calidad de las instituciones que ofrecen educación superior en nuestro país.

Hoy cada uno de los programas acreditados recibe la medalla Luis López de Mesa, patricio de la educación superior en Colombia.

Al imponer esta medalla invocamos en nuestra memoria, a quien se ocupó de crear los primeros programas de nivel superior para la enseñanza de la pedagogía.

Hoy hemos dado una lección a los incrédulos, y a quienes sostenían que íbamos a privatizar la universidad pública, pretendiendo con esa mentira generar confusión en la comunidad universitaria.

El caso más grave era eldela Universidad del Valle. Allí tuvimos que realizar una profunda tarea de reestructuración con el concurso del profesor Emilio Aljure Nasser. Hoy el panorama de esa notable insitución es esperanzador.

A propósito registramos con complacencia, que de una nómina ilustrísima de candidatos a la rectoría, el doctor Oscar Rojas haya sido el escogido para continuar el proceso y sacar adelante este im- portante centro de docencia e investigación del occidente del país.

Por su parte, a la Universidad Distrital, le hemos trazado un firme rumbo para que este centro universitario continúe cubriendo las necesidades de los estudiantes del centro del país. Con ese propósito, el Distrito y la Nación hemos unido grandes esfuerzos.

La novedosa idea de que la costa Caribe tenga una gran universidad pública con muchos campus, se está desarrollando con el concurso de los rectores de las universidades de la costa.

Estoy convencido de que pronto nos sorprenderemos con el primer experimento exitoso de universidad de región, con todas las ventajas que esto implica en el mundo globalizado.

Es claro que los propósitos que se ha impuesto esa zona de la costa Caribe hacen necesario y urgente este proyecto.

Por otro lado, la Universidad de Antioquia, mediante un ejemplarizante plebiscito que rechazó la violencia en las aulas, se ubica a la vanguardia de la comprensión y la acción frente a esta grave amenaza.

Quiero ser enfático: la universidad no es un campo propicio para la guerra, por el contrario, su condición de centro de investigación y docencia la hacen ser instrumento de paz. Es deber de colombiano mantener intactas moral y físicamente las aulas en donde se educan nuestros hijos y en donde se educarán las futuras generaciones de colombianos.

Reitero a la comunidad de todas las universidades del país mi total rechazo y mi pesar por los actos violentos que les han ocasionado luto y tristeza.

Al mismo tiempo, apoyo el espíritu democrático y la entereza de aquellos que han anunciado a los cuatro vientos, que las universidades se mantendrán abiertas y en paz por voluntad de sus estu- diantes, sus profesores y directivos.

Quiero referirme a un asunto de gran interés para todos: el tema de la financiación. Hemos avanzado en tres puntos fundamentales:

En primer lugar, se mantendrá la financiación de la universidad pública en pesos constantes. En segundo lugar, habrá un sistema de indicadores que está próximo a expedirse, construido con la comunidad académica, el cual tendrá entre sus propósitos la asignación de parte de la financiación entre las distintas universidades. Por último, se fortalecerán complementariamente, los sistemas de crédito educativo.

Estoy convencido que la educación de los colombianos se dirige hacia puerto seguro. Sé que los cuidados que le hemos profesado harán que recupere plenamente la salud que alguna vez perdió. Nuestra mejor medicina ha sido encaminarnos hacia un pacto social de elevada categoría.

La acreditación es un ejemplo inmejorable; los programas académicos de las universidades y las universidades mismas son capaces de darse fe recíprocamente, mediante un acucioso procedimiento que las hace transparentes frente a la demanda del país.

Hoy, cuando un nuevo siglo despunta en el horizonte, tengo la certeza de que el sistema de educación superior jugará un papel dirigente en el devenir de una nueva sociedad, en la que prevalecerán la equidad y la justicia social y se ofrecerán mejores oportunidades de empleo y desarrollo para todos los colombianos.

Lugar y Fecha

Bogotá,Colombia
26 de agosto de 1999