LA INDUSTRIA CARBONERA SEGUIRÁ PRODUCIENDO ENERGÍA Y POTENCIA AL CRECIMIENTO ECONÓMICO DE NUESTRO PAÍS2017-12-18T11:47:31+00:00

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Palabras del presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, ante los mineros del carbón de Boyacá

¡Qué bueno es regresar de nuevo a las tierras amables y promisorias de Boyacá para constatar el progreso de esta bella región y de su gente!

El 7 de agosto pasado conmemoramos en el Puente de Boyacá los 180 años de la gesta fundamental de nuestra historia, y en los primeros días de noviembre lanzamos desde Tunja los XVI Juegos Deportivos Nacionales que se realizarán el próximo año en Boyacá y Nariño y entregamos importantes obras de bienestar social para los boyacenses.

Hoy vengo también con una inmensa satisfacción a presenciar los buenos resultados que en un corto plazo ha producido una política de gobierno y a recibir emocionado el generoso gesto que nos ofrecen los carboneros de Boyacá. iCon ustedes, forjadores del futuro del país, estamos comprometidos!

Hace menos de cuatro meses, en Ubaté, prometí que buscaríamos una solución para que las plantas de la zona volvieran a utilizar el carbón que ustedes explotan. iY lo he cumplido! Desde entonces, Termoboyacá les ha comprado más de 100 mil toneladas de carbón, por cerca de 3.000 millones de pesos, que se han desembolsado con la tranquila conciencia de que estamos contribuyendo a reactivar la economía de la región y de que estamos generando trabajo para todos ustedes. Lograr que estas plantas fueran utilizadas durante los últimos meses ha garantizado cerca de 2.000 empleos directos y 8.000 empleos indirectos.

Sin embargo, hoy, tenemos que mirar no solo lo que hemos hecho sino también lo que nos falta por lograr. La solución definitiva para los carboneros de Cundinamarca y de Boyacá no está a la vuelta de la esquina. Como todas las soluciones definitivas, estructurales y serias, requiere de esfuerzo, de tiempo y de compromiso político por parte del gobierno y de los ciudadanos.

Hoy de nuevo les garantizo que pueden contar con nuestros mejores esfuerzos.

El sistema eléctrico colombiano funciona produciendo la energía que en un momento determinado sea la menos costosa. Como ustedes bien saben, en periodos de mucha lluvia, la mayor parte de la energía se produce con hidroeléctricas y no se requieren entonces las plantas más costosas, que son las de gas y carbón. Esto permite que la energía que compran todos los colombianos sea la más barata, pero también lleva a que todos ustedes, quienes viven del carbón, sufran amargas consecuencias.

Yo creo que hay dos razones por las cuales debemos mantener abiertas las minas de carbón y generar energía con este mineral. Primero, por que socialmente mi gobierno entiende, y así lo ha demostrado, que si bien las reglas del mercado en el sistema eléctrico son en el largo plazo las que mayor beneficio producen, no se puede ser sor- do al hambre y a las necesidades del día a día de la población colombiana. Sin justicia social no hay verdadero progreso.

La segunda razón, es que el sistema eléctrico debe tener la tranquilidad de que en momentos de escasez de agua puede contar con el suministro de carbón necesario para seguir generando energía para todo el país. Esto requiere garantizar que las minas tengan una operación continua.

Por eso, nos comprometimos hace cuatro meses a prender las plantas y así lo hicimos.

Por eso, nos comprometemos hoy nuevamente a garantizar que durante los próximos dos años les sigan comprando carbón. Impulsaremos una política para que las plantas que ustedes abastecen estén prendidas durante todo el año 2000 y todo el año 2001, así llueva a cántaros en Colombia.

Se trata de que los agentes del sistema eléctrico comprendan que incluir una venta mínima de energía de las plantas a carbón es inversión social en su más puro sentido. Se trata de que el compromiso de mi gobierno con la paz es también compromiso para generar empleo y medios de desarrollo social y económico.

Lo que estamos buscando es una solución definitiva, de tal manera que no dependamos de las limitadas disponibilidades presupuestales del país.

Queremos lograr una solución definitiva que les permita mirar el futuro con esperanza y sin angustia. Región por región vamos a reconstruir el tejido social. Ustedes, por la gran importancia que han tenido en la construcción de este país, son un primer paso y van a ser el ejemplo de lo que sigue.

En Colombia, infortunadamente, a veces se nos olvida pensar que hay un futuro. No solamente hay un mañana y un pasado mañana. Este país existirá dentro de 5 años, dentro de 50 años y dentro de un siglo. Muchas veces las necesidades diarias son tan agudas que olvidamos generar políticas para el largo plazo. Por ello, más allá de garantizar la compra de carbón durante los próximos dos años, estamos pensando en el futuro a largo plazo, en el de sus hijos y en el de los hijos de sus hijos. Ese es el compromiso de mi gobierno.

Esa es la navidad que quiero traer hoya esta región. Quiero regalar- les futuro, mucho futuro. No saben cuanto le falta esto al país. Vivimos tan obsesionados con el presente que no vemos más allá de una semana. El futuro, que siempre llega, nos llega torcido y mal- trecho. ¿Cómo no va a ser así, si no lo hemos construido? Este es mi gobierno, el que piensa más allá de cuatro años; el que construye futuro. Yo no estoy aquí para que me agradezcan por lo que se ha hecho en los últimos meses. Eso es lo mínimo a lo que me comprometí cuando me eligieron. Yo estoy aquí para que me exijan futuro, largo futuro. Eso es gobernar.

Conozco bien el potencial de esta región del país. La industria carbonera, el esfuerzo de todos ustedes, es un eje de desarrollo de largo plazo. Su trabajo le ha producido y le seguirá produciendo energía y potencia al crecimiento económico de nuestro país.

Tanto Cundinamarca como Boyacá también tienen carbones coquizables de altísima calidad que pueden competir en todos los mercados internacionales.

Necesitamos tener la infraestructura de transporte que haga esto viable. Y ya hemos dado los primeros pasos. Estamos gestionando los recursos con el Fondo Nacional de Regalías para que, conjunta- mente con los gobiernos departamentales, podamos terminar la troncal del carbón que desembotellará la producción de muchos de los municipios de la zona. Por otra parte, la concesión para la rehabilitación del ferrocarril del Atlántico que conecte el altiplano cundiboyacense con los puertos profundos de la Costa Atlántica, será una realidad antes del final de esta administración. Por último, estamos comprometidos con recuperar el río Magdalena para ase- gurar un transporte barato hacia los mercados externos.

Nos tienen que seguir exigiendo. No solo a nosotros como gobierno nacional sino también a sus representantes y gobernantes locales. No paños de agua tibia sino soluciones de largo plazo. Una zona con la riqueza potencial que tienen ustedes, debiera tener un desarrollo parecido al de la zona cafetera, en la que con la asociación de los productores y el concurso de sus gobernantes han logrado construir sociedades alrededor de una noble y tradicional actividad económica. El destino de la industria carbonera debe ser igualo mejor. En eso nos tenemos que comprometer todos.

Por otra parte, el próximo año presentaremos al Congreso el Nuevo Código de Minas. Esta legislación será fundamental para el fortalecimiento del sector energético nacional. Este esfuerzo, que ha sido una muestra inigualable de concertación y democracia, lo hemos discutido con productores grandes y pequeños, con los gremios, con las asociaciones, con los sindicatos, porque estamos convencidos de que las soluciones verdaderas se logran a través de la concertación y el diálogo.

Finalmente, quiero reiterar la importancia del cese de hostilidades. No solamente nos permite generar empleo sino que evita seguir golpeando inútilmente el bolsillo de los colombianos. Cada vez que se vuela una torre de transmisión los colombianos tenemos que comprar energía más costosa.

De persistir la situación de violencia contra la infraestructura eléctrica, todos los colombianos pagaremos en el próximo año entre 200 y 400 mil millones de pesos más en tarifas de energía.

Es triste ver que mientras los embalses están llenos y podríamos tener los costos de energía más bajos en muchos años, nos obligan a generar con gas, causándole un enorme sobrecosto al bolsillo de los colombianos.

No hay derecho a que la violencia grave con impuestos de esta magnitud a todos los colombianos. No hay derecho a que dilapidemos nuestros recursos naturales. Lo que en un año perdemos los colombianos por violencia bastaría para mantener todas sus minas produciendo durante los próximos 20 años. Por eso requerimos la tregua, por eso requerimos la paz. Eso es lo que yo llamo eficiencia social.

Amigos carboneros de Boyacá y de Colombia: Mi gobierno quiere modernización, eficiencia y desarrollo. En eso hemos venido trabajando. Pero no se dejen engañar. Ni la legislación, ni la política minera para el nuevo siglo, implica dejarlos a ustedes por fuera.

Nosotros no somos trogloditas de leyes del mercado. La modernización y la eficiencia solo es válida si los incluye y los beneficia a ustedes. Esa es su razón de ser. Mi gobierno propende por la eficiencia pero social, mercado pero en función de ustedes, desarrollo para su futuro, el de todos los colombianos.

Hoy ustedes están demostrando que, mediante el esfuerzo conjunto del gobierno y los particulares, es posible alcanzar el desarrollo con justicia social. Ese es mi más serio compromiso con cada uno de los colombianos. Con todos aquellos que con la «Fede Carboneros» sueñan con un país lleno de oportunidades.

¡Que el Siglo XXI sea el Siglo de la Paz, el empleo y la prosperidad para Boyacá y para Colombia entera!

Lugar y Fecha

Boyacá, Colombia

19 de diciembre de 1999