LA INVERSIÓN JAPONESA ESTÁ ADQUIRIENDO CADA VEZ MAYOR DINAMISMO EN NUESTRO PAÍS2017-12-18T11:48:36+00:00

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Discurso del presidente Andrés Pastrana Arango, en la reunión con el Presidente Mundial de Sumitomo Corporation, señor Kenji Miyahara

Me complace tener hoy la grata oportunidad de conceder esta Orden Nacional al Mérito en el Grado de Comendador al señor Kenji Miyahara, empresario sobresaliente, Presidente Mundial de la Sumitomo Corporation desde 1996.

Tras una larga y brillante carrera en esa compañía, el señor Miyahara ha llegado a la cima, dejando su impronta en las actividades de Sumitomo en todo el mundo, y en particular en Estados Unidos, donde se desempeñó con gran prestancia.

Bajo su dirección, Sumitomo Corporation ha jugado un papel importante en las relaciones económicas colombo-japonesas. Sumitomo Colombia fue establecida hace más de 30 años en nuestro país. Hoy en día provee casi 50 empleos directos y miles de empleos indirectos a través de una gama sorprendentemente amplia de actividades, como socio de la Compañía Colombiana Automotriz, y como promotor de otros importantes proyectos en distintos sectores, particularmente en los de las telecomunicaciones y la agroquímica. Debo destacar aquí la labor que la Compañía Colombiana Automotriz (CCA) ha desarrollado como la primera ensambladora de automóviles japoneses en nuestro país. Con una gran visión y una acertada dirección ha sido partícipe activa en los negocios de integración andina.

Sumitomo también provee alta tecnología para los teléfonos de Bogotá y de otras 60 ciudades colombianas, tubería para los pozos de petróleo de Cusiana, agroquímicos para la agricultura y pesticidas para uso doméstico, además de camperos Montero y otros vehículos que pueblan nuestras calles y carreteras.

Como ustedes saben, las relaciones comerciales con Japón revisten una gran importancia para Colombia. Durante 1998, las importaciones provenientes de Japón alcanzaron los 720 millones de dólares, y esta tendencia va en alza. Las exportaciones colombianas al Japón mantienen un valor inferior a los 300 millones de dólares, siendo inferior a las exportaciones registradas en 1995 cuando llegaron a 365 millones; este desequilibrio lo corregiremos en la medida en que la oferta exportable de nuestro país se diversifique. Esto será posible en la medida en que nuestros empresarios realicen una gestión para descubrir y trabajar metódicamente y con visión de largo plazo, éste y los demás mercados del Oriente.

Este es el empeño de mi Gobierno y, si bien vemos oportunidades de exportar hacia Japón productos como frutas tropicales, banano, carbón y otros productos, son muchas más las oportunidades que estarán disponibles para nosotros con el apoyo del señor Miyahara y de Sumitomo, no solo para exportar los productos sino para traer tecnología que apoye la modernización del aparato productivo y la estrategia exportadora de Colombia.

Sumitomo cuenta además con inversiones en compamas como Teleconsorcio, Telepremier, Teledifusión y Delacom que realizan negocios de gran envergadura con Telecom, nuestra empresa líder de las comunicaciones en el país.

Sin embargo, creemos que en Colombia existen nuevas oportunidades para Sumitomo como las que se presentan en el proceso de reconstrucción de la zona afectada por la tragedia del Eje Cafetero, en las cuales se prodrán aprovechar las ventajas tributarias establecidas para los inversionistas.

Si bien la inversión japonesa en Colombia es todavía reducida, ésta se ubica en sectores claves como la construcción, los transportes y las comunicaciones. Gracias a empresas visionarias como Sumitomo, socios fieles que creen en Colombia, la inversión japonesa en nuestro país adquiere, cada vez, mayor dinamismo.

De otra parte, en proyectos de infraestructura, las próximas obras del túnel de La Línea y el puente de Saravena, que hacen parte del proyecto denominado «Acceso Integral al Pacífico» (AIP) podrán permitir a esta Corporación participar como proveedor de equipos.

Finalmente, la expansión de los negocios de Sumitomo en el hemisferio americano podría hacerse con la utilización de la mejor ubicación estratégica de Colombia y su acceso a los mercados del norte y del sur del continente y ubicando para ello, en nuestro país, un centro regional de consolidación de carga.

Los colombianos podemos aprender de virtudes tan japonesas como la laboriosidad, la paciencia y el respeto por la tradición. Y tal vez los colombianos tengamos algunos rasgos que podamos compartir con el Japón. Pero lo más importante es seguir trabajando juntos, colombianos y japoneses, en una gran joint venture destinado a forjar un mejor futuro para nuestros pueblos.

Lugar y Fecha

Tokio, Japón
11 de mayo de 1999