LA NUEVA POLÍTICA INDUSTRIAL, SOPORTE DE UNA SOCIEDAD QUE OFRECE OPORTUNIDADES DE PROGRESO PARA TODOS LOS COLOMBIANOS2017-12-18T11:47:18+00:00

Project Description

Palabras del presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, en la presentación de la política industrial y comercial.

Hoy traigo muy buenas noticias para todos los colombianos. Aquí, ante este grupo tan importante de empresarios y comerciantes quiero presentar la nueva Política Industrial y la primera Política Comercial en la historia del país, con las cuales se materializa el interés de mi gobierno por fortalecer los sectores productivos que jalonan la economía.

Este nuevo esfuerzo por apoyar el desarrollo empresarial y económico es una herramienta indispensable no sólo para la reactivación económica, sino para consolidar verdaderas políticas de Estado con alcances de mediano y largo plazo. Estas dos nuevas políticas se unen a la ya exitosa Ley de Intervención Económica que en cuatro meses ha involucrado a más de 87 empresas, comprometido activos por un monto superior a los 2.500 millones de pesos y favorecido a más de 18.000 colombianos que conservan sus empleos gracias a los procesos de intervención.

Hoy, después de un intenso trabajo del Gobierno Nacional por recuperar el equilibrio de nuestra economía, hemos generado las condiciones propicias para el desarrollo industrial: el control de las tasas de interés, de la inflación y la liberación de la tasa de cambio, nos permite tener un entorno mucho más propicio para las actividades empresariales.

Al tiempo que trabajamos por poner la casa en orden, mi gobierno se ha atrevido a formular ambiciosas políticas sectoriales. La semana pasada lanzamos en Córdoba el Proagro, la política agropecuaria que promueve la competitividad en el campo a través de las cadenas productivas con vocación exportadora. Así mismo, Colombia tiene ya un Plan de Exportaciones ambicioso que busca ampliar la base de los productos que conforman las exportaciones menores.

Y ahora, con las nuevas políticas Industrial y Comercial, los empresarios colombianos encontrarán en mi gobierno un socio estratégico que los acompañará en sus negocios.

¡Vamos a hacer de Colombia un país industrializado y exportador! Queremos corregir la distorsión macroeconómica surgida en los últimos años, queremos ir más lejos al señalar con claridad políticas para los diferentes sectores productivos que permitan fortalecer a Colombia en un mundo cada vez más competitivo.

Queremos entonces ajustarnos económica y socialmente a la ruta que lleva al progreso, al logro de más y mejores oportunidades de trabajo para miles de empresarios, obreros, operarios y microempresarios que requieren un mayor apoyo del gobierno nacional. Así vamos a revertir la tendencia que existía cuando la industria nacional pasó de representar más del 25% del PIB en 1976 a sólo el 18% en 1999.

Es hora de reindustrializar al país y apostarle al fortalecimiento de la industria actual. Es el momento también de buscar nuevos sectores para la inversión y para la creación de nuevas empresas. La Colombia exportadora y generadora de empleo que necesitamos requiere de una industria vigorosa. Es por esta razón, que aspiramos a que en cinco años, gracias a las políticas sectoriales nuestra industria vuelva a representar más del 20% de la producción agregada nacional.

Para conseguirlo, concebimos una Política Industrial competitiva y activa en la promoción del desarrollo manufacturero. Este ha sido un proceso lento que ha debido superar los obstáculos de una economía que se encontraba sumida en una profunda crisis. Primero tuvimos que poner en retroceso el déficit fiscal, al mismo tiempo provocar el descenso en las tasas de interés y recuperar el rezago cambiario. Esos eran los presupuestos mínimos para arrancar con esta nueva Política Industrial que tiene como objetivos principales la reestructuración competitiva de las cadenas productivas, el incremento sostenido de las exportaciones, la reconversión ambiental y la generación de empleos permanentes. En una palabra, esta Política Industrial será la columna vertebral de una sociedad que ofrezca oportunidades de progreso para todos los colombianos.

La política industrial moderna que hemos aplicado en la reactivación empresarial involucra, por una parte, medidas que van a facilitarle a las empresas la mejor utilización de factores de producción y, por otra parte, medidas que posibilitarán la integración de las cadenas productivas y su localización en las regiones de acuerdo a sus ventajas competitivas.

El desarrollo científico-tecnológico y la formación del capital humano son los pilares para la promoción del desarrollo industrial. Por ello, aspectos como la reestructuración del Sistema de Formación Profesional y el fortalecimiento del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología a través de los Centros de Desarrollo Tecnológico, los parques tecnológicos, los centros de desarrollo productivo y las incubadoras de empresas, son también parte integral de esta nueva política.

Asimismo, la protección de la propiedad intelectual, el sistema de subcontratación, el programa nacional de diseño, las compras estatales y la promoción de inversiones hacen parte de la estructura de soporte de la Política Industrial.

Parte especial de esta nueva política es el fomento de las micro, pequeñas y medianas empresas. Cada esfuerzo que hace un colombiano por sacar adelante una de estas empresas, en forma emprendedora, creativa y optimista es una clara demostración del empuje y el talento de los colombianos que reafirma el compromiso de mi gobierno con los empresarios. Este renglón empresarial merece una oportunidad seria, ya que es nuestra palanca estratégica para la ampliación de las exportaciones. Por eso, allí se concentran las acciones del Fondo de Productividad, el programa Expor-Pyme y los esfuerzos para optimizar la gestión de la calidad adelantados por el Sena, Proexport y el Programa de Desarrollo Industrial acordado con la Onudi.

La nueva Ley de Fomento a las Mipymes es una audaz herramienta para la democratización del crédito, para facilitar mecanismos de inserción en la economía nacional y para eliminar trámites reduciendo costos de transacción. Esta ley promueve la competencia y otorga estímulos tributarios al surgimiento de nuevas empresas. Tengo la certeza de que el aumento significativo de las microempresas nos acerca a las metas de equidad y justicia social porque cada pequeña nueva empresa es un abanico de oportunidades para el empleo, el comercio y las exportaciones.

De otra parte, un aspecto importante de la nueva política industrial es la promoción de las minicadenas socio-productivas en zonas de conflicto, un lineamiento sin antecedentes que sirve de base para la generación de empleo en las regiones azotadas por la violencia y un elemento primordial en los proyectos sociales del Plan Colombia. Gracias a esta estrategia vamos a ofrecer opciones dignas y honestas de trabajo para los colombianos más necesitados a través de la industria por medio de acuerdos entre campesinos, industriales y
exportadores.

Bien lo dijo hace más de un siglo un célebre economista inglés: «No existe una mejor prueba del progreso de una civilización que la del progreso de la cooperación». Eso es justamente lo que estamos haciendo en Colombia: estamos poniéndonos de acuerdo para sacar adelante las cadenas productivas capaces de jalonar el empleo y las exportaciones. ll.as cadenas productivas son la llave del progreso!

Este enfoque de cadenas que empieza a servir de fundamento a los Planes de Desarrollo Regional, a los Acuerdos de Competitividad, a los Convenios Sectoriales, a la actividad de los Carees y de los comités sectoriales tiene un componente decisivo en la promoción del comercio interno.

Infortunadamente nuestro país no había contado con una política de estado para la promoción del comercio interno, situación que la mantenía a la zaga en la incorporación de tecnologías en la logística, los procedimientos y las modalidades comerciales.

La Política de Comercio Interno que hoy presentamos es un reconocimiento a una actividad que participa con cerca del 10% del PIBY genera el 22% del empleo en Colombia. El comercio emplea directamente a cerca de 600 mil colombianos vinculados a156% de las empresas del país.

Los componentes de esta novedosa política atacan problemas como el contrabando, los costos de legalización, la competencia desleal, la capacitación insuficiente y el rezago tecnológico. Al mismo tiempo promueve mayores niveles de competitividad en las empresas comerciales, integra el ámbito de la distribución en todas las cadenas productivas e impulsa una cultura del consumo aliada de la calidad. Gracias a esta política sectorial, organizaremos y promoveremos el comercio electrónico y la articulación entre los hipermercados, los proveedores y el pequeño comercio.

Sin embargo, estoy convencido de que las políticas de reindustrialización y de comercio interno perderían su trascendencia si no las inscribimos dentro del proceso de recuperación de la honestidad y la transparencia. ¿Cómo puede sobrevivir una industria y un comercio modernos dentro de un contexto de corrupción e inmoralidad? Así como estamos emprendiendo una batalla sin descanso para acabar con la corrupción administrativa, es urgente que redoblemos esfuerzos desde el sector privado para cerrarle definitivamente el paso a la corrupción. Detrás de cada corrupto, hay un corruptor: contra ellos también es nuestra batalla!

Cuando convoco a la Nación a que se exprese masivamente por la recuperación de la ética social y el saneamiento de las costumbres políticas por medio de un referendo, lo hago con la firme convicción de que interpreto la voluntad de esa inmensa mayoría de los colombianos que quiere el cambio. Sé que con el apoyo de ustedes –señores empresarios y comerciantes- vamos a aprovechar esta oportunidad histórica para construir una nueva Colombia.

Las crisis se pueden explicar como espirales descendente s donde la caída en la demanda produce una disminución en la oferta, se debilitan y se quiebran las empresas, se reducen los ingresos del gobierno, los bancos no recuperan los créditos, se produce el desempleo y, en consecuencia, se reduce aún más la demanda empezando un nuevo ciclo descendente. En estos períodos las empresas buscan reducir los gastos y la inversión y, esta decisión que individualmente puede ser beneficiosa, a nivel colectivo es un desastre que profundiza aún más la crisis.

Como consecuencia la población de menores ingresos resulta ser la más afectada por el desempleo, que en el caso de los jóvenes llega hoy en día al 50%.

Pero la crisis económica no solamente afecta a estas familias con la pérdida del empleo o la reducción del ingreso familiar. El desempleo está acompañado por otros efectos tanto o más nocivos que la falta de trabajo.

Cuando el ingreso de las familias cae porque alguno de sus miembros ha quedado desempleado, esta nueva situación lleva al retiro de los niños y jóvenes de los colegios, o a cambios en los hábitos alimenticios que afectan los niveles de nutrición de los menores.

En resumen, el gran riesgo de una crisis económica es la pérdida del capital humano; un capital que demora muchos años en acumularse, y que si no se toman los correctivos necesarios y a tiempo, puede perderse en muy poco tiempo.

Por esta razón el Gobierno Nacional ha decidido poner en marcha un programa integral que permita mitigar en la población más pobre la caída en su ingreso generada por el aumento del desempleo, y con ello evitar los graves efectos que éste genera. Para ello, hemos diseñado como parte integral del Plan Colombia la Red de Apoyo Social que invertirá 1.8 billones de pesos durante los próximos dos años y medio, lo que nos permitirá ayudar a la población más necesitada.

Uno de los pilares de esta ambiciosa estrategia social es el programa Manos a la Obra, a través del cual se construirán proyectos de infraestructura social en todo el territorio nacional. Este programa, se propone realizar más de 5.000 proyectos comunitarios. Esto es, obras de infraestructura social en los barrios más pobres de las ciudades colombianas, con lo cual generaremos más de 200.000 empleos temporales en los próximos dos años y medio. En las zonas rurales este proyecto incluirá la realización de proyectos de rehabilitación y construcción de más de 50.000 kilómetros de carreteras, en especial en vías secundarias y terciarias. Con este programa generaremos más de 100.000 empleos temporales adicionales.

Adicionalmente, la Red de Apoyo Social incluye el programa de subsidios a las familias más pobres, con el fin de evitar los efectos que el desempleo genera en términos de educación y nutrición. El programa consiste en la adjudicación de un subsidio directo a las familias de estrato 1 en zonas rurales y urbanas, condicionado a que mantengan a sus hijos en las escuelas, cumplan con programas de vacunación y garanticen una adecuada nutrición a los menores. Con estos subsidios esperamos beneficiar a más de 300.000 familias del todo el país, con lo cual se evitará que, ante las dificultades económicas, las familias retiren a sus hijos de las escuelas o les disminuyan la dieta alimenticia.

Finalmente, con el tercer programa de la Red de Apoyo Social capacitaremos a los jóvenes desempleados. Bajo esta iniciativa se atenderá a los desocupados entre los 18 y 25 años de los estratos 1 y 2 para que mediante un entrenamiento, que será subsidiado por el gobierno, puedan acceder al mercado laboral. Con este programa se espera mejorar las oportunidades de trabajo de más de 100.000 jóvenes. De esta manera, miles dejóvenes colombianos tendrán la posibilidad de aprender un oficio que les aumentará sus posibilidades de encontrar un puesto de trabajo adecuado.

Como complemento de esta crucial estrategia para la generación de empleo y gracias al trabajo conjunto de empresas del sector privado y del Gobierno Nacional, hoy estamos lanzando una ambiciosa campaña de ¡generación de empleo bajo el nombre «Démosle una mano a Colombia hoy!»

Tanto en las empresas como en nuestros propios hogares tenemos tareas inconclusas o proyectos que no hemos realizado y que requieren de mano de obra. No esperemos más tiempo para comenzar estos trabajos, contratemos por lo menos una persona y ayudemos así a generar empleo.

Si un millón de hogares, -que representan un poco más del 10% de los hogares en Colombia-, contrataran una persona adicional por un mes, para realizar algún trabajo doméstico, generaríamos un millón de empleos. La demanda generada por estos nuevos empleos sería cercana a los 300 mil millones de pesos.

El éxito de esta campaña depende del número de personas que logremos vincular y ello requiere una labor amplia de divulgación. En ese sentido, quiero hacer una invitación muy especial a los medios de comunicación para que se vinculen a la propuesta y contribuyan a la difusión de esta iniciativa.

De todos nosotros depende que podamos aliviar la situación de desempleo que hoy padecen miles de compatriotas. Derrotemos esa triste paradoja que dice que la gente gasta más tiempo y energías en esquivar los problemas, que en tratar de resolverlos.

Quiero aprovechar esta importante reunión del sector privado para darles un parte de absoluta tranquilidad en el desempeño de la economía nacional. Mi gobierno reitera el compromiso de Colombia con el cumplimiento de las metas fiscales y los acuerdos realizados con el Fondo Monetario Internacional.

Seguiremos trabajando en la aprobación de las reformas estructurales que nos darán una mayor viabilidad fiscal hacia el futuro.

Quiero insistir una vez más en la necesidad de lograr un gran acuerdo con los partidos políticos que asegure el trámite de los proyectos económicos en el Congreso. La aprobación de estas leyes es un imperativo para consolidar la recuperación económica y sobre todo para asegurar su estabilidad en el mediano y largo plazo, lo cual exige obrar con responsabilidad y sentido patriótico. Estas no son reformas para aliviar el inmediato panorama económico sino reformas estructurales que van a mejorar las finanzas de los próximos gobiernos.

Sin embargo, quiero anunciarles al país y a la comunidad internacional que de presentarse demoras en el trámite y aprobación de las reformas económicas por parte del Congreso como consecuencia de la presentación del referendo, mi gobierno se compromete a hacer los ajustes y recortes necesarios en el presupuesto nacional de este año y del 2001, especialmente en los rubros destinados a funcionamiento. Esto de ninguna manera significa un recorte en la inversión social destinada a los sectores más desprotegidos de nuestra sociedad y a la generación de empleo. Tampoco habrá recortes en el presupuesto de defensa destinado a lograr la debida protección de los ciudadanos, a intensificar la lucha contra el secuestro y la extorsión ya garantizar su quehacer a empresarios y trabajadores.

En ese sentido no hay ninguna justificación para que exista en los actores de la economía nacional algún tipo de incertidumbre ni movimientos especulativos ni mucho menos para que se ponga en duda la seriedad y el compromiso que este gobierno ha asumido con el ordenamiento de las finanzas públicas y la economía nacional.

Señores empresarios y comerciantes:

Hoy estamos dando un paso trascendental hacia el futuro. Las nuevas políticas Industrial y de Comercio son el sustento de una gran política de desarrollo que ha dirigido esfuerzos al fomento de cada una de las etapas de la cadena exportadora.

Con su puesta en marcha estamos cerrando la brecha de abandono que había echado a rodar por el piso los planes de expansión de las empresas y que había nublado las expectativas de miles de colombianos que alguna vez soñaron con crear una pequeña empresa. A todos los empresarios y comerciantes del país, pequeños y grandes, les estamos abriendo nuevamente oportunidades para sus productos en el exterior, que dejarán para Colombia divisas y empleo.

Los invito a aprovechar esta oportunidad que exige un reto doble, pues pone a prueba la solidaridad entre los integrantes de las diferentes cadenas productivas, ya la vez, reclama visión y agudeza para los negocios. Sin duda los dividendos de esa gran empresa se traducirán en mayor progreso y justicia social para todos los colombianos.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
8 de mayo de 2000