LEY DE CASACIÓN PENAL, INSTRUMENTO NECESARIO PARA REDUCIR LA IMPUNIDAD2017-12-18T11:47:07+00:00

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Palabras pronunciadas por el presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, durante el acto de sanción de la Ley de Casación Penal. 

«El Gobierno Nacional saluda la iniciativa de la Honorable Corte Suprema de Justicia que hoy culmina con la sanción de esta Ley.

Su trámite en el Congreso de la República permite reconocer el ejercicio oportuno, por primera vez, de la atribución otorgada por la Constitución de 1991 al máximo tribunal de la jurisdicción ordinaria en materia de iniciativa legislativa; por lo que puede decirse que es evidencia de la realización del modelo constitucional de Estado y del nuevo orden de responsabilidades y de gestión de los órganos que la integran.

La Ley se reconoce como un instrumento necesario de política criminal, orientado a controlar en buena medida la impunidad mediante la reducción del empleo abusivo que, con propósitos dilatorios, viene haciéndose de la casación como recurso extraordinario en el trámite de los procesos; puede decirse también que posibilita la descongestión de la Corte a partir de la recomposición de la real razón de ser y función de la casación -como juicio de legalidad a la sentencia de segunda instancia-, propósitos extraviados a lo largo de las sucesivas e incoherentes reformas de coyuntura introducidas a la institución en los últimos años.

Puede verse en esto último además que la ley a la que hoy se imparte sanción se erige como factor de racionalidad del ordenamiento jurídico, por cuanto define en términos de mayor utilidad el sistema procesal que hemos adoptado.

El debate acerca de su conveniencia, sentido y fundamento ha sido amplio.

En él, han intervenido todas las instancias en defensa de las más disímiles posturas teóricas, incluyendo la opinión pública y los medios de comunicación.

Como consecuencia, se pudo establecer la aceptación amplia que como instrumento legal se le ha reconocido en el ámbito concreto de la realidad en que ha de operar; de suerte que por este aspecto esta Ley también viene a ser paradigma de la discusión y el libre ejercicio de la democracia.

En hora buena, hemos firmado y hemos sancionado esta Ley con la fe y con la esperanza de que ella contribuya positivamente a la superación de las dificultades que la casación y la Corte Suprema de Justicia enfrentan hoy.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
13 de enero de 2000