LO QUE COLOMBIA NECESITA SON APORTES E IDEAS, UNIÓN Y PARTICIPACIÓN, CONSENSOS Y CONCERTACIÓN, NO DESMANES Y VIOLENCIA2017-12-18T11:48:13+00:00

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Palabras del presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, con ocasión de su intervención radiotelevisada

En esta breve intervención quiero referirme al paro convocado para el día de mañana por las centrales obreras.

Siento que Colombia atraviesa por un momento muy especial. Veo que atravesamos por un valle de dificultades, pero ya comenzamos a ver la luz al final del túnel. En las últimas semanas, nuestra economía ha presentado alentadores síntomas de recuperación.

Cuando tomé posesión de mi cargo, le dije al país que tendríamos frente a nosotros un año muy difícil. Y la verdad lo ha sido. He oído más que nadie las dificultades personales que ello ha implicado para un gran número de colombianos. Los cambios que nos comprometimos a realizar significaban sacrificios y esfuerzos. Pero ya hemos obtenido algunos resultados.

Si frente al panorama de hace un año yo les hubiera dicho, que hoy en Colombia las tasas de interés habrían bajado en un 50 por ciento y que el costo de vida o inflación habría logrado la meta de estar en el nueve por ciento, pocos de ustedes lo habrían creído.

Sin embargo, estos resultados son hoy una realidad. Representan la base fundamental para la reactivación económica. Ya empezamos a ver los síntomas de mejoría. La industria textil está trabajando a su máxima capacidad, las ventas en supermercados se han reactivado en un siete por ciento, el crédito en los bancos empezó a aumentar, logramos frenar el crecimiento del desempleo, el campo ya cuenta con nuevos mecanismos de crédito por valor de dos millones de millones de pesos.

Pero justo en el momento en que las cosas empiezan a mejorar nos enfrentamos a las expectativas de un paro que para nada ayuda en las actuales circunstancias. Cada día de paro le cuesta a los colombianos nada menos que 250.000 millones de pesos. Este monto equivale a 50.000 subsidios de vivienda para los más necesitados o al valor de obra de 200 kilómetros de la mejor carretera.

Quiero reiterarles a las centrales obreras y a los sindicatos en general que las puertas del consenso y de la concertación siguen abiertas. Respeto pero no comparto la posición radical de los sindicatos que han convocado a un cese de actividades presentando un pliego de 41 puntos que no favorece para nada a los desempleados o a la inmensa mayoría de los trabajadores.

Se trata más bien del programa de un movimiento político propio de épocas electorales que no se compadece con la situación que estamos viviendo. Me pregunto, ante el carácter programático del plie- go, si no hay en su redacción apartes destinados a retomar muchas de las ideas que Colombia derrotó en las pasadas elecciones.

Al leer las peticiones presentadas no deja de sorprender que mientras los colombianos estamos pensando en el país que todos queremos para el próximo milenio, los sindicatos pretenden echar por la borda las conquistas que hemos alcanzado, y que nadie discute, en materias como la independencia del Banco de la República, el estricto cumplimiento de nuestros compromisos financieros internacionales, la eliminación de subsidios que generaban corrupción y la privatización de empresas del Estado, de las cuales, la verdad sea dicha, nos deja- ron bastante pocas.

Me extraña también que, mientras el gobierno convoca a todos los sectores a concertar las fórmulas que nos ayuden a salir más rápido de la crisis económica, los sindicatos plantean un paro, dejando de lado el escenario de la concertación sugerido por ellos mismos. Si dedicáramos a la dinámica económica, el tiempo que dedicamos a preparar paros, estoy seguro que iríamos mucho más rápido en nuestra tarea de sacar el país adelante y generar más empleo.

Al parecer mis amigos de la dirigencia sindical se preocupan más por sus posiciones, que por buscar un arreglo constructivo que nos conduzca a una reforma que tenga en cuenta la situación de los desempleados.

Algunas voces equivocadas han dicho que esta reforma que hemos planteado perjudica a los trabajadores. Quiero ser claro con quienes hoy tienen empleo: las reformas que proponemos no modifican, en su conjunto, los derechos de los trabajadores que hoy están emplea- dos. Los cambios que se proponen contemplan algunas nuevas modalidades destinadas a quienes empiecen a trabajar a partir del año 2000.

Y es que de eso se trata: de darles trabajo a los desempleados. Es difícil entender cómo, cuando tratamos de dar oportunidades a los que no tienen empleo, los que hoy sí lo tienen, se oponen.

El 65 por ciento de los trabajadores sindicalizados de una entidad estatal tiene un ingreso, incluyendo prestaciones sociales y beneficios de $3.216.000 al mes. Y en otra entidad del Estado, el trabajador que menos gana tiene como salario básico $571.000 que, con todas las prestaciones, llega a $1.640.000. No entiendo por qué los trabajadores de estas entidades van a paro.

En las peticiones de los sindicatos que promueven al paro, no se tienen en cuenta todas las medidas que, de manera seria y responsable, hemos tomado.

Por el contrario: sólo piden más para quienes ya tienen empleo. Esto no esjusto con los compatriotas que abrigan la esperanza de encontrar pronto un trabajo digno.

La jornada prevista para mañana no puede, por ningún motivo, convertirse en un factor más de perturbación de la paz pública. El país está cansado de tanta violencia y no se debe confundir la protesta democrática con la generación de actos de provocación y vandalismo. Confío en que los sindicatos que participen en el paro así lo entiendan y asuman, en toda su dimensión, su responsabilidad frente a los actos que puedan perturbar la tranquilidad.

La gran mayoría de colombianos que, mañana desde muy temprano, quiere cumplir con sus labores puede tener la seguridad que el gobierno ha tomado las medidas necesarias para garantizar el derecho al trabajo.

Creo en la libertad de expresión y de pensamiento y creo en la importancia de un sindicalismo activo y pujante. Pero no es justo con Colombia irse al paro cuando lo que Colombia necesita es aportes e ideas, unión y participación, consensos y concertación y no desmanes y violencia.

Como hasta ahora lo ha hecho, el gobierno siempre estará dispuesto a escuchar las propuestas y las ideas viables que, de manera constructiva, se quieran debatir.

Colombianos:

Todos debemos hacer un esfuerzo para que en la Colombia del siglo XXI cada cual tenga oportunidades de empleo y bienestar. Veo y siento que debemos seguir trabajando más por quienes hoy no tienen empleo. Por eso, la ayuda de ustedes es indispensable, pues la responsabilidad de generar empleo es trabajo de todos. Así cuando, más temprano que tarde, alcancemos una época de prosperidad, paz y justicia social podremos decir con orgullo que todos pusimos de nuestra parte para alcanzarla.

Trabajando y generando empleo es la forma de contribuir a la ver- dadera solución de nuestros problemas. Los invito a que mañana, en un acto de fe en Colombia y de rechazo a la violencia, todos trabajemos con dedicación.

En esa invitación encuentro la guía del paciente Dios de Colombia y la solidaridad de mis compatriotas.

Que Dios los bendiga. Que Dios me bendiga.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
30 de agosto de 1999