”MADRE SI PUEDE HABER UNA MÁS»2017-12-18T11:48:21+00:00

Project Description

Palabras del presidente Andrés Pastrana Arango, con motivo de la sanción de la Ley de las Madres Comunitarias

Hay un dicho que todos conocemos y es aquel que dice que «madre no hay sino una». Y es cierto porque el afecto, los cuidados y los consejos de una madre son únicos.

Pero también es verdad que, a veces en la vida, nos encontramos con seres excepcionales, a quienes tomamos un cariño especial por la atención que nos proporcionan. Porque nos entregan todo su tiempo, porque velan por nosotros, porque nos enseñan a caminar, a leer o a escribir. Porque nos inculcan el respeto por nuestros semejantes, como la primera regla de la convivencia.

Colombia, por fortuna, está llena de esas personas. Las arenosas playas del Cabo de la Vela, las lluviosas tierras de los departamentos de la Orinoquia y la Amazonia, el Pacífico exuberante y el altiplano. El campo, los pueblos y ciudades tienen todos una cosa en común: las madres comunitarias.

Una inmensa legión de madres sustitutas, que durante muchas horas al día trabajan por el bienestar y la educación de la más joven generación de colombianos. Que en nombre de la paz, trabajan para brindar a más de un millón quinientos mil niños, un desarrollo integral basado en el afecto sincero y en la educación oportuna.

Hoy, el país entero quiere rendir un especial reconocimiento a las madres de nuestras comunidades, en aras de la dignidad que las reviste.

La justicia social es condición para un país en paz. Es por esto, que la política social de mi gobierno busca que todos los colombianos, especialmente los que se encuentran en condiciones más desfavorables, puedan acceder en condiciones de equidad al sistema educativo y al sistema de salud. Es nuestra responsabilidad que en los primeros años de la infancia se den todas estas garantías. Es nuestra obligación, que las madres comunitarias reciban la capacitación, los materiales y el apoyo que garanticen su participación en la construcción de la paz.

Nuestro objetivo es que puedan proporcionarle a cada niño que asiste a estos hogares, un desarrollo armónico e integral. Y que esos espacios se conviertan en el lugar en donde practiquemos, desde los primeros años de vida, la convivencia.

Cada día, durante una jornada de ocho horas, más de un millón de familias colombianas dejan a sus hijos al cuidado de estas mujeres y algunos hombres para que en esos «segundos hogares» los niños reciban el afecto y el alimento, indispensables para su desarrollo.

Quiero reiterar que este exitoso programa social, es el de mayor cobertura en Colombia. Nuestra obligación como país, es garantizar en forma permanente y definitiva la seguridad social de estas personas que están a la base de nuestra sociedad  y que como en el árbol, son la raíz que tenemos que cuidarlo.

Estamos cumpliendo con esa responsabilidad por medio de la Ley de Seguridad Social de las Madres Comunitarias que hoy sancionamos.

Esta ley les permite a las madres comunitarias acceder a todas las prestaciones económicas y de salud del régimen contributivo de la Ley 100 de 1993. Adicionalmente, sus familias tendrán derecho al servicio de salud como afiliados prioritarios del régimen subsidiado.

A partir de hoy las madres comunitarias podrán escoger libremente la Empresa Promotora de Salud, EPS para su afiliación y adquieren la posibilidad, si así lo desean de vincular a sus familias al régimen contributivo mediante un aumento de su aporte. La ley establece además, que las cuotas de participación de los padres de familia serán de destinación exclusiva para mejorar la bonificación de cada madre comunitaria.

Hemos dispuesto que el Fondo de Solidaridad Pensional, subsidie los aportes al régimen general de pensiones de las madres comunitarias. Garantizaremos la permanencia de las madres comunitarias en el régimen de seguridad social, con recursos del régimen subsidiado y del presupuesto nacional.

Mi gobierno está comprometido a fondo con los derechos de los niños colombianos y con todas aquellas personas, que como ustedes se encargan de hacerlos valer.

El ICBF, con el apoyo decidido de los ponentes, reactivó el proyecto que precede esta nueva ley, fruto de la iniciativa misma de las madres comunitarias organizadas.

Es este es el tipo de acciones que ayudan a la construcción de la paz, y que con su creatividad y su capacidad de organización, aporta a la solución de nuestras necesidades más sentidas. Es la demostración de que el que concerta y convence, logra más que el que se arma y combate para convencer.

Como producto de este proyecto de concertación y de diálogo, apoyamos el desarrollo de proyectos piloto que buscan alternativas a la preparación de los alimentos que se sirven día a día en los hogares. Miles de madres comunitarias han participado en la capacitación del programa de nutrición comunitaria con base en soya y germinados. Allí nace una nueva posibilidad de creación de microempresas y de mejoramiento de la dieta de sus familias y de los niños que cuidan a diario.

Se ha diseñado la estrategia de hogares múltiples basada en modelos creados por madres comunitarias que han demostrado su capacidad de inventar nuevas y mejores formas de llevar a cabo su importante labor.

A través del lCBF, estamos apoyando diversos programas de capacitación y de educación formal para las madres comunitarias, varios de estos diseñados por ellas mismas. Hemos acordado con las cajas de compensación un redireccionamiento de su inversión social que apoye a los hogares comunitarios en materia de acompañamiento y de capacitación.

La Junta Directiva del lCBF,-que preside Nohra- le ha otorgado a la madre comunitaria un espacio en los cargos directivos de las asociaciones de padres usuarios. Estamos convencidos de que ustedes -más que nadie-, pueden y deben participar en la gestión del programa.

EL lCBF reactivará próximamente el programa de créditos para mejoramiento de vivienda, haciéndolo más transparente y dándole mayor cobertura. Además el instituto establece una línea especial de ahorro programado, para que las madres comunitarias que no tienen vivienda propia puedan adquirirla a través del programa de vivienda de interés social del lnurbe.

Aquellas madres comunitarias, cabeza de familia tendrán un puntaje adicional que les permitirá acceder a los créditos más rápidamente.

Quiero invitarlas a todas ustedes, para que participen activamente en la ejecución del programa presidencial Haz Paz. Es tiempo que los colombianos reconozcamos que la madre comunitaria juega un papel fundamental en el desarrollo afectivo, motriz, psicológico y físico de cada niño. Es hora de que apoyemos los procesos de información y fortalecimiento de cada familia. Haz Paz está construido alrededor de un enfoque fundamental de prevención y promoción que rescata los valores que le devuelven fortaleza a la familia.

Queremos actuar oportunamente para detectar y prevenir la vio- lencia doméstica.

Queremos asegurarles a las víctimas la protección y la rehabilitación a que tienen derecho. Los agresores recibirán todo el peso de la ley pero también les daremos la oportunidad de rehabilitarse. En este proceso de construcción de la paz, la madre comunitaria juega un papel muy importante, pues ella puede detectar tem- prano los problemas de las familias y alertar al Sistema Nacional de Bienestar Familiar para que se tomen las medidas de protección y de apoyo que requiera cada caso.

Queridas madres comunitarias: Con gran orgullo sanciono la ley que les asegura un derecho que desde tiempo atrás merecían.

En nombre de todos los colombianos, especialmente de los niños, felicito a las organizaciones que impulsaron el desarrollo y trámite del proyecto y a los ponentes que sacaron adelante esta ley que honra a la mujer colombiana que es madre y trabajadora. A todas ustedes las invito para que nos sigan acompañando en la construcción de una sociedad más justa, en la que la plena vigencia de los derechos de los niños es la base de la paz y la convivencia. Así tendremos asegurado un mejor porvenir, generoso en oportunidades para todos.

Hoy, al ver las caras de tantas mujeres dedicadas a atender y educar a los hijos de amigos y vecinos, me he convencido de que madre sí puede haber más de una, -ese es el caso de miles de niños en Colombia- y que es un deber de todos ofrecer las mejores garantías para que cumplan esa tarea.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
30 de julio de 1999