NUEVA CONCERTACIÓN POLÍTICA INTERNACIONAL2017-12-18T11:48:26+00:00

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Palabras del presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, durante la I Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe con los de la Unión Europea

Estar aquí presentes, Jefes de Estado y de Gobierno de ambas vertientes del océano, es, por sí mismo, un acto que merece ser calificado como excepcional, impartiendo desde esta cumbre directrices, sentando parámetros, vamos a impulsar un proceso de cooperación multidimensional entre Europa y América Latina.

En los últimos años, gracias a la globalización, se han multiplicado las opciones que podemos compartir. Esta Cumbre de Rio significa que hay un espacio biregional y que estamos dispuestos a configurarlo, en una demostración de fe en sus posibilidades creadoras, y también una voluntad política para hacer frente con ciertos denominadores comunes, a los desafíos, las dificultades y las asimetrías que se interponen.

A sabiendas de que la Unión Europea y Latinoamérica y el Caribe tienen, cada uno, prioridades adquiridas, tomarlas objetivamente en cuenta es probablemente el primer requisito para que nuestra relación se convierta, por pasos concertados, en una prioridad.

Existe consenso acerca de que la cohesión social es el valor más afectado por la mundialización, tanto en países industrializados como en los países en transición y desarrollo. Así ha sido reconocido por Europa al observar los efectos de la economía global sobre la solidaridad ciudadana y su incidencia en el deterioro de los niveles de empleo: frente al riesgo de profundizar la marginación social no tenemos otra alternativa que humanizar la globalización para evitar que la brecha entre ricos y pobres se acentúe. Por tanto, requerimos una nueva sensibilidad basada en conceptos solidarios y una nueva concertación política internacional.

Es posible definir aportes sustanciales al fortalecimiento de un nuevo multilateralismo, para el siglo XXI, que recoja las experiencias de estos años de globalización y las racionalice.

Los Estados nacionales y las regiones seguirán existiendo presumiblemente en la próxima centuria. Sus tradiciones, sus identidades culturales, deben jugar un papel convivente, pacífico, sus- tentado en la noción de la interdependencia, al servicio de la armonía internacional. Este encuentro lo concebimos como una contribución geoestratégica pacífica, que no reconoce enemigos, sino socios en la aventura creadora de una globalización al servicio de la equidad y de valores comunes.

El reconocimiento del papel positivo de las subregiones hace parte del criterio del regionalismo abierto predominante. El avance en la cooperación interregional debe ser uno de los pilares de una globalización más balanceada.

La Comunidad Andina de Naciones tiene interés legítimo en compromisos como los de la Agenda Social que toma en cuenta las necesidades y aspiraciones de los sectores más vulnerables de nuestras sociedades. Asimismo, hemos sentado las pautas para una Política Exterior Común Andina, que será particularmente útil en la interlocución con otras subregiones y regiones del mundo.

Celebramos el progreso en acuerdos de libre comercio, con Mercosur, Chile, México. Como Comunidad Andina estamos dispuestos a avanzar hacia entendimientos de cuarta generación con la Unión Europea.

Somos partidarios de la convergencia de los procesos de integración como el método más apropiado para la construcción de la unidad regional. En el marco del ALCA, nos hemos comprometido en este propósito desde la Cumbre de Miami.

Latinoamérica es actualmente el mercado más dinámico para las exportaciones europeas, por contraste con el hecho de que el merca- do europeo es el destino de más lento crecimiento para nuestras exportaciones. Nos urge acelerar dicho crecimiento.

Los esquemas integracionistas latinoamericanos han demostrado tener un alentador efecto anticíclico. La crisis financiera global -no originada en nuestra región muestra que la consolidación de los avances logrados mediante la reestructuración y la apertura externa, requieren un entorno externo más favorable.

El sistema capitalista globalizado debe actuar frente a la inestabilidad de los mercados financieros a través de una disciplina reguladora que genere estabilidad, y evite la pérdida de confianza o fuga de capitales de la periferia hacia el centro y la acentuación de procesos recesivos, que por las leyes de la interdependencia terminan también afectando a las economías más avanzadas.

Los acuerdos deben ir más allá de lo financiero. Requieran el funciona- miento de instituciones basadas en el criterio de la gobernabilidad de la economía global sobre la base de responsabilidades compartidas.

El proceso de la globalización abre posibilidades inmensas pero también implica riesgos para nuestros países. Debe pensarse en mecanismos de prevención de crisis, un nuevo tratamiento de las asimetrías, la transparencia y la seguridad. Que Europa contribuya a la disminución de las vulnerabilidades de nuestras economías es una aspiración compartida en Latinoamérica.

Que Europa continúe y ensanche su prosperidad y sirva como una de las locomotoras de la economía regional nos conviene a todos.

Que coadyuve en la aceleración y profundidad de los procesos de integración latinoamericanos es otra cara de las relaciones transatlánticas europeas y de su acercamiento a los otros países en desarrollo.

En lo que hace relación a Colombia, específicamente, permítanme resltar el esfuerzo fundamental que estamos adelantando en la bús- queda de la paz, con la cual me he comprometido personalmente.

Estamos convencidos de que «la paz requiere desarrollo económico y el desarollo económico requiere paz».

También necesita un esfuerzo sostenido contra la marginalización, la pobreza y las desigualdades dentro de los países y entre los países, dentro de las regiones y entre las regiones.

Esta cumbre la concebimos por ello como un paso en esa dirección, enmarcada en la solidaridad que representa el Plan Colombia que estamos presentando a la Comunidad Internacional.

SeñoresPresidentes:

Nuestra misión consiste en reforzar vinculos que vienen de la historia y proyectarlos hacia el porvenir. Hace quinientos años comenzaron con el encuentro de los dos mundos en que se cimentan nuestras similitudes y coincidencias.

Europa ha estado ligada, desde entonces, a nuestra manera de ser, a nuestra cosmovisión, incluso a nuestras leyendas. Estamos más lejos geográficamente que otros pero nos acercan definitivamente las proyecciones de la historia y un gran legado cultural.

Queremos edificar una nueva relación geoestratégica. Aspiramos a que Europa coadyuve eficazmente en nuestra participación en condiciones más justas en las realidades de la globalización. El interregionalismo debe ser un factor positivo para que las brechas que nos separan disminuyan.

Promovamos este acercamiento. Abramos las puertas a lo que está llamado a ser una alianza estratégica, inspirada en las creencias compartidas y en los valores genuinos de la solidaridad humana para el siglo XXI.

Lugar y Fecha

Río de Janeiro, Brasil
29 de junio de 1999