NUEVA UNIDAD OPERATIVA, VIGÍA DE LOS RÍOS DE COLOMBIA ALIADOS DE LA PAZ Y EL CAMBIO2017-12-18T11:48:14+00:00

Project Description

Palabras del presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, durante la inauguración de la Brigada Fluvial de la Infantería de Marina en Puerto Leguízamo, Putumayo

«En la esquina de los dos grandes océanos se extendían cuarenta mil leguas cuadradas que Colón entrevió apenas en su cuarto viaje, y que hoy lleva su nombre». De esta manera nuestro nobel Gabriel García Márquez empieza a narrar la historia de Colombia en uno de sus ensayos. Aunque breves, esas palabras ponen en evidencia una de las más grandes riquezas de nuestra geografía: nuestros mares y ríos.

Esa condición natural ha hecho de nuestro país una nación de larga y prestigiosa tradición naval. Nuestra Armada Nacional, guardiana del Caribe y del Pacífico colombianos, vigía de los grandes ríos y nuestra embajadora ante los mares del mundo. Esta institución, con mucha visión de futuro, ha hecho presencia en todo el territorio nacional con una flotilla de botes tripulados por infantes de marina, armados y equipados para velar por la soberanía nacional y por el orden público.

Estos cuerpos de combate fluvial prestan un gran servicio a la patria y con el paso de los años han hecho un gran esfuerzo por modernizar sus equipos y ampliar su cobertura.

La Armada Nacional, dentro del proceso de reestructuración de las fuerzas militares -y con la colaboración de todos los comandantes de fuerza- luego de realizar un profundo estudio y análisis de su infantería, vio la necesidad de crear y activar la Brigada Fluvial de Infantería de Marina.

Esta nueva brigada tendrá a su cargo cinco batallones dispuestos en puntos estratégicos de nuestro territorio nacional: El Batallón Fluvial número 50 con sede en Turbo cubrirá el río Atrato. El Batallón Fluvial número 60 con base en Yati, que tendrá cubrimiento en las sabanas de Bolívar, sobre los ríos Magdalena, Cauca, San Jorge y Caño Mijana. En Puerto Carreño el Batallón número 70 cubrirá los ríos Orinoco, Meta y Arauca. En Puerto Inírida tiene sede el Batallón Fluvial número 80, que realizará operaciones sobre los ríos Guaviare, Inírida, Orinoco, Atabapo y Negro.

Aquí, a Puerto Leguízamo, hemos llegado para inaugurar el Batllón Fluvial número 90, que cubre los ríos Putumayo, Caquetá, Orteguaza, y Caguán con elementos de combate fluvial, y estarán conformados por cuatro botes armados cada uno dotado con un oficial, cinco suboficiales y 17 infantes de marina voluntarios que contarán con el apoyo a bordo de un grupo especial de infantes, encargado de desembarcar como fuerza de choque.

Esta Brigada Fluvial tendrá una escuela de combate fluvial ubicada en este puerto y más adelante se pondrá en marcha otra en el río Atrato.

Con este contingente la Armada espera controlar los movimientos de los grupos al margen de la ley, en especial de los narcotraficantes, y busca apoyar las acciones militares y controlar el tráfico de drogas y de precursores químicos.

Adicionalmente, la labor de estas brigadas contará con el apoyo del Grupo móvil de Combate Fluvial que está en capacidad de realizar operaciones de apoyo, de asalto y de vigilancia y seguridad.

La nueva unidad operativa de la Infantería de Marina demuestra que es una realidad el proceso de renovación, modernización y cambio en el que están empeñadas la fuerzas militares de Colombia.

El inmenso potencial fluvial de nuestro país requería de una unidad especializada, profesional y debidamente entrenada para garantizar su control y presencia constante. Para que los colombianos tengamos la seguridad de que nuestros ríos son rutas de paz y progreso y la certeza que son un medio por el cual nuestros campesinos pueden desplazarse y transportar sus productos e insumos.

Los ríos de Colombia son aliados de la paz y del cambio. Por eso hemos puesto nuestra mirada en ellos. Nos mantendremos firmes en la defensa de la soberanía y en la potencialización de su uso.

En nombre de todos los colombianos encomiendo a esta unidad operativa para que refuerce el control del Estado en nuestros ríos navegables, propicien las actividades que generan progreso para los colombianos y se consoliden como una fuerza de choque que les per- mita impedir el uso de los ríos para actividades de la delincuencia.

Es misión de todos ustedes mantener la navegación de este medio, preservar el medio ambiente y defender la soberanía en los ríos fronterizos.

Hoy, cuando estamos dando este trascendental paso que afianza la lucha de los colombianos contra el narcotráfico, quiero reafirmar los resultados concretos en ese campo:

Durante este último año hemos incautado 131 toneladas de hoja de coca, 44 toneladas de base de coca y de cocaína pura. En este período la Policía Nacional logró el decomiso de más de 50 toneladas de marihuana prensada y la incautación de 583 kilos de derivados de los opiáceos, cifra récord en nuestra lucha contra este flagelo mundial. En este gran esfuerzo se erradicaron 8.824 hectáreas de amapola y 42.735 hectáreas de coca, asimismo se decomisaron más de 7.000 toneladas de precursores químicos, líquidos y sólidos.

Durante los últimos doce meses las autoridades destruyeron 144 laboratorios y decomisaron 210 armas, 389 vehículos, 79 aeronaves e inhabilitaron 50 pistas clandestinas.

En estos operativo s fueron capturados 1.750 nacionales y 71 extranjeros dedicados a este ilícito.

Las cifras lo demuestran Y hablan por Colombia: seguimos comprometidos en la lucha contra el tráfico ilícito de drogas, mostrando resultados contundentes Y eficaces con la certeza de tener a los paises del mundo como aliados en esta batalla.

Cada tonelada incautada, cada kilo decomisado nos acorta la distacia que tenemos que recorrer quienes trabajamos para superar e problema mundial de las drogas.

Colombia avanza a paso firme porque cuenta con el decidido apoyo de sus instituciones que, como en el caso de la Armada Nacional, no han ahorrado ningún esfuerzo por hacerle frente al narcotráfico y a todo aquello que se convierte en un obstáculo para la reconciliación y para la paz.

Como lo dije hace unos meses, Colombia padece dos guerras nítidamente diferenciables: la guerra del narcotráfico contra el país y contra el mundo y la confrontación de la guerrilla contra el actual orden social. Mi gobierno, en nombre de toda la nación colombiana, sabe muy bien que con el narcotráfico no existe ni debe existir entendimiento alguno.

Y quiero reiterar lo que dije en esa oportunidad, sabemos que con la guerrilla es posible dialogar para construir un tercer escenario de democracia en Colombia, que resuelva las principales contradicciones del orden social y ponga fin a la violencia política.

Los colombianos reiteramos nuestro ánimo generoso de dirigir este proceso con coraje y con resolución para sanar nuestra nación, pero nunca para dividirla ni de dar ninguna acogida al narcotráfico.

En nuestra lucha contra el tráfico de drogas ilícitas hemos contado con el apoyo de países amigos, que con su interés en erradicar este flagelo mundial han contribuido aportando su ayuda.

Señores oficiales de marina, suboficiales y cadetes de la Armada Nacional: Todo honor exige una responsabilidad que debe ser tan grande como el honor recibido.

Ustedes se deben a Colombia y por ella tienen la obligación de sacrificarlo todo en el cumplimiento del deber. La vida del cadete es sacrificio abnegado y permanente.

Ahora que emprenden una nueva misión, siempre alertas en los ríos, deberán proteger a los colombianos:

Ustedes pasarán muchas noches sin dormir pero a mitad de la noche, frente a la luz que dan la luna llena y las estrellas, quiero que sientan el orgullo de velar por el pueblo de Colombia.

La nación entera confía en su labor. Cada uno de ustedes se ha alejado de sus familias para que haya paz en miles de hogares colombianos. Por esto sé que nunca terminaremos de agradecerles estos grandes sacrificios.

Con orgullo de colombiano veo cómo los miembros de la Armada Nacional son conscientes de la trascendencia de esta nueva misión que alimenta la fe y la esperanza de un pueblo que está empeñado en construir la paz, de construir las bases sólidas de una nueva sociedad más justa que ofrezca oportunidades para todos.

Entregamos a partir de hoy un contingente de más de tres mil hombres, cinco batallones fluviales y un batallón de fuerzas especiales para controlar ocho mil kilómetros de ríos en todo nuestro territorio. Tenemos absoluta confianza en el éxito de su labor. Ustedes cumplirán con altura y orgullo patrio una tarea que nos recuerda el sacrificio de un soldado de Colombia que hace casi siete décadas llegó al sur en el primer contingente que afrontó la toma de Leticia. Cándido Leguízamo Bonilla, quien como ningún soldado en nuestra historia alcanzó tanto renombre es por antonomasia gloria y sacrificio.

Por eso quiero rendir un especial homenaje a ese gran hijo de nuestra patria, que hoyes un ejemplo para quienes se han entregado al servicio de Colombia.

Es esta una exaltación al más puro espíritu de sacrificio que se antepone a todo, por el bien de una nación.

Su prematura muerte no fue en vano, apenas había expirado el 12 de abril de 1933 cuando ya encontramos en nuestra geografía el nombre recordatorio de este Puerto bautizado en su honor.

Nomenclaturas de avenidas y de cursos académicos en el Ejército llevan el nombre de Leguízamo como el de un héroe legendario. El fue el primero -que en la hora primera- mostró espléndidamente lo que vale un soldado colombiano, su rostro heroico se confundió con el rostro glorioso de la patria y cuando llegó su hora final quiso fallecer de pie.

Esa es una exaltación de amor a la vida, de amor a sus semejantes y de amor a Colombia, y quiero que esa anécdota los exhorte a trabajar desde estos ríos por la paz de un país que avanza por el camino de la reconciliación.

Lugar y Fecha

Puerto Leguízamo, Putumayo
4 de agosto de 1999