OBRAS DE PROGRESO E INTEGRACIÓN REGIONAL Y NACIONAL2017-12-18T11:47:09+00:00

Project Description

Discurso pronunciado por el presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, con ocasión de la apertura del túnel Fernando Gómez Martínez

Hace poco más de 100 años José María Villa, hijo ilustre de Sopetrán, a través de su ingenio y curiosidad de ingeniero y matemático, quiso plasmar la grandeza de los antioqueños diseñando y construyendo el Puente de Occidente sobre el río Cauca.

En esa época, dicho Puente no tuvo igual en Suramérica. En el momento de su inauguración en 1895 llegó a ser uno de los puentes colgantes más largos del mundo. Hoy, cuando es considerado patrimonio histórico de Colombia, sólo se puede pensar, que para los paisas no hay nada imposible.

En aquel entonces, las autoridades antioqueñas vieron en la construcción del Puente una nueva vía hacia el progreso y la integración regional. La búsqueda de una salida al mar diferente de la existente y larga ruta por el río Magdalena, le brindaría un dinamismo aún más grande a la ya pujante economía del departamento.

La integración del centro-oriente antioqueño con la región de Urabá, ha estado siempre en la mente de los grandes líderes de esta región. No en vano, el general Marcelino Vélez, tantas veces gobernador de Antioquia, gestó la construcción del camino de occidente que se ha transformado con el paso del tiempo en la carretera al mar.

Desde tiempos inmemoriales, los antioqueños han luchado por adecuar la difícil pero hermosa geografía de su departamento a sus necesidades y al desarrollo de su gente.
Es así como, pese a las barreras naturales, se construyeron el Puente de Occidente, el Ferrocarril de Antioquia, el Túnel de la Quiebra y las hidroeléctricas de Riogrande y Guadalupe, que representaron en su época una osada manera de mirar el futuro.

Es para mí un gran honor estar aquí hoy contemplando la luz del Túnel Fernando Gómez Martínez. Fue Fernando Gómez Martínez un visionario del desarrollo antioqueño a través de Urabá. Soñó, con Gonzalo Mejía y Jesús Tobón Quintero, con la urgencia de construir una carretera que uniera a Medellín con Turbo para exportar por la vía marítima a través del Caribe y del Atlántico, los productos de la floreciente industria antioqueña. Desde su tribuna, El Colombiano, batalló porque cada año se incorporaran en el presupuesto nacional partidas que garantizaran la construcción de la vía y del puerto. Como gobernador visitó, sin fatiga y sin pausa, los trabajos de la carretera y reclamaba ante las entidades nacionales el apoyo a esta inversión. Gómez Martínez, con Gonzalo Mejía, fueron los artífices de la carretera al mar la que hoy se va modernizando, al dar los barretazos finales para que la panza de esta montaña sea perforada y apresure el desarrollo regional y nacional.

Gómez Martínez dictó cátedra de tolerancia política y de sabiduría ideológica. Cuando la violencia sacudía esta región del occidente antioqueño la que comienza realmente en este Túnel para rematar en Urabá, Gómez Martínez defendía los derechos de cada cual, sin caer en la oprobiosa tentación de parcializarse a favor de alguno o algunos de los actores del conflicto partidista.

Las huellas de Gómez Martínez hoy se prolongan en dos de sus aven-tajados hijos: Juan Gómez, alcalde de Medellín y Ana Mercedes Gómez, directora de El Colombiano. Ambos en sus diferentes oficios, llevan en el alma el significado del deber y del progreso regional con sentido nacional. Cada cual en la posición que desempeña, creen en la descentralización y batallan por ella sin que se ponga en peligro la unidad nacional. Juan y Ana Mercedes, trabajadores por la paz a través del diálogo civilizado entre los protagonistas de las rupturas institucionales, así como el respeto por el derecho ajeno para disentir y controvertir, prolongan con su ejemplo y voluntad la estirpe de su padre, Fernando Gómez, uno de los grandes servidores de esta región y del país, en las diferentes posiciones que, con honradez y talento ejerció a través de su vida.

No me cabe duda de que ésta es una muestra más del ingenio y la tenacidad de los paisas como Fernando y del liderazgo de sus gobernantes. Estos 4.6 kilómetros que hoy recorreremos representan la voluntad que tenemos tanto el Gobierno Nacional como la gobernación de Antioquia y el municipio de Medellín de buscar vías que unan a los colombianos y que faciliten no sólo el desarrollo de las regiones, sino del país entero.

Este Túnel, se construye de acuerdo con las exigencias contemporáneas de comodidad y seguridad para los usuarios. No hemos ahorrado esfuerzos para que esta obra perdure en el tiempo, tal y como lo ha hecho el imponente y hermoso Puente de Occidente. Espero sinceramente, que dentro de un buen tiempo, cuando nuestros nietos y bisnietos atraviesen este Túnel, recuerden con orgullo este momento como nosotros hoy recordamos la obra del Ingeniero José María Villa.

Con la apertura de este Túnel, le seguimos cumpliendo a Antioquia y a su necesidad de vías modernas que contribuyan a la rápida movilización de su gente y sus productos. El desarrollo de la conexión vial Aburrá-río Cauca del cual forma parte este Túnel, es una muestra del compromiso de mi gobierno con esta región.

Para la construcción y adecuación de los 40 kilómetros que comprenden la conexión vial entre el Valle de Aburrá y el río Cauca, el Gobierno Nacional ha invertido alrededor de 79 mil millones de pesos en cinco años para integrar el centro del departamento con el oriente antioqueño y así poder consolidar la salida al mar y la integración rápida de la zona de Urabá con Antioquia y el resto del país.

Soy consciente de que todavía faltan esfuerzos para culminar este proyecto. Por eso, desde aquí quiero hacer un llamado a las autoridades locales y regionales para que unamos fuerzas y cumplamos con los compromisos adquiridos para llevar a buen término esta obra. En estos momentos, cuando la situación fiscal del país es cada vez más compleja y requiere grandes sacrificios tanto de la Nación como de las administraciones locales, es indispensable tener voluntad para que los escasos recursos sean invertidos en proyectos indispensables para el desarrollo de las comunidades locales y, así, brindar soluciones a sus necesidades más sentidas.

Por esta razón, los invito a que sigamos cumpliéndoles a Antioquia y los antioqueños. Esta luz que vemos hayal otro lado del Túnel debe reflejarse a lo largo de toda la región hasta llegar a Urabá. Debe ser un compromiso de todos seguir adelante frente a los obstáculos no sólo de la naturaleza, que tan sagazmente ha superado el espíritu pujante y emprendedor de los antioqueños, sino aquellos impuestos por los violentos e intolerantes de todas las vertientes.

La luz que vemos al otro lado de este Túnel demuestra que con imaginación, tenacidad y empuje es posible sacar adelante los proyectos que Colombia necesita. Los obstáculos son muchos, pero hay que ser visionarios como los antiguos pobladores de estas tierras y mirar hacia el futuro con la esperanza de que el territorio colombiano puede integrarse a través de buenas y modernas vías de comunicación.

No se equivocó el maestro Tomás Carrasquilla cuando describió la geografía de su querida Antioquia como resultado de la voluntad de Dios: «Le dijo el Señor a esta Antioquia: Te haré arrugada y escabrosa, para que tus hijos luchen contigo. Su vida no será en labranzas ni pastoreas apacibles: habrán de sacarte el pan de tus propios entresijos.

Mira: tu relieve es tal, que tus amigos geógrafos habrán de confundirse; los hombres que vuelen por tus espacios podrán darse mediana cuenta de tu formación, mas nunca podrán contemplarte tal cual eres en tu conjunto, ya te estudien de soslayo ya de plomo.

Conforme lo dijo Dios tuvo que ser. Aborígenes, conquistadores, colonos, esclavos, hombres libres, todos, unos tras otros han escarbado este suelo, en busca de ese Dios adorado desde su primera revelación, y lo que será, seguramente, hasta la consumación de los tiempos».

Por mi parte sólo espero, que unos y otros, escarbando este suelo patrio que nos dio la Providencia, pronto encontremos la gran revelación de la paz perpetua para todos los colombianos.

Lugar y Fecha

Antioquia, Colombia
6 de octubre de 2000