PALABRAS DEL PRESIDENTE ANDRÉS PASTRANA, EN LA CENA OFRECIDA POR EL MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES DEL REINO DE NORUEGA2017-12-18T11:46:24+00:00

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Palabras del Presidente, Andrés Pastrana, en la cena ofrecida por el Ministro de Relaciones Exteriores del Reino de Noruega, Thorbjørn Jagland.

El mundo, por fortuna, es cada vez más pequeño. Por eso nos permite, a pesar de la distancia, compartir y enriquecer con las diferencias las culturas y los sueños, como lo hacemos el pueblo noruego y el colombiano.

Escuchar a nuestro amable anfitrión, el Ministro de Relaciones Exteriores del Reino de Noruega, Thorbjørn Jagland, hablar de mi país con tanto interés y afecto, de su gusto por la literatura colombiana y por ese café aromático que cruza el océano para deleitar los paladares nórdicos, es verdaderamente una prueba de la maravilla que pueden ser los tiempos actuales si aprovechamos sus adelantos para beneficio de la humanidad.

También en Colombia escuchamos y sentimos el espíritu noruego a través de sus grandes representantes del arte y del pensamiento. La “Casa de Muñecas” de Ibsen o “El Hambre” y la “Bendición de la Tierra” de Knut Hamsun formaron parte esencial de nuestras influencias culturales. La apasionada y evocadora música de Edward Grieg está instalada, sin que muchos lo sepan, en nuestro inconsciente colectivo. Qué decir de Edvard Munch, cuyo “Grito” desgarrador sigue siendo el mejor ejemplo del expresionismo y de la angustia humana. Y últimamente, Jostein Gaarder, quien nos ha deleitado con sus incursiones fantásticas en la filosofía y en el estudio del origen del universo.

Es justamente Gaarder quien nos recuerda en su última “Maya” que “el ser humano es tal vez el único ser vivo en todo el Universo que tiene una conciencia universal. En ese caso, no sólo es una responsabilidad global conservar los hábitats de este planeta; es una responsabilidad cósmica”.

A esa responsabilidad cósmica están llamados nuestros pueblos y es nuestro deber como gobernantes poner todo de nosotros para que los problemas que hoy aquejan al mundo sean sólo un recuerdo aleccionador para las futuras generaciones.

Colombia reconoce en Noruega un país amante de la paz. Su cooperación con las Naciones Unidas y, en especial, con el Consejo de Seguridad, tiene un gran significado para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional, así como para la promoción de la democracia en todo el planeta.

Ahora que nuestro país ocupa, junto con Noruega, un lugar como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, bien vale la pena que aunemos esfuerzos para dotarlo de mayor operatividad. Colombia atribuye gran importancia al proceso de ampliación y reforma de dicho Consejo para corregir los desequilibrios de su composición actual, mejorar los mecanismos de toma de decisiones y conferir más transparencia a la conducción de sus trabajos, reflejando de una manera más legítima y representativa el conjunto de los países miembros de la Organización.

En este foro, como en muchos otros, podemos trabajar juntos para lograr el objetivo común de tener un mundo en paz y seguro, donde la diversidad sea una forma de enriquecimiento cultural y no un motivo de disputas. En él promoveremos de manera constante el diálogo, las soluciones negociadas y las salidas políticas y diplomáticas como único camino para darle a la paz y la seguridad internacional bases verdaderamente estables y perdurables.

Continuaremos defendiendo e impulsando los principios del derecho internacional como pilares fundamentales de la convivencia pacífica y la solidaridad entre las naciones. Respetaremos, dentro de ese marco, la libre autodeterminación de los pueblos, la igualdad soberana de los Estados, su independencia política y su integridad territorial, la no injerencia en los asuntos internos y la cooperación internacional, como postulados básicos y expresiones genuinas del mundo mejor que queremos para nuestros hijos.

Señor Ministro Jagland y apreciados amigos:

Como ustedes saben, mi país hoy está enfrentando los desafíos del problema mundial de las drogas, de la violencia y de la pobreza.

Colombia ha sufrido desde hace casi cuatro décadas los embates de un conflicto interno que nos desangra, promovido por una minoría que no cree en los cauces democráticos y cuyos miembros no llegan siquiera al uno por mil de la población colombiana.

Para recuperar la paz he liderado personalmente un proceso con la guerrilla más antigua de nuestro país, el cual avanza hoy en la fase de negociación, que se lleva a cabo en una zona de distensión creada exclusivamente para los diálogos. Estamos adelantando también acercamientos con el segundo grupo guerrillero, con muy buenas perspectivas y con el respaldo unánime y generoso de la comunidad internacional que ha prestado su apoyo político para hacer de este proceso una locomotora sin reversa que nos lleve a un único fin: la paz.

El camino de la búsqueda de la paz no es fácil ni produce resultados inmediatos, pero es el único camino. ¡Qué bueno saber que en ese camino contamos con el apoyo respetuoso y solidario de Noruega!

En efecto, Noruega, con inmensa generosidad, ha sido protagonista de excepción en los dos procesos que llevamos adelante con las FARC y con el ELN. En cuanto al primer grupo, sirvió de anfitrión en una escala de la gira europea que realizaron negociadores del gobierno y de la guerrilla a comienzos del año pasado, fue facilitador de la Audiencia Internacional sobre Cultivos Ilícitos y Medio Ambiente que se llevó a cabo en San Vicente del Caguán en junio pasado y, últimamente, entró a formar parte de la Comisión de Países Facilitadores.

En lo que respecta al proceso con el ELN, Noruega integra, junto con otros cuatro países, el Grupo de Países Amigos que están propiciando la creación de una zona de encuentro para adelantar los diálogos.

Infortunadamente, la violencia en Colombia se ve acrecentada por la financiación y los intereses nefastos provenientes de los mercaderes de narcóticos, que siembran muerte y corrupción por todo el planeta. Este es un problema mundial en el que la comunidad internacional no puede dejar sola a Colombia. Ustedes y nosotros sabemos que únicamente podremos solucionarlo si lo enfrentamos entre todos, obrando bajo el principio de la responsabilidad compartida.

Mi gobierno ha diseñado una estrategia integral para fortalecer las instituciones e incrementar la inversión social en mi país, que busca, entre otros objetivos, ofrecer alternativas productivas a aquellos campesinos que hoy siembran coca o amapola para subsistir.

A esta estrategia –que incluye también el proceso de paz, el mejoramiento del sistema de justicia, la atención a la población desplazada por la violencia, programas de difusión y protección de los derechos humanos, y la realización de obras de infraestructura social- se han unido con entusiasmo varios países y organismos de la comunidad internacional, a nivel individual o a través del Grupo de Apoyo al Proceso de Paz que se constituyó en Madrid el año pasado y que se volverá a reunir en Bruselas la semana próxima.

La participación de Noruega en este grupo, que se hizo efectiva a través de un ofrecimiento concreto desde su primera reunión, ha sido y seguirá siendo un ejemplo de cooperación efectiva que servirá de impulso para los demás países europeos.

El pueblo noruego ha puesto en práctica, como ninguno, la acertada frase de Henrik Ibsen: “No se graban tanto mil palabras como un solo hecho”.

Por eso, interpretando el sentimiento de 40 millones de colombianos, hoy quiero decirle al señor Ministro de Relaciones Exteriores del Reino de Noruega, y en su nombre a todo el pueblo noruego: ¡Gracias! ¡Muchas gracias por aportar su esfuerzo y su voluntad al resurgimiento de Colombia!

Con emoción en mis palabras y en mi corazón levanto mi copa de amistad y brindo por usted señor Ministro Jaglan, por la felicidad y la prosperidad del querido pueblo noruego, y por la buena ventura de nuestras relaciones.

Muchas gracias.

Lugar y Fecha

Oslo, Noruega
24 de abril de 2001