PALABRAS DEL PRESIDENTE PASTRANA, DURANTE LA CENA OFICIAL OFRECIDA AL PRESIDENTE DE VENEZUELA, HUGO CHÁVEZ FRÍAS2017-12-18T11:45:57+00:00

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Palabras del Presidente Pastrana, durante la cena oficial ofrecida al Presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías.

“Estamos autorizados a creer que todos los hijos de la América española, de cualquier color o condición que sean, se profesan un afecto fraternal recíproco, que ninguna maquinación es capaz de alterar”.

En estas frases, que firmó el Libertador Simón Bolívar como “el Americano”, está la esencia de las relaciones entre Venezuela y Colombia: unas relaciones signadas por un “afecto fraternal recíproco” que ninguna maquinación podrá alterar, que ningún obstáculo podrá vencer, que ningún dique podrá detener.

Entre pueblos como los nuestros, con tan intensas relaciones humanas, territoriales, económicas y políticas, es natural que ocurran incidentes o que aparezcan perturbaciones, pero éstos jamás podrán soslayar la verdadera esencia de nuestra amistad y de nuestra vocación integradora.

Hace sólo unas semanas los mecanismos binacionales que fortalecimos e impulsamos conjuntamente en Santa Marta estaban viviendo una crisis, en medio de discrepancias que agregaban un ruido innecesario a nuestras relaciones. Fue entonces cuando nos reunimos el Presidente Chávez y yo en la hermosa Ciudad Guayana, con el fin de superar los malentendidos y de consolidar una agenda firme y transparente para el diálogo bilateral, la profundización de la integración binacional y subregional, y el adelanto de proyectos comunes, particularmente aquellos destinados a la integración fronteriza.

Ésta visita que hoy nos honramos en recibir forma parte de esa nueva dinámica de nuestras relaciones que ventilamos con franqueza de hermanos en el imponente escenario de la naturaleza venezolana, con los ojos y el espíritu maravillados por las aguas interminables del Salto Ángel.

La agenda entre Venezuela y Colombia no está caracterizada por las dificultades. Tenemos el deber de privilegiar y profundizar la agenda positiva porque son muchas las obligaciones comunes y los desafíos que nos imponen la globalización y los problemas compartidos.

¡Qué satisfactorio es, señor Presidente Chávez, poder decir hoy a nuestros pueblos que hemos acordado la reactivación plena de todos los mecanismos bilaterales vigentes y que, de hecho, ya varios de ellos se encuentran operando a toda marcha!

En efecto, el excelente mecanismo de la Comisión Bilateral Fronteriza –Combifrón- para el diálogo y la cooperación entre nuestras Fuerzas Armadas, lideradas por los respectivos Ministros de Defensa, ha vuelto a operar con una reunión formal que acaba de culminar en Caracas. Dicha nueva reunión es la mejor prueba de la confianza que existe entre nuestras autoridades militares y de su decisión de coordinar acciones para optimizar resultados.

También determinamos acelerar los trabajos sobre múltiples temas de interés común que adelanta la Comisión Presidencial de Integración y Asuntos Fronterizos, gestiones que avanzan a buen ritmo y que se vieron especialmente impulsadas en la última reunión de la Comisión en Santa Marta, con la presencia de la Vicepresidente de Venezuela, Adina Bastidas, y del Vicepresidente de Colombia, Gustavo Bell.

No tienen por qué existir indefinidamente asuntos pendientes entre dos naciones tan cercanas y amigas. De ahí la importancia de la Comisión Presidencial Negociadora, para que resolvamos los asuntos de mayor complejidad de común acuerdo, según las metodologías convenidas, para lograr que nuestras excelentes relaciones lleguen a ser óptimas. Yo estoy seguro, señor Presidente, de que los gobiernos de Venezuela y de Colombia tenemos la madurez y la voluntad para encontrar soluciones equilibradas dentro del Derecho y la amistad.

Estamos listos para una nueva reunión de la Comisión Presidencial Negociadora. ¡La luz de la razón, el sentido de responsabilidad histórica y el calor del corazón lleno de afecto habrán de presidir sus deliberaciones!

Señor Presidente:

Tenemos, Venezuela y Colombia, muchos campos de acción conjunta. No sólo en la Comunidad Andina -sobre cuyo desarrollo tuvimos oportunidad de disertar en el encuentro de hoy con los empresarios de nuestros países- sino también en el Grupo de los Tres que hoy avanza con nuevos bríos después de su reciente relanzamiento en Caracas.

También trabajamos juntos en los más importantes foros internacionales, como las Naciones Unidas –donde Colombia lleva una importante vocería latinoamericana en el Consejo de Seguridad- y la Organización de Estados Americanos – cuyo Consejo Permanente hoy preside mi país-.

Somos ambas naciones integrantes del Grupo de Río, del Grupo de los 77 y de la Asociación de Estados del Caribe, cuya próxima cita a fines de este año en su país será la oportunidad propicia para seguir construyendo un Gran Caribe sin exclusiones, vinculado por una identidad cultural, por una cooperación creciente y por la intensificación y agilización del transporte y el comercio entre los países que lo integran.

Mención especial quiero hacer del Grupo de los 15, donde Colombia fue admitida el año pasado con el generoso aval de Venezuela, que también lo integra. En este grupo, conformado por varias de las principales economías emergentes, y que se reunirá a finales de este mes en Yakarta, pueden nuestros países estimular la creación de vínculos económicos con otros socios del mundo en desarrollo, ampliar las posibilidades de la cooperación Sur-Sur y contribuir a mejorar nuestra capacidad de negociación en los foros internacionales.

Colombia apoyará con entusiasmo la propuesta de Venezuela para ser la sede de la Cumbre del Grupo en el año 2002 y ofrece desde ya su decidida colaboración para contribuir positivamente a la realización de este evento, así como a su proceso preparatorio.

Querido Presidente y amigo:

Siempre hemos valorado el respaldo de su gobierno al proceso de paz que estamos adelantando en Colombia. Su continua disponibilidad y su reciente incorporación como uno de los países facilitadores del proceso de paz con las FARC es una muestra palpable del genuino interés de Venezuela por la suerte de sus hermanos colombianos.

Agradecemos también de corazón su respaldo recientemente manifestado al componente social del Plan Colombia, que reúne la gran mayoría de sus programas e inversiones. ¡Nada distinto esperaríamos de nuestros hermanos venezolanos!

Sepa también, señor Presidente, que en Colombia miramos con gran interés su proyecto bolivariano enfocado a aliviar la situación social de sus compatriotas y que, como siempre, puede Venezuela contar con nuestra colaboración en lo que sea necesario.

Usted, señor Presidente Chávez, se ha declarado amigo de Colombia y mi pueblo agradece su interés y su apoyo dentro de los cauces de la transparencia que deben regir nuestras relaciones. En prueba de este agradecimiento, hoy he tenido la feliz oportunidad de hacerle entrega del Gran Collar de la Orden de Boyacá, como un homenaje de la patria colombiana a un Presidente amigo que está dispuesto a jugársela por nuestro país.

Yo sé que usted, enamorado como es del ideario bolivariano, apreciará más que nadie esta condecoración que hoy lleva en su pecho, pues es la misma que instituyó el Libertador Simón Bolívar al día siguiente de la Batalla de Boyacá para premiar a quienes mejor sirvieren a Colombia.

¡Llévela usted, señor Presidente Hugo Chávez Frías, como el testimonio de un pueblo hermano que sólo espera lo mejor de Venezuela!

Valga la oportunidad también para expresar nuestra admiración y cariño hacia su distinguida y amable esposa.

Marisabel: en tantos y tan gratos encuentros que hemos tenido en estos últimos años, usted ha puesto siempre un toque de alegría y de cordialidad que realmente perdura en nuestros corazones. Yo sé que todos los colombianos, que hoy la han podido conocer mejor a través de esta visita, concuerdan con Nohra y conmigo en que la Primera Dama de Venezuela es una mujer cálida y afectuosa que, con razón, es querida por su pueblo y es la fuerza y el apoyo oportuno de su esposo.

Debo agradecer, además, que hoy hayan traído con ustedes a Rosinés, una pequeña y hermosa venezolana que encontrará siempre en Colombia a un país que la recibe con los brazos abiertos. Sobra decir que Valentina ha sido la más beneficiada de esta visita, que se ha convertido en un verdadero intercambio bilateral, pero de juegos, de risas y de rondas infantiles. Cuando las veo jugar, señor Presidente Chávez y querida Marisabel, a los reinados de belleza, como lo hicieron esta tarde, es como ver en la forma de dos niñas inocentes el futuro promisorio que espera a nuestras dos naciones si obran juntas y en cooperación, con la alegría y la transparencia de dos pequeñas niñas. ¡Ellas sí que simbolizan, como decía esta mañana, la primavera en flor de nuestras relaciones!

Ya para terminar, apreciado Presidente Chávez, -y recordando que usted dijo en Caracas que iba a aprovechar la semana santa para leer una biografía del General Rafael Uribe Uribe-, quiero citar una frase de este gran líder colombiano, que luchó como nadie por sus ideales pero que también fue el adalid de la reconciliación nacional:

“Si seguimos distrayendo la atención y empleando el tiempo en cuestiúnculas, y en rencillas, estemos seguros de que este siglo se nos acabará como el pasado, sin haber adelantado un paso”.

Por fortuna, las relaciones entre nuestros países han superado ya el tiempo de distraernos en lo accesorio y pueden ahora concentrarse en lo fundamental, que no es otra cosa que el progreso conjunto y armónico de nuestros pueblos.

Los invito, entonces, en compañía de Nohra, a brindar por este futuro que estamos construyendo, por mi querido invitado el Presidente Hugo Chávez, por su señora esposa Marisabel de Chávez y su linda Rosinés, por el hermano pueblo venezolano, por su felicidad y por la buena ventura de nuestras relaciones.

Muchas gracias

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
4 de mayo de 2001