PALABRAS DEL PRESIDENTE PASTRANA, EN LA CELEBRACION DE LOS 35 AÑOS DE LA UNIVERSIDAD DEL NORTE2017-12-18T11:45:57+00:00

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Palabras del Presidente Pastrana, en la celebracion de los 35 años de la Universidad del Norte.

Las universidades son los semilleros de la humanidad. En ellas se cultivan la razón y la voluntad, dando como resultado individuos responsables y maduros. Sabemos todos los que hemos pasado por esta etapa educativa que los momentos vividos en la universidad quedan impresos para siempre en la memoria, porque la juventud es una etapa que marca definitivamente el rumbo de nuestras vidas. En esos años comenzamos a forjar el camino que hemos de recorrer, moldeamos nuestra personalidad y descubrimos nuestras convicciones y nuestros principios con la ayuda de muchas personas, entre ellas maestros y compañeros.

Bien decía el escritor uruguayo José Enrique Rodó en su famoso ensayo “Ariel” que “el espíritu de la juventud es un terreno generoso, donde la simiente de una palabra oportuna suele rendir, en corto tiempo, los frutos de una inmortal vegetación”.

Es por eso que quienes se esmeran en educar a los jóvenes colombianos deben tener siempre presente que su labor es de vital importancia para nuestra sociedad. La tarea de enseñar y de transmitir a otros el conocimiento necesario para llevar una vida profesional exitosa es enaltecedora en todo el sentido de la palabra. Quien enseña forma y quien forma está creando, a través del saber, una nueva sociedad.

Esta ha sido la tarea que ha asumido con responsabilidad, durante 35 años, la Universidad del Norte, convirtiéndose en un faro orientador de Barranquilla, del Departamento del Atlántico, de la región Caribe y de todo el país. Durante estos siete lustros, los directores y docentes han sabido entregarle a sus alumnos las herramientas necesarias para que actúen como personas de bien y ejerzan sus carreras de una manera responsable y humana, generando así el desarrollo de personalidades comprometidas con sus orígenes y con su sociedad.

Parecería una coincidencia el hecho de que la universidad tenga hoy como emblema un enorme roble amarillo que ha estado creciendo a la par con sus alumnos y profesores, desde cuando inició labores en esta sede en 1973. Pero le hallamos sentido al símbolo, cuando atestiguamos que la Universidad del Norte es verdaderamente un árbol de sabiduría, un árbol que incrustó sus raíces en un suelo fértil y firme que le permitirá ofrecer los mejores frutos.

Vale la pena hacer memoria y mirar hacia atrás para conocer las raíces de este árbol maravilloso. Allí encontramos a un grupo de dirigentes empresariales soñadores y optimistas que, liderados por Don Karl Parish, suscribieron el acta de Constitución de este templo de la educación. Ellos nos demostraron, con visión y con hechos, que la fe y la constancia son dos virtudes que pueden llevarnos a realizar nuestros más anhelados sueños.

Hace 35 años esta universidad contaba con 58 estudiantes y 10 profesores que se esforzaron por mantener viva la institución. En ese entonces sólo existía la carrera de Administración de Empresas y la sede actual no estaba aún construida sino en las mentes de estos soñadores, que siete años más tarde lograron inaugurar oficialmente la universidad en el kilómetro 5 de la carretera a Puerto Colombia.

Poco a poco la Universidad del Norte se fue consolidando como la institución importante y grandiosa que hoy en día es. A la facultad de Administración de Empresas se sumaron las facultades de Relaciones Industriales, Medicina, Ingeniería Mecánica e Ingeniería Industrial.

Hoy en día, la universidad ofrece 13 pregrados y más de 45 postgrados en diferentes áreas académicas como Humanidades, Ciencias de la Salud, Ingeniería y Ciencias de la Economía. Además, ha suscrito varios acuerdos de cooperación con instituciones de otros países, como la Universidad de Mainz, la Universidad de Lyon y la Universidad de Huelva, entre otras. De los innumerables logros que ha alcanzado cabe destacar la construcción de la Sala Electrónica y Biblioteca General, así como la inauguración del Hospital Universidad del Norte, que ha prestado sus servicios a la comunidad barranquillera desde 1997.

Todos estos sueños se han realizado gracias al trabajo esforzado de espíritus inquietos y emprendedores que hoy pueden sentirse orgullosos de haber creído en sí mismos, en su región y en su país. Cualquier sueño que pretenda mejorar la educación es lo suficientemente digno como para emprender una lucha ardua y constante en la búsqueda de su realización.

Colombia, nuestra querida Colombia, vive hoy momentos complejos y decisivos que nos hacen reflexionar sobre la importancia de la educación en la planeación de un futuro mejor.

Nunca antes la labor de las universidades había sido tan necesaria. Ahora es cuando más necesitamos mentes lúcidas y con criterio para iluminar con sus ideas el camino de la paz y de la recuperación económica. Ahora es cuando necesitamos hombres y mujeres comprometidos con su país y con su región, capaces de aportar lo mejor de sí a la solución de los conflictos y los problemas de su patria. Ahora es cuando necesitamos el impulso y dinamismo de las nuevas generaciones que nos empujen a la acción, pasando siempre primero por el prisma purificador de la reflexión.

Por eso hoy, a su rector, el doctor Jesús Ferro Bayona; a las demás directivas, al personal docente y administrativo, y a los alumnos y ex-alumnos de la Universidad del Norte, además de extenderles mi más cálida felicitación, los invito a continuar siendo agentes de cambio y forjadores de paz y de progreso. Los invito a seguir fomentando con su ejemplo la única revolución que vale la pena: la revolución del saber y de los valores.

Vaya mi felicitación también para todos aquellos que han aportado con generosidad sus conocimientos, su experiencia y su amistad al buen desarrollo de la Universidad del Norte durante estos 7 lustros de existencia. Muy especialmente quiero hacer un homenaje a los líderes empresariales que tuvieron la visión de construir este proyecto educativo, y a quienes desde el exterior han colaborado con el mismo, como es el caso ejemplar del Doctor Josef Reiter, Presidente de la Universidad de Mainz, quien hoy recibe el Doctorado Honoris Causa en Filosofía.

Igualmente, quiero extender mis congratulaciones a las embajadas, instituciones y personas nacionales y extranjeras que hoy son galardonadas con la “Medalla Sol del Norte 35 Años” y con Menciones de Honor.

Lugar de privilegio merece en esta conmemoración el doctor Alvaro Jaramillo Vengoechea, quien formó parte del ilustre grupo de miembros fundadores del Consejo Directivo de la Universidad, el cual presidió durante más de 20 años. Usted, doctor Jaramillo, que hoy se lleva en su corazón la “Medalla Roble Amarillo”, es un protagonista de excepción en esta noble tarea formativa. Su labor, junto con la de los demás galardonados, constituye sin duda un importante aporte a la educación y el progreso de Barranquilla y de Colombia.

Apreciados amigos:

Hoy celebramos que hace 35 años se sembró un sueño para formar mejores y más preparados seres humanos. Ese sueño ha crecido y florecido como un roble amarillo: fuerte, hermoso y robusto. ¡Ahora es el tiempo de recoger los frutos de una labor bien hecha! ¡Ahora es el tiempo de seguir trabajando para que la paz se arraigue, con las raíces sólidas y vitales de un roble, en nuestro suelo!

Muchas gracias

Lugar y Fecha

Barranquilla, Colombia
29 de marzo de 2001