PALABRAS DEL PRESIDENTE PASTRANA, EN LA INAUGURACIÓN DEL CENTRO CULTURAL DEL GUAVIARE2017-12-18T11:46:44+00:00

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Palabras del señor Presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, en la inauguración del Centro Cultural del Guaviare

Hace quince días inauguramos en Chiquinquirá el Palacio de la Cultura “Rómulo Rozo”, con sede en la antigua estación de tren de este hermoso municipio boyacense. La estación que ayer estuvo a punto de ser demolida, ahora se levanta imponente sobre el valle de Chiquinquirá, con sus puertas abiertas para que transiten por ella todas las culturas de Colombia y del mundo.

Hoy, ya no en una estación de tren, sino justo al borde de uno de los ríos más maravillosos del país, inauguramos una nueva “casa grande” para las culturas colombianas y las culturas del mundo. Una nueva “casa grande” para construir la nación libre y en paz que tanto anhelamos los colombianos.

Este nuevo centro cultural comunitario de San José del Guaviare, construido gracias a un aporte de 645 millones de pesos del Programa Nacional de Infraestructura Cultural “La Casa Grande” del Ministerio de Cultura, al que se sumaron recursos por 85 millones de pesos aportados por la Gobernación del Guaviare, 20 millones por la Alcaldía de San José del Guaviare y 40 millones por el Corpes de la Orinoquia, es el primero que entregamos en la región.

Y es realmente un centro integral para la cultura del Guaviare, ya que cuenta con excelentes espacios para el fomento del arte y del diálogo creativo, tales como un auditorio para más de 400 personas; aulas; talleres de artes plásticas, teatro y danza; salas adecuadas para niños; laboratorio de audiovisuales; biblioteca; museo, y un bello mirador sobre el río, que servirá de cafetería.

Además, pronto inauguraremos el Museo Antropológico de Tame y el Centro Cultural de Saravena en Arauca, el Centro Cultural de Mirití Paraná, en el Amazonas, y el Centro Cultural de Puerto López, en el Meta.

Todos estos centros, y muchos otros que el Ministerio de Cultura está construyendo, en sociedad con las gobernaciones y las alcaldías, representan nuestro compromiso con la constitución de espacios para que los colombianos puedan crear en condiciones de libertad y dignidad. Para que podamos encontrarnos, dialogar y enriquecernos con el intercambio de ideas y experiencias y aportar a la construcción de esa nueva nación que todos soñamos.

Aquí, en este departamento, donde la naturaleza es inmensa y exuberante, está también patente la diversidad de la cultura colombiana. Aquí se encuentran y se comunican las culturas rurales y las culturas de la selva, las culturas del río, las culturas en tránsito y las culturas que han vivido en esta tierra desde siempre. Aquí encontramos la voz ancestral de los indígenas, a quienes vale la pena escuchar, pues son ellos los que más tienen que decirnos acerca de cómo debemos relacionarnos con la naturaleza y cómo debemos tratarnos entre nosotros mismos.

En esta “casa grande” de la cultura todos tienen cabida. Nadie puede quedarse por fuera. Nadie puede ser excluido de ella, bajo ninguna excusa. Esta casa les pertenece a todos, sin distingo de ninguna índole. En ella, las diferencias culturales, ideológicas o políticas, en lugar de ser motivo de rechazo o de exclusión, deben servir de punto de partida para la celebración de grandes acuerdos colectivos que expresen la riqueza de nuestra diversidad, en lugar de negarla o avasallarla. Por eso, esta casa tiene que formarnos en la tolerancia, pero no en una tolerancia pasiva que se limite a aceptar al otro sin siquiera escucharlo, sino en una tolerancia activa, que tienda entre todos puentes de diálogo y nos permita descubrir nuevas facetas del mundo y de la vida.

Los colombianos hemos avanzado mucho en aceptar nuestra diversidad cultural, pero nos ha costado mucho aceptar nuestra diversidad ideológica y política. El esfuerzo que hoy tenemos que hacer es el de encontrarnos y trabajar unidos, aún por encima de estas diferencias, que jamás pueden justificar a la violencia.

Guaviare, puente entre la Orinoquia y el Amazonas, tiene también que ser puente entre todas las versiones de nación que hoy existen en Colombia. Puente para que dialoguen, para que construyan acuerdos, para que busquen el entendimiento, y para que creen conjuntamente una nueva nación que sea representativa de todos los sueños y las identidades de los colombianos. Este nuevo centro cultural, como todos los demás centros culturales comunitarios que estamos construyendo, debe ser un espacio para imaginar, para soñar y para crear la nueva nación colombiana. Y la nueva nación colombiana, cuando se exprese, debe expresar las voces de todos.

Ahora que hemos concluido el proyecto de infraestructura, iniciamos un proyecto aún más importante y es dotar de rumbo, de contenido, a esta casa grande de las culturas colombianas. Para ello, el Sistema Nacional de Formación Artística y Cultural, coordinado por el Ministerio de Cultura, ha realizado un aporte de 64 millones de pesos para impulsar la creación de la Escuela de Formación en Artes y Cultura, que deberá contar con el liderazgo de personas del departamento que tengan un conocimiento profundo de la región y del sector cultural.

En este sentido, creo importante destacar la labor de la Dirección de Infancia y Juventud del Ministerio de Cultura, que durante los últimos tres meses ha contribuido a formar gestores culturales en el departamento, especialmente a jóvenes y a maestros que ahora deberán aportar lo aprendido en la conducción del Centro Cultural del Guaviare.

A todos ustedes les corresponde velar porque esto sea así. Esta casa es de ustedes. La hemos construido, no para embellecer la ciudad, sino para embellecer sus vidas, así que de nuevo los invito a que la hagan parte suya, al igual que lo hizo esta tierra con ustedes.

Dentro de un mes, el Ministerio de Cultura convocará aquí el Diálogo de Nación “Guaviare, tierra de todos”. Para entonces espero que esta casa esté llena de vida, que esté llena de niños y de jóvenes, de familias, de sabios ancianos contadores de historias, de conocedores de la naturaleza, de artistas, de investigadores, de pensadores, de poetas, de músicos, de comunicadores, de artesanos, de pintores, de lectores, de amantes del cine, de amigos, de enamorados, de contempladores de atardeceres y del río, y de los que navegan por él, aunque lo hagan en contra de la corriente.

Entonces, o tal vez después de un tiempo, cuando ya haya cumplido con el deber que honrosamente recibí de los colombianos, espero subirme al mirador y pasar largas horas en él, contemplando la belleza de este cielo y este suelo por los que muy pronto tiene que ser posible, para todos, poder transitar libremente y en paz.

Muchas gracias

Lugar y Fecha

Guaviare, Colombia
28 de julio del 2000