PALABRAS DEL PRESIDENTE PASTRANA, SOBRE LOS AVANCES DE LA PAZ2017-12-18T11:46:31+00:00

Project Description

Palabras del Presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, sobre los avances de la paz.

Apreciados amigos:

Con una mezcla de sentimientos encontrados hoy quiero hablarles para expresar la posición de mi gobierno sobre los últimos acontecimientos que se han producido en el proceso de paz que adelantamos con las FARC.

En el camino de la guerra que ellos se empeñan en mantener en medio de las conversaciones, lamento la muerte de los 30 soldados, héroes de nuestro país, que dieron su vida por defendernos en el brutal ataque a la base de Coreguaje en el Putumayo el pasado fin de semana. Ofrecemos a Dios una oración por su eterno descanso.

En este ataque cobarde, -y a pesar de los muertos-, la guerrilla pudo sentir una vez más la fuerza y capacidad de respuesta de nuestro Ejército, que dio de baja a un gran número de guerrilleros y frustró nuevamente el secuestro de soldados.

Además de lamentable, causa desconfianza y merece el rechazo de los colombianos que deseamos y nos empeñamos en la paz, que, en medio de las buenas noticias y avances del proceso, como el que se presenta el día de hoy con la entrega parcial de policías y soldados que estaban secuestrados, la cúpula de las FARC, a través de distintos voceros, manifieste su abierta intención de seguir secuestrando, atacando y llevando la guerra a las ciudades, -cosa que nunca han dejado de hacer-, desafiando el límite de la fe y paciencia de mi Gobierno y de la ciudadanía.

Lo que están consiguiendo con sus declaraciones, que pretenden crear zozobra, es generar una enorme solidaridad en la que los colombianos, cansados de esta historia sin final aparente, nos unimos en un frente común para impedir que nos derroten con palabras y actos amenazantes que contradicen lo que estamos esperando del avance de las conversaciones de paz.

Y están consiguiendo también el aumento de la confianza y total solidaridad de los colombianos frente a nuestras Fuerzas Armadas que, cada día más fortalecidas y preparadas, los están derrotando en el campo de la guerra y en los enfrentamientos que siguen planteando como un camino equivocado hacia la paz.

Hoy celebramos la nueva entrega parcial de los policías y soldados que tenía secuestrados las FARC y rechazamos enérgicamente que civiles al margen del conflicto y muchos miembros de nuestras fuerzas armadas continúen privados de su libertad a través de una práctica atroz e inhumana como es el secuestro.

Mi gobierno aceptó que la devolución de policías y soldados fuera parcial y no total, principalmente para acabar con su maltrato y con el dolor y la lucha de sus familias por volverlos a tener sanos y libres en sus hogares, como tiene que ser.

Manifiesto mi repudio sobre la manera como han sido tratados durante su cautiverio, el modo brutal como los movilizaron y la forma inhumana como seleccionaron a los que recuperaron su libertad, ocasionándoles daños emocionales irreparables, que son más graves aún en los que continúan secuestrados.

Todos coincidimos en que éste no es un gesto suficiente de paz y en que no vamos a descansar hasta que todos los secuestrados, -civiles y de nuestras Fuerzas Armadas-, regresen sanos y salvos a sus familias y se acabe de una vez por todas este cruel delito de ponerle precio a la vida de las personas.

La libertad no es un favor; es un derecho natural que todos tenemos. Tampoco la liberación de hoy es una victoria ni un gesto humanitario de las FARC que nos impida ver la realidad en medio de la euforia por la devolución de los policías y soldados.

Estamos preparados para enfrentarnos a los guerrilleros de las FARC en todos los campos: en el de las conversaciones civilizadas que propongan soluciones definitivas para la paz de nuestro país, como mi gobierno ha ofrecido con infinita paciencia, pero también en el de la guerra que ellos están anunciando y realizando, como fue el caso de la cárcel La Picota de Bogotá el sábado pasado.

Y no vamos a retroceder. Queremos la paz en paz y no en medio de la guerra. Les anuncio a todos los grupos alzados en armas que estamos preparados para enfrentarlos con un ejército que, como nunca antes, está fortalecido, muy bien entrenado y armado para derrotarlos y poner fin a este largo conflicto.

Es preciso que la guerrilla de las FARC, la del ELN y las autodefensas entiendan, como ya lo entendió el mundo entero y lo entendimos todos los colombianos, que queremos la paz, que el futuro próspero para Colombia con justicia social en el siglo XXI sólo es posible en un ambiente de paz.

No puedo terminar esta intervención sin hacer una mención sobre la decisión de la Confederación Suramericana de Fútbol de quitarle a Colombia la Copa América, en un acto que no se puede entender de otra forma que como el manejo de intereses que se alejan del campo deportivo y se acercan más al político.

Tratar de ligar el secuestro o la liberación del dirigente Hernán Mejía a la realización o no del evento en nuestro país no puede ser visto por nosotros como algo distinto a un rechazo a nuestros esfuerzos e interés por hacer esta fiesta del fútbol.

Colombia se ha comprometido y trabajado sin pausa, en la medida en que cualquier país del mundo puede hacerlo, para brindar toda la seguridad posible a las delegaciones y visitantes. Y estamos listos y preparados como ningún otro país hoy para celebrar esta copa de la paz.

Quitarnos la copa es negarnos la solidaridad de los países hermanos, es quitarnos el apoyo internacional a nuestros esfuerzos y lucha por alcanzar la paz, es el triunfo de unos pocos y de la política sobre el deporte.

Respetamos la decisión de la Confederación como ente autónomo, más como espectadores que como protagonistas. Pero tengo que manifestar mi total rechazo en nombre de los colombianos que vemos en la misma no sólo una decisión muy injusta con nuestro país, sino también una bofetada a nuestra hospitalidad, dignidad y esfuerzos. Tristemente, el obrar insensato de unos pocos violentos y un hecho aislado a la realización del evento empujaron a la Confederación a tomar esta lamentable decisión.

Pero no vamos a bajar la guardia. Colombia -con la fuerza de todos y cada uno de nosotros- seguirá empeñada en conseguir la paz, en golear la injusticia y en alcanzar la felicidad y la tranquilidad que merecemos.

Muchas gracias

Lugar y Fecha

Tolima, Colombia
28 de junio de 2001