RED FÉRREA DEL ATLÁNTICO, VERDADERA CADENA DE TRANSPORTE COMBINADO2017-12-18T11:47:03+00:00

Project Description

Palabras del presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, en el acto de entrega de la Red Férrea del Atlántico a Ferrocarriles del Norte de Colombia, Fenoco S.A. 

Fue aquí en la Ciénaga Grande, donde Gabo vio llegar al inocente tren amarillo que revolucionó a Macondo en Cien Años de Soledad: «Desde que el ferrocarril fue inaugurado oficialmente y (el tren) empezó a llegar con regularidad los miércoles a las once, y se construyó la primitiva estación de madera con un escritorio, el teléfono y una ventanilla para vender los pasajes, se vieron por las calles de Macondo hombres y mujeres que fingían actitudes comunes y corrientes, pero que en realidad parecían gente de circo».

Este fragmento que nos cuenta del alborozo y la conmoción que trajo al pueblo de los Buendía ese tren laminado en plata, con poltronas de terciopelo episcopal y techo de vidrios azules, es la más apropiada introducción para anunciar el importante paso que estamos dando hoy al entregar en concesión la Red Férrea del Atlántico.
Estamos apostando al futuro de la región caribe sobre la base de una experiencia que en el pasado arrojó muy buenos resultados. Recordemos que Colombia inició la construcción del ferrocarril a comienzos del siglo XIX abriendo una trocha de progreso que permitió integrar algunas de sus regiones y llevar a todo el mundo nuestros productos de exportación, especialmente el café.

En aquel entonces el tren logró tender sus rieles desde las orillas del río Magdalena para transportar los productos hacia el interior del país.
A mediados del siglo XX la construcción de la línea férrea entre la Dorada y Fundación, da inicio a la Red Férrea del Atlántico que atrae el desarrollo a los pueblos aledaños al río Magdalena, pues incorpora ricas regiones agropecuarias e industriales lo que permite un crecimiento y mejoramiento de las condiciones de vida sus habitantes.

Años más tarde, el2 9 dejulio de 1961, en el gobierno de Alberto Lleras Camargo, siendo Ministro de Obras, mi padre el presidente Misael Pastrana, se culmina la construcción de la Red Férrea del Atlántico.
Esas obras permitieron conectar los puertos sobre el Atlántico al resto de la red férrea nacional, cubriendo de esta forma el déficit de comunicación existente entre el interior y nuestra costa norte.
Como consecuencia, Santa Marta se convirtió en epicentro de la vida portuaria, actividad que se vio reforzada con la vinculación del Ferrocarril al Puerto Marítimo. La trascendencia de estas obras fueron considerables si tenemos en cuenta que por primera vez comunicaron por vía férrea ciudades tan distantes como Popayán y Santa Marta.

En ese entonces la Red Férrea del Atlántico concentró en su mejor momento el 13% del total de la carga movilizada en el país y el 50% de los pasajeros que transitaban por el territorio colombiano. Productos como el café, el banano, el cacao, el algodón, el azúcar y los cereales salieron al mundo gracias a la locomotora moviendo gran- des volúmenes de carga a unos precios razonables, lo que contribuyó a aumentar la competitividad de nuestros productos.
Infortunadamente, esa época gloriosa del ferrocarril, se convirtió en un buen recuerdo, pues el abandono al que se sometió este importante medio de transporte en las últimas décadas produjo el deterioro progresivo de la red férrea nacional cuyas consecuencias sufrimos hoy.

El gran reto para los colombianos hoy en día es recuperar esa red que ya logró la integración de apartadas regiones de nuestra geografía y, sobre todo, que nos demostró que es un medio vital para el aprovechamiento de nuestra posición geográfica y estratégica. Es evidente que si no contamos con una salida hacia los puertos marítimos del país, nuestros productos seguirán siendo de consumo interno únicamente.

Y eso va en contravía a la gran estrategia de competitividad que hemos puesto en marcha para jalonar nuestras exportaciones y el empleo! Estamos trabajando en programas estratégicos que giran en torno al impulso de cadenas productivas de las regiones y que necesitan el apoyo de un sistema de transporte completo y eficiente.
Un buen ejemplo de lo que se puede lograr con mejores vías férreas es lo que viene sucediendo con la explotación carbonífera del Cesar, en donde el mejoramiento sustancial en la infraestructura permitirá duplicar las exportaciones de carbón en los próximos dos años, pasando de 7 millones de toneladas exportadas el año pasado, a 14 millones de toneladas comprometidas para el año 2002.

Lo que hoy se está logrando con el carbón del Cesar, lo podemos emular en el mediano plazo con todas nuestras riquezas mineras y agroindustriales a lo largo y ancho del país. Por esta razón mi gobierno se ha comprometido en un programa de rehabilitación de la red férrea a través del sistema de concesiones en que los concesionarios se comprometen de una manera integral a rehabilitar, mantener y operar la red férrea que se les entrega. Esto, además de generar un positivo impacto ambiental, servirá para transformar el desarrollo de nuestras regiones en aspectos tales como el manejo y disposición final de basuras, la introducción de materiales de construcción, el desarrollo de parques rurales industriales, y la reactivación de las economías de ciudades intermedias, entre otros.

A este proyecto le corresponde hacer del modo férreo un sistema de transporte eficiente, confiable, seguro y de bajo costo, de manera que sea competitivo con la infraestructura vial, y que al mismo tiempo sea una buena alternativa para el transporte de carga y pasajeros. Los 1.500 Kilómetros de vías férreas que recorren siete departamentos del interior del país concentran importantes núcleos de producción y consumo, que vamos a aprovechar y a interconectar.

Para que se hagan una idea de la magnitud de esta red imaginen un largo pero productivo recorrido que comienza en las acerías y cementeras de Boyacá. De ahí, nuestro tren entra a las minas de carbón subterráneas en Lenguazaque, Cundinamarca, atraviesa Bogotá de Norte a Occidente para llegar hasta Puerto Salgar y La Dora- da en Caldas. El eje que constituyen estas dos poblaciones constituye un punto estratégico donde el Gobierno Nacional proyecta la construcción de un puerto seco que permitirá fluir la carga de un medio de transporte a otro, agilizando su distribución al interior del país.

De La Dorada se pasa al Valle del Magdalena hasta Puerto Berrío en Antioquia, para empalmar con el ramal férreo que viene de Medellín. Desde este punto avanzamos hasta Barrancabermeja puerto y capital petrolera de Colombia.

En su viaje de progreso, nuestro tren pasa por San Alberto en el Cesar, centro de la producción de palma africana, y llega hasta la Loma donde se encuentran grandes minas de carbón a cielo abierto. La línea férrea avanza hacia Bosconia, llega a Fundación y continúa hacia Aracataca, cuna del maestro Gabriel García Márquez. Nuestro recorrido por el Magdalena sigue hasta Sevilla, zona de producción bananera, llega a Ciénaga, puerto de aguas profundas, y termina aquí en Santa Marta la bahía más bella de América, importante zona turística y terminal marítimo del caribe colombiano.

Como lo dije al comienzo, esta concesión es un voto de confianza en el futuro del país y en los colombianos por parte de los inversionistas nacionales y extranjeros que constituyen la Sociedad Concesionaria del Atlántico.

Con la reactivación de la Red Férrea del Atlántico se generan cerca de 5.000 empleos directos y más de 15.000 indirectos, que en su mayoría beneficiarán los habitantes de las zonas que atraviesa el corredor férreo.

Este proyecto cuenta con un potencial de carga de cerca de 30 millones de toneladas al año en productos de vocación férrea, esto quiere decir, un importante volumen de productos que deben ser transportados a grandes distancias.
Creo que es importante aclarar que la reactivación de la red férrea no competirá con los medios de transporte existentes, sino que más bien formará una verdadera cadena de transporte combinado.

Prueba de ello son las importantes inversiones que ha hecho mi gobierno para poner al día la malla vial del caribe. En lo que se refiere a las obras del proyecto que se adelanta en la depresión momposina que une a los departamentos de Sucre, Bolívar, Magdalena y Cesar actualmente se realizan obras de construcción y pavimentación en el tramo El Banco Arjona por valor de 6.608 millones de pesos. Estas obras generan para los magdalenenses 105 empleos directos y 32 empleos indirectos.

De otra parte, estamos avanzando en la estructuración financiera del proyecto de la vía alterna al puerto de Santa Marta que descongestionará el sector céntrico de la ciudad, especialmente la Avenida del Ferrocarril por donde transitan actualmente las tractomulas que entran y salen del puerto.

El costo total de estas obras asciende a los 75 mil millones de pesos. Este proyecto generará 172 empleos directos por mes.

Para el mantenimiento del Tajamar Occidental se ha previsto la inversión de una cifra que supera los 8.400 millones de pesos. Se estima que el proceso licitatorio de este importante proyecto se iniciará a mediados de este mes y que las obras comenzarán a ejecutarse el próximo mes de junio.
En lo que concierne al dragado del Canal de Acceso se han apropiado 1.600 millones de pesos que se deberán ejecutar en el primer semestre de 2000.
Así mismo, hoy quiero anunciarles que Cormagdalena ha tomado la decisión de entregar en concesión el mantenimiento del canal navegable y la operación de los puertos sobre el río Magdalena. Ya hemos destinado 20.000 millones de pesos para el Fondo de Ahorro que se encargará de establecer la estructura financiera del proyecto y de realizar algunas obras previas.

De esta forma estamos cumpliendo a la Costa con una infraestructura de transporte competitiva que jalonará el progreso de la región.

Queridos amigos:

Hoy la región caribe se ha embarcado en la locomotora del progreso en un viaje en el que la empresa privada cumple un papel muy importante en la responsabilidad de sacar adelante a la Zona Atlántica.

Desde este pujante puerto marítimo y terrestre hemos vuelto a reactivar el ferrocarril con la certeza de que su recorrido nos llevará hacia la reactivación de la economía y hacia la generación de empleo. De miles de oportunidades están cargados los vagones de ese tren imparable que llevará a todos los colombianos equidad y justicia social. Hoy hemos vuelto a poner de moda ese famoso estribillo que todos conocemos: ¡Santa Marta tiene tren, Santa Marta tiene tren!

Lugar y Fecha

Santa Marta, Colombia
3 de marzo de 2000