SOLUCIÓN A LOS PROBLEMAS POR MEDIO DEL DIÁLOGO Y EL CONSENSO2017-12-18T11:47:00+00:00

Project Description

Palabras del Presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, en el Acto de Celebración del 54 aniversario de las Naciones Unidas y en la presentación del Informe de Desarrollo Humano para Colombia

Sean mis primeras palabras para agradecer al sistema de Naciones Unidas en Colombia, por la amable invitación formulada para asistir a este importante acto de conmemoración.

Celebramos una vez más el aniversario de las Naciones Unidas, en medio de grandes expectativas e incertidumbres sobre el rumbo de la humanidad. Es una oportunidad, ya en los albores del nuevo milenio, para reflexionar sobre el pasado de la ONU y pensar sobre su futuro.

Colombia fue miembro fundador de la Organización y como tal suscribió su Carta original de constitución. En la negociación de la misma, nuestra participación fue particularmente activa e influyente.

Llevamos la vocería de los países latinoamericanos sobre algunos de los temas que se incorporaron finalmente en la Carta de San Francisco, y tuvimos la Presidencia de la Comisión Preparatoria de la Primera Asamblea General de la ONU, reunida en Londres en 1945.

En el patrimonio de la ONU reposan importantes aportes colombianos. Basta señalar el reconocimiento de las Naciones Unidas a los organismos regionales y el principio de buena fe en el cumplimiento de los tratados, incorporados ambos en la Carta de la ONU por iniciativa de Colombia. El perfil de Colombia ha tenido un especial realce, gracias a su tradición jurídica de respeto al derecho.

No cabe duda de que la última mitad del siglo XX hubiera sido diferente sin la creación de las Naciones Unidas. Este esfuerzo mancomunado, después de la tremenda hecatombe que significó la Segunda Guerra Mundial, se ha traducido en realizaciones tangibles y nos ha servido de estímulo permanente en la búsqueda del progreso, la justicia y la igualdad entre los Estados.

Hemos sembrado muchas esperanzas, aún latentes, y sueños por cumplir. La Organización ha podido desplegar una acción continua en favor de la solución pacífica de los conflictos. Principios fundamentales de la ONU como la no intervención en los asuntos domésticos, la libre determinación de los pueblos y la igualdad soberana de las naciones, constituyen todavía pilares irrenunciables de las relaciones entre los Estados.

El camino recorrido por las Naciones Unidas ha sido largo, con avances y retrocesos. Uno de los cambios más notorios, durante su existencia, ha sido la creación de una nueva cultura política hacia la solución de los grandes problemas del mundo: la cultura de la participación democrática de todas las naciones, la tolerancia y el respeto al derecho internacional.

La Organización le ha enseñado a la comunidad internacional a discutir los problemas de manera amistosa, a buscar soluciones por medio del diálogo y el consenso. Este es el multilateralismo que Colombia promovió desde la creación misma de las Naciones Unidas. Hoy, gracias a la defensa constante de estos principios, los pueblos del mundo saben y aceptan que los problemas no podrán ser resueltos de manera legítima y eficaz, sino mediante la acción multilateral y concertada.

Uno de los mayores desafíos para el desarrollo humano, que la ONU deberá encarar a comienzos del siglo XXI, será el de asegurar que los beneficios de los mercados globales sean equitativamente compartidos y que el proceso de globalización e interdependencia se impulse en función de los pueblos.

Caracterizada por la disminución cada vez más notoria del espacio, de las distancias y del tiempo, así como por la desaparición de barreras que antes parecían infranqueables, la globalización ha abierto oportunidades sin precedentes. Pero aún no es clara su repercusión social, en particular sobre los grupos más vulnerables de la población. La globalización ha intensificado algunos factores adversos para la seguridad humana, entre ellos la delincuencia transnacional, la corrupción, la volatilidad financiera, la contaminación del planeta y la marginalización.

Por ello, nuestro principal reto será orientar ese proceso de modo de asegurar una mayor equidad social y corregir los factores de inestabilidad, pero al mismo tiempo, permitir que su potencial productivo y de progreso pueda aprovecharse plenamente. Si logramos que los sorprendentes y continuos hallazgos en las telecomunicaciones, la tecnología de la información y la biotecnología moderna se dirijan a atender las necesidades de la población, le habremos brin- dado un gran servicio a la humanidad y la globalización habrá alcanzado su máxima legitimidad y valor social.

Frente a la compleja realidad de los problemas globales, la única respuesta efectiva que puede esperarse es la búsqueda de soluciones globales, dentro de un enfoque actualizado de solidaridad y cooperación internacional. Ningún país actuando individualmente, por poderoso que sea, está en capacidad de resolver los nuevos y agobiantes problemas.

Colombia siempre apoyará la definición de estrategias realistas y concertadas para propiciar la paz y el progreso, acudiendo a la solución negociada de las confrontaciones. Nuestro país tiene la firme convicción de que el fortalecimiento del multilateralismo es la única salida política eficaz y legítima para que la comunidad internacional pueda encarar con éxito los grandes retos del futuro.

Creemos en la necesidad imperiosa de pasar a una nueva fase del multilateralismo, una en la cual el objetivo fundamental sea el ser humano y en la que se brinde amplia participación a los nuevos actores internacionales. Es decir, un multilateralismo creador y humanizado. Frente a la lógica del enfrentamiento y la confrontación debemos anteponer la lógica de la diplomacia, la corresponsabilidad y la solidaridad.

En ese sentido, la cooperación internacional en todos los campos, pero en especial en las esferas económicas y sociales, y en la promoción de condiciones de progreso y desarrollo, resulta fundamental y debe convertirse en una meta principal dentro del proceso de reforma de la ONU.

Quiero destacar el importante papel que desempeña el sistema de Naciones Unidas en Colombia. Hace diez años, cuando me desempeñaba como alcalde de Bogotá, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, contribuyó positivamente al mejoramiento de la calidad de vida de los bogotanos, en proyectos como la campaña contra la drogadicción, el Plan de la Troncal de la Avenida Caracas y el Sistema Integrado de Información Geográfica del Catastro, entre otros varios. Hoy, como presidente, he podido ratificar el esencial aporte que realiza todo el sistema en todas las áreas de la vida nacional, aporte y esfuerzo que constituyen un compromiso para el gobierno.

Su visión de conjunto y el enfoque integrado de sus análisis sobre la realidad colombiana ofrecen una valiosa herramienta para abrir nuevos espacios de cooperación con la Organización y para que ese trabajo conjunto se materialice en posibilidades de desarrollo económico y social en nuestro país.

Las propuestas contenidas en el Informe de Desarrollo Humano para Colombia 1999 estimularán un diálogo abierto, a través del cual podremos identificar acciones sobre los problemas que enfrenta nuestra sociedad, en particular aquellas que requieran el apoyo de la comunidad internacional. Invito al sistema de Naciones Unidas en Colombia a que trabajemos de la mano en el propósito de contribuir a lograr los sueños de convivencia y bienestar de los colombianos.

Debo señalar mi coincidencia con lo expresado en el informe, en el sentido de que el problema de la violencia es también un problema social y económico que afecta nuestras posibilidades de desarrollo.

Pero más importante aun es el énfasis que debe darse a las acciones dirigidas a suprimir las causas objetivas de ese fenómeno.

La búsqueda de la paz constituye, por ello, la máxima prioridad de mi gobierno. Vamos a perseverar en ese empeño, para lograr la paz, no a cualquier precio, sino como una paz auténtica que conduzca al fortalecimiento de nuestra democracia y a una mayor justicia social.

La construcción de la paz en Colombia requiere del concurso de la comunidad internacional, incluidos los organismos multilaterales, como un canal necesario para la movilización de recursos que complementen los esfuerzos del gobierno orientados a la redención económica y social de los sectores más afectados de la población.

Quiero, en ese sentido, resaltar la receptividad que hemos encontrado en las Naciones Unidas, y en particular en el secretario general de la Organización, para colaborar con los esfuerzos del gobierno a través del Plan Colombia. Esperamos que el modus operandi para esta colaboración sea definido prontamente, con el objeto de impulsar acciones conjuntas alrededor de los distintos componentes económicos y sociales del Plan.

Estoy seguro de que esta conmemoración servirá de estímulo e inspiración para continuar fortaleciendo la cooperación de Naciones Unidas en Colombia. Y para que esta importante Organización continúe brindando su contribución a los esfuerzos dirigidos a esos millones de colombianos que anhelan un país justo, próspero y en paz.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
2 de noviembre de 1999