TITULARIZACIÓN GANADERA, HERRAMIENTA PARA TRAER PAZ Y DESARROLLO A LOS CAMPOS DE COLOMBIA2017-12-18T11:47:24+00:00

Project Description

Discurso pronunciado por el presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, en el lanzamiento del instrumento
de Titularización Ganadera.

¡Qué grato es para mí venir a Puerto Berrío tierra fértil y ganadera, para presentar, no sólo uno de los más importantes instrumentos de la política agropecuaria de mi gobierno, sino una herramienta para traer paz y desarrollo a los campos de Colombia!

El Programa de Titularización de Ganado hace parte de una serie de esfuerzos bien dirigidos y coordinados que está realizando mi gobierno para sacar adelante el agro colombiano mediante una política integral que genere en el campo las condiciones para un desarrollo competitivo, equitativo y sostenible.

Eso es lo que yo llamo un objetivo con visión de futuro y de país: no simplemente de coyuntura, no eligiendo un sector estratégico en detrimento o desventaja para los otros sectores agrícolas. Eso es lo que yo llamo trabajar para nuestra común empresa, ila Empresa Colombia!

La política agraria que hemos puesto en marcha parte del reconocimiento de la diversidad y de la complejidad del sector, del que hacen parte la producción agroexportadora y la producción campesina, la ganadería en sus diferentes niveles y opciones tecnológicas, la avicultura, la pesca y acuicultura así como la producción de hortalizas, de frutas y legumbres y la industria forestal.

Teniendo en cuenta la gran diversidad productiva del país, decidimos integrarlos en una dinámica que acabe con la polarización de intereses y en la que los beneficios de la modernización y de la competitividad se irradien a todos los niveles. Nuestra estrategia escogió como grandes ejes de la política agropecuaria, aquellas áreas que nos garantizan un mayor impacto sobre un mayor número de productores y con capacidad de constituir pilares sólidos de un sector agrario integrado y competitivo. Esos ejes son el desarrollo rural, la inversión y el financiamiento, la política comercial interna y externa y el desarrollo tecnológico.

Sin embargo, definir claramente el objetivo de una política agropecuaria de largo plazo y precisar los criterios de asignación del gasto público en el sector, no bastan sino que plantean múltiples retos al momento de llevarlos a la práctica.

Por ejemplo, desde un principio existió el dilema de cómo direccionar los recursos destinados a pequeños, medianos o grandes productores para inversión, tecnología y comercialización y con qué criterio. El avance de la discusión de los problemas agrarios en Colombia y la experiencia de otros países, hicieron que escogiéramos el enfoque de cadenas productivas, cambiando totalmente la concepción tradicional de lo agropecuario, para abarcar en forma global los problemas de los distintos eslabones productivos interrelacionados y mutuamente dependientes, incluso desde antes de la producción primaria hasta el consumidor final.

Y con esta visión entendimos que la suerte de los agricultores es también la suerte de los agroindustriales, la de los comercializadores y la de los transportadores. Qué de poco le sirve al país que en alguno de los eslabones de una cadena productiva se logren desarrollar o adoptar tecnologías de punta si en los otros prevalece el atraso, si los mercados intermedios no funcionan de manera óptima o si los sistemas de transporte o de información son ineficientes.

Así lo han asumido los productores comprometidos en el desarrollo de las cadenas productivas mediante los acuerdos sectoriales de competitividad.

Para impulsar el desarrollo de las cadenas productivas establecimos un programa que integra de manera inteligente los recursos de la política agropecuaria con las voluntades y los recursos económicos, tecnológicos y productivos y que por sobre todo, contara con la participación del sector público a todos los niveles: ese es nuestro Programa de Oferta Agropecuaria, Proagro, mediante el cual estamos trabajando por el cambio en las costumbres y en las relaciones entre los diferentes eslabones de las cadenas productivas, en un nuevo esquema de concertación y de toma de decisiones.

Ya estamos trabajando en las cadenas algodón textil confecciones, la avícola, la de palma y aceites, la de la papa, la del cacao, la hortifrutícola, la forestal y la de lácteos, al tiempo que avanzamos en otras como la de carne bovina.

Sabemos que para tener éxito con las cadenas productivas que están jalonando nuestras economías regionales, hay que tener mucha paciencia y empeño. Pero por fortuna hemos logrado avances concretos como aumentos de la producción, planes conjuntos de investigación, regionalización de la producción de acuerdo con potencialidades y, ante todo, un clima de confianza cada vez mayor entre agentes cuyas relaciones eran distantes o contrarias en el pasado.

A través de las cadenas de Proagro, este año generaremos 111 mil empleos y lograremos un incremento del área cultivada cercano a las 200 mil hectáreas. Nuestra meta es ambiciosa y firme: al terminar el 2002 tendremos 314 mil nuevos empleos y 600 mil nuevas hectáreas cultivadas.

Con gran satisfacción podemos afirmar que no nos equivocamos cuando le apostamos a las cadenas productivas: En 1999, a excepción del café, las actividades agropecuarias presentaron un crecimiento del 3.5 por ciento en el valor de la producción. Allí es notorio el repunte de los cultivos, que venían en caída, principalmente el algodón, el arroz, el maíz y las hortalizas. Un buen indicador de la efectividad de la política agropecuaria, es también la reducción en un 20 por ciento de las importaciones de alimentos que en la década pasada se habían disparado.

Hay que traer inversión al campo para que, de esta manera, no estemos generando el empleo en otros países. Que esos productos que consumimos sean cultivados por los campesinos colombianos en beneficio de la paz y del sector agrícola de nuestro país.

Precisamente, como consecuencia de la reactivación de los productos agrícolas se ha producido un importante alivio a la inflación. El mes pasado tuvimos la primer inflación negativa de los últimos catorce años.

Por eso aspiramos a que, con la colaboración del sector agrícola, vamos a poder mantener tasas de inflación del 10 por ciento o incluso, si se puede, de un solo dígito al finalizar este año. Así defendemos a los más pobres de Colombia porque el peor impuesto que puede existir para los sectores más pobres y más necesitados son las altas tasas de inflación.

Queridos amigos de Puerto Berrío:

Con este breve recuento he querido mostrar que estamos desarrollando una política agropecuaria con objetivos y derroteros claros y destacar cómo se ubica en ella la titularización ganadera que estamos lanzando en esta tierra antioqueña.

Ya cuentan nuestros ganaderos con un instrumento seguro de financiación que les permite conseguir recursos más baratos y que además les garantiza un comprador seguro.

Se trata de un instrumento que desarrolla el mercado de capitales en el campo, atrayendo la inversión, al tiempo que dinamiza los mercados agilizando la comercialización y reduciendo los costos de transacción, creando un clima de confianza en la producción agropecuaria y financiando al productor ganadero en una fase de baja liquidez. Mejor dicho: iestamos trayendo plata en efectivo al campo!

Lo que hemos querido decirle al país es que cualquier persona puede convertirse en un ganadero. Posiblemente nunca haya ido al campo, posiblemente no conozca una hacienda ganadera ni un becerro, ternero o torete. Pero al comprar títulos ganaderos, esos hombres que viven en las ciudades pueden llegar a convertirse en los mayores ganaderos del país. Se le está garantizando su inversión.

Un título proporciona rendimientos del DTF (tasa de interés representativa del mercado) más 3.5 por ciento. Posiblemente es una de las inversiones más rentables del país.

Alguien en Bogotá compra un título y es el dueño de una «becerra» (ternera joven) que nunca va a conocer. Nunca sabrá cual fue la cabeza de ganado que compró, pero con esa inversión está llevando su dinero al campo.

Y queremos buscar inversiones en otros sectores de la agricultura para que, a través de este procedimiento, se pueda llevar dinero al campo colombiano y empezar a acabar con los factores que generan la violencia en el país.

Si tenemos la posibilidad de traer recursos al campo, estamos evitando que los campesinos caigan en los cultivos ilícitos.

Queremos que los hacendados tengan la garantía y la seguridad de que podrán levantar su ganado, que los campesinos puedan volver a sembrar.

Aspiramos a desarrollar proyectos productivos a través del Plan Colombia para que repunte, no sólo el sector ganadero, sino las 600 mil hectáreas sembradas para que se incrementen y proporcionen el empleo que tanta falta nos está haciendo.

La destacada labor adelantada por la Bolsa Nacional Agropecuaria, como estructurador del proceso de titularización, junto con la administración por parte de Fiducolombia, la supervisión operativa por parte de Cebar Ltda., el aval del Banco de Colombia y la colocación en su totalidad de 2.900 millones de pesos en la primera emisión de títulos representativos, -que corresponden aproximadamente a 6.100 cabezas de ganado de Ceba- por parte de Comisionistas de Colombia, son la mejor garantía de éxito para el más innovador proceso de financiamiento que se haya desarrollado en el campo. La meta que nos hemos propuesto con la titularización es cubrir 130.000  cabezas de ganado para el 2000 y generar una inversión de recursos de más de 25 mil millones de pesos.

¡ Los colombianos estamos volviendo a invertir en nuestra industria ganadera porque es parte de la Empresa Colombia!

De otra parte, la actividad ganadera está siendo apoyada por la política agropecuaria desde otros frentes como son la sanidad animal, el desarrollo tecnológico y las estrategias de repoblamiento ganadero que lideran los Fondos Ganaderos.

Mediante convenios entre el lCA, Fedegán y el Ministerio de Agricultura hemos logrado coberturas de vacunación contra la fiebre aftosa del 90 por ciento en la Costa Atlántica y del 75 por ciento en el resto del país. Se mantienen como zonas libres de aftosa el Urabá chocoano. el antioqueño, San Andrés y Providencia, Amazonas y el sur del Chocó. En ese mismo sentido se trabaja en la vacunación contra la brucelosis, la tuberculosis y la rabia bovina.

Además del instrumento que hoy ponemos a disposición de los inversionistas y de los productores ganaderos, contamos con el apoyo del Fondo de Estabilización de Carne y Lácteos, con un presupuesto para el presente año calculado en cerca de 13 mil millones de pesos, lo que contribuye al fomento de la inversión y al financiamiento de la actividad.

El Plan de Modernización de la Ganadería ha inducido cambios tecnológicos cuyos efectos se ven ya en la reducción de costos de la producción ganadera.

¡Así, con hechos concretos es como estamos haciendo nuevamente competitiva la ganadería colombiana!

Amigos ganaderos y campesinos de Colombia:

Yo me comprometí a reactivar el agro colombiano. Me comprometí con los campesinos y ganaderos de Colombia a impulsar la producción de este sector mediante créditos, tecnología y nuevos mercados.

Aquí, en estas tierras generosas y abundantes a orillas del Magdalena he presentado una nueva herramienta que estimula la industria ganadera y comienza a generar condiciones de paz para esta región. Estamos abonando con paciencia y dedicación el terreno para que el campo vuelva a ser rentable.

Al ver los rostros optimistas de la gente de Puerto Berrío veo cercano el día en que Colombia sea capaz de abastecer la demanda de nuestros países vecinos y del Caribe. Sé que los inversionistas tienen hoy sus ojos puestos en la ganadería, de ustedes depende cuán productiva pueda ser esta actividad.

Lugar y Fecha

Antioquia, Colombia
12 de julio del 2000