TRABAJO, DEDICACIÓN Y EFICIENCIA DE NUESTRA POLICÍA POR UNA NACIÓN PRÓSPERA, TRANQUILA Y RECONCILIADA2017-12-18T11:47:19+00:00

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Palabras del presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, en la ceremonia de ascensos de la Policía Nacional.

Tiene para mí especial significado asistir a esta ceremonia de la Policía Nacional, en la que un grupo de oficiales asciende de grado y se hace protagonista de un merecido homenaje.

El trabajo y dedicación de estos hombres les han hecho merecedores del mejor de los tributos: el agradecimiento que el pueblo colombiano les quiere hacer en este día en reconocimiento a su sacrificio en la lucha contra la delincuencia y la búsqueda constante de un mejor porvenir.

Hoy es cuando nuestra sociedad está más consciente de que la paz y el progreso no son posibles sin una policía eficaz que garantice la tranquilidad en campos y ciudades.

Con gran satisfacción todos los días comprobamos que nuestra policía es una de las instituciones del Estado más dinámicas y abiertas a nuevos métodos de información y de estrategia operativa, que permiten resultados contundentes en la lucha contra los violentos. El narcotráfico, el terrorismo, el lavado de activos, el crimen organizado, la piratería y otras nuevas tipologías del delito requieren una gran especialización para combatirlas. De ahí que se haga más importante la colaboración entre los organismos de seguridad del Estado en la suma de esfuerzos contra esos delitos de tan grande complejidad.

Quiero también en esta oportunidad hacer énfasis sobre un tema crucial para quienes tienen la responsabilidad de guiar y formar a las nuevas generaciones de policías colombianos: la Policía Comunitaria es una meta de la calidad de servicio de seguridad ciudadana, que ha reforzado la idea de que es posible un nuevo concepto de policía basado en el acercamiento al ciudadano, en la especialización y en la coordinación.

Fenómenos como la violencia doméstica, la violencia urbana o el problema mundial de las drogas exigen un tratamiento especial en el que se potencie la prevención, la presencia del patrullero en los barrios, la investigación de los pequeños delitos y una descentralización adecuada que facilite la resolución de los problemas que inciden directamente en la vida de las comunidades.

Este breve repaso de los retos que debe afrontar nuestra policía, reafirma mi convencimiento de que la Estrategia Nacional para la Convivencia y Seguridad Ciudadana ofrece la mejor base para lograr un concepto de seguridad acorde con los problemas del siglo XXI.

Señores Coroneles y Tenientes Coroneles ascendidos:

Sé que han de ser los ejes de su actuación futura, la adecuada capacitación del personal bajo su mando, el compromiso con la comunidad y la colaboración continua con otras instituciones que velen igualmente por guardar el binomio paz-seguridad.

La nueva insignia que hoy imponemos sobre sus hombros, será la luz que alumbre el camino de sus carreras profesionales. Sigan adelante con el doble compromiso que han asumido: obediencia y liderazgo, son derroteros que los llevarán muy alto y los pondrán en la galería a la cual pertenecen los mejores hombres de Colombia.

Permítanme en esta fecha tan destacada, expresarles mi felicitación y desearles que su porvenir inmediato esté lleno de éxitos personales y profesionales ¡Esos logros serán también nuestros, serán de todos los colombianos!

Para ambas promociones son más de dos décadas de servicio a Colombia: toda una tradición de vocación y de ayuda a la sociedad; pero, por sobre todo, una continua entrega digna de elogio.

Y quiero que mi felicitación sea extensiva a sus familias, cuya presencia en este acto manifiesta, una vez más, la íntima conexión entre la policía y la sociedad a la que sirve.

Señores Coroneles de la Promoción «Subteniente Gonzalo Jiménez Reyes»:

Los años de servicio a la Patria a través de esta institución marcan un largo camino destinado a proteger a sus compatriotas, con desinterés y abnegación.

Su promoción lleva el nombre de un mártir del nuestra Policía Nacional que luchó hasta el último instante de su existencia por preservar la ley y el orden. Hoy, veinticinco años después de su muerte, cuán orgullosos pueden sentirse ustedes de estar cumpliendo con un legado tan grande y noble como el que él les dejó.

Los animo, por tanto, a continuar velando, con fe y rigor renovados, por los derechos y libertades de nuestro pueblo colombiano.

Hoy he venido hasta este campo de paradas de nuestra Escuela de Policía General Santander, para acompañar a un buen amigo que hace parte de este curso de oficiales.

A él quiero rendir un especial homenaje, pues no sólo me ha demostrado durante años su lealtad y amistad incondicionales las cuales aprecio y agradezco, sino que su profunda vocación de servicio lo ha llevado a realizar una gran labor en beneficio de todos los colombianos desde la dirección del Departamento Administrativo de Seguridad, DAS.

Coronel Germán Jaramillo:

Recuerdo bien el día en que usted comenzó a trabajar a mi lado cuando asumió la jefatura de seguridad de la Alcaldía de Bogotá. Han sido años de trabajo constante y perseverante en los cuales no le he visto desfallecer ni un solo momento. De usted he aprendido que la amistad supone sacrificios y que sólo el que está dispuesto a hacerlos con total entrega y generosidad, comprende el verdadero significado de lo que es ser un buen amigo.

Hoy puedo decir que he sido testigo de su brillante carrera, y ahora, cuando da un nuevo paso dentro de su sacrificada profesión, la quiero poner como ejemplo ante el país.

Usted ha engrandecido el nombre de Colombia y del DAS, ofreciendo todo su empeño y brindando a nuestros compatriotas el marco de seguridad al que todos aspiramos.

No me canso de señalar que en usted han encontrado los hombres del DAS a un inigualable guía y maestro, capaz de gestionar los grandes éxitos que hoy acompañan las actividades de esa institución. Con aguda intuición -usted Coronel-, nos ha demostrado que «una audacia noble sirve de guía hacia las obras grandes».

Su designación ha sido un gran acierto, pues durante los veintidós meses que ha permanecido en su cargo, ha liderado numerosas operaciones contra el narcotráfico, la corrupción administrativa, la subversión, el tráfico de armas y la delincuencia organizada, que le han ahorrado al país cientos de víctimas inocentes y el desangre de miles de millones de pesos en actividades ilícitas.

Los colombianos tenemos mucho que reconocerle en esa misión que ha sabido usted cumplir con celo y lealtad. Y es por ello, Coronel Jaramillo, que hoy le reitero mi apoyo incondicional en aras de la labor que realiza por construir una Nación honesta, con empleo y encaminada hacia el progreso.

¡Que el Dios de Colombia premie siempre sus esfuerzos y guie sus acciones por el bien dela Patria!

Señores Oficiales ascendidos:

Quiero que recordemos las palabras del General Santander, pues ellas nos animan a transitar por la senda de servicio que guía los propósitos de los mejores colombianos: «Yo he jurado sacrificar mi honor y mi vida al cumplimiento de mis deberes, haced vosotros un juramento igual por los vuestros, y Colombia será una Nación libre, sabia y poderosa».

Bajo la inspiración de las ideas del más grande prócer que ha dado Colombia, renovemos hoy todos el juramento a nuestra bandera que nos inspira a trabajar por una Nación próspera, tranquila, reconciliada. Por un nuevo país en el que gracias a nuestros policías, nobles héroes de la Patria, las futuras generaciones puedan vivir en paz.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
8 de junio de 2000