ÚNICO INVENCIBLE ES LA ESPERANZA2017-12-18T11:48:23+00:00

Project Description

Palabras del presidente Andrés Pastrana Arango, con ocasión de la donación de la Piedra de Hiroshima

Es para mí un gran honor recibir este precioso obsequio, símbolo de paz. Más aun cuando viene de las manos de un pueblo que conoce bien el significado de la identidad nacional, el amor a la patria, el sentido de responsabilidad por los asuntos públicos, la tenacidad en el trabajo, el respeto a los derechos humanos, la solidaridad ciudadana, y además que posee el don particular de tener la capacidad de construir sueños.

El pueblo del Japón tiene la virtud de conocer que la historia del futuro, es al menos tan larga como la del pasado.

Y esa cualidad es nuestro mayor ejemplo y aliciente hoy cuando los colombianos estamos empeñados en la reconciliación.

Hemos entendido que el único futuro de los colombianos es la paz y por eso la hemos convertido en nuestra gran meta nacional.

Esta piedra es símbolo de lo absurdo de la guerra y de lo necesaria y próspera de la convivencia. Este es un regalo del pueblo japonés para el pueblo de Colombia que ha hecho un alto en el camino, y que se ha impuesto la única condición que garantiza el porvenir: la paz y la vida por encima de las luchas y las reivindicaciones individuales.

Esta piedra, embajadora de paz, ha venido desde tierras lejanas para recordarnos que en Colombia es urgente la construcción de la paz. Ha venido para recordarnos que la desesperanza y la desolación los más crudos lastres de la guerra, terminan el día en que amanece el sol de la bienaventuranza, de la paz y de la concordia.

Viene para recordarnos que ante la catástrofe, lo único invencible es la esperanza. Esta piedra ha sido testigo histórico de la reconstrucción y de la recuperación, ha sido testigo de la paz, la única que posibilita las libertades fundamentales del hombre.

En nombre de todos los colombianos, agradezco a la asociación Stone for Peace, que con este fraterno gesto nos aporta una piedra importante, para que prosigamos con nuestro empeño de trabajar con fe, esperanza y disciplina por una paz integral y duradera.

Ante esta piedra, los colombianos reafirmamos hoy, nuestro deseo de construir la paz. Hemos asumido el desafío de entregarle sentido pleno a la vida de cada uno de los colombianos. Queremos una paz integral, solidaria y participativa. Ese es el gran reto con el que los colombianos estamos llamados a dar la bienvenida al siglo que llega.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
14 de julio de 1999